{"id":2259,"date":"2019-08-23T15:11:27","date_gmt":"2019-08-23T21:11:27","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2259"},"modified":"2020-07-09T11:42:34","modified_gmt":"2020-07-09T17:42:34","slug":"salvacion-para-todos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2259","title":{"rendered":"Salvaci\u00f3n&#8230; para todos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>XXI Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas\u00a0<\/strong><strong>13, 22-30<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 25 de agosto, 2019<\/strong><\/p>\n<p>La liturgia de hoy se abre en la visi\u00f3n de la salvaci\u00f3n seg\u00fan el proyecto de Dios. Dice el Se\u00f1or en Isa\u00edas: \u201cYo vendr\u00e9 a reunir a todos los pueblos y todas las lenguas; ellos\u00a0\u00a0 vendr\u00e1n y ver\u00e1n mi gloria\u201d (Is 66,8).\u00a0 Dios quiere hacer una sola familia de todos los pueblos de la tierra. Es un respiro universal de salvaci\u00f3n, don del cielo para todos y nadie puede reclamarla por derecho. La salvaci\u00f3n nunca es propiedad de una etnia, de un grupo, de una comunidad, de un pueblo, de una naci\u00f3n, de una civilizaci\u00f3n ni de una religi\u00f3n: siempre es un regalo de Dios.<\/p>\n<div id=\"attachment_2260\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/puerta-1_opt.png\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2260\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2260 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/puerta-1_opt-300x164.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"164\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/puerta-1_opt-300x164.png 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/puerta-1_opt-150x82.png 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/puerta-1_opt.png 748w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2260\" class=\"wp-caption-text\">Debemos comportarnos con un coraz\u00f3n sincero, sin hacer diferencias con ninguna persona.<\/p><\/div>\n<p>Es lo que dice Jes\u00fas al final del evangelio de hoy: \u201cVendr\u00e1n desde oriente y occidente, desde el norte y el sur, y se sentar\u00e1n a la mesa en el reino de Dios\u201d. Desde ahora, en cada eucarist\u00eda y en toda nuestra vida, podemos experimentar ese gozo de sentir a los dem\u00e1s no como extra\u00f1os, sino como hermanos y hermanas.<\/p>\n<p>En un mundo atravesado por el odio, la indiferencia o el rechazo de quien es diferente o de otra nacionalidad o religi\u00f3n y raza, los disc\u00edpulos de Jes\u00fas estamos llamados de una manera especial a participar a la realizaci\u00f3n de ese sue\u00f1o de Dios, a mostrar con palabras y gestos concretos que todos somos la \u00fanica familia de Dios y que solamente en la fraternidad los hombres encontrar\u00e1n su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El evangelio de hoy empieza con una pregunta de alguien que escuchaba a Jes\u00fas, in\u00fatil o presumida: \u201c\u00bfSon muchos o pocos los que se salvan?\u201d Jes\u00fas no contesta directamente, sino con una par\u00e1bola, como si dijera: no te preocupes del n\u00famero, tu esfu\u00e9rzate de entrar en el reino; sin excluir a otros, tu trata de ser acogido; no te compares con los dem\u00e1s, sino con el Se\u00f1or que abre y cierra las puertas de la vida.<\/p>\n<p>El camino hacia el banquete del Reino de Dios no es un c\u00f3modo paseo, la v\u00eda es estrecha, y la puerta m\u00e1s! Tenemos que hacernos peque\u00f1os, sabiendo que solo la misericordia de Dios puede salvarnos de nuestra fragilidad. As\u00ed podremos entrar.<\/p>\n<p>Poco a poco la par\u00e1bola nos muestra que la puerta se hace de estrecha a cerrada, y surge en nosotros practicantes, fieles de ayer y de hoy, que siempre comulgamos, una sutil angustia cuando leemos en el evangelio: \u201c\u00e1brenos Se\u00f1or, somos los tuyos\u201d, y aquella voz desde el interior que dice: \u201cno os conozco\u201d.<\/p>\n<p>Palabras inquietantes. Desde toda la vida trato de conocerte Se\u00f1or, y eres t\u00fa, ahora, \u00bfque dices de no conocerme? Eso porque \u201cconocer\u201d en la Biblia no es un simple hecho mental o te\u00f3rico, sino el encuentro total, la intimidad.<\/p>\n<p>No basta conocer el evangelio, hace falta vivirlo. Conocer a Cristo es entonces una atenta comuni\u00f3n de comportamientos, una imitaci\u00f3n de Cristo y de Dios. La voz del Se\u00f1or me dir\u00e1: \u201cTe conozco\u201d, solo si El descubrir\u00e1 en mi vida algo de su vida. Entonces la puerta se abrir\u00e1 para m\u00ed y podr\u00e9 sentarme a la mesa gozosa de Dios y de sus amigos. Dios me acoger\u00e1 los brazos abiertos.<\/p>\n<p>El Dios de la acogida buscar\u00e1 en ti huellas de acogida, semillas de comuni\u00f3n y pan compartido: encontr\u00e1ndolos, abrir\u00e1 la puerta de par en par. En el umbral del eterno, el Amor buscar\u00e1 en ti algo en que mirarse. Y si Dios reconocer\u00e1 en nosotros por lo menos un peque\u00f1o reflejo de su rostro, \u00c9l nos dir\u00e1: \u201cOs conozco\u201d. Nos reconoceremos rec\u00edprocamente como Padre e hijo, como manantial y agua que brota, como sol y como su rayo, como amor en cada amor.<\/p>\n<p>Pero la puerta es estrecha y se necesita esfuerzo para entrar en ella. \u00bfQu\u00e9 quiere decir con eso Jes\u00fas? \u00bfEs un llamado al sacrificio, a la austeridad? O, \u00bfquiere decir que el evangelio es demasiado dif\u00edcil y que por eso ser\u00e1n pocos los que entrar\u00e1n en la gran sala de la fiesta eterna?<\/p>\n<p>Cierto, de nuestro ego\u00edsmo brotan ramas de orgullo, de odio, de avaricia, de envidia, de deshonestidad y cuanto m\u00e1s: con esas ramas no lograremos pasar por la puerta, hace falta cortarlas, podarlas; y esa poda, come dice la carta a los Hebreo (12,11): \u201cen el momento duele, no parece causa de gozo sino de tristeza; pero despu\u00e9s lleva un fruto de paz y de justicia\u201d.<\/p>\n<p>La puerta es Cristo y acogi\u00e9ndolo con el coraz\u00f3n, \u00c9l nos introducir\u00e1 al coraz\u00f3n de Dios. La puerta es estrecha, pero viviendo de Cristo pasar\u00e1s por ella. Seremos atra\u00eddos a trav\u00e9s de la puerta como la aurora es atra\u00edda por el sol, hasta desaparecer en \u00e9l. La puerta es estrecha pero bella porque nos conduce a la fiesta. Eso ocurrir\u00e1 solo si en nuestra vida tratamos de vivir como Jes\u00fas, de vivir las bienaventuranzas; una vida buena, donde el amor tiene la primac\u00eda.<\/p>\n<p>La puerta es estrecha pero bella, estrecha pero suficiente pues la gran sala est\u00e1 llena de gente de todo pa\u00eds y raza, como hemos visto al principio. Todo racismo es contra Dios pues Dios llama a todos, se ofrece a todos.<\/p>\n<p>Entonces empecemos a acoger en nosotros la puerta misma que es Cristo (\u201cYo soy la puerta\u201d Jn 10,7), puerta estrecha como la ley del amor, m\u00e1s exigente que cualquier otra ley. Acojamos en nosotros los comienzos de un umbral que es comuni\u00f3n y devendremos nosotros mismos, lugar de pasaje, peque\u00f1a puerta por la cual entra y sale vida. Nuestro Dios es un Padre-Hijo-Esp\u00edritu Santo que me aman sin fin.<\/p>\n<p>Que el banquete en el cielo est\u00e9 preparado tambi\u00e9n por nosotros, y que el Se\u00f1or desate las ligaduras que nos impiden de caminar en pos de Jesus.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Am\u00e9n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa mccj<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical XXI Tiempo Ordinario Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas\u00a013, 22-30 Domingo 25 de agosto, 2019 La liturgia de hoy se abre en la visi\u00f3n de la salvaci\u00f3n seg\u00fan el proyecto de Dios. 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