{"id":2505,"date":"2019-10-14T09:24:59","date_gmt":"2019-10-14T15:24:59","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2505"},"modified":"2019-10-14T09:24:59","modified_gmt":"2019-10-14T15:24:59","slug":"somos-enviados","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2505","title":{"rendered":"Somos enviados"},"content":{"rendered":"<h4><strong>Lunes 14 de octubre, 28<sup>a<\/sup>\u00a0Semana del Tiempo Ordinario<\/strong><\/h4>\n<h4><em>Fiesta o memoria de san Calixto I, papa y m\u00e1rtir <\/em><\/h4>\n<p><em>Lecturas del d\u00eda: Rom 1,1-7 \/ Sal 98,1-4 \/ Lc 11,29-32<\/em><\/p>\n<p>La liturgia de la Palabra de hoy se concentra en la potencia del anuncio del Evangelio. La Palabra anunciada est\u00e1 llena de salvaci\u00f3n y por esto necesita encontrar oyentes dispuestos a acogerla y escucharla: la escucha es el Evangelio, que retoma el Salmo invitatorio: \u00abOjal\u00e1 escuch\u00e9is hoy su voz: \u201cNo endurezc\u00e1is el coraz\u00f3n\u201d<strong>\u00bb <\/strong>(Sal 95,8).<\/p>\n<div id=\"attachment_2506\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/EVANGELIZAR.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2506\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2506 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/EVANGELIZAR-300x167.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"167\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/EVANGELIZAR-300x167.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/EVANGELIZAR-768x428.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/EVANGELIZAR-150x84.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/EVANGELIZAR.jpg 979w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2506\" class=\"wp-caption-text\">La Iglesia de Jes\u00fas est\u00e1 en permanente estado de misi\u00f3n.<\/p><\/div>\n<p>En la primera lectura, san Pablo se presenta a s\u00ed mismo y su apostolado a los creyentes de Roma, comunidad que no ha fundado, pero a la que ama profundamente y a la que pide ayuda para llevar a cabo su proyecto de evangelizaci\u00f3n de Espa\u00f1a. Para darse a conocer mejor e instaurar una buena armon\u00eda espiritual con esta comunidad a la que todav\u00eda no ha visitado personalmente, el ap\u00f3stol se entretiene hablando de su ministerio y de su llamada. Su servicio a Cristo y su apostolado junto a los paganos fundamentan sus ra\u00edces en el misterio extraordinario de la elecci\u00f3n en virtud de la cual Jesucristo lo ha escogido para anunciar el Evangelio de Dios. El servicio de Pablo se fundamenta en la palabra de Cristo, se nutre de la palabra de Cristo y comunica la palabra de Cristo. Su vida es cristoc\u00e9ntrica. Al comienzo de esta carta se advierte el dinamismo de la salvaci\u00f3n de Dios, que de lo particular se dirige a la universalidad: en Cristo la salvaci\u00f3n ya no tiene destinatarios privilegiados, sino que se dirige a todos, tambi\u00e9n a los lejanos.<\/p>\n<p>El relato evang\u00e9lico nos habla de los extranjeros y de sus relaciones con Dios. El Maestro es rodeado por las masas que lo asaltan y denuncia un comportamiento deformante que desprecia la experiencia de la fe: la b\u00fasqueda angustiosa de los signos. La generaci\u00f3n con la que Jes\u00fas tiene que enfrentarse es una generaci\u00f3n \u00abperversa<strong>\u00bb <\/strong>(Lc 11,29) porque continuamente pide demostraciones exteriores, casi como queriendo meter a Dios y su voluntad salv\u00edfica dentro los estrechos par\u00e1metros de una relaci\u00f3n autom\u00e1tica, m\u00e1gica, de causa y efecto, ajustable y domable por el poder humano.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no quiere dar ning\u00fan signo, si no es el signo de Jon\u00e1s. El libro de Jon\u00e1s est\u00e1 entre los libros prof\u00e9ticos y los sapienciales y se presenta como un relato did\u00e1ctico de la existencia de un profeta enviado a predicar fuera de Israel, a N\u00ednive, capital de los asirios, enemigos ac\u00e9rrimos del pueblo de la alianza y paganos: aut\u00e9nticos extranjeros, en todos los sentidos, y alejados por excelencia. La inesperada misi\u00f3n oblig\u00f3 a Jon\u00e1s a hacer la experiencia del ardiente deseo que Dios tiene de atraer consigo a los lejanos, de anunciar su perd\u00f3n tambi\u00e9n a los paganos, de salvarles gracias a la penitencia y la conversi\u00f3n. Rebelde y reacio ante la Palabra divina, Jon\u00e1s se convierte en el signo del actuar salv\u00edfico para los ninivitas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Hijo del hombre es puesto como signo por su generaci\u00f3n, el \u00fanico signo cre\u00edble. Ya en la sinagoga de Nazaret (cf Lc 4,25-27), Jes\u00fas recuerda que Dios ha enviado a sus profetas El\u00edas y Eliseo para curar no solo a los no hebreos, sino tambi\u00e9n a los paganos. Ahora \u00e9l manifiesta que su venida no est\u00e1 dirigida a traer la salvaci\u00f3n solamente a Israel, sino a todos. En su Hijo hecho hombre, Dios abre la elecci\u00f3n exclusiva de Israel a la universalidad. Jes\u00fas, precisamente porque es Dios unido a todos los hombres y mujeres, con el signo elocuente de su humanidad reclama un verdadero cambio de mentalidad, un coraz\u00f3n nuevo dispuesto a la escucha y a la acogida de la l\u00f3gica divina que quiere que todos se salven. Jes\u00fas muestra a su generaci\u00f3n, a su mismo pueblo, que la reina de Saba, a pesar de ser pagana, en la sabidur\u00eda del rey Salom\u00f3n reconoce las huellas del amor del Se\u00f1or, y que los ninivitas, incluso extranjeros y pecadores antiguos, de frente al or\u00e1culo de la desgracia pronunciado por el profeta Jon\u00e1s, aprovecharon la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>El pueblo de Dios, por el contrario, se resiste a la visita de su Se\u00f1or: por esto ser\u00e1 juzgado por los lejanos, por aquel \u00abno pueblo<strong>\u00bb <\/strong>representado por la reina del sur y por los ninivitas. Se describe por tanto el drama de la falta de escucha de Israel, de su rechazo a reconocer el paso de Dios, el tiempo propicio de la salvaci\u00f3n, de la visita del Se\u00f1or (cf Lc 19,44; Rom 9-11). La elecci\u00f3n particular de Israel y las promesas de Dios a su pueblo no crean superioridad exclusiva ni privilegios. La l\u00f3gica de la elecci\u00f3n divina consiste en la veracidad hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n y en su vicaria representatividad de todos aquellos que, como seres humanos, comparten el mismo origen y el mismo destino creatural.<\/p>\n<p>Siendo Jon\u00e1s, con su experiencia dentro del vientre de la ballena, una clara referencia a la Pascua de Jes\u00fas, la apertura eficaz de la misi\u00f3n a la salvaci\u00f3n de todos, esa se encuentra en la Iglesia, en su universalidad y en su sacramentalidad. Gracias a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, el pueblo elegido y los paganos se convierten en el \u00fanico pueblo de los redimidos (cf Ef 2,11-19) que en el bautismo es asociado a la Pascua del Se\u00f1or (cf Rom 6). Su presencia en el mundo como enviados y part\u00edcipes de la misi\u00f3n de Jes\u00fas es signo visible y eficaz de la salvaci\u00f3n actual en el coraz\u00f3n de las personas, sin discriminaciones ni rechazos de parte de Dios. La Iglesia de Jesucristo, sacramento universal de salvaci\u00f3n, en permanente estado de misi\u00f3n, es enviada a todos, convoca a todos en Cristo. En la persecuci\u00f3n revive la pasi\u00f3n redentora de su Se\u00f1or, en la acogida experimenta la eficacia de su Pascua y en el crecimiento bautismal de sus hijos la fecundidad generosa de la misericordia y del perd\u00f3n de su Se\u00f1or, maestro y esposo, Jesucristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lunes 14 de octubre, 28a\u00a0Semana del Tiempo Ordinario Fiesta o memoria de san Calixto I, papa y m\u00e1rtir Lecturas del d\u00eda: Rom 1,1-7 \/ Sal 98,1-4 \/ Lc 11,29-32 La liturgia de la Palabra de hoy se concentra en la potencia del anuncio del Evangelio. 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