{"id":2570,"date":"2019-10-26T10:54:49","date_gmt":"2019-10-26T16:54:49","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2570"},"modified":"2019-10-26T10:54:49","modified_gmt":"2019-10-26T16:54:49","slug":"en-constante-conversion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2570","title":{"rendered":"En constante conversi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h3>S\u00e1bado 26 de octubre, 29a Semana del Tiempo Ordinario<\/h3>\n<h4><em>Fiesta o Santa Mar\u00eda en s\u00e1bado<\/em><\/h4>\n<p><em>Lecturas del d\u00eda: <\/em><em>Rom 8, 1-11 \/ <\/em><em>Sal 24, 1b-4ab.5-6 \/ <\/em><em>Lc 13, 1-9<\/em><\/p>\n<p>La ense\u00f1anza de Jes\u00fas, en el Evangelio de hoy, comienza con una noticia que le cuentan personas an\u00f3nimas: el caso de algunos galileos masacrados por Pilato, mientras ofrec\u00edan un sacrificio en el Templo. No solo se ejecuta la condena dentro de las paredes del Templo, sino que, adem\u00e1s, la sangre humana se ve mezclada con la de los animales sacrificados, lo que causa una seria verg\u00fcenza y provoca indignaci\u00f3n. No est\u00e1 claro por qu\u00e9 estas personas cuentan el episodio a Jes\u00fas. Tal vez porque, siendo Jes\u00fas un galileo, quer\u00edan advertirlo \u2013tal como sucede poco despu\u00e9s\u2013 de la persecuci\u00f3n de Herodes Antipas, que quer\u00eda matarlo. O tal vez lo amenazaban s\u00f3rdidamente, porque si lo hubieran denunciado al procurador romano, podr\u00eda haber corrido la misma suerte. O bien simplemente por el gusto de las habladur\u00edas de las tragedias de los dem\u00e1s. Como dice el salmo: las personas que se regocijan con los males de los dem\u00e1s deben retirarse; aquellos que se regocijan de las enfermedades de los dem\u00e1s deber\u00edan avergonzarse.<\/p>\n<div id=\"attachment_2571\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Cruz_Pixabay_04052018.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2571\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2571 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Cruz_Pixabay_04052018-300x167.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"167\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Cruz_Pixabay_04052018-300x167.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Cruz_Pixabay_04052018-768x427.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Cruz_Pixabay_04052018-150x83.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Cruz_Pixabay_04052018.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2571\" class=\"wp-caption-text\">El Se\u00f1or conoce nuestros corazones.<\/p><\/div>\n<p>Pero la respuesta de Jes\u00fas lleva a suponer la presencia de algo a\u00fan m\u00e1s serio en ellos: un juicio condescendiente hacia las v\u00edctimas, como si merecieran morir tan violentamente, y en el momento sagrado de la adoraci\u00f3n de Dios; como si la brutalidad de los romanos fuera un juicio de Dios sobre los que fueron asesinados. Jes\u00fas no hace ning\u00fan comentario sobre el evento, pero saca una lecci\u00f3n de la actitud de quienes le informan del triste episodio: nadie est\u00e1 autorizado a interpretar el sufrimiento, la enfermedad, los accidentes y las tragedias de los dem\u00e1s como si fuesen un castigo divino por los pecados cometidos, pero todos deben considerar sus propios pecados como la peor desgracia, y tratar de convertirse con un sincero arrepentimiento. Nadie ha recibido la autoridad para juzgar y dividir a las personas en \u00abbuenos\u00bb y \u00abmalos\u00bb. Solo el Se\u00f1or conoce toda la verdad que hay en nuestros corazones.<\/p>\n<p>Apenas le fue comunicada la noticia, Jes\u00fas rechaza inmediatamente la lectura seg\u00fan la cual habr\u00eda una relaci\u00f3n causal entre la muerte violenta y la dimensi\u00f3n del pecado. Jes\u00fas quiere hacer hincapi\u00e9 en que los incidentes no necesariamente revelan la gravedad de algunos pecados ocultos en la persona que es v\u00edctima, sino que son como advertencias que nos recuerdan que la muerte puede llamar a la puerta siempre, y sobre todo cuando menos lo esperamos. De aqu\u00ed se deriva la conciencia que debe despertar en cada uno de nosotros la necesidad y la urg<u>e<\/u>ncia de la conversi\u00f3n interior, acept\u00e1ndola y actuando antes de que sea demasiado tarde. Por eso Jes\u00fas, rechazando que los galileos asesinados por Pilato y las dieciocho personas que perecieron por la ca\u00edda de la torre de Silo\u00e9 puedan ser considerados m\u00e1s pecadores que los dem\u00e1s, contin\u00faa su discurso dando a entender que si los que le escuchan no se convierten, podr\u00edan perecer de la misma manera. Convertirse no porque su arrepentimiento vaya a protegerlos de la muerte, sino porque la conversi\u00f3n pone en buena disposici\u00f3n espiritual y humana para encontrar al Se\u00f1or de la vida, en total serenidad y paz de coraz\u00f3n. Si la conversi\u00f3n puede liberar de la muerte eterna, no tanto de la desaparici\u00f3n f\u00edsica.<\/p>\n<p>La imagen de Dios pensando en la idea de que la muerte violenta revelar\u00eda un pecado grave en la v\u00edctima no se corresponde con el Dios-Padre revelado por Jes\u00fas. Este no es un Dios que se venga de los pecadores, sino un Dios paciente, que espera, concediendo el tiempo necesario, que en un momento dado la humanidad terminar\u00e1 d\u00e1ndose cuenta de ese amor loco con el que es amada, y esto dar\u00e1 los frutos del amor fraterno y de la solidaridad que se espera de ella.<\/p>\n<p>En cualquier caso, esta es la perspectiva indicada por la par\u00e1bola, el punto teol\u00f3gico que esta dramatiza con la ayuda de la historia de un hombre, de su higuera y de su vi\u00f1ador. Decepcionado por no haber recibido los frutos que ten\u00eda derecho a esperar, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de cuidado y trabajo, el hombre decide cortar su higuera, porque no ser\u00eda bueno continuar dej\u00e1ndola disfrutar de la tierra en vano. Pero, sorprendentemente, su vi\u00f1ador interviene e intercede para que le sea concedida una prorroga a la higuera, el tiempo suficiente para comprobar si trabajando mejor la tierra y poniendo fertilizantes las cosas pudiesen cambiar. No conocemos como continua la historia, ni tampoco se narra si se lleva a cabo la ejecuci\u00f3n del veredicto, pero esto abre el camino a la esperanza. Si de alguna manera nos vemos reflejados en la imagen de la higuera, la buena noticia est\u00e1 en que el tiempo de vida que nos ha dado el due\u00f1o del universo nos abre un espacio para dejar que act\u00fae en nosotros la gracia divina y produzca sus frutos de paz, de alegr\u00eda, de justicia y de amor en cada uno de nosotros. Es un regalo, una especie de segunda oportunidad que <u>n<\/u>o deja lugar al error. Por otro lado, si es la figura del vi\u00f1ador la que nos represente, debemos entrever nuestra parte en la intercesi\u00f3n y en los esfuerzos que debemos realizar para contribuir a la conversi\u00f3n de los dem\u00e1s. Como comunidad eclesial, no hace falta decir que estamos llamados a un doble compromiso: convertirnos sin descanso, llegando a ser cada d\u00eda m\u00e1s transparentes a la Palabra de Dios y d\u00f3ciles al Esp\u00edritu de amor que da la vida y empe\u00f1arnos por la conversi\u00f3n del mundo sin ensombrecer el rostro misericordioso y paciente de Dios,<\/p>\n<p>Padre de Jesucristo, cuya primera y \u00fanica voluntad es salvar y no condenar. La experiencia muestra que se obtiene m\u00e1s del coraz\u00f3n al darle confianza: no conquistamos a las personas al amor divino meti\u00e9ndolas miedo, aprision\u00e1ndolas en sus desgracias. Que esta pedagog\u00eda gu\u00ede nuestras acciones misioneras, sin que esto aten\u00fae la agudeza prof\u00e9tica ni la profunda comprensi\u00f3n de la naturaleza humana y el contenido de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La imagen de la higuera plantada en el vi\u00f1edo sugiere, tal vez, que el reino de Dios (la vi\u00f1a) es mucho m\u00e1s grande que Israel o Jerusal\u00e9n, representados por la higuera. Por lo tanto, Jes\u00fas, el Mes\u00edas, el vi\u00f1ador divino, ha venido a buscar en la Ciudad Santa los frutos de la misericordia, de la justicia y de la fidelidad. Estos son los frutos que le gustan a Dios, los frutos esperados por el \u00abdue\u00f1o de la vi\u00f1a\u00bb. Pero el tiempo se acaba y se toma la decisi\u00f3n de cortar la higuera, porque no se han encontrado esos frutos. Este es tambi\u00e9n el significado del episodio del higo est\u00e9ril de Marcos (cf Mc 13,28) y de Mateo (cf Mt 21,18-22; 24,32), que condujeron a la maldici\u00f3n del \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Pero, sorprendentemente, en la par\u00e1bola de Lucas es el vi\u00f1ador el que intercede con el propietario, para que tenga un poco de paciencia con su higuera y, por tanto, para que tenga piedad de Jerusal\u00e9n. Y como si esto no fuera suficiente, se compromete a hacer todo lo posible para que este \u00e1rbol sea fruct\u00edfero. Porque seguramente, como declara el profeta Ezequiel en la aclamaci\u00f3n del Aleluya, Dios no disfruta de la muerte de los malvados; m\u00e1s bien es su conversi\u00f3n lo que \u00e9l desea, para que puedan abandonar su camino equivocado y su vida de pecado. \u00abConvert\u00edos, convert\u00edos de vuestra perversa conducta. \u00bfPor qu\u00e9 os obstin\u00e1is en morir, casa de Israel?\u00bb (Ez 33,11). Desafortunadamente, la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n no fue aceptada, las advertencias no fueron escuchadas, las se\u00f1ales no fueron entendidas y el tiempo de la gracia no fue disfrutado. Pero antes de que ocurriera la tragedia final de Jerusal\u00e9n, el mismo \u00e1rbol de la vida, Jes\u00fas, quiso ser cortado de modo que, en \u00faltima instancia, la ra\u00edz de todos los males fuese extirpada y germinase en nuestro coraz\u00f3n, vivific\u00e1ndola eternamente con la fuerza del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00e1bado 26 de octubre, 29a Semana del Tiempo Ordinario Fiesta o Santa Mar\u00eda en s\u00e1bado Lecturas del d\u00eda: Rom 8, 1-11 \/ Sal 24, 1b-4ab.5-6 \/ Lc 13, 1-9 La ense\u00f1anza de Jes\u00fas, en el Evangelio de hoy, comienza con una noticia que le cuentan personas an\u00f3nimas: el caso de\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2570\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2570"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2570"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2570\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2572,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2570\/revisions\/2572"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2570"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2570"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2570"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}