{"id":2553,"date":"2019-10-21T10:17:29","date_gmt":"2019-10-21T16:17:29","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2553"},"modified":"2019-10-26T10:18:14","modified_gmt":"2019-10-26T16:18:14","slug":"una-vida-en-las-manos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2553","title":{"rendered":"Una vida en las manos de Dios"},"content":{"rendered":"<h3>Lunes 21 de octubre, 29a Semana del Tiempo Ordinario<\/h3>\n<p><em>Lecturas del d\u00eda: <\/em><em>Rom 4,20-25 \/ <\/em><em>Lc 1,69-75 \/ <\/em><em>Lc 12,13-21<\/em><\/p>\n<p>El hilo conductor de las lecturas b\u00edblicas de este d\u00eda es la gran tem\u00e1tica de la vida. Dios confirma a Abrah\u00e1n (un hombre ahora en el ocaso de su curso terrenal, seg\u00fan la historia del G\u00e9nesis, sin esperanza de ver realizada la promesa de una descendencia) que el umbral biol\u00f3gico no detendr\u00e1 su plan divino. Abrah\u00e1n y Sara, una pareja de \u00abjubilados biol\u00f3gicos\u00bb afligidos por el tormento de la infertilidad, conciben a Isaac, nombre que significa, literalmente, sonrisa, alegr\u00eda de vivir. El mismo ofrecimiento de vida y alegr\u00eda que se le otorga a Abrah\u00e1n est\u00e1 asegurado a los creyentes que se adhieren a la fe \u00abcontra toda esperanza\u00bb.<\/p>\n<div id=\"attachment_2554\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1_qcB_GApOtVTdxsvbmlJtcA.jpeg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2554\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2554 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1_qcB_GApOtVTdxsvbmlJtcA-300x150.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"150\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1_qcB_GApOtVTdxsvbmlJtcA-300x150.jpeg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1_qcB_GApOtVTdxsvbmlJtcA-768x384.jpeg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1_qcB_GApOtVTdxsvbmlJtcA-1024x512.jpeg 1024w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1_qcB_GApOtVTdxsvbmlJtcA-150x75.jpeg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1_qcB_GApOtVTdxsvbmlJtcA.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2554\" class=\"wp-caption-text\">Abrah\u00e1n nos muestra la confianza en Dios.<\/p><\/div>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo, con la intenci\u00f3n de basar la doctrina de la justificaci\u00f3n por la fe en argumentos b\u00edblicos, utiliza la narraci\u00f3n de la alianza de Dios con Abrah\u00e1n, en la cual Dios toma la iniciativa y se compromete fielmente. Dios le promete un linaje numeroso como las estrellas del cielo, y Abrah\u00e1n, a pesar de que su esposa es est\u00e9ril, cree en la palabra del Se\u00f1or. Y esto \u2013comenta el autor\u2013 es reconocido como justicia. La circuncisi\u00f3n, la alianza, la Ley, todo esto viene despu\u00e9s, observa Pablo. En definitiva, la fe en Dios y en su Palabra tiene primac\u00eda y nos otorga, gratuitamente, los bienes prometidos, por pura y gratuita benevolencia divina.<\/p>\n<p>La experiencia de Abrah\u00e1n es importante, ya que emerge claramente de la gratuidad de la iniciativa espont\u00e1nea de Dios al manifestar su misericordia, sin ning\u00fan cr\u00e9dito previamente adquirido de aquellos que disfrutan de la gracia divina. De hecho, la narraci\u00f3n de los hechos de Abrah\u00e1n comienza simplemente diciendo: \u00abEl Se\u00f1or dijo a Abrah\u00e1n: \u201cSal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostrar\u00e9. Har\u00e9 de ti una gran naci\u00f3n y te bendecir\u00e9\u201d\u00bb (G\u00e9n 12,1-2). No se menciona ninguna buena acci\u00f3n de Abrah\u00e1n que pueda indicar su m\u00e9rito precedente. El pueblo de Israel no se perdi\u00f3 las advertencias de los profetas para que aprendiese a aceptar con fe la generosidad universal de Dios, no como una recompensa debida, sino como un regalo, gratuito y libre, de su bondad. Todos debemos reconocer que el bien que acontece en nuestras vidas es total y puramente un don de Dios. Esto nos debe estimular a corresponder con la misma generosidad y amor, realizando nuestras acciones similares a las de Dios. En cuanto a los males, la historia de Abrah\u00e1n muestra que tienen otras causas: el error humano, la mentira, la avaricia, la guerra o las mismas calamidades naturales. Dios, sin embargo, siempre interviene para transformar estos males en su opuesto y hacer el bien a todas sus amadas criaturas.<\/p>\n<p>El tema central de la p\u00e1gina evang\u00e9lica es id\u00e9ntico: la vida. El contexto es un conflicto entre hermanos por la divisi\u00f3n de la herencia: un fen\u00f3meno tan antiguo como el hombre, como lo confirma el hecho de que el primer asesinato es un fratricidio. Para Ca\u00edn no era suficiente heredar, como primog\u00e9nito, el oficio de su padre: entr\u00f3 en crisis por el hecho de que Abel hab\u00eda merecido la mirada de Dios. Las ant\u00edtesis fisiol\u00f3gicas de las din\u00e1micas que se desarrollan entre hermanos se describen con maestr\u00eda, en toda su crudeza, en la par\u00e1bola del padre misericordioso (Lc 15,11-32). En todas estas historias, la carcoma que corroe las relaciones fraternales es la codicia, el deseo de tener todo para s\u00ed mismo. Aqu\u00ed Jes\u00fas ofrece una indicaci\u00f3n fundamental, si no una advertencia, \u00fatil para orientar su vida: \u00abMirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes\u00bb (Lc 12,15). El apego visceral al dinero es la ra\u00edz de todos los males (cf 1Tim 6,10). La necedad reprendida por Jes\u00fas en el Evangelio de hoy consiste precisamente en esto: olvidarse de que la vida, en todas sus dimensiones, es un regalo. Una gracia para compartir, y no solo para lucrarse en beneficio propio. Los frutos de la tierra son una bendici\u00f3n de Dios (cf Dt 28,1-14), pero pueden transformarse en lo opuesto, cuando uno decide apoderarse de ellos y adquirir el control total. La riqueza acumulada compulsivamente ciega al hombre, motivo por lo que es calificado de \u00abest\u00fapido\u00bb. \u00c9l no ve que, m\u00e1s all\u00e1 de la valla, la muerte se avecina. Sin embargo, las Escrituras advierten al hombre: \u00abEl hombre no dura m\u00e1s que un soplo, el hombre pasa como una sombra, por un soplo se afana, atesora sin saber para qui\u00e9n\u00bb (Sal 39,6-7). El hombre rico es un insensato porque se mueve olvidando completamente que su vida es un regalo, que se le puede pedir en cualquier momento (cf Sab 15,8). Uno no puede vivir siempre bajo el temor de la muerte, aunque tambi\u00e9n es igualmente cierto que aquellos que deciden encerrarse en la jaula de su propio ego\u00edsmo son como muertos vivientes.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00e9?\u00bb Esta es una pregunta recurrente en los escritos de Lucas (cf Lc 3,10.12.14; 16,3.4; He 2,37; 16,30). La elecci\u00f3n entre la vida y la muerte es la encrucijada frente a la cual se encuentra cada persona. Para Israel, e incluso antes de Ad\u00e1n, el don de la vida (del m\u00e1s alto valor) est\u00e1 estrictamente ligado a la obediencia a Dios. El hombre se autocondena a escapar, al exilio y finalmente a la miseria y la muerte en el momento en que elige los bienes para disfrutar, excluyendo a Dios: \u00abTienes bienes almacenados para muchos a\u00f1os; descansa, come, bebe, banquetea alegremente\u00bb (Lc 12,19). En conjunto, los bienes materiales forman una mesa abundante preparada por Dios para el beneficio de los hombres, comenzando con la creaci\u00f3n. El problema surge cuando el hombre, como el sabio administrador de los regalos, se arroga el derecho de convertirse en patr\u00f3n exclusivo y excluyente. Vivimos en una \u00e9poca que puede definirse como \u00abansiol\u00edtica\u00bb: el problema est\u00e1 en que \u00abla ansiedad no nos quita el dolor del ma\u00f1ana, sino que nos priva de la felicidad de hoy\u00bb, porque la ansiedad es hija de la incertidumbre. Las preocupaciones de este mundo se enumeran con detalle en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (cf Mt 5-7). \u00abPor eso os digo: no est\u00e9is agobiados por vuestra vida pensando qu\u00e9 vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qu\u00e9 os vais a vestir. \u00bfNo vale m\u00e1s la vida que el alimento, y el cuerpo m\u00e1s que el vestido? [&#8230;] Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia, y todo esto se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura. Por tanto, no os agobi\u00e9is por el ma\u00f1ana, porque el ma\u00f1ana traer\u00e1 su propio agobio. A cada d\u00eda le basta su desgracia\u00bb (Mt 6,25.33-34). Solo la fe como vida eterna da la medida correcta a cada cosa, a nuestro tiempo, a nuestras relaciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lunes 21 de octubre, 29a Semana del Tiempo Ordinario Lecturas del d\u00eda: Rom 4,20-25 \/ Lc 1,69-75 \/ Lc 12,13-21 El hilo conductor de las lecturas b\u00edblicas de este d\u00eda es la gran tem\u00e1tica de la vida. 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