{"id":1992,"date":"2019-04-20T12:05:29","date_gmt":"2019-04-20T18:05:29","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1992"},"modified":"2019-04-20T12:05:29","modified_gmt":"2019-04-20T18:05:29","slug":"el-amor-es-mas-fuerte-que-cualquier-sombra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1992","title":{"rendered":"El amor es m\u00e1s fuerte que cualquier sombra"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><b>Domingo de Resurrecci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Juan 20, 1-9<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 21 de abril, 2019<\/strong><\/p>\n<p>Cuando todo parece perdido, cuando la noche de la vida parece obscura como nunca lo ha sido, cuando en la mente se abre siempre m\u00e1s un camino el pensamiento que \u201cya no se puede m\u00e1s\u201d, cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 aplastado por la pesada piedra del dolor y no encuentra la fuerza de amar, he aqu\u00ed una luz que se enciende, un deslumbramiento que rompe la obscuridad y anuncia un nuevo inicio. Dulcemente una mirada se apoya sobre tu rostro, una mano enjuga tus l\u00e1grimas: la piedra del dolor rueda a un lado dejando espacio a la esperanza.<\/p>\n<div id=\"attachment_1993\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/resurreccion-600x315.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1993\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1993 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/resurreccion-600x315-300x158.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"158\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/resurreccion-600x315-300x158.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/resurreccion-600x315-150x79.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/resurreccion-600x315.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1993\" class=\"wp-caption-text\">Seamos testigos de la luz.<\/p><\/div>\n<p>\u00a1He aqu\u00ed el gran misterio de Pascua! En esa santa noche (d\u00eda), la Iglesia nos invita a ser testigos de la luz del Resucitado, a creer que quien vive en \u00e9l no pronuncia la palabra \u201cya\u201d, sino se conf\u00eda en la palabra \u201ca\u00fan\u201d: hay todav\u00eda otra posibilidad, hay todav\u00eda esperanza, hay vida porque Cristo ha vencido, y nosotros con \u00e9l, la muerte.<\/p>\n<p>Como comunidad estamos llamados a ser centinelas de la ma\u00f1ana que saben descubrir, los primeros, los signos del Resucitado, como han hecho las mujeres y los disc\u00edpulos que acorrieron al sepulcro en el amanecer del primer d\u00eda de la semana.<\/p>\n<p>Lo que se nos proclama es una historia de luz, la victoria del amor infinito de Dios, noche de liberaci\u00f3n, de pasaje de la muerte a la vida con Jes\u00fas Resucitado.<\/p>\n<p>Aquel s\u00e1bado ante la Pascua fue diferente de todos los otros. Las mujeres preparaban en secreto aromas, pero hab\u00eda noche en sus corazones. Tambi\u00e9n la Madre, Mar\u00eda, esperaba en silencio. Es el s\u00e1bado del silencio de Dios.<\/p>\n<p>As\u00ed para nosotros, sentados frente al sepulcro. Pero llega el tercer d\u00eda, y una ma\u00f1ana o una tarde o una noche, el encuentro advendr\u00e1, y ser\u00e1 cuando y como \u00e9l querr\u00e1. A m\u00ed me basta desear, hacer memoria y esperar. Y cuando llegue lo reconocer\u00e9, como las mujeres, por dos signos: un temor sagrado que pero no es miedo, y pues un gozo que explota adentro, humilde y fuerte, que inunda el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Y correr\u00e9, como Mar\u00eda de Magdala y las otras mujeres a anunciar a los hermanos, \u201ccon temor y gozo grande\u201d, a decirlo con la vida: Cristo est\u00e1 vivo. Jes\u00fas les dice de no llorar, de no temer, de no encerrarse en la tristeza ni de vivir en su recuerdo, sino de ir a Galilea porque ser\u00e1 all\u00e1 que lo ver\u00e1n. Es decisivo no olvidar a Jes\u00fas, amarlo con pasi\u00f3n y buscarlo con todas nuestras fuerzas, pero no en el mundo de los muertos. Al que vive hay que buscarlo donde hay vida.<\/p>\n<p>Jes\u00fas ha salido del sepulcro y nos invita a salir: \u201csalir de nosotros mismos para ir al encuentro de los dem\u00e1s, a la periferia de la existencia, a los m\u00e1s alejados, a los olvidados, a quienes necesitan comprensi\u00f3n, consuelo y ayuda&#8230;. Cristo exige &#8216;salir&#8217;: \u00e9l ha salido de s\u00ed mismo para venir a nuestro encuentro, ha colocado su tienda entre nosotros para traer la misericordia que salva y da esperanza. Es un tiempo de gracia que el Se\u00f1or nos ofrece para abrir las puertas del coraz\u00f3n, de la vida, de las parroquias y movimientos, saliendo al encuentro de los dem\u00e1s y brindando la luz y el gozo de nuestra fe. Salir siempre con el amor y la ternura de Dios\u201d (Papa Francisco, 24.03.13).<\/p>\n<p>\u201cEl Se\u00f1or en quien creemos es un Cristo lleno de vida o un Cristo cuyo recuerdo se va apagando poco a poco en los corazones?&#8230; Para encontrarnos con el Resucitado hemos de hacer ante todo un recorrido interior. Si no lo encontramos dentro de nosotros, no lo encontraremos en ninguna parte\u2026<\/p>\n<p>Mar\u00eda se encuentra con el Resucitado cuando se siente llamada personalmente por \u00e9l. Es as\u00ed. Jes\u00fas se nos revela lleno de vida, cuando nos sentimos llamados por nuestro propio nombre y escuchamos la invitaci\u00f3n que nos hace a cada uno. Es entonces cuando nuestra fe crece\u2026 Es el amor a Jes\u00fas buscado personalmente en el fondo de nuestro coraz\u00f3n, el que mejor puede conducirnos al encuentro con el Resucitado\u201d (Pagola 2019).<\/p>\n<p>Estamos pues llamados a anunciar al Resucitado sin miedo, con pasi\u00f3n, con gozo, porque es all\u00ed y no en otros lugares que \u00c9l nos espera. Si Jesucristo ha resucitado, si yo he hecho la experiencia de eso, entonces cada d\u00eda es \u201cnuevo\u201d. Hay tantos signos de bien que se revelan en el coraz\u00f3n de quien es peque\u00f1o y se conf\u00eda a la acci\u00f3n de Dios, a las sugerencias del Esp\u00edritu, a la amistad de los hermanos. Ya hoy es posible reforzar estos signos de bien para volver hist\u00f3rica la resurrecci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Si yo creo que Jes\u00fas ha bajado tambi\u00e9n en las partes m\u00e1s obscuras de mi ser, entonces \u00e9l ilumina y trasfigura, resucita amor y belleza, y yo participo de su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEl disc\u00edpulo que Jes\u00fas amaba\u201d, recibiendo el testimonio de las mujeres, corre con Pedro al sepulcro y vieron los signos de la muerte. Pedro constata pero no logra ir m\u00e1s all\u00e1 pues \u201cno hab\u00edan todav\u00eda entendido las Escrituras, seg\u00fan las cuales Jes\u00fas deb\u00eda resucitar de entre los muertos\u201d. Juan al contrario \u201cvio y crey\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Es la intuici\u00f3n del amor que permite a Juan de ver el sepulcro vac\u00edo y de creer antes que todos los dem\u00e1s. El gozo de Pascua madura solo sobre el terreno de un amor fiel. Una amistad que nada ni nadie podr\u00eda quebrar. Frente a los signos de la muerte Juan percibe la victoria de la vida. Juan quedar\u00e1 guiado por una nueva luz y sostenido por una nueva esperanza.<\/p>\n<p>Pascua es la fiesta de las pe\u00f1as rodadas lejos de la embocadura del coraz\u00f3n y del alma. Y salimos de all\u00ed listos a la primavera de relaciones nuevas, de una vida nueva donada por el Cristo Resucitado.\u00a0 Cierto eso no es que el inicio. La fiesta de la cosecha ser\u00e1 s\u00f3lo para despu\u00e9s, cuando Dios enjugar\u00e1 toda lagrima y no habr\u00e1 m\u00e1s ni muerte, ni luto, ni lamentaci\u00f3n, porque las cosas de antes habr\u00e1n pasado y Cristo ser\u00e1 todo en todos.<\/p>\n<p>Anuncia: Jes\u00fas est\u00e1 vivo. Entonces, en el coraz\u00f3n del dolor, en proximidad de la muerte, en el abandono, el anuncio de Pascua har\u00e1 que el amor sea m\u00e1s fuerte que cualquier sombra.<\/p>\n<p>Que por nuestra fe y nuestro amor sepamos dar esperanza al mundo, la esperanza que viene del Resucitado. \u00a1Feliz Pascua!<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical Domingo de Resurrecci\u00f3n Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Juan 20, 1-9 Domingo 21 de abril, 2019 Cuando todo parece perdido, cuando la noche de la vida parece obscura como nunca lo ha sido, cuando en la mente se abre siempre m\u00e1s un camino el pensamiento que \u201cya no\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=1992\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1992"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1992"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1992\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1994,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1992\/revisions\/1994"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}