{"id":2028,"date":"2019-05-04T09:41:24","date_gmt":"2019-05-04T15:41:24","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2028"},"modified":"2019-05-04T09:41:37","modified_gmt":"2019-05-04T15:41:37","slug":"2028","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2028","title":{"rendered":"\u00a1Amor total por Jes\u00fas!"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><b>III Domingo de Pascua<\/b><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Juan 21, 1-19<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 5 de mayo, 2019<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEn aquella noche no cogieron nada\u201d (Jn 21,3). Es la amarga experiencia de Pedro y de sus seis compa\u00f1eros despu\u00e9s de una fatigosa noche de pesca. La pesca es un fracaso completo. Vuelven con las redes vac\u00edas. \u201c\u00bfNo es esa la experiencia de no pocas comunidades cristianas que ven c\u00f3mo se debilitan sus fuerzas y su capacidad evangelizadora?\u201d (Pagola 2019).<\/p>\n<div id=\"attachment_2029\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pedro-me-amas-e1460275880179.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2029\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2029 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pedro-me-amas-e1460275880179-300x154.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"154\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pedro-me-amas-e1460275880179-300x154.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pedro-me-amas-e1460275880179-768x394.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pedro-me-amas-e1460275880179-150x77.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/pedro-me-amas-e1460275880179.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2029\" class=\"wp-caption-text\">No tengamos miedos de acercarnos a Jes\u00fas.<\/p><\/div>\n<p>\u201cNoche\u201d, que no es simplemente una anotaci\u00f3n temporal, sino m\u00e1s bien signo de las \u201cnoches\u201d de tantos hombres y mujeres, a veces nuestras, en qu\u00e9 hay como ausencia del Se\u00f1or, la vida nos parece sin sentido y sin fruto, experimentamos la inutilidad de tantos esfuerzos, nos sentimos perdidos. \u201cSin m\u00ed, no pod\u00e9is hacer nada\u201d, dec\u00eda Jes\u00fas (Jn 15,5). Es f\u00e1cil la tentaci\u00f3n del desaliento y la desesperanza. \u00bfC\u00f3mo sostener y reavivar nuestra fe?<\/p>\n<p>En este contexto de fracaso el evangelio dice que al amanecer, un hombre se acerca al cansancio y frustraci\u00f3n de los ap\u00f3stoles. La cercan\u00eda de Jes\u00fas, no importa si reconocido o no, lleva la luz del inicio de un nuevo d\u00eda. \u00c9l les pregunta, gritando desde la orilla del lago, si tienen peces para comer, y ellos, sin haberlo reconocido, le confiesan su pobreza e impotencia.<\/p>\n<p>Pero obedecen a la invitaci\u00f3n de ese desconocido a echar las redes a la derecha de la barca: gesto sin sentido, y sin embargo obedecen pues aquel hombre les asegura que s\u00ed, tendr\u00edan suerte.<\/p>\n<p>Y se cumple el milagro, abundante, excesivo, que colma la distancia entre el deseo humano y su objeto y suscita un camino de fe: \u00bfQui\u00e9n es el misterioso personaje que est\u00e1 en la orilla del lago? \u201cEl disc\u00edpulo que Jes\u00fas amaba\u201d cumple ese camino con los pasos r\u00e1pidos del coraz\u00f3n, gritando: \u201cEs el Se\u00f1or\u201d; Pedro, a la nada, entra en las olas del lago. Intuici\u00f3n de amor de Juan, y prontitud generosa de Pedro: dos actitudes de cualquier verdadero disc\u00edpulo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>\u201cVenid a comer y traed de los peces que acab\u00e1is de coger\u201d. Jes\u00fas ha preparado un don pero pide tambi\u00e9n la colaboraci\u00f3n de los suyos. No tiene sentido comer con Jes\u00fas si no se contribuye. No tiene sentido venir a la iglesia si alguien en la vida no recibir\u00e1 algo de nosotros. El don de Jes\u00fas tiene que volverse en nuestro don. Y con un gesto simple y lleno de ternura, como una madre que se pone a preparar la comida por sus hijos, Jes\u00fas no pide cuentas, no rega\u00f1a, m\u00e1s bien comparte e invita: todos juntos, entorno de un fuego de brasas, a comer pescado y pan preparado por Jes\u00fas mismo, en un clima de amistad y de simplicidad.<\/p>\n<p>\u201cY ninguno de los disc\u00edpulos osaba preguntarle: \u00bfQui\u00e9n eres?, pues sab\u00edan bien que era el Se\u00f1or\u201d. Lo reconocen por el don, no por el milagro. Jes\u00fas los nutre y los env\u00eda, para que, por el anuncio, la salvaci\u00f3n pueda alcanzar a todo hombre.<\/p>\n<p>Y en fin, despu\u00e9s de comer, el magn\u00edfico dialogo de Jes\u00fas con Pedro. Parece que todo empiece nuevamente de cero. Jes\u00fas ya no lo llama \u201cKefas\u201d (Pedro), sino Sim\u00f3n hijo de Juan. Conoce su generosidad y amor pero tambi\u00e9n su fragilidad: lo sana abri\u00e9ndolo a una confesi\u00f3n de amor repetida tres veces, como las tres veces con qu\u00e9 lo hab\u00eda renegado.<\/p>\n<p>Ahora puede realizarse la promesa que en otro momento Jes\u00fas le hab\u00eda hecho: \u201cT\u00fa eres Kefas (Pedro) y sobre esa piedra edificar\u00e9 a mi Iglesia. A ti te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos\u201d (Mt 16, 18-19). La vocaci\u00f3n, como la fe, es un camino, un regalo del Se\u00f1or, que espera de nosotros cada d\u00eda una respuesta nueva; es una riqueza que nunca acabaremos de descubrir en su plenitud.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfSim\u00f3n, hijo de Juan, me amas t\u00fa?\u201d. Jes\u00fas se lo pregunta tres veces. Por \u00c9l, un hombre no coincide con su pecado ni con tantas noches sin fruto. Un hombre vale cu\u00e1nto vale su coraz\u00f3n, que Jes\u00fas quiere reavivar, ahora. \u201cSantidad\u201d no es ausencia de pecado, sino renovar su pasi\u00f3n por Cristo, ahora.\u00a0 \u201cLa misericordia de Dios. Un amor tan grande, tan profundo&#8230; que siempre aferra nuestra mano y nos sostiene, nos levanta, nos gu\u00eda&#8230; no perdamos nunca la confianza en la paciente misericordia de Dios\u201d (Papa Francisco, 7.04.2013, homil\u00eda en San Juan de Letr\u00e1n).<\/p>\n<p>Jes\u00fas Resucitado vuelve entre los suyos para decirles que no hay amargura, decepci\u00f3n, traici\u00f3n o fracaso que no pueda ser vencido, y que ha llegado la hora de levantar la cabeza, de retomar el camino. Jes\u00fas no se resigna, no quiere que tu vida sea in\u00fatil. No te dice que no sirves para nada. \u00c9l abre siempre otra posibilidad. Te invita a intentar de nuevo, a echar las redes, a fiarte.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfMe amas t\u00fa?\u201d. Las dos primeras veces Jes\u00fas utiliza el verbo griego \u201cagap\u00e1o\u201d, que significa el amor total, como lo de Dios por el hombre. Pedro, que siempre hab\u00eda querido sobresalir, deja la competici\u00f3n, consciente de su fragilidad y de sus l\u00edmites y de que no era mejor que los dem\u00e1s; y contesta a Jes\u00fas utilizando el verbo \u201cfil\u00e9o\u201d, el verbo de la amistad. \u201cJes\u00fas, ya sabes que te quiero, que soy tu amigo\u201d. La tercera vez, Jes\u00fas abandona el verbo \u201cagap\u00e1o\u201d y adopta el verbo utilizado por Pedro, \u201cfil\u00e9o\u201d: \u201c\u00bfSim\u00f3n, hijo de Juan, me quieres, eres mi amigo?\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas rebaja por tres veces las exigencias del amor (\u00bfMe amas m\u00e1s que \u00e9stos? \u00bfMe amas de un amor total? \u00bfMe quieres como un amigo?), se pone al nivel de Pedro. El \u201ctu\u201d es m\u00e1s importante que el \u201cyo\u201d, pues solo as\u00ed el amor es posible. Jes\u00fas asegura a Pedro que su deseo de amor ya es amor. Por eso le conf\u00eda la tarea de apacentar a su grey, abandonando todo sentimiento de superioridad, viviendo al servicio de los dem\u00e1s. S\u00ed, porque en el amor, uno deviene capaz de hablar, de testimoniar, de hacerse cargo de sus hermanos, como el Buen Pastor que desgasta todas sus energ\u00edas y dona la vida por sus ovejas (Jn 10), pastor \u201cseg\u00fan el coraz\u00f3n de Dios\u201d (Jr. 3,15).<\/p>\n<p>Jes\u00fas nos pone hoy y cada d\u00eda a nosotros tambi\u00e9n la misma pregunta: \u201c\u00bfMe amas t\u00fa?\u201d. Un Dios que, para cambiar el mundo, se hace mendigo de tu amor. Si como Pedro podemos responder que s\u00ed, que \u00e9l que nos ha amado primero es nuestro amigo, el centro de nuestra vida, entonces a nosotros tambi\u00e9n \u00e9l nos confiar\u00e1 un reba\u00f1o a cuidar. Quiz\u00e1s nuestro grey ser\u00e1 peque\u00f1o: unos familiares, unos amigos, unos pobres. No importa. \u201cS\u00edgueme\u201d. Ya no importan las traiciones y los alejamientos. En su amor Jes\u00fas dir\u00e1 de nuevo \u201cs\u00edgueme\u201d, a los ap\u00f3stoles y a cada disc\u00edpulo suyo.<\/p>\n<p>Digamos a Jes\u00fas: \u201cSi no buscas a hombres perfectos pero s\u00ed apasionados, entonces ll\u00e1mame y te seguir\u00e9 y cuidar\u00e9 de cuantos t\u00fa me confiar\u00e1s, especialmente los m\u00e1s peque\u00f1os y d\u00e9biles. Oh, Jes\u00fas Resucitado, atra\u00eddo en el v\u00f3rtice de tu amor, no tendr\u00e9 miedo de las fuerzas hostiles que quieren extinguir a tu Iglesia, pues tu amor sostiene a los sucesores de Pedro, sostiene a tu Iglesia y a cada miembro suyo que hace de ti y del encuentro contigo su vida, habilit\u00e1ndose as\u00ed a dar testimonio de tu presencia y amor en el mundo. Que podamos llevar a nuestros hermanos, aunque sea con gestos sencillos y a veces invisibles, la ternura y el consuelo de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical III Domingo de Pascua Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Juan 21, 1-19 Domingo 5 de mayo, 2019 \u201cEn aquella noche no cogieron nada\u201d (Jn 21,3). Es la amarga experiencia de Pedro y de sus seis compa\u00f1eros despu\u00e9s de una fatigosa noche de pesca. La pesca es un fracaso\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2028\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2028"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2028"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2028\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2031,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2028\/revisions\/2031"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2028"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2028"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2028"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}