{"id":1522,"date":"2018-12-23T23:51:23","date_gmt":"2018-12-24T05:51:23","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1522"},"modified":"2020-07-09T11:44:04","modified_gmt":"2020-07-09T17:44:04","slug":"ir-al-pesebre-nos-transforma","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1522","title":{"rendered":"Ir al Pesebre nos transforma"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><br \/>\n<strong>Natividad del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan San Juan 1, 1-18\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Martes 25 de diciembre, 2018<\/p>\n<p>\u201cEn el principio ya exist\u00eda la Palabra y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne y acamp\u00f3 entre nosotros\u201d. Y a cuantos lo recibieron les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.<\/p>\n<div id=\"attachment_1523\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG-18590799.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1523\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1523 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG-18590799-300x163.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"163\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG-18590799-300x163.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG-18590799-768x418.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG-18590799-150x82.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG-18590799.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1523\" class=\"wp-caption-text\">Solo un Dios pod\u00eda tomar ese camino de tan extrema humildad.<\/p><\/div>\n<p>La Palabra se hizo carne, se hizo vida: de esa nuestra vida, vida amenazada y fr\u00e1gil, y tantas veces turbia. Esa vida Dios ha asumido, esa vida ha santificado, de ella se ha declarado enamorado, se hizo en todo parecido a nosotros, d\u00e9bil y fr\u00e1gil (Is 40, 6-8), destinado a la muerte; en todo parecido a nosotros: los sentimientos, las pasiones, las emociones, los condicionamientos culturales, el cansancio, las tentaciones, los conflictos interiores. En todo parecido a nosotros, excepto que el pecado. Ese anuncio es la causa de nuestra alegr\u00eda (1Jn 1,1-4).<\/p>\n<p>Y si Dios ha querido nacer en un establo, no se escandalizar\u00e1 de m\u00ed, de mi suciedad: habitar\u00e1 en mis miserias, en el nudo de pobreza y de mal que s\u00e9 de ser y que \u00e9l transformar\u00e1. La Palabra se hizo carne, ni\u00f1o de Bel\u00e9n. Y si yo tengo que llorar, \u00e9l tambi\u00e9n aprender\u00e1 a llorar, y si yo tengo que morir, \u00e9l tambi\u00e9n saborear\u00e1 el horror de la muerte.<\/p>\n<p>Es la maravilla que conquist\u00f3 tambi\u00e9n al ateo Jean-Paul Sartre. \u00c9l pon\u00eda en boca a Mar\u00eda esa reflexi\u00f3n: \u201cEste es mi hijo. Esta carne divina es mi carne. \u00c9l est\u00e1 hecho de m\u00ed, tiene mis ojos y la forma de su boca es la forma de la m\u00eda. \u00c9l se me parece. \u00a1Es Dios que se me parece!\u201d.\u00a0 Ninguna mujer ha tenido de esa manera a su Dios para ella sola. Un Dios que se puede tomar en los brazos y llenar de besos, un Dios todo caliente que sonr\u00ede y respira, un Dios que me mira y me ama.<\/p>\n<p>Solo un Dios pod\u00eda tomar ese camino de tan extrema humildad. Y solamente los humildes creen en \u00e9l, como los pastores, felices que Dios sea tan libre y sorprendente hasta preferir lo que el hombre margina. El prodigio m\u00e1s grande es que Dios ama lo que es humilde. Dios en la humildad: he aqu\u00ed la palabra revolucionaria, la apasionada palabra de la Navidad.<\/p>\n<p>Desde su primer aparecer en el mundo Cristo se ha colocado entre los \u00faltimos. Son ellos y no \u201clos justos\u201d que esperan de Dios una palabra de amor, de liberaci\u00f3n, de esperanza. Crecido, Jes\u00fas continuar\u00e1 a vivir cerca de esas personas: hablar\u00e1 su lenguaje simple, utilizar\u00e1 sus parangones, las par\u00e1bolas, las im\u00e1genes tomadas de su mundo, compartir\u00e1 sus gozos y sus sufrimientos, se pondr\u00e1 siempre de su lado contra todos los que traten de marginarlos. Los pastores no encontrar\u00e1n a un ni\u00f1o con cara de \u00e1ngel y una aureola luminosa en su cabeza: encontrar\u00e1n a un ni\u00f1o del todo normal, con una sola caracter\u00edstica: es pobre y est\u00e1 entre pobres.<\/p>\n<p>La rueda de la historia siempre hab\u00eda girado en el sentido del peque\u00f1o a servicio del grande, la ley del m\u00e1s fuerte. El nacimiento de Jes\u00fas cambia los paradigmas. \u201cViene en el mundo la luz verdadera\u201d (Jn 1,9): de Dios hacia el hombre, desde el grande hacia el peque\u00f1o, desde la ciudad hacia un establo. \u201cA Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s\u201d (v. 18; cfr. Jn 5,37 y 6,46; 1Jn 4,12.20; Ex 33,20), pero ahora es posible verlo realmente, concretamente, observando a Jes\u00fas. Para conocer al Padre bastar\u00e1 contemplar a Cristo, observar lo que hace, lo que dice, lo que ense\u00f1a, como ama, a quien prefiere, a quien escoge, a quien rega\u00f1a, a quien defiende. Y contemplarlo en la cruz, el momento m\u00e1s alto de su \u201cgloria\u201d y de su amor.<\/p>\n<p>Navidad nos dice que la historia no pertenece a quien hace alarde de fuerza o de dinero (pensemos a los varios dictadores). Aquella es solamente una historia perdedora. Mar\u00eda, lo hab\u00eda anticipado en su canto: \u201cHa derribado a los poderosos, ha enaltecido a los d\u00e9biles\u201d. Es el Ni\u00f1o Jes\u00fas dentro del pesebre a cumplir el juicio y la redenci\u00f3n del mundo. Aquel que acepta de acercarse a \u00e9l, ser\u00e1 llenado de gozo, como los pastores. Ir cerca del pesebre nos transforma.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n de nosotros celebrar\u00e1 bien Navidad? Aquel que depone delante de aquel ni\u00f1o toda arrogancia, toda distancia, toda indiferencia, y descubre la voluntad de amar, lo que engendra gozo porque donde hay amor no hay miedo (1Jn 4,18). Celebrar\u00e1 bien Navidad, quien busca comuni\u00f3n y acoge a Dios en su carne. Porque Dios viene en la vida, en mis gestos, en mis ojos. Mi mirada entonces se har\u00e1 tierna, atenta. Viene en mi o\u00eddo af\u00edn que yo escuche con el coraz\u00f3n. Viene en mi boca, a fin que yo sepa bendecir la vida y las criaturas. Viene en mis manos a fin que se abran, se extiendan a donar paz, a enjugar l\u00e1grimas, a vestir a los desnudos, a quebrar injusticias.<\/p>\n<p>Tristemente hay ni\u00f1os que sufren, abusados, matados. \u201cVer sufrir a los ni\u00f1os hace mal al alma, porque los ni\u00f1os son los predilectos de Jes\u00fas. No podemos aceptar que se les maltraten, que se les impida el derecho a vivir su ni\u00f1ez con serenidad y alegr\u00eda, que se les niegue un futuro de esperanza\u201d (papa Francisco, Medell\u00edn 9.09.2017).<\/p>\n<p>\u201cHoy os ha nacido un Salvador\u201d, dicen los \u00e1ngeles a los pastores. Cristo ha nacido para vosotros. Cristo nace af\u00edn que yo nazca. El nacimiento de Jes\u00fas quiere, pide mi nacimiento, que yo nazca diferente y nuevo, que nazca del Esp\u00edritu de Dios, que yo nazca tan peque\u00f1o y libre que ser\u00e9 incapaz de agredir, de odiar, de amenazar. Que yo nazca tan humilde e ingenuo que llegue a pensar con el coraz\u00f3n. Que yo nazca con ojos tan puros que sepan ver huellas de Dios doquiera. Que yo nazca con labios tan buenos que sepan s\u00f3lo bendecir, bendecir Dios, la vida, las criaturas. Si no aprendemos a bendecir, nunca seremos felices.<\/p>\n<p><em><strong>Digamos al Se\u00f1or:<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u201cMi Dios, mi Dios ni\u00f1o, pobre como el amor, peque\u00f1o como cualquier hijo de hombre, mi Dios ni\u00f1o, humilde como la paja donde has nacido, mi peque\u00f1o Dios que aprendes a vivir como hombre, a tener hambre y fr\u00edo, \u2026 mi Dios incapaz de defenderte y de agredir, mi Dios que como un ni\u00f1o no sabes hacer otra cosa que pedir y donar amor, ens\u00e9\u00f1anos que no hay otro sentido, no hay destino, no hay futuro que volvi\u00e9ndonos como t\u00fa\u201d (E. Ronchi).<\/p>\n<p>Con el card Martini, digamos: \u201cT\u00fa, mi Dios, te has hecho carne para acercarte a nuestra humanidad, para compartir nuestro limites&#8230;.El pesebre resplandeciente en la noche es la se\u00f1al de tu amor por nosotros y nos sentimos amados, perdonados, salvados, buscados por ti tambi\u00e9n en este d\u00eda. Creemos que cada hombre de buena voluntad puede encontrarte nuevamente&#8230; T\u00fa, oh Mar\u00eda, que conoces los problemas dram\u00e1ticos\u2026 de tantos ni\u00f1os, ay\u00fadanos a creer que la paz de Dios puede vencer el mal del mundo, a partir de cada uno de nosotros. Haz que cada uno de nosotros viva su propia responsabilidad personal en la luz de este d\u00eda santo, para edificar la civilizaci\u00f3n de la paz y del amor\u201d.<\/p>\n<p>Nos socorra la Virgen Madre, hija de su Hijo, la clemente y p\u00eda, la dulce Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a1Que el Ni\u00f1o de Bel\u00e9n nos done paz y gozo! \u00a1Feliz Navidad!<\/p>\n<p>Amen.<\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio Natividad del Se\u00f1or Ciclo C, Evangelio seg\u00fan San Juan 1, 1-18\u00a0 Martes 25 de diciembre, 2018 \u201cEn el principio ya exist\u00eda la Palabra y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne y acamp\u00f3 entre nosotros\u201d. Y a cuantos lo recibieron les da poder para\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=1522\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1522"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1522"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1524,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1522\/revisions\/1524"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}