{"id":2055,"date":"2019-05-09T11:51:34","date_gmt":"2019-05-09T17:51:34","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2055"},"modified":"2019-05-09T11:51:34","modified_gmt":"2019-05-09T17:51:34","slug":"jornada-mundial-de-las-vocaciones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2055","title":{"rendered":"Jornada Mundial de las Vocaciones"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Vocaciones (12 de mayo de 2019)<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber vivido, el pasado octubre, la vivaz y fruct\u00edfera experiencia del S\u00ednodo dedicado a los j\u00f3venes, hemos celebrado recientemente la 34\u00aa Jornada Mundial de la Juventud en Panam\u00e1. Dos grandes eventos, que han ayudado a que la Iglesia prestase m\u00e1s atenci\u00f3n a la voz del Esp\u00edritu y tambi\u00e9n a la vida de los j\u00f3venes, a sus interrogantes, al cansancio que los sobrecarga y a las esperanzas que albergan.<\/p>\n<div id=\"attachment_2056\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-3.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2056\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2056 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-3-300x178.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"178\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-3-300x178.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-3-768x455.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-3.jpg 1024w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-3-150x89.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2056\" class=\"wp-caption-text\">Misioneros combonianos en Casavatore\/N\u00e1poles (Italia).<\/p><\/div>\n<p>Quisiera retomar lo que compart\u00ed con los j\u00f3venes en Panam\u00e1, para reflexionar en esta Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por las Vocaciones sobre c\u00f3mo la llamada del Se\u00f1or nos hace\u00a0<em>portadores de una promesa<\/em>\u00a0y, al mismo tiempo, nos pide la<em>\u00a0valent\u00eda de arriesgarnos\u00a0<\/em>con \u00e9l y por \u00e9l. Me gustar\u00eda considerar brevemente estos dos aspectos, la promesa y el riesgo, contemplando con vosotros la escena evang\u00e9lica de la llamada de los primeros disc\u00edpulos en el lago de Galilea (<em>Mc<\/em>\u00a01,16-20).<\/p>\n<p>Dos parejas de hermanos \u2013Sim\u00f3n y Andr\u00e9s junto a Santiago y Juan\u2013, est\u00e1n haciendo su trabajo diario como pescadores. En este trabajo arduo aprendieron las leyes de la naturaleza y, a veces, tuvieron que desafiarlas cuando los vientos eran contrarios y las olas sacud\u00edan las barcas. En ciertos d\u00edas, la pesca abundante recompensaba el duro esfuerzo, pero otras veces, el trabajo de toda una noche no era suficiente para llenar las redes y regresaban a la orilla cansados y decepcionados.<\/p>\n<div id=\"attachment_2057\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2057\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2057 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-2-300x117.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"117\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-2-300x117.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-2-768x299.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-2-150x58.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Vocaciones-2.jpg 870w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2057\" class=\"wp-caption-text\">Oremos por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Oremos por las vocaciones para la vida en Cristo.<\/p><\/div>\n<p>Estas son las situaciones ordinarias de la vida, en las que cada uno de nosotros ha de confrontarse con los deseos que lleva en su coraz\u00f3n, se esfuerza en actividades que conf\u00eda en que sean fruct\u00edferas, avanza en el \u201cmar\u201d de muchas posibilidades en busca de la ruta adecuada que pueda satisfacer su sed de felicidad. A veces se obtiene una buena pesca, otras veces, en cambio, hay que armarse de valor para pilotar una barca golpeada por las olas, o hay que lidiar con la frustraci\u00f3n de verse con las redes vac\u00edas.<\/p>\n<p>Como en la historia de toda llamada, tambi\u00e9n en este caso se produce un encuentro. Jes\u00fas camina, ve a esos pescadores y se acerca&#8230; As\u00ed sucedi\u00f3 con la persona con la que elegimos compartir la vida en el matrimonio, o cuando sentimos la fascinaci\u00f3n de la vida consagrada: experimentamos la sorpresa de un encuentro y, en aquel momento, percibimos la promesa de una alegr\u00eda capaz de llenar nuestras vidas. As\u00ed, aquel d\u00eda, junto al lago de Galilea, Jes\u00fas fue al encuentro de aquellos pescadores, rompiendo la \u00abpar\u00e1lisis de la normalidad\u00bb (<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2018\/documents\/papa-francesco_20180202_omelia-vita-consacrata.html\"><em>Homil\u00eda en la 22\u00aa Jornada Mundial de la Vida Consagrada<\/em><\/a>, 2 febrero 2018). E inmediatamente les hizo una promesa: \u00abLos har\u00e9 pescadores de hombres\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a01,17).<\/p>\n<p>La llamada del Se\u00f1or, por tanto, no es una intromisi\u00f3n de Dios en nuestra libertad; no es una \u201cjaula\u201d o un peso que se nos carga encima. Por el contrario, es la iniciativa amorosa con la que Dios viene a nuestro encuentro y nos invita a entrar en un gran proyecto, del que quiere que participemos, mostr\u00e1ndonos en el horizonte un mar m\u00e1s amplio y una pesca sobreabundante.<\/p>\n<p>El deseo de Dios es que nuestra vida no acabe siendo prisionera de lo obvio, que no se vea arrastrada por la inercia de los h\u00e1bitos diarios y no quede inerte frente a esas elecciones que podr\u00edan darle sentido. El Se\u00f1or no quiere que nos resignemos a vivir la jornada pensando que, a fin de cuentas, no hay nada por lo que valga la pena comprometerse con pasi\u00f3n y extinguiendo la inquietud interna de buscar nuevas rutas para nuestra navegaci\u00f3n. Si alguna vez nos hace experimentar una \u201cpesca milagrosa\u201d, es porque quiere que descubramos que cada uno de nosotros est\u00e1 llamado \u2013de diferentes maneras\u2013 a algo grande, y que la vida no debe quedar atrapada en las redes de lo absurdo y de lo que anestesia el coraz\u00f3n. En definitiva, la vocaci\u00f3n es una invitaci\u00f3n a no quedarnos en la orilla con las redes en la mano, sino a seguir a Jes\u00fas por el camino que ha pensado para nosotros, para nuestra felicidad y para el bien de los que nos rodean.<\/p>\n<p>Por supuesto, abrazar esta promesa requiere el valor de arriesgarse a decidir. Los primeros disc\u00edpulos, sinti\u00e9ndose llamados por \u00e9l a participar en un sue\u00f1o m\u00e1s grande, \u00abinmediatamente dejaron sus redes y lo siguieron\u00bb (<em>Mc<\/em>\u00a01,18). Esto significa que para seguir la llamada del Se\u00f1or debemos implicarnos con todo nuestro ser y correr el riesgo de enfrentarnos a un desaf\u00edo desconocido; debemos dejar todo lo que nos puede mantener amarrados a nuestra peque\u00f1a barca, impidi\u00e9ndonos tomar una decisi\u00f3n definitiva; se nos pide esa audacia que nos impulse con fuerza a descubrir el proyecto que Dios tiene para nuestra vida. En definitiva, cuando estamos ante el vasto mar de la vocaci\u00f3n, no podemos quedarnos a reparar nuestras redes, en la barca que nos da seguridad, sino que debemos fiarnos de la promesa del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Me refiero sobre todo a la llamada a la vida cristiana, que todos recibimos con el bautismo y que nos recuerda que nuestra vida no es fruto del azar, sino el don de ser hijos amados por el Se\u00f1or, reunidos en la gran familia de la Iglesia. Precisamente en la comunidad eclesial, la existencia cristiana nace y se desarrolla, sobre todo gracias a la liturgia, que nos introduce en la escucha de la Palabra de Dios y en la gracia de los sacramentos; aqu\u00ed es donde desde la infancia somos iniciados en el arte de la oraci\u00f3n y del compartir fraterno. La Iglesia es nuestra madre, precisamente porque nos engendra a una nueva vida y nos lleva a Cristo; por lo tanto, tambi\u00e9n debemos amarla cuando descubramos en su rostro las arrugas de la fragilidad y del pecado, y debemos contribuir a que sea siempre m\u00e1s hermosa y luminosa, para que pueda ser en el mundo testigo del amor de Dios.<\/p>\n<p>La vida cristiana se expresa tambi\u00e9n en esas elecciones que, al mismo tiempo que dan una direcci\u00f3n precisa a nuestra navegaci\u00f3n, contribuyen al crecimiento del Reino de Dios en la sociedad. Me refiero a la decisi\u00f3n de casarse en Cristo y formar una familia, as\u00ed como a otras vocaciones vinculadas al mundo del trabajo y de las profesiones, al compromiso en el campo de la caridad y de la solidaridad, a las responsabilidades sociales y pol\u00edticas, etc. Son vocaciones que nos hacen portadores de una promesa de bien, de amor y de justicia no solo para nosotros, sino tambi\u00e9n para los ambientes sociales y culturales en los que vivimos, y que necesitan cristianos valientes y testigos aut\u00e9nticos del Reino de Dios.<\/p>\n<p>En el encuentro con el Se\u00f1or, alguno puede sentir la fascinaci\u00f3n de la llamada a la vida consagrada o al sacerdocio ordenado. Es un descubrimiento que entusiasma y al mismo tiempo asusta, cuando uno se siente llamado a convertirse en \u201cpescador de hombres\u201d en la barca de la Iglesia a trav\u00e9s de la donaci\u00f3n total de s\u00ed mismo y empe\u00f1\u00e1ndose en un servicio fiel al Evangelio y a los hermanos. Esta elecci\u00f3n implica el riesgo de dejar todo para seguir al Se\u00f1or y consagrarse completamente a \u00e9l, para convertirse en colaboradores de su obra. Muchas resistencias interiores pueden obstaculizar una decisi\u00f3n semejante, as\u00ed como en ciertos ambientes muy secularizados, en los que parece que ya no hay espacio para Dios y para el Evangelio, se puede caer en el desaliento y en el \u00abcansancio de la esperanza\u00bb (<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2019\/documents\/papa-francesco_20190126_omelia-cattedrale-panama.html\"><em>Homil\u00eda en la Misa con sacerdotes, personas consagradas y movimientos laicos<\/em><\/a>, Panam\u00e1, 26 enero 2019).<\/p>\n<p>Y, sin embargo, no hay mayor gozo que arriesgar la vida por el Se\u00f1or. En particular a vosotros, j\u00f3venes, me gustar\u00eda deciros: No se\u00e1is sordos a la llamada del Se\u00f1or. Si \u00e9l os llama por este camino no recoj\u00e1is los remos en la barca y confiad en \u00e9l. No os dej\u00e9is contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Se\u00f1or nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Se\u00f1or, \u00e9l les promete la alegr\u00eda de una vida nueva, que llena el coraz\u00f3n y anima el camino.<\/p>\n<p>Queridos amigos, no siempre es f\u00e1cil discernir la propia vocaci\u00f3n y orientar la vida de la manera correcta. Por este motivo, es necesario un compromiso renovado por parte de toda la Iglesia \u2013sacerdotes, religiosos, animadores pastorales, educadores\u2013 para que se les ofrezcan, especialmente a los j\u00f3venes, posibilidades de escucha y de discernimiento. Se necesita una pastoral juvenil y vocacional que ayude al descubrimiento del plan de Dios, especialmente a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios, la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica y el acompa\u00f1amiento espiritual.<\/p>\n<p>Como se ha hablado varias veces durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panam\u00e1, debemos mirar a Mar\u00eda. Incluso en la historia de esta joven, la vocaci\u00f3n fue al mismo tiempo una promesa y un riesgo. Su misi\u00f3n no fue f\u00e1cil, sin embargo no permiti\u00f3 que el miedo se apoderara de ella. Su s\u00ed \u00abfue el \u201cs\u00ed\u201d de quien quiere comprometerse y el que quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin m\u00e1s seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa. Y yo les pregunto a cada uno de ustedes. \u00bfSe sienten portadores de una promesa? \u00bfQu\u00e9 promesa tengo en el coraz\u00f3n para llevar adelante? Mar\u00eda tendr\u00eda, sin dudas, una misi\u00f3n dif\u00edcil, pero las dificultades no eran una raz\u00f3n para decir \u201cno\u201d. Seguro que tendr\u00eda complicaciones, pero no ser\u00edan las mismas complicaciones que se producen cuando la cobard\u00eda nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano\u00bb (<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/speeches\/2019\/january\/documents\/papa-francesco_20190126_panama-veglia-giovani.html\"><em>Vigilia con los j\u00f3venes<\/em><\/a>, Panam\u00e1, 26 enero 2019).<\/p>\n<p>En esta Jornada, nos unimos en oraci\u00f3n pidi\u00e9ndole al Se\u00f1or que nos descubra su proyecto de amor para nuestra vida y que nos d\u00e9 el valor para arriesgarnos en el camino que \u00e9l ha pensado para nosotros desde la eternidad.<\/p>\n<p><em>Vaticano, 31 de enero de 2019, Memoria de san Juan Bosco.<\/em><\/p>\n<p><strong>Francisco<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Vocaciones (12 de mayo de 2019) Queridos hermanos y hermanas: Despu\u00e9s de haber vivido, el pasado octubre, la vivaz y fruct\u00edfera experiencia del S\u00ednodo dedicado a los j\u00f3venes, hemos celebrado recientemente la 34\u00aa Jornada Mundial de la Juventud en Panam\u00e1.\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2055\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[12],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2055"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2055"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2055\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2058,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2055\/revisions\/2058"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2055"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2055"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2055"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}