{"id":2610,"date":"2019-11-02T11:27:41","date_gmt":"2019-11-02T17:27:41","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2610"},"modified":"2020-07-09T11:38:04","modified_gmt":"2020-07-09T17:38:04","slug":"zaqueo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2610","title":{"rendered":"Zaqueo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>XXXI Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 19, 1-10<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 3 de noviembre, 2019<\/strong><\/p>\n<p>En camino hacia Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas entra en Jeric\u00f3. El acababa de sanar a un mendigo ciego que lo suplicaba: \u201cJes\u00fas, ten compasi\u00f3n de m\u00ed&#8230; haz que vea!\u201d (Lc 18, 35-43). En Jeric\u00f3 otro hombre, Zaqueo, desea \u201cver\u201d a Jes\u00fas. Jes\u00fas camina en las calles de la ciudad, pero en realidad \u00e9l quiere recorrer las v\u00edas del coraz\u00f3n, la intimidad m\u00e1s oculta de la vida, escondida tambi\u00e9n a los m\u00e1s cercanos. Jes\u00fas no se preocupa de la muchedumbre: ahora busca a Zaqueo, pues sabe que ese hombre pecador desea verlo, conocerlo. \u00a1Por una extra\u00f1a burla del destino su nombre significa \u201cel puro, el justo\u201d!<\/p>\n<div id=\"attachment_2611\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/a4cd28d67a388a90d27568a07a2f27e2.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2611\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2611 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/a4cd28d67a388a90d27568a07a2f27e2-300x192.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"192\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/a4cd28d67a388a90d27568a07a2f27e2-300x192.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/a4cd28d67a388a90d27568a07a2f27e2-150x96.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/a4cd28d67a388a90d27568a07a2f27e2.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2611\" class=\"wp-caption-text\">El milagro de la conversi\u00f3n de Zaqueo empieza con una mirada.<\/p><\/div>\n<p>Jeric\u00f3, una de las m\u00e1s antiguas ciudades del mundo, era un floreciente oasis circundado por el desierto, y su cercan\u00eda a los vados del Jord\u00e1n hab\u00eda hecho de ella un importante centro de aduanas. All\u00ed viv\u00eda un jefe de los publicanos, llamado Zaqueo.<\/p>\n<p>\u201cZaqueo trataba de ver a Jes\u00fas\u201d. Zaqueo ha obtenido todo de la vida, y sin embargo est\u00e1 profundamente insatisfecho. Ha participado a tantos banquetes, y a\u00fan est\u00e1 buscando el alimento que sacia. Quiere ver a Jes\u00fas porque, piensa, es quiz\u00e1s el \u00fanico capaz de entender sus angustias y su drama interior. Y para verlo, sube sobre un sicomoro, pues era bajo de estatura. No le importa si la gente se burla de \u00e9l, el gran personaje. Su deseo de ver a Jes\u00fas es tan fuerte que prevale sobre cualquier otro sentimiento.<\/p>\n<p>Busca desesperadamente a Jes\u00fas porque seguramente ha o\u00eddo hablar de \u00e9l, de c\u00f3mo era \u201camigo de los publicanos y de los pecadores\u201d (Lc 7,34), y que no hab\u00eda venido a llamar a los justos sino a los pecadores (Lc 5,32). Por eso quiere saber \u201cquien\u201d es Jes\u00fas. No es una simple curiosidad como la de Herodes (Lc 9,9): Zaqueo est\u00e1 listo a todo, pues aspira a un cambio radical de su existencia.<\/p>\n<p>En Zaqueo hay un deseo, una necesidad, algo que falta, y que despu\u00e9s se encuentra con otro buscar, aquel de Jes\u00fas \u201cvenido a buscar y a salvar lo que estaba perdido\u201d. A Jes\u00fas tambi\u00e9n falta algo, a Dios tambi\u00e9n falta algo: falta Zaqueo, falta una oveja, falto yo. El encuentro de esos dos deseos hace brotar la vida nueva, un alma libre y viva.<\/p>\n<p>El milagro de la conversi\u00f3n de Zaqueo empieza con una mirada. Jes\u00fas, desde abajo levanta su mirada llena de amor. Hay un encuentro de miradas, un abrazo de miradas en un palpitar del deseo. En esa mirada reciproca empieza una relaci\u00f3n nueva. Jes\u00fas llama a Zaqueo por su nombre, como hace con los amigos, y se auto-invita a su casa. Y lo hace desde abajo haci\u00e9ndose m\u00e1s peque\u00f1o del peque\u00f1o Zaqueo, porque quien ama nunca juzga y se baja frente a la persona amada para lavarle los pies. Toda distancia est\u00e1 anulada, y eso llena de gozo a Zaqueo, le da una nueva esperanza, le cambia la vida, porque descubre que es buscado, deseado, llamado, conocido, acogido. Y es de inmediato fiesta.<\/p>\n<p>\u201cHoy tengo que alojarme en tu casa\u201d. Es una necesidad interior de Dios que de venir en mi vida, un deber que le urge en el coraz\u00f3n, un fuego y una ansia que lo empuja: yo falto al Se\u00f1or. Es el Se\u00f1or que me ruega y dice: hoy tengo que quedarme contigo, hoy estoy a la puerta de tu casa y golpeo, y espero que t\u00fa me abras y cenar\u00e9 contigo (Ap. 3,20). Jes\u00fas vendr\u00e1 si mi deseo lo llama.<\/p>\n<p>Jes\u00fas y Zaqueo se encaminan as\u00ed hacia la casa, como amigos. Encontrar a Jes\u00fas, ese hombre maravilloso que no juzga y se hace amigo, nos vuelve libres. Zaqueo, despreciado por todos, baj\u00f3 enseguida con alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Finalmente Zaqueo descubre y experimenta aquel gozo verdadero que siempre hab\u00eda sin resultado buscado. \u201cY lo recibi\u00f3 muy contento en su casa\u201d. Recibir, acoger, es el verbo central: Dios no se merece, se acoge. Acoger es el gesto fundamental del amor, la sustancia del Evangelio: Dios es pura acogida y no busca otra cosa que de ser acogido.<\/p>\n<p>A ese punto, el amor engendra a otro amor. Zaqueo, amado gratuitamente, se da cuenta que existen otras personas que necesitan amor: \u201cMira, la mitad de mis bienes, Se\u00f1or, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituir\u00e9 cuatro veces m\u00e1s\u201d. Zaqueo hace m\u00e1s de lo que exig\u00eda la ley; quiz\u00e1s menos de lo que a Jes\u00fas le gustar\u00eda pedirle y sin embargo no le dice como a otros: \u201cVende todo lo que tienes y delo a los pobres\u201d (Lc 18,22). Zaqueo hace libremente, por su decisi\u00f3n, lo que se siente de hacer, con verdad, sin constricci\u00f3n cualquiera.<\/p>\n<p>Zaqueo se convirti\u00f3 cuando descubri\u00f3 que Dios lo amaba a pesar de que fuese un impuro, un pecador. El descubrimiento de ese amor gratuito ha sido la luz que ha disipado las tinieblas que envolv\u00edan su vida y que le ha hecho entender que s\u00f3lo el amor y el don son fuente de gozo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y Jes\u00fas concluye: \u201cHoy ha entrado la salvaci\u00f3n en esta casa\u201d. Pues eso es la salvaci\u00f3n: Dios que viene, Dios que mora en m\u00ed como Jes\u00fas en casa de Zaqueo; descansa en m\u00ed y me transforma en \u00e9l.\u00a0 El Salvador nace en mi coraz\u00f3n. Y entonces, encontrados y amados por Jes\u00fas, tenemos que hacer como El.<\/p>\n<p>\u201cTarde o temprano todos corremos el riesgo de instalarnos en la vida renunciando a cualquier aspiraci\u00f3n de vivir con m\u00e1s calidad humana. Los creyentes hemos de saber que un encuentro m\u00e1s aut\u00e9ntico con Jes\u00fas puede hacer nuestra vida m\u00e1s humana y, sobre todo, m\u00e1s solidaria\u201d (Pagola). \u201cDonde est\u00e1 vuestro tesoro, all\u00ed estar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n\u201d: que busquemos solamente a Jes\u00fas, nuestro verdadero tesoro, y no a la atracci\u00f3n del dinero.<\/p>\n<p>El card. Martini dec\u00eda a los j\u00f3venes de Mil\u00e1n: \u201cAtravesad la ciudad, pasad entre las muchedumbres en el nombre de Jes\u00fas&#8230; que nunca os encerr\u00e9is, porque la Iglesia es abierta al mundo&#8230; Quedaos cerca de los pobres de pan, de afecci\u00f3n, de cultura, de libertad y de salud&#8230; no dej\u00e9is a nadie solo&#8230; Hay lugares que parecen impenetrables, perdidos, arruinados para siempre, inaccesibles al Evangelio: tened confianza, id al encuentro del mundo contempor\u00e1neo que necesita de vosotros y os espera. El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido: no hay nada de perdido que no pueda ser salvado. As\u00ed, con el coraje y la confianza de Jes\u00fas atravesad la ciudad, no teng\u00e1is miedo de ser los santos de este nuevo milenio\u201d (card. Martini a los j\u00f3venes de Mil\u00e1n, 2000).<\/p>\n<p>La Eucarist\u00eda repite el encuentro de Jes\u00fas con Zaqueo. Dichosos los invitados a la cena del Se\u00f1or: \u00a1que ese encuentro nos cambie la vida, y haga de cada uno de nosotros donadores de amor para que otros tengan vida y gozo!<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical XXXI Tiempo Ordinario Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 19, 1-10 Domingo 3 de noviembre, 2019 En camino hacia Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas entra en Jeric\u00f3. El acababa de sanar a un mendigo ciego que lo suplicaba: \u201cJes\u00fas, ten compasi\u00f3n de m\u00ed&#8230; haz que vea!\u201d (Lc 18, 35-43). En Jeric\u00f3\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2610\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2610"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2610"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2610\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2612,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2610\/revisions\/2612"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2610"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2610"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2610"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}