{"id":244,"date":"2017-10-25T22:28:23","date_gmt":"2017-10-25T22:28:23","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=244"},"modified":"2017-10-25T22:28:23","modified_gmt":"2017-10-25T22:28:23","slug":"nuestra-antigua-profunda-y-extraordinaria-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=244","title":{"rendered":"Nuestra antigua, profunda y extraordinaria vocaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h2><\/h2>\n<div class=\"article-strillo\">\n<p>Padre David Kinnear Glenday, que viene de Escocia, encontr\u00f3 por primera vez a los misioneros combonianos cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os.\u00a0 Fue ordenado sacerdote hace casi cuarenta a\u00f1os y, desde entonces, ha sido misionero en Uganda y en Filipinas. De 1991 a 1997 ha sido superior general y ahora se encuentra de nuevo en Roma, siendo secretario general de la Uni\u00f3n de los Superiores Generales.\u00a0 Aqu\u00ed comparte algo de lo que significa para \u00e9l celebrar el 150o aniversario de la fundaci\u00f3n del Instituto al que pertenece.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"article-testo\">\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.comboni.org\/admin\/img\/uploads\/2113.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p><em>P. David Kinnear Glenday,<br \/>\nMisionero comboniano.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Celebrar el 150o aniversario del Instituto misionero fundado por Daniel Comboni es para m\u00ed algo profundamente personal, es decir la celebraci\u00f3n de una gracia multifac\u00e9tica que me ha acompa\u00f1ado desde mis primeros a\u00f1os de vida, y cuyo aprecio y comprensi\u00f3n han ido creciendo en m\u00ed a trav\u00e9s de varios eventos y etapas de mi camino misionero.\u00a0 Para m\u00ed, esta celebraci\u00f3n es sobre todo gratitud, mi gratitud por San Daniel Comboni, porque el Instituto que \u00e9l fund\u00f3 ha plasmado y enriquecido mi vida de muchas maneras.<\/p>\n<p>As\u00ed que voy a compartir tres razones &#8211; pero hay muchas m\u00e1s &#8211; para ser agradecido.<\/p>\n<p><em><strong>Una experiencia de Dios<\/strong>.\u00a0<\/em>En su\u00a0<em>Plan para regenerar \u00c1frica,\u00a0<\/em>Daniel Comboni afirma con claridad que vive su misi\u00f3n, y todas las iniciativas que dicha misi\u00f3n le llevan a tomar,\u00a0 como participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de Dios. Al reflexionar y al rezar sobre su primera experiencia de misi\u00f3n en \u00c1frica Central, una experiencia hondamente dolorosa, descubre que all\u00ed, en medio de la p\u00e9rdida y del aparente fracaso, ha llegado de hecho a descubrir al Dios Vivo, un Dios-en-comunidad y un Dios en misi\u00f3n, un Dios que va hasta los confines de la tierra y nos lleva con \u00e9l, si nosotros le dejamos.<\/p>\n<p>Es por esto que, cuando Comboni llega a fundar su Instituto, se lo imagina en t\u00e9rminos de un \u201cpeque\u00f1o Cen\u00e1culo\u201d, un Pentecost\u00e9s que dura en el tiempo, un lugar donde los seres humanos son atra\u00eddos hacia el misterio misionero de la Trinidad. Por esto la verdadera vida de este Instituto es una vida en el Esp\u00edritu y una manera correcta para celebrar estos 150 a\u00f1os es decir: lo mejor est\u00e1 todav\u00eda por venir. As\u00ed que es muy posible que las fragilidades y los l\u00edmites que hoy el Instituto tiene, m\u00e1s que ser obst\u00e1culos para la misi\u00f3n, sean la senda para descubrir d\u00f3nde y c\u00f3mo el Esp\u00edritu nos est\u00e1 conduciendo hacia el futuro. Dicho con otras palabras, esta celebraci\u00f3n tiene que ver tanto con el futuro como con el pasado.<\/p>\n<p><em><strong>Esta Obra es cat\u00f3lica<\/strong>.\u00a0<\/em>Nac\u00ed en la India, de madre irlandesa y de padre escoc\u00e9s, as\u00ed que no es de extra\u00f1ar &#8211; me imagino &#8211; que agradezca en particular a San Daniel Comboni el que desde el comienzo quisiera que su Instituto fuese totalmente internacional, o \u201ccat\u00f3lico\u201d como le gustaba decir. El Dios que \u00e9l descubri\u00f3 y experiment\u00f3, fue un Dios para el mundo entero, incluyendo toda la Iglesia en una misi\u00f3n dirigida a cada continente, naci\u00f3n, lengua y cultura. Solamente siendo abierto a los miembros de todas las naciones este Instituto pod\u00eda ser de veras un testimonio cre\u00edble\u00a0 de la misi\u00f3n de Dios en el mundo. Y as\u00ed Comboni lo sinti\u00f3 y entendi\u00f3 claramente.<\/p>\n<p>Este camino no ha sido, y nunca lo ser\u00e1, f\u00e1cil para nosotros, misioneros combonianos, y hemos tenido luchas y fracasos a lo largo del camino, pero hay algo muy bello y\u00a0 es que, en definitiva, hemos vuelto siempre &#8211; y a veces a pesar nuestro \u00a0&#8211; a este deseo e intuici\u00f3n de nuestro Fundador.\u00a0 En lo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n, sabemos que somos llamados a ser una peque\u00f1a semilla en el mundo de la Familia que el Padre a\u00f1ora y desea.<\/p>\n<p>Huelga decir que &#8211; gracias a muchos misioneros combonianos &#8211; estoy profundamente agradecido por haber tenido la gracia y la oportunidad de pertenecer a este Instituto, una gracia y una oportunidad que indudablemente debo a la intuici\u00f3n y a la visi\u00f3n del Fundador.<\/p>\n<p><em><strong><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/13645156_1059919444097036_2434035813438602090_n.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-245 alignright\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/13645156_1059919444097036_2434035813438602090_n-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"548\" height=\"411\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/13645156_1059919444097036_2434035813438602090_n-300x225.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/13645156_1059919444097036_2434035813438602090_n-768x576.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/13645156_1059919444097036_2434035813438602090_n-150x113.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/13645156_1059919444097036_2434035813438602090_n.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 548px) 100vw, 548px\" \/><\/a>Una misi\u00f3n para cada disc\u00edpulo<\/strong>.\u00a0<\/em>Al celebrar 150 a\u00f1os desde que Daniel Comboni tuvo la audacia de fundar su Instituto, no podemos m\u00e1s\u00a0 que asombrarnos ante la anchura de miras, la vitalidad y el frescor de su visi\u00f3n. Una vez m\u00e1s desde el comienzo ten\u00eda claro, en su mente y en su actuar, que Dios hab\u00eda compartido su misi\u00f3n con toda la Iglesia, con toda persona bautizada y, a pesar de las muchas dificultades que encontr\u00f3, sigui\u00f3 firme en esta visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Insisti\u00f3 diciendo que cada obispo era llamado a, y ordenado para aceptar la responsabilidad de la evangelizaci\u00f3n del mundo entero, y no solamente de su di\u00f3cesis \u2013 y por ello se fue al Concilio Vaticano I, tratando de convencer de esto a los obispos. Su Instituto no deb\u00eda estar compuesto solamente por sacerdotes, sino tambi\u00e9n por laicos totalmente dedicados a la misi\u00f3n \u2013 los \u201cHermanos\u201d que han contribuido en gran medida en estos 150 a\u00f1os, y sin los cuales este Instituto no podr\u00eda ser el Instituto de Comboni.\u00a0 Dentro de la misma din\u00e1mica, Daniel Comboni implic\u00f3 desde el comienzo a mujeres en la misi\u00f3n y fund\u00f3 el Instituto de sus Hermanas &#8211; los dos Institutos son los pulmones del mismo cuerpo,\u00a0 y el Instituto puede respirar y vivir bien solo cuando esta verdad se vive en la pr\u00e1ctica diaria de la misi\u00f3n de Comboni. El Fundador se acerc\u00f3 a los laicos, de nuevo, hombres y mujeres, y a otros Institutos y grupos misioneros, a comunidades de Hermanas Contemplativas: antes de ser una teor\u00eda, esto para \u00e9l era \u00a0la realidad de la misi\u00f3n, una realidad que sigue desafiando y provocando.<\/p>\n<p>En la misma direcci\u00f3n, un aspecto particularmente evocativo y bello de la fundaci\u00f3n de nuestro Instituto son las relaciones, la amistad, que \u00e9l vivi\u00f3 con tantos misioneros famosos de su tiempo: con San Juan Bosco, con San Arnold Jansen, fundador de los Misioneros del Verbo Divino, con el P. Jules Chevalier, fundador de los Misioneros del Sagrado Coraz\u00f3n, y otros. Ante esto, tambi\u00e9n, la celebraci\u00f3n de estos 150 a\u00f1os nos reta y apunta hacia el futuro.<\/p>\n<p><em><strong>Gracias y s\u00ed<\/strong>.\u00a0<\/em>Como dice Papa Francisco al comienzo casi de su\u00a0<em>Evangelii Gaudium,\u00a0<\/em>la alegr\u00eda del evangelizador siempre brilla sobre el trasfondo de la memoria agradecida. Es esta alegr\u00eda, y este tipo de memoria, que hoy me llena y me entusiasma a\u00fan m\u00e1s que cuando por primera vez, hace muchos a\u00f1os, \u201cencontr\u00e9\u201d a Daniel Comboni. Dicho de manera sencilla, estoy contento de que ese santo misionero hizo lo que hizo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Padre David Kinnear Glenday, que viene de Escocia, encontr\u00f3 por primera vez a los misioneros combonianos cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os.\u00a0 Fue ordenado sacerdote hace casi cuarenta a\u00f1os y, desde entonces, ha sido misionero en Uganda y en Filipinas. 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