{"id":1635,"date":"2019-01-04T09:44:17","date_gmt":"2019-01-04T15:44:17","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1635"},"modified":"2019-01-04T09:44:59","modified_gmt":"2019-01-04T15:44:59","slug":"bautizados-y-enviados","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1635","title":{"rendered":"Bautizados y enviados"},"content":{"rendered":"<p><strong>1.<\/strong> Cuando, de noche, Nicodemo fue a encontrarse con Jes\u00fas, qued\u00f3 profundamente sorprendido por el modo con que Cristo se le present\u00f3: \u201cTanto am\u00f3 Dios al mundo que le <u>envi\u00f3 <\/u>a su Hijo \u00fanico para que todo el que crea en El no perezca\u201d (Jn 3,5).<\/p>\n<p>Jes\u00fas se autopercibe ante todo como el Enviado. El amor de Dios Trinidad\u00a0 est\u00e1 al origen del env\u00edo de Jes\u00fas, y ese mismo amor se nos da plenamente en y por El, quien \u201cnos am\u00f3 hasta el extremo\u201d (Jn 13, 1).<\/p>\n<div id=\"attachment_1636\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Jesus-y-Nicodemo.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1636\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1636 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Jesus-y-Nicodemo-300x220.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"220\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Jesus-y-Nicodemo-300x220.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Jesus-y-Nicodemo-768x564.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Jesus-y-Nicodemo-1024x751.jpg 1024w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Jesus-y-Nicodemo-150x110.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Jesus-y-Nicodemo.jpg 1052w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1636\" class=\"wp-caption-text\">El encuentro de Jes\u00fas con Nicodemo debe animarnos a \u00abnacer\u00bb de nuevo en el verdadero esp\u00edritu.<\/p><\/div>\n<p>No cabe duda: lo que marc\u00f3 constantemente la autoconciencia de Jes\u00fas y determin\u00f3 todo su actuar, ha sido precisamente el hecho fundamental de \u201csentirse enviado\u201d. S\u00f3lo en el cuarto Evangelio este t\u00edtulo (Enviado) se impone entre todos los dem\u00e1s, apareciendo, directa o indirectamente, unas cuarenta veces.<\/p>\n<p>Cuando, aplicando as\u00ed mismo el texto de Isa\u00edas 61, 1 ss, Jes\u00fas se auto presenta en la sinagoga de su pueblo Nazareth, afirma que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or lo <u>ha enviado<\/u>\u00a0para dar la buena nueva a los pobres (cfr. Lc\u00a0 4, 18).<\/p>\n<p>Cristo se siente como el Enviado por el Padre en el Esp\u00edritu Santo para realizar el proyecto salv\u00edfico madurado en el Coraz\u00f3n del Misterios Trinitario. Y cuando alguien entre sus oyentes, se abre a \u00c9l y sencillamente lo reconoce como el Enviado del Padre, Jes\u00fas se alegra profundamente, como lo hizo cuando aquella mujer pagana, sirofenicia, lo \u201csorpendi\u00f3\u201d por la grandeza de su fe. Su fe no era grande porque creyera en el poder de Jes\u00fas de realizar milagros, sino porque cre\u00eda que Jes\u00fas era El enviado como Buen Pastor para \u201creunir las ovejas del pueblo de Israel\u201d (cfr. Mt 15, 24).<\/p>\n<p>Jesucristo, todo lo asume y todo lo vive como consecuencia de su identidad, constantemente afirmada, de Enviado. Su breve vida terrena, es un prolongado y heroico acto de fidelidad a todo lo que iba implic\u00e1ndole su <u>envi\u00f3<\/u>\u2026 la suya es tambi\u00e9n una vida de penitencia y de austeridad, a tal punto que a veces no tiene tiempo ni para comer y otras veces no tiene que comer (cfr. Lc 9, 59; Mc 3, 20; 6, 46\u2026). Y si otras veces pasa toda la noche en oraci\u00f3n, es para discernir el camino que va a elegir en su misi\u00f3n (cfr. Lc 6,2).<\/p>\n<p>Jes\u00fas es literalmente \u201cdevorado\u201d por la misi\u00f3n; ese es su celo por la casa del Se\u00f1or que lo va \u201cconsumiendo\u201d y consumando. Todo lo que va realizando, particularmente a partir del momento de su Bautismo en el Jord\u00e1n: predicaci\u00f3n, milagros, noches de oraci\u00f3n, relaciones humanas profundas, reproches indignados, llanto frente a la tumba del amigo o sobre Jerusal\u00e9n\u2026 pasi\u00f3n y muerte, realmente todo est\u00e1 como polarizado y profundamente unificado por un prolongado y heroico acto de incondicional fidelidad al <u>env\u00edo\u00a0<\/u>recibido del Padre.<\/p>\n<p>Lo ha expresado con fuerza y eficacia, el Papa em\u00e9rito Benedicto XVI en su volumen <em>Jes\u00fas de Nazareth<\/em>: \u201cJes\u00fas es una cosa sola con su misi\u00f3n; su cometido y su ser son inseparables\u201d (p. 371).<\/p>\n<p><strong>2.<\/strong> En la noche del encuentro de Jes\u00fas con Nicodemo, hubo otra desconcertante sorpresa para aquel \u201cbuen fariseo\u201d y fue cuando Jes\u00fas le dijo: \u201cte aseguro que si uno <u>no nace de nuevo,<\/u>\u00a0no puede ver el Reino de Dios\u201d (Jn 4,3). Y a la espont\u00e1nea reacci\u00f3n de Nicodemo \u201c\u00bfpodr\u00e1 uno entrar de nuevo en el vientre materno?\u201d, Jes\u00fas le insiste: \u201cte aseguro que, si uno no nace del agua y del Esp\u00edritu, no puede entrar en el Reino de Dios\u201d (Jn 3, 3-5).<\/p>\n<p>El tornarse disc\u00edpulo de Jes\u00fas, con la aceptaci\u00f3n gozosa de su persona, se manifiesta y se confirma con el signo visible y p\u00fablico del Santo Bautismo. Este Sacramento, que es la \u201cpuerta\u201d de los dem\u00e1s, confiere a todo creyente la dignidad de ser Hijo de Dios, con un car\u00e1cter o sello que le hace \u201cposesi\u00f3n divina\u201d. El Bautismo enriquece al creyente de una misteriosa relaci\u00f3n con Dios- Trinidad, semejante a la que Cristo tiene con su Padre. Desde el momento del Bautismo el disc\u00edpulo, puede y debe llamar a Dios, como Cristo lo llamaba, Abba &#8211; Padre, participando de su misma divinidad. Como lo expresaba El autor de la II Carta de Pedro, con una f\u00f3rmula realmente atrevida, El Bautismo nos hace \u201cparticipes de la naturaleza divina\u201d (2 Pedro 1,4), es decir, nos confiere la plenitud de la vida nueva en Cristo, la vida que es propia de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas expres\u00f3 la misma realidad, con el s\u00edmbolo de la Vid verdadera. Los bautizados estamos llamados hacer lo que son los sarmientos en y por la vid. Estos, injertados en la vid, viven por su misma vida. Separados, se secan y mueren. Los sarmientos no son algo ajeno a la vid, algo a\u00f1adido, sino que con el tronco, forman y son la misma vid.<\/p>\n<p>Para San Pablo, esta sublime verdad de pertenencia rec\u00edproca, de disc\u00edpulo a Cristo, y de Cristo al disc\u00edpulo, se expres\u00f3 en una transformadora experiencia m\u00edstica que le hac\u00eda exclamar: \u201cya no vivo yo, es Cristo quien vive en m\u00ed\u201d (G\u00e1l 2, 20).<\/p>\n<p>Si la vida del bautizado es participaci\u00f3n de la vida de Cristo, si es vivir de su Vida, surge la l\u00f3gica consecuencia de que todo bautizado, debe experimentarse en su realidad de <u>enviado<\/u>, precisamente como Jes\u00fas. Su compromiso misionero, evangelizador, no se justifica pues, s\u00f3lo por el mandato de Cristo, \u201cvayan y hagan disc\u00edpulos\u201d (Mt 28, 18-20). Sino por su propia identidad de ser \u201cposesi\u00f3n divina\u201d, sarmiento de la Vid verdadera que es Cristo.<\/p>\n<p>Nos lo recordaba con insistencia nuestro Papa Francisco en su primer texto program\u00e1tico la <u>Evangelii Gaundium<\/u>: \u201cEn virtud del bautismo recibido, cada miembro del pueblo de Dios sea convertido en disc\u00edpulo misionero. Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su situaci\u00f3n en la Iglesia y el grado de ilustraci\u00f3n de su fe, es un agente evangelizador\u201d (120). Nadie puede permitirse postergar su compromiso evangelizador, misionero.<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong> El <u>env\u00edo <\/u>que Cristo dirige a todos sus disc\u00edpulos, tiene como destino \u201ctodas las gentes\u201d, el mundo entero. No tiene l\u00edmite de ninguna \u00edndole, debe alcanzar a todos los hombres y a todo el hombre. La Iglesia que forman los Bautizados no queda limitada ni geogr\u00e1fica ni racialmente. La verdad del Evangelio y la salvaci\u00f3n alcanzadas por la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo est\u00e1n destinadas a la humanidad entera.<\/p>\n<p>Parecer\u00eda un \u201csue\u00f1o\u201d, particularmente ahora cuando la Iglesia Cat\u00f3lica ve que los que no conocen a Cristo ya son m\u00e1s del doble de cuando termin\u00f3 el Concilio Vaticano II (1965). Sin embargo no es un \u201csue\u00f1o\u201d, sino que se trata del mandato del Se\u00f1or y de la exigencia de nuestra identidad de bautizados. Urge pues \u201csalir\u201d, testimoniar, dar la vida para que Cristo, Vida del mundo, sea conocido y amado. La obediencia al mandato misionero, nace y se sostiene por la fe y la certeza de que Cristo \u201ccamina con su pueblo y lo conforta\u201d, no nace de los c\u00e1lculos ni de los n\u00fameros.<\/p>\n<p>Ya en su \u00e9poca, frente a la naciente y devastadora crisis protestante, Santa Teresa de \u00c1vila, escribiendo para sus hermanas carmelitas, les dec\u00eda: \u201cdar\u00eda mil vidas con tal que nadie se perdiera\u201d y San Daniel Comboni hac\u00eda suya la misma expresi\u00f3n, d\u00e1ndolo todo por su amada \u00c1frica a\u00fan no evangelizada\u2026era otro modo de hacer propio el grito de San Pablo \u201cay de mi si no anunciara el Evangelio\u201d (1 Cor 9, 16) y que deber\u00eda ser el grito de todo bautizado. Es imposible permanecer tranquilos hasta cuando haya sobre la tierra alguien que no conozca a Cristo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>+Mons. Vittorino Girardi mccj<\/strong><\/p>\n<p><strong>Obispo Em\u00e9rito Tilar\u00e1n-Liberia<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Cuando, de noche, Nicodemo fue a encontrarse con Jes\u00fas, qued\u00f3 profundamente sorprendido por el modo con que Cristo se le present\u00f3: \u201cTanto am\u00f3 Dios al mundo que le envi\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que todo el que crea en El no perezca\u201d (Jn 3,5). Jes\u00fas se autopercibe ante\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=1635\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[8],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1635"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1635"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1635\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1638,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1635\/revisions\/1638"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}