República Centroafricana: Hacerse presentes en medio del dolor

El Diario de Monseñor Jesús Ruiz mccj

Obispo auxiliar de Bangassou, en República Centroafricana

Cuando todos los niños en España viven esa noche mágica de la llegada de los Reyes Magos, a miles de kilómetros en Bangui, donde nunca llegaron ese Reyes Magos, las misioneras combonianas de Bimbo, sufrieron una noche de angustia que no olvidarán en sus vidas. Ocho o diez hombres armados les atacaron, les ataron y amordazaron la boca mientras desvalijaron su casa durante tres horas de oscuridad y angustia. Se llevaron todo, dinero, televisión, lavadora, teléfonos, relojes, computadoras, baterías… hasta se comieron el bizcocho para Reyes que habían preparado. Alicia, Ana y Lucia han quedado marcadas por esta violencia sin sentido; con la gracia de Dios y el apoyo de todos saldrán adelante.

Los obispos han expuesto a los gobernantes la dura realidad que viven los pobladores.

Ese mismo día por la mañana, los diez obispos y los nueve Vicarios Generales, comenzamos nuestra Asamblea Plenaria anual de la CECA (Conferencia Episcopal Centroafricana). Durante ocho días hemos revisado y debatido temas tan diferentes como la liturgia, las vocaciones, la CARITAS, el centro de agricultura ISAAC, las familias, los seminarios, los emigrantes… Hemos escuchado muchas relaciones de comisiones, encuentros con unos y otros. El responsable de la ONU, Mr. Parfait Onanga, no ha venido a nuestra cita temiendo sin duda nuestra “santa ira” delante del incendio de campos de refugiados y las masacres de Batangafó, Alindao, Ippy… En todo ello la Iglesia está pagando en primera persona. Dos de los Vicarios Generales que tendrían que estar con nosotros en la Asamblea Episcopal han sido asesinados en menos de seis meses.

Lo que más tiempo nos ha llevado ha sido redactar el mensaje de la Conferencia al pueblo de Dios que cada año es esperado como agua en mayo. Intentamos hacer una lectura creyente de la realidad que vivimos denunciando el mal que destruye a nuestro pueblo y abriéndonos a nuevas perspectivas de vida según el Evangelio: “JUSTICIA Y PAZ SE ABRAZAN…”

También compartimos dos horas y media con el Presidente Touadera. Se mostraba afable…; sin duda que temía las iras de la Iglesia ante la ausencia total de su gobierno en las zonas siniestradas, y la decisión de la CECA de no celebrar el 60º aniversario de la República para decretar una jornada de duelo, oración y recogida de fondos para las más de cien víctimas de Alindao. Como siempre, el Presidente nos agradeció la presencia de la Iglesia allí donde el Estado no llega, es decir el 80% del país; nos insistía una y otra vez de no abandonar al gobierno. Cada uno de los obispos tuvimos diez minutos para exponerle el dolor de nuestro pueblo, el hartazgo de injusticias, el caos de un país cuesta abajo y sin frenos con un gobierno fantasma… Yo me centré en tres puntos: la nueva configuración de la carta geográfica del país con la desaparición de más de setenta poblaciones al este del país pues han quemado muchos pueblos y la gente ha huido o se ha refugiado en el vecino Congo por una parte, y la conglomeración de población nómada venida de todo el país por otra; el segundo punto que denuncié fue la connivencia de las fuerzas de la ONU marroquíes con el grupo asesino del UPC; por último, la pérdida de credibilidad del Ejército nacional, los FACA, en Obo (única esperanza del pueblo pisoteado), que siguen poniendo barreras para explotar a la población indefensa igual que lo hacen los grupos rebeldes… Mis compañeros, cada uno expuso su queja ante este Estado fantasma, donde las escuelas, y la sanidad datan de la época del Emperador Bokassa; la proliferación de armas en los grupos armados; el saqueo de las riquezas del país; la porosidad de las fronteras; el tema de la trashumancia y la lucha entre ganaderos musulmanes y agricultores; la injerencia de los otros países vecinos y de las potencias internacionales…

Al final, el Presidente tomó la palabra con un tono de voz inaudible propio de quien no tiene respuesta, ni noticia buena… Tuve un bajón de tensión que me sumió en un sopor, pero estirando mucho la oreja conseguí captar algo: “El fenómeno Seleka fue un monstruo, y esta bestia en estos momentos está suelta devorando y destruyendo todo lo que encuentra…”, se excusó el Presidente Touadera. “Los franceses nos dieron 1500 armas de asalto, pero no nos dieron los cargadores…”, se lamenta.

Salimos del encuentro más desinflados que cuando entramos, sin atisbos de esperanzas gubernamentales en estos momentos.

Hemos insistido al Presidente que respete la Constitución y los Acuerdos del Foro de Bangui y no ceda a las presiones internacionales.

Dos días antes de este encuentro, el UPC atacó a la delegación gubernamental que preparaba la jornada de alimentación mundial y que tenía que inaugurar el Presidente en Bambari. Touadera suspendió dicho encuentro y  pidió a la MINUSCA que cumpla su deber y aniquile a los rebeldes. Eso es lo que llevamos pidiendo el pueblo llano desde hace más de cinco años sin que nadie en la ONU nos escuche, pero esta vez los cascos azules portugueses y nepalíes sí que han atacado y parece ser que han infringido una seria derrota al UPC en Bambari. Lo malo es que ahora esos sanguinarios, como animales heridos y humillados, huyen hacia nuestra diócesis.

Fuimos también invitados a cenar con Mr. Dubani, exministro de Exteriores, que ha sido dimitido hace unas semanas por su crítica a las posiciones gubernamentales y por seguir las consignas de la Iglesia de no celebrar el 60º aniversario de la Republica cuando nuestro pueblo está de luto por la matanza de Alindao…

Mr. Dubani es filo-francés y nos previene que el acuerdo secreto firmado con los rusos nos pasará factura; ya nos la está pasando con la explotación minera… E incluso, nos dice, el día que los rusos quieran hacer acuerdos con nuestro país es muy probable que los hagan con los rebeldes que son los que controlan el 80% del país, en vez del gobierno que solo controla el 20%. Los mercenarios rusos en ningún momento arriesgarán sus vidas por el pueblo centroafricano.

“¿Soy un asesino o un ladrón?”, se lamenta el exministro. El gobierno le ha confiscado su pasaporte y ahora no puede salir del país para visitar a su mujer y sus hijos residentes en Francia. Pocas luces de esperanza, pero al menos hemos encontrado un político coherente que ha pagado en primera persona.

Luego, en Misa con la catedral repleta de fieles; con el Presidente, y su gobierno; los representantes diplomáticos y los de la sociedad civil; confesiones religiosas, y el pueblo de Dios hemos dado lectura al mensaje de la Conferencia Episcopal.

El mensaje denuncia la complicidad de ciertos contingentes de la MINUSCA (Pakistaní, mauritano y marroquí) con los grupos Selekas; el embargo de armamentos a nuestro país; la violencia desenfrenada de los grupos armados y sus acólitos; la invisibilidad de nuestro gobierno; el sufrimiento de nuestro pueblo acosado y abatido como a animales; los ataques contra la Iglesia católica; el temor de un pacto de amnistía total hacia todos los criminales para dividir el país en dos… “Amor y Verdad se encuentran, JUSTICIA Y PAZ SE ABRAZAN…” hemos gritado en nuestro mensaje. Sin justicia no hay paz. La gente lo ha acogido con yuyus de aprobación. El mensaje está dando mucho que hablar.

La comida después de la Misa me dio una pincelada de lo que es nuestro gobierno. Comí junto al recién nombrado ministro de deportes que cuando le contaba la situación de Bangassou me dijo que si le acogía en mi casa de Bangassou le gustaría dar una vuelta en coche para ver con sus propios ojos… “Señor ministro, desde hace dos años no se puede transitar desde Bangui a Bangassou por carretera…”, le dije estupefacto de su ignorancia; “ah, ¿es verdad eso; entonces cómo hacen…? ¿Qué le parece que podría hacer yo desde el ministerio de deportes…?” me interroga al mismo tiempo que no paraba de atender a su Smartphone. Cansado de tan insulso discurso le dije “pongan las escuelas en marcha, compren miles de balones de futbol y distribúyalos entre los jóvenes a ver si así en vez de jugar a matarse los jóvenes se divierten haciendo deporte escolar…”

Juanjo comió con la nueva ministra de exteriores. Una mujer joven que vivió en Francia desde los cinco a los treinta y cinco años. Ahora tiene unos cuarenta años y no sabemos cuál será su experiencia para ocupar la cartera de exteriores.

La ministra de Defensa, ferviente católica, estaba también en la comida. Cuando la preguntamos sobre la suerte de Bakouma, y si los FACA van a liberar o no la ciudad…, miraba hacia el suelo sin respuesta. La foto de nuestros ministros nos muestra la radiografía de nuestro país. Un gobierno que vive en la capital, ausentes del dolor de su pueblo.

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