{"id":2177,"date":"2019-07-20T12:35:59","date_gmt":"2019-07-20T18:35:59","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2177"},"modified":"2020-07-09T11:43:00","modified_gmt":"2020-07-09T17:43:00","slug":"el-amor-de-cristo-contagia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2177","title":{"rendered":"El amor de Cristo contagia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>XVI Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas\u00a0<\/strong><strong>10, 38-42<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 21 de julio, 2019<\/strong><\/p>\n<p>El Verbo, la Palabra, \u201cvino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron\u201d (Jn 1,11). Pero en la casa de Mar\u00eda y Marta Jes\u00fas era el amigo esperado y deseado. Mar\u00eda conoce bien a Jes\u00fas, ya lo ha escuchado hablar y sin embargo sabe escucharlo otra vez, encantada, como si fuera la primera vez. Est\u00e1 sentada a sus pies, a beber sus palabras, sus silencios, sus ojos.<\/p>\n<div id=\"attachment_2178\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Evangelio.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2178\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2178 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Evangelio-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Evangelio-300x169.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Evangelio-768x432.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Evangelio-1024x576.jpg 1024w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Evangelio-150x84.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Evangelio.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2178\" class=\"wp-caption-text\">El amor es como un contagio. Jes\u00fas, contempl\u00e1ndolo, nos contagia su amor al Padre, a los pobres, a la justicia, a los amigos.<\/p><\/div>\n<p>Jes\u00fas hoy contin\u00faa a pedir hospitalidad: \u201cMira que estoy a la puerta y llamo: si uno escucha mi voz y me abre, entrar\u00e9 en su casa y comer\u00e9 con \u00e9l y \u00e9l conmigo\u201d (Ap.3,20). \u00a0\u00a0La salvaci\u00f3n est\u00e1 en lo que Dios hace por m\u00ed, no en lo que yo hago por Dios; el camino tiene origen desde Dios a mi coraz\u00f3n. El Se\u00f1or pide de poder entrar en la vida de cada hombre, de toda sociedad, de toda instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>El domingo pasado Jes\u00fas elogiaba al samaritano que se hab\u00eda acercado a un herido, lo hab\u00eda curado y salvado. Hoy el evangelio parece contradecir eso, proponiendo como modelo a una mujer que no hace nada para ayudar a su hermana. Mar\u00eda, sentada a los pies de Jes\u00fas, est\u00e1 en la aptitud del disc\u00edpulo que no se preocupa de nada, porque Jes\u00fas es un don que pide una cercan\u00eda. El primer servicio es la escucha. La primera oraci\u00f3n no es decir palabras, sino escuchar su palabra (Lc 8,21; 11,28).<\/p>\n<p>El amor es como un contagio. Jes\u00fas, contempl\u00e1ndolo, nos contagia su amor al Padre, a los pobres, a la justicia, a los amigos.<\/p>\n<p>Lucas ama presentarnos a Jes\u00fas comiendo en la casa de alguien: fariseos, publicanos, pecadores, porque Jes\u00fas aceptaba las invitaciones de todos. Hoy lo vemos en la casa de dos hermanas, Marta y Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Marta, la mayor, se pone de inmediato al trabajo, a preparar un buen almuerzo para Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles. Eso, piensa, mostrar\u00e1 m\u00e1s que cualquier palabra el cari\u00f1o que tiene por Jes\u00fas. Mar\u00eda, la m\u00e1s joven, en lugar de ayudar a su hermana, prefiere quedarse sentada a los pies de Jes\u00fas, escuchando su palabra (v. 39).<\/p>\n<p>Pero Marta se queja con Jes\u00fas: \u201cSe\u00f1or, no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio?\u201d. Y Jes\u00fas le contesta: \u201cMarta, Marta, andas inquieta y nerviosa por muchas cosas cuando en realidad una sola es necesaria\u201d. Jes\u00fas le dice a Marta de no perder la paz.<\/p>\n<p>En aquel tiempo ning\u00fan maestro habr\u00eda aceptado a una mujer entre sus disc\u00edpulos. Dec\u00edan los rabinos: \u201ces mejor quemar una biblia que ponerla en las manos de una mujer\u201d. Esta mentalidad era talmente difundida que tambi\u00e9n se infiltr\u00f3 en las primeras comunidades cristianas (1Cor 14, 34-35).<\/p>\n<p>As\u00ed que es f\u00e1cil entender cuan revolucionario haya sido Jes\u00fas que aceptaba entre sus disc\u00edpulos tambi\u00e9n a mujeres. El evangelio de hoy se abre con la misma provocaci\u00f3n: \u201cUna mujer, de nombre Marta acogi\u00f3 a Jes\u00fas en su casa\u201d (v.38). En aquel tiempo era sumamente desconveniente por un var\u00f3n aceptar la hospitalidad ofrecida por mujeres.<\/p>\n<p>Es el inicio de un mundo nuevo: todos los prejuicios y todas las discriminaciones entre hombre y mujer son denunciados y superados por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Otra observaci\u00f3n importante es esa: en el v 39 no se dice que Mar\u00eda estaba orando o en contemplaci\u00f3n a los pies de Jes\u00fas, m\u00e1s bien que estaba escuchando su palabra. As\u00ed que nada de devoci\u00f3n piadosa ni de intimismo religioso. Mar\u00eda da prioridad a la escucha de la Palabra. Como la madre de Jes\u00fas es elogiada por el mismo motivo (Lc 1:38,45; 2,19).<\/p>\n<p>Ahora es Marta que necesita sentarse a los pies de Jes\u00fas, para escucharlo y recuperar la calma, la serenidad interior y la paz. Marta es generosa, din\u00e1mica, pero ha cometido un error: se ha cargado de trabajo antes de confrontarse con la Palabra. Quien escucha a Jes\u00fas no olvida el compromiso por el hombre: aprende a desarrollarlo en la manera justa, sin agitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas dec\u00eda: \u201cBuscad primero el Reino de Dios y todo el resto os ser\u00e1 dado\u201d (cfr. Mt 6.25 ss.). Nosotros estamos aqu\u00ed en este domingo a cumplir el rito de la escucha; que el Se\u00f1or nos diga adonde est\u00e1 la harmon\u00eda del vivir, lo que es esencial y lo que es superfluo. Entonces seremos como Marta al servicio de la vida.<\/p>\n<p>Mar\u00eda y Marta son emblemas de dos tipos de vida: contemplativa y activa. Las dos hermanas no se oponen. Marta no puede olvidar a Mar\u00eda, porque nuestro servicio tiene una fuente, la \u00fanica que dilata el coraz\u00f3n; Mar\u00eda no puede olvidar a Marta, porque no hay amor de Dios que no se traduzca en gestos concretos.<\/p>\n<p>Ermanno Olmi, en su film \u201cCien clavos\u201d hace decir a su Cristo: \u201cTodos los libros del mundo no valen un caf\u00e9 con un amigo\u201d, porque si los libros no nos hacen crecer en humanidad, a que sirven?<\/p>\n<p>Mar\u00eda y Marta son los rostros del \u00fanico mandamiento: amar\u00e1s a tu Dios, amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo; dos rostros de una \u00fanica beatitud: dichoso quien escucha la Palabra y la pone en pr\u00e1ctica. As\u00ed sea para nosotros.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical XVI Tiempo Ordinario Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas\u00a010, 38-42 Domingo 21 de julio, 2019 El Verbo, la Palabra, \u201cvino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron\u201d (Jn 1,11). Pero en la casa de Mar\u00eda y Marta Jes\u00fas era el amigo esperado y deseado. Mar\u00eda\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2177\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2177"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2177"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2177\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2181,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2177\/revisions\/2181"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2177"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2177"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2177"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}