{"id":1395,"date":"2018-11-10T14:34:17","date_gmt":"2018-11-10T20:34:17","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1395"},"modified":"2020-07-09T11:44:51","modified_gmt":"2020-07-09T17:44:51","slug":"amar-a-dios-con-todo-el-corazon","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1395","title":{"rendered":"Amar a Dios con todo el coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>XXXII Domingo Tiempo Ordinario\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo B <\/strong><\/p>\n<p><strong>Evangelio seg\u00fan San Marcos 12, 38-44\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><b>Domingo 11 noviembre, 2018<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Palabra de Dios, hoy, es espl\u00e9ndida y tremendamente dif\u00edcil. Una viuda en Sarepta dona su \u00faltimo pan. Una viuda en Jerusal\u00e9n dona su \u00faltimo dinero. Dos mujeres, pobres, sin nombre, entregan su vida. Su gesto parece insensato: es el esc\u00e1ndalo de la esperanza\u2026 en la infinita benevolencia de Dios. Con su \u00faltima ofrenda anulan su futuro, queman el ma\u00f1ana en un acto de donaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Viuda.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-1396 alignright\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Viuda-300x194.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"194\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Viuda-300x194.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Viuda-150x97.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Viuda.jpg 747w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>En nuestro mundo todos buscan la riqueza, y les gusta ostentarla, cultivando el mito del \u201caparecer\u201d. No importa si dentro la casa del alma, donde tendr\u00eda que estar la verdadera belleza del hombre, hay el vac\u00edo, o peor, la corrupci\u00f3n y la injusticia.<\/p>\n<p>Marcos nos presenta como un d\u00edptico con dos recuadros:<\/p>\n<p>En el primer recuadro Jes\u00fas dice a los disc\u00edpulos que no tienen que parecerse a los escribas y fariseos, pues ellos tienen tres graves defectos. El primero es la vanidad: \u201cLes encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza\u201d, buscando \u201clos asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes\u201d. La segunda acusaci\u00f3n que les mueve Jes\u00fas es la codicia: \u201cdevoran los bienes de las viudas\u201d, aprovechando de que son sin defensa.\u00a0 La tercera acusaci\u00f3n es la hipocres\u00eda: \u201costentan largos rezos\u201d a la vista de todos. Se ilusionan de amar a Dios y al pr\u00f3jimo, pues en realidad no buscan que su miserable yo, su vanagloria y su mezquino provecho.<\/p>\n<p>\u201cLa religi\u00f3n les sirve para alimentar su fatuidad\u2026 No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo solo piensan en s\u00ed mismos. Viven aprovech\u00e1ndose de las personas d\u00e9biles, a las que deber\u00edan servir\u201d (Pagola). Marcos dice a las comunidades cristianas de su tiempo que \u201clos dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada m\u00e1s. Si lo olvidan son un peligro para todos. Hay que reaccionar para que no hagan da\u00f1o\u201d (Pagola).<\/p>\n<p>\u201cCu\u00eddense de esos maestros de la Ley\u201d nos dice Jes\u00fas. Cuantas veces la gente pregunta: \u00bfCu\u00e1nto cuesta una Misa, un matrimonio, un funeral? Una Iglesia \u201cdiferente\u201d tiene que partir de cada uno de nosotros, embocando, como la viuda, el camino de una fe autentica, de la calidad de nuestro coraz\u00f3n, para no ser nosotros tambi\u00e9n \u201cfalsos\u201d religiosos.<\/p>\n<p>En el segundo recuadro, Jes\u00fas est\u00e1 en el templo, cerca del lugar donde hab\u00eda trece grandes canastas para recibir las donaciones de los fieles. Los sacerdotes gritaban el nombre del oferente y el monto, tocando tambi\u00e9n la trompeta para anunciar las donaciones m\u00e1s importantes. El gesto era p\u00fablico y se prestaba a la vanidad. Los ricos suscitan la admiraci\u00f3n de los presentes, incluido de los mismos disc\u00edpulos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n una pobre mujer, viuda, que ha donado en ofrenda solamente dos moneditas, las m\u00e1s peque\u00f1as en circulaci\u00f3n. Conmovido, Jes\u00fas la nota y llama la atenci\u00f3n de los disc\u00edpulos, quedados encantados frente al espect\u00e1culo obsceno de aquella competencia entre los ricos presentes.<\/p>\n<p>El contraste es neto: los escribas que quieren siempre ser los primeros, ponen su dinero en las cajas del templo para comprarse el favor de Dios y la gloria y la fama de los hombres. La viuda al contrario, se reconoce amada por Dios y por eso lo ama a su vez totalmente. De las dos moneditas habr\u00eda podido guardar una para s\u00ed misma, pero no le gusta hacer la mitad con Dios: se priva de todo, a cuesta de no poder aquel d\u00eda comprarse ni un pedazo de pan.<\/p>\n<p>Jes\u00fas sacude a los disc\u00edpulos con la f\u00f3rmula m\u00e1s solemne de su magisterio: \u201cEn verdad, en verdad os digo\u2026\u201d.\u00a0 Ellos observaban \u201ccuanto\u201d ofrec\u00edan los ricos; \u00c9l observaba \u201cc\u00f3mo\u201d ofrec\u00edan.<\/p>\n<p>El \u201cc\u00f3mo\u201d, por el Maestro, pesa m\u00e1s del \u201ccuanto\u201d. El valor de la insignificante ofrenda de la viuda, que la mirada superficial de los disc\u00edpulos ni hab\u00eda notado, consiste en el hecho que la pobre viuda hab\u00eda en realidad donado todo, \u201ctodo lo que ten\u00eda para vivir\u201d. Adem\u00e1s, lo hizo en toda humildad, sin ninguna ostentaci\u00f3n, sin la m\u00e1s p\u00e1lida ilusi\u00f3n de un \u00fatil personal. Le queda solo su confianza y amor a Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas tiene raz\u00f3n: el metro de juicio no es la cantidad, sino la totalidad. No es cuesti\u00f3n de bolsillo, sino de coraz\u00f3n. Amar a Dios \u201ccon todo el coraz\u00f3n\u201d significa darlo todo, sin esperar nada en cambio, sin ilusionarnos de saldar las cuentas con Dios o, peor, de estar en cr\u00e9dito con \u00c9l. \u201cEl que no renuncia a todos sus bienes no puede ser disc\u00edpulo m\u00edo\u201d (Lc 14,33). No hemos dado nada hasta que no lo habremos dado todo. Pero por eso hace falta una humildad verdadera y un gran, inmenso amor. Por las dos viudas, de la I lectura y del evangelio, amar a Dios y al pr\u00f3jimo con todo el coraz\u00f3n, es m\u00e1s importante que su misma sobrevivencia. \u201cDe ellas hemos de aprender los presb\u00edteros y los obispo\u201d (Pagola)<\/p>\n<p>Dej\u00e9monos poner a la escuela de esta pobre viuda que Jes\u00fas, antes de salir de la escena de este mundo, hace subir en c\u00e1tedra y nos deja como maestra de Evangelio vivo. Como dec\u00edan los obispos de Am\u00e9rica en Puebla (1979, n. 368) \u201cdebemos dar desde nuestra pobreza\u201d.\u00a0 Y por la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, la mujer que ha dado \u201ctoda su vida\u201d por nosotros, pidamos el don de un coraz\u00f3n pobre, pero rico de generosidad: una generosidad agradecida, alegre, gratuita. Todo el resto es ret\u00f3rica. S\u00f3lo lo que habremos hecho con todo el coraz\u00f3n nos acercar\u00e1 al absoluto de Dios.<\/p>\n<p>\u201cSe\u00f1or, haz que comprendamos que el progreso y la b\u00fasqueda de la riqueza como fin a s\u00ed misma, como \u00fanica garant\u00eda de bienestar presente y de plenitud humana, es la par\u00e1lisis del amor. Ens\u00e9\u00f1anos a no poner el coraz\u00f3n y la confianza en los bienes de este mundo; sensibiliza nuestro esp\u00edritu a las necesidades e injusticias que oprimen a tanta gente humilde; que sepamos compartir con generosidad para recobrar la paz y el gozo de la oraci\u00f3n\u201d (Santo Pablo VI).<\/p>\n<p>As\u00ed sea para cada uno de nosotros.\u00a0 Y \u201cque la Iglesia sea como Jes\u00fas, prof\u00e9tica y critica, hablando m\u00e1s de Dios que de s\u00ed misma, sinti\u00e9ndose m\u00e1s peregrina que triunfante, mostrando el rostro trascendente y humano, gratuito y sorprendente de Dios\u201d ( Edward Schillebeeckx).<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XXXII Domingo Tiempo Ordinario\u00a0 Ciclo B Evangelio seg\u00fan San Marcos 12, 38-44\u00a0 Domingo 11 noviembre, 2018 &nbsp; La Palabra de Dios, hoy, es espl\u00e9ndida y tremendamente dif\u00edcil. 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