{"id":2625,"date":"2019-11-10T05:00:08","date_gmt":"2019-11-10T11:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2625"},"modified":"2020-07-09T11:37:59","modified_gmt":"2020-07-09T17:37:59","slug":"dejemos-los-miedos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2625","title":{"rendered":"Dejemos los miedos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>XXXII Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 20, 27-38<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 10 de noviembre, 2019<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la fiesta de todos los santos y el recuerdo de todos los difuntos (dos aspectos de la misma memoria), la liturgia de este domingo continua a presentarnos el misterio de la vida m\u00e1s all\u00e1 que la muerte. Nacemos, crecemos, cultivamos sue\u00f1os y esperanzas&#8230; y pues un d\u00eda todo parece concluirse en la nada de la muerte. Se interrumpen los di\u00e1logos de amor, los afectos, las relaciones con las personas queridas. \u00bfVolvemos en la nada de la cual nos hab\u00eda sacado un gesto de amor de nuestros padres? \u00bfEs posible que Dios nos haya creado por un destino tan cruel? \u00bfHay algo despu\u00e9s de la muerte, y c\u00f3mo ser\u00e1? \u00bfQu\u00e9 significa: creo en la resurrecci\u00f3n de la carne?<\/p>\n<div id=\"attachment_2626\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Dios.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2626\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2626 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Dios-300x166.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"166\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Dios-300x166.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Dios-150x83.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Dios.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2626\" class=\"wp-caption-text\">La fe nace en la Resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p><\/div>\n<p>En Israel, la fe en la resurrecci\u00f3n se formula expl\u00edcitamente solo en \u00e9poca tard\u00eda, como meditaci\u00f3n sobre la fidelidad de Dios a sus promesas. Su amor dura eternamente y no puede terminar ni siquiera con la muerte; debe vencerla y hacernos resucitar para mantener su fidelidad a nosotros.<\/p>\n<p>Esa revelaci\u00f3n est\u00e1 presente sobre todo en los profetas y tiene su formulaci\u00f3n m\u00e1s elevada en el libro de la Sabidur\u00eda (3-5) y en 2 Macabeos 7. En Ez 37,13 ss., la resurrecci\u00f3n se ve como la acci\u00f3n que nos hace reconocer a Dios: \u201cSabr\u00e1n que yo soy el Se\u00f1or cuando abra sus tumbas y los haga salir de sus tumbas, pueblo m\u00edo. Infundir\u00e9 mi esp\u00edritu en ustedes y vivir\u00e1n; los establecer\u00e9 en su suelo y sabr\u00e1n que yo, el Se\u00f1or, lo digo y lo hago\u201d.<\/p>\n<p>La fe cristiana tiene su comienzo en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. La alegr\u00eda que brota de all\u00ed es la fuerza para seguirlo hasta la cruz, y participar as\u00ed a la resurrecci\u00f3n de los muertos (Fil 3,11). Resurrecci\u00f3n que es \u201cestar siempre con el Se\u00f1or\u201d (1 Tes. 4,17).<\/p>\n<p>En el tiempo de Jes\u00fas los Fariseos profesaban firmemente la fe en la resurrecci\u00f3n de los muertos, aunque fuera un simple proyectar en el m\u00e1s all\u00e1 que la muerte gozos, placeres, satisfacciones y tambi\u00e9n el regreso a la vida conyugal. El pueblo compart\u00eda la fe de los Fariseos. Los Saduceos al contrario, ricos e influyentes, no so\u00f1aban un para\u00edso m\u00e1s all\u00e1 que la muerte, pues pod\u00edan gozarlo en este mundo con el mucho dinero que ten\u00edan. Por eso los Saduceos ponen una pregunta insidiosa a Jes\u00fas, quiz\u00e1s tambi\u00e9n para burlarse de \u00e9l: \u201c\u00bfDe qui\u00e9n ser\u00e1 esposa, en la resurrecci\u00f3n de los muertos, una viuda de siete maridos?\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no se preocupa de explicarnos \u201cc\u00f3mo\u201d ser\u00e1 el despu\u00e9s de la muerte: dice simplemente que el destino del justo es la comuni\u00f3n con Dios, en una plenitud de vida y de amor. \u201cVoy a prepararles un lugar; y despu\u00e9s de ir y prepararles un lugar, volver\u00e9 para tomarlos conmigo, para que donde yo est\u00e9, est\u00e9n tambi\u00e9n ustedes\u201d (Jn 14, 2-3). Jes\u00fas proclama el verdadero rostro de Dios como el Dios de la vida, ra\u00edz de eternidad para todos los que en la tierra han estado en comuni\u00f3n y en alianza con \u00e9l. \u201cSi hemos muerto con Cristo, debemos creer que tambi\u00e9n viviremos con \u00e9l\u201d (Rom 6,8).<\/p>\n<p>\u201cEl rasgo m\u00e1s preocupante de nuestro tiempo es la crisis de esperanza. Hemos perdido el horizonte de un futuro \u00faltimo\u2026 Este vac\u00edo de esperanza est\u00e1 generando en bastantes la p\u00e9rdida de confianza en la vida. Nada merece la pena\u201d (Pagola 2019), es el nihilismo total y muchos se quitan la vida, tambi\u00e9n en Costa Rica!<\/p>\n<p>La fe en la resurrecci\u00f3n no es fruto de mis deseos, de mi necesidad de existir m\u00e1s all\u00e1 de las barreras de la muerte, sino dice la necesidad de Dios de dar vida, de custodiar vidas \u201ca la sombra de sus alas\u201d (Sal 17,8). Frente a los Saduceos Jes\u00fas no se contenta de afirmar la resurrecci\u00f3n, sino hace ver con una argumentaci\u00f3n rab\u00ednica, como la Escritura la afirma impl\u00edcitamente: \u201cEl Se\u00f1or es Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos\u201d.<\/p>\n<p>El Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac, de Jacob, el Dios que es m\u00edo y tuyo, vive solo si Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob son vivos, solo si t\u00fa y yo viviremos. Nuestra resurrecci\u00f3n har\u00e1 de Dios el Padre para siempre.<\/p>\n<p>Dios pertenece a ellos y ellos le pertenecen. Y tan total es el v\u00ednculo, que el Se\u00f1or llega a calificarse no con un nombre propio, sino con el nombre de cuantos ha amado. El amor se muestra y califica con el nombre de los amados; el nombre de Dios se entrelaza con aquello de los hombres, es una sola cosa con mi nombre, yo tambi\u00e9n amado para siempre, yo tambi\u00e9n perteneciente a un Dios vivo.<\/p>\n<p>Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac, de Jacob, de Jes\u00fas, de mi padre, de mi madre. El Dios humilde que considera a sus amigos parte integrante de s\u00ed mismo, y que se califica por medio de los nombres de cuantos han vivido en su amistad, se han quedado unidos a \u00c9l, y \u00c9l ha sido, \u00c9l es, su vida (Dt 30,20).\u00a0 Por eso: \u201cNi la muerte ni la vida, nada podr\u00e1 nunca separarnos del amor de Dios\u201d (Rom 8,38): nada en el mundo, nada m\u00e1s all\u00e1 del mundo. Las puertas de la muerte se abren hacia la vida. Porque Dios ama la vida y \u201cno hizo la muerte, y no le gusta que se pierdan los vivos\u201d (Sab 1,13).<\/p>\n<p>Como el ni\u00f1o dentro el vientre de su madre no puede saber nada de la vida afuera, an\u00e1logamente nosotros no podemos decir nada de la vida m\u00e1s all\u00e1 que la muerte; nada, si la Palabra de Dios no nos iluminara. Y Jes\u00fas nos revela que es una vida llena de comuni\u00f3n afectuosa con Dios y entre nosotros, sin l\u00e1grimas, ni amarguras y afanes. El cielo empieza ya en esa tierra cuando tratamos de vivir seg\u00fan el Evangelio, una vida que nunca se acabar\u00e1. \u201cCreo en la vida eterna\u201d.<\/p>\n<p>Si Dios es Dios de los vivos, entonces \u00e9l me dice que tengo que resucitar todos los d\u00edas, luchando contra todo lo que es muerte. Toda la vida de Jes\u00fas ha sido un \u201cs\u00ed\u201d a la vida y un \u201cno\u201d a la muerte. Ha sanado los enfermos. Ha dado esperanza a los marginados. Ha perdonado. Ha gritado y luchado contra las injusticias. Ha reivindicado los derechos de los leprosos, de las viudas, de las mujeres. Ha resucitado a muertos. Quien no trabaja para liberar al ser humano del sufrimiento no cree en un mundo nuevo y feliz.<\/p>\n<p>Hoy vivimos en una sociedad y en un mundo que vive en el miedo: miedo de la enfermedad, de la muerte, del extranjero, del diferente. Hay un clima de desconfianza y de pesimismo. Vivimos cada d\u00eda en el signo de la muerte: hambre, violencia, guerras, terrorismo. Vivimos en una sociedad siempre m\u00e1s indiferente y ego\u00edsta, incapaz de difundir signos de vida, de solidaridad, de esperanza, de compartir.<\/p>\n<p>Entonces la tarea del disc\u00edpulo de Cristo es de ayudar a vivir, construir caminos de resurrecci\u00f3n, llevar semillas de esperanza. Pensemos al drama de los j\u00f3venes sin trabajo, a los ni\u00f1os que cada d\u00eda mueren de hambre, a los ancianos solos, a las familias que no saben c\u00f3mo llegar al fin del mes, a los muchos enfermos que necesitan ayuda. Esta es la resurrecci\u00f3n que estamos llamados a hacer surgir alrededor de nosotros.<\/p>\n<p><strong>Am\u00e9n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa mccj<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical XXXII Tiempo Ordinario Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 20, 27-38 Domingo 10 de noviembre, 2019 Despu\u00e9s de la fiesta de todos los santos y el recuerdo de todos los difuntos (dos aspectos de la misma memoria), la liturgia de este domingo continua a presentarnos el misterio de\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2625\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2625"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2625"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2625\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2627,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2625\/revisions\/2627"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2625"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2625"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2625"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}