{"id":1245,"date":"2018-10-08T20:16:08","date_gmt":"2018-10-09T02:16:08","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1245"},"modified":"2018-10-08T20:16:08","modified_gmt":"2018-10-09T02:16:08","slug":"que-hacemos-con-nuestros-hijos-que-no-van-a-misa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1245","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 hacemos con nuestros hijos que no van a Misa?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Padres Preocupados \u2013 Costa Rica<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cMons. Vittorino: Usted recibe no pocas expresiones de gratitud por su amable y constante servicio. Nos unimos a todos los lectores del ECO CAT\u00d3LICO y de otros medios para decirle tambi\u00e9n nuestro sincero Gracias.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo nuestro es una preocupaci\u00f3n que nos angustia. Nuestros hijos ya no van a Misa, \u00bfqu\u00e9 podemos hacer? Lo hemos comentado tambi\u00e9n con otros amigos que se encuentran en la misma dificultad: nos desahogamos y nos animamos a tener paciencia y, a la vez, estamos de acuerdo en que no hay que desistir de invitar a nuestros hijos a volver a la Iglesia.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 nos dice, Monse\u00f1or?\u201d<\/em><\/p>\n<p><strong>Respuesta<\/strong><\/p>\n<p>Queridos \u201cPadres Preocupados\u201d, aprecio su gratitud y la de muchos amigos del ECO CAT\u00d3LICO y de otros medios, sin embargo, estos a\u00f1os de mi servicio han sido de mucha ayuda para mi mismo: tantas preguntas, inquietudes, dudas\u2026 han colaborado a que me sienta \u201ccercano\u201d a nuestros fieles y a su anhelo de conocer la verdad y de vivirla.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n y la pregunta que ustedes me \u201clanzan\u201d me vuelven una y otra vez. Tanto en nuestras parroquias, como en reuniones de apostolado y en conversaciones informales, muchas veces escuchamos esa dolorosa afirmaci\u00f3n: \u201c\u00a1Mis hijos ya no van a Misa!\u201d Con cierta frecuencia, adem\u00e1s, recibo llamadas telef\u00f3nicas en las que se me pide oraci\u00f3n para que los hijos adolescentes y j\u00f3venes vuelvan a la Iglesia\u2026<\/p>\n<p>Sin ninguna pretensi\u00f3n de dar con la \u201csoluci\u00f3n\u201d de este serio problema, me atrevo a presentar unas reflexiones que en cualquier caso considero \u00fatiles.<\/p>\n<p><strong>1.<\/strong> Es del todo necesario mantener la convicci\u00f3n de que Dios es nuestro Padre y de que nunca nos abandona. C\u00f3mo entonces, \u201cnos busca\u201d a nosotros, haciendo resonar su llamado en lo profundo de nuestra conciencia, para que nosotros tambi\u00e9n le busquemos, as\u00ed \u00c9l sigue llamando al coraz\u00f3n de nuestros hijos, para que ellos no se alejen. Para todos y a todos se aplica la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas que encontramos en el libro del Apocalipsis: \u201cEstoy a la puerta y llamo: si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entrar\u00e9 en su casa y cenar\u00e9 con \u00e9l y \u00e9l conmigo\u201d (3, 20).<\/p>\n<p>Esta Palabra de Dios nos anima mis queridos padres: no est\u00e1n solos en su preocupaci\u00f3n por el bien de sus hijos. Jes\u00fas tiene la misma preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_1246\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Adolescentes.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1246\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1246 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Adolescentes-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Adolescentes-300x225.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Adolescentes-150x113.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/Adolescentes.jpg 342w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1246\" class=\"wp-caption-text\">A los j\u00f3venes hay que invitarles a Misa con nuestro testimonio.<\/p><\/div>\n<p><strong>2.<\/strong> De esta primera reflexi\u00f3n, brota una importante sugerencia pr\u00e1ctica. No se conformen con la invitaci\u00f3n dirigida a sus hijos para que \u201cvuelvan a la Iglesia\u201d. Sino que, en un clima de di\u00e1logo atento y amoroso, compartan con sus hijos su experiencia y su camino de fe. Comun\u00edquenles c\u00f3mo ustedes mismos recibieron el don de la fe y c\u00f3mo la fueron expresando en la pr\u00e1ctica de \u201cir a Misa\u201d y en otros encuentros religiosos y de oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n les pueden comunicar las posibles crisis que ustedes mismos, en su edad pudieron sufrir y c\u00f3mo las superaron\u2026 Hoy en d\u00eda, nuestros adolescentes y j\u00f3venes est\u00e1n <u>sometidos<\/u> a un aut\u00e9ntico bombardeo de palabras, noticias, propuestas y experimentan una verdadera hambre de experiencias positivas, particularmente si les son ofrecidas por personas que los aman y aprecian y a quienes ellos aman y aprecian.<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong> Pap\u00e1s, y en esa comunicaci\u00f3n, coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, sin aire de reproche y a\u00fan menos de \u201csuperioridad\u201d mu\u00e9strenles a sus hijos c\u00f3mo la fe y su pr\u00e1ctica, han hecho la diferencia en su vida, y en todos sus aspectos, como es el amor a la familia, la responsabilidad en el trabajo, los gestos de bondad hacia los necesitados, la serenidad y esperanza en los momentos dif\u00edciles y dolorosos que acompa\u00f1an normalmente nuestro vivir\u2026 y aseg\u00farenles que es \u00fanicamente en Dios en quien han encontrado la fuerza para seguir luchando y amando.<\/p>\n<p>S\u00e9 que todo esto nos exige coherencia. Si no la hay, al menos de un modo sustancial, las palabras de poco servir\u00edan. Los hijos, particularmente los adolescentes, son demasiado cr\u00edticos y exigentes al respecto, aunque no siempre nos lo expresen o nos lo digan con actitudes de rabieta y rebeld\u00eda.<\/p>\n<p><strong>4.<\/strong> Es tambi\u00e9n de grande ayuda que los padres puedan preguntar a sus hijos, con el tono de quien ama y quiere aprender y ayudar, de c\u00f3mo ellos, sus hijos, han vivido anteriormente su fe, de qu\u00e9 ayuda les fue, y de c\u00f3mo y por qu\u00e9 se fueron alejando y, -finalmente- de c\u00f3mo quisieran que nosotros -los pap\u00e1s- vivi\u00e9ramos y expres\u00e1ramos la nuestra.<\/p>\n<p><strong>5.<\/strong> Mostrar a los hijos, y esto desde antes de que entren en la adolescencia, que la fe y sus expresiones, m\u00e1s que un deber, son una <u>necesidad<\/u>. La vida se va construyendo en y por las relaciones, con la familia, con los amigos y, de una manera \u00fanica, en relaci\u00f3n con Dios. Es \u00c9l quien da el sentido o direcci\u00f3n a nuestro camino, desde el vientre materno a la tumba\u2026 Lo esencial del camino es la meta, y los hijos deben ver y experimentar en la vida de sus padres que \u00e9sta tiene una meta que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que nos rodea.<\/p>\n<p>Es sobre todo en este punto, en que se juega el deber esencial de la <u>coherencia<\/u>, que los adolescentes y j\u00f3venes quieren de un modo especial y \u00fanico, ver en los propios padres.<\/p>\n<p><strong>6.<\/strong> Hay, finalmente, una tarea com\u00fan que se impone a los pap\u00e1s, a los sacerdotes y sus colaboradores: hay que hacer todo lo posible para que nuestros adolescentes y j\u00f3venes se sientan <u>bienvenidos<\/u> y acogidos en nuestras celebraciones; bienvenidos en la casa com\u00fan de todos que es el templo. Los sacerdotes y todos los agentes de pastoral debemos dar prueba de que conocemos, re-conocemos, amamos e involucramos a los adolescentes y j\u00f3venes de sus comunidades fomentando en ellos el sentido de \u201cpertenencia\u201d a la propia familia parroquial. Es demasiado f\u00e1cil atender y dedicar tiempo a los fieles que ya no nos necesitan tanto, como nos necesitan los j\u00f3venes. Hay pues, que desempolvar el documento de Puebla (1979) que insiste en el deber de la \u201copci\u00f3n preferencial por los j\u00f3venes\u201d, con la convicci\u00f3n de que nunca se pierde el tiempo cuando se trabaja por ellos y con ellos. El actual S\u00ednodo de los Obispos reunidos en torno al gran tema de los j\u00f3venes nos comunica la urgencia de tal deber.<\/p>\n<p><strong>7.<\/strong> Habr\u00e1 momentos en que viendo \u201cpocos resultados\u201d, padres y agentes de pastoral, podemos experimentar la tentaci\u00f3n de \u201cabandonar\u201d, de ya no ver\u2026 Ver y dejar que las cosas sigan. Es el momento en que, a nuestra insistente oraci\u00f3n, habr\u00e1 que a\u00f1adir nuestras l\u00e1grimas, al estilo de santa M\u00f3nica, a quien san Ambrosio consolaba dici\u00e9ndole: \u201cNo puede ir perdido un hijo (Agust\u00edn) de tantas l\u00e1grimas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Monse\u00f1or Vittorino Girardi mccj<\/strong><\/p>\n<p><strong>Obispo Em\u00e9rito, Tilar\u00e1n-Liberia<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Padres Preocupados \u2013 Costa Rica \u201cMons. Vittorino: Usted recibe no pocas expresiones de gratitud por su amable y constante servicio. Nos unimos a todos los lectores del ECO CAT\u00d3LICO y de otros medios para decirle tambi\u00e9n nuestro sincero Gracias. Lo nuestro es una preocupaci\u00f3n que nos angustia. Nuestros hijos ya\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=1245\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[8],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1245"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1245"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1245\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1247,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1245\/revisions\/1247"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1245"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1245"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1245"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}