{"id":2442,"date":"2019-10-05T09:11:12","date_gmt":"2019-10-05T15:11:12","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2442"},"modified":"2020-07-09T11:42:08","modified_gmt":"2020-07-09T17:42:08","slug":"la-fe-se-fortalece-dandola","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2442","title":{"rendered":"La fe se fortalece d\u00e1ndola"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>XXVII Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 17, 5-10<\/strong><\/p>\n<p>Domingo 6 de octubre, 2019<\/p>\n<p>De manera abrupta, los disc\u00edpulos le hacen a Jes\u00fas una petici\u00f3n vital: \u201cAum\u00e9ntanos la fe\u201d. Y Jes\u00fas les contesta: \u201cSi tuvieran fe como un granito de mostaza, dir\u00edan a esa morera: arr\u00e1ncate y pl\u00e1ntate en el mar, os obedecer\u00eda\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_2443\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2443\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2443 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-300x169.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-768x432.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-1024x576.jpg 1024w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-150x84.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2443\" class=\"wp-caption-text\">La medida de mi fe es ponerme al servicio de Dios.<\/p><\/div>\n<p>En varias partes del mundo, yo lo he visto, hay testigos, creyentes, hombres y mujeres de buena voluntad que se quedan en lugares donde parece imposible vivir, en medio de guerras y hambre, y en el nombre de Dios vivifican el presente y preparan el futuro, con el prodigio cotidiano de un amor que no se rinde, guardando en s\u00ed mismos la esperanza y sosteniendo la de los dem\u00e1s: \u201csi se tarda, esp\u00e9ralo, pues llegar\u00e1 sin falta\u201d (Hab. 2,3).<\/p>\n<p>Jes\u00fas nunca ha desarraigado \u00e1rboles. Lo que \u00c9l nos pide es fe, como un granito de mostaza, una fe que en su fragilidad necesita a\u00fan m\u00e1s de \u00c9l y en su peque\u00f1ez conf\u00eda a\u00fan m\u00e1s en la fuerza de su Se\u00f1or. \u00bfC\u00f3mo puedo saber si tengo fe? Tengo fe cuando dejo de confiar en m\u00ed mismo y dejo que sea el Se\u00f1or quien obra. Por eso \u201ccuando estoy d\u00e9bil, entonces es cuando soy fuerte\u201d (2Cor 12,10).<\/p>\n<p>La verdadera fe no es desplazar montes ni sanar enfermedades. La fe es un don a pedir todos los d\u00edas: \u201cAum\u00e9ntanos la fe\u201d. Entonces tendremos ojos que ver\u00e1n nuestra historia personal y la del mundo con los ojos de Dios. Se har\u00e1 m\u00e1s adulta, m\u00e1s libre y responsable, se pondr\u00e1 al servicio del sue\u00f1o de Dios, de su Evangelio. La fe es una mirada de esperanza sobre la vida y el mundo.<\/p>\n<p>Verdadera fe es cuando sabes decir: no soy que un siervo, un siervo sin pretensiones. He arado, he sembrado, pero la fuerza verdadera est\u00e1 en la semilla, nunca en el sembrador (1Cor 3,6). La fuerza est\u00e1 dentro de la palabra anunciada; aquel que hincha de vida los granos hasta que de ellos broten los \u00e1rboles, es el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La gloria del siervo es de servir. No necesito aplausos, \u00e9xitos ni recompensas. Sirvo, porque el Se\u00f1or est\u00e1 en medio de nosotros como el que sirve (Lc 22,27), y como \u00e9l quiero servir por amor. Esta esclavitud por amor es la liberaci\u00f3n total del ego\u00edsmo: \u201cUstedes hermanos, han sido llamados a la libertad, y esta no consiste en vivir seg\u00fan el ego\u00edsmo, sino en ser, mediante la caridad, esclavos los unos de los otros\u201d (Gal 5,13).<\/p>\n<p>El justo vivir\u00e1 por su fe (Hab. 2,4), fe que es fatiga y gozo y est\u00e1 hoy particularmente en el coraz\u00f3n del evangelio y de toda la Palabra que la liturgia nos ofrece. Pensemos en Abraham, padre de los creyentes. Dios un d\u00eda parece negar sus promesas, pidiendo a Abraham de sacrificar su hijo Isaac. Abraham se dispone a hacerlo, aunque con la muerte en el coraz\u00f3n; esta es su grandeza: confiar en Dios no solo cuando todo procede bien, sino siempre, aun cuando parece quitarte el Isaac de tu coraz\u00f3n. En Dios es preciso confiar siempre.<\/p>\n<p>T\u00fa no amas a Dios cuando buscas las consolaciones de Dios; t\u00fa no sirves a Dios cuando te enorgulleces de los resultados de tu servicio: t\u00fa amas a Dios cuando amas cualquier cosa Dios quiera para ti. Por eso Abraham muere a sus propios sue\u00f1os y deseos, porque est\u00e1 listo a amar a Dios m\u00e1s que todas las recompensas de Dios, m\u00e1s que todas sus promesas. Por eso, pobre de s\u00ed mismo, rico de Dios, se volver\u00e1 en el padre de todos los que creer\u00e1n en la fidelidad de Dios a\u00fan en el tiempo de la aparente derrota de Dios, a\u00fan en el tiempo de su silencio.<\/p>\n<p>En el sufrimiento personal o desastres en el mundo, frente a las injusticias y a la corrupci\u00f3n nos preguntamos: \u201c\u00bfPor qu\u00e9? Si Dios existiera, no tendr\u00eda que permitir eso. \u00bfPor qu\u00e9 Dios no interviene? \u00bfPor qu\u00e9 no socorre a los oprimidos?\u201d. Al profeta Habacuc que se queja con Dios como nosotros: \u00bfPor qu\u00e9 no intervienes?, Dios le contesta por medio de una bella imagen. Le dice: \u201cGraba con cura la visi\u00f3n: si Dios tarda, esp\u00e9ralo, porque, cierto, vendr\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Padre Turoldo, un santo miembro de la congregaci\u00f3n de \u201clos Siervos de Mar\u00eda\u201d hablando del don de la poes\u00eda y del don de la fe, dec\u00eda que todo se pasa como cuando est\u00e1s en la monta\u00f1a y llega un temporal. El cielo est\u00e1 cerrado sobre de ti. Despu\u00e9s hay un rel\u00e1mpago y un trueno y el cielo se abre y t\u00fa ves el espect\u00e1culo de toda la corona de los montes. En seguida el cielo se cierra de nuevo pero en las ni\u00f1as de tus ojos queda grabado aquel encanto, aquella luz: eso es la fe, eso es la poes\u00eda. Tenemos que ayudarnos a guardar esa luz, esa mirada de esperanza sobre la vida y el mundo.<\/p>\n<p>La medida de mi fe es ponerme a servicio. Yo sirvo porque Dios tambi\u00e9n es el servidor de la vida: servir, me hace su imagen y semejanza. Yo sirvo porque Jes\u00fas es el Siervo, y ha escogido el sufrimiento, el medio m\u00e1s escandalosamente in\u00fatil, para sanar nuestras llagas. Yo sirvo en los surcos amargos de la vida para que nazca una historia diferente, que humaniza y libera, que planta arboles de vida en el desierto y en el mar. \u201cReaviva el don que has recibido de Dios\u201d, dec\u00eda Pablo a Timoteo y nos dice a nosotros tambi\u00e9n hoy, y haz de ese don un servicio al mundo.<\/p>\n<p>Estamos en el mes misionero. \u201cLa fe se fortalece d\u00e1ndola\u201d (Juan Pablo II en R.M. 2). El compromiso misionero es la primera respuesta de nuestra gratitud a Dios por el don que nos ha hecho, sosteniendo y promoviendo el trabajo misionero de la Iglesia para llevar por doquier la luz de la fe, empezando por nuestra familia e irradiando la fe tambi\u00e9n en nuestras relaciones sociales, y rogando al Se\u00f1or que suscite numerosas y santas vocaciones para su mies en el mundo entero.<\/p>\n<p>Digamos a Jes\u00fas: \u201cDanos una fe contagiosa que nos oriente hacia una fase nueva de cristianismo, m\u00e1s fiel a tu Esp\u00edritu y tu trayectoria&#8230; colaborando contigo con realismo y convicci\u00f3n en hacer la vida m\u00e1s humana como quiere el Padre&#8230; con pasi\u00f3n por Dios y compasi\u00f3n por el ser humano&#8230; y ens\u00e9\u00f1anos a descubrir que la fe no consiste en creer en el Dios que nos conviene sino en aquel que fortalece nuestra responsabilidad y desarrolla nuestra capacidad de amar. Ens\u00e9\u00f1anos a seguirte tomando nuestra cruz cada d\u00eda&#8230;Que te experimentemos resucitado en medio de nosotros renovando nuestras vidas y alentando nuestras comunidades\u201d (Pagola),<\/p>\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, danos la fe, aunque sea solamente un granito de mostaza. Ser\u00e1 la semilla de la cual brotar\u00e1 todo fruto autentico de nuestra vida. Ser\u00e1 la respuesta a todos tus llamados, ser\u00e1 la fuente del anuncio y del don: simples respuestas, simple \u201cgracias\u201d por lo que hemos recibido de ti.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical XXVII Tiempo Ordinario Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 17, 5-10 Domingo 6 de octubre, 2019 De manera abrupta, los disc\u00edpulos le hacen a Jes\u00fas una petici\u00f3n vital: \u201cAum\u00e9ntanos la fe\u201d. 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