{"id":2628,"date":"2019-11-16T05:00:58","date_gmt":"2019-11-16T11:00:58","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2628"},"modified":"2020-07-09T11:37:54","modified_gmt":"2020-07-09T17:37:54","slug":"el-amor-vencio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2628","title":{"rendered":"El amor venci\u00f3"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>XXXIII Tiempo Ordinario <\/strong><\/p>\n<p><strong>Jornada Mundial de los Pobres<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 21, 5-19<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 17 de noviembre, 2019<\/strong><\/p>\n<p>Ya hemos llegado casi al final del a\u00f1o lit\u00fargico y el Evangelio de hoy, parte de un texto apocal\u00edptico y escatol\u00f3gico, nos habla de una peque\u00f1a apocalipsis personal y de una m\u00e1s grande que concierne el destino c\u00f3smico y la historia del mundo.<\/p>\n<div id=\"attachment_2629\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1-Resurrecci\u00f3n.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2629\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2629 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1-Resurrecci\u00f3n-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"188\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1-Resurrecci\u00f3n-300x188.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1-Resurrecci\u00f3n-768x480.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1-Resurrecci\u00f3n-150x94.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1-Resurrecci\u00f3n.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2629\" class=\"wp-caption-text\">Jes\u00fas es nuestra esperanza.<\/p><\/div>\n<p>\u201cNo es f\u00e1cil diferenciar el mensaje que puede ser atribuido a Jes\u00fas y las preocupaciones de las primeras comunidades cristianas, envueltas en situaciones tr\u00e1gicas mientras esperan con angustia y en medio de persecuciones el final de los tiempos\u201d (Pagola 2019)<\/p>\n<p>Sin embargo el mensaje de Jes\u00fas no quiere inducirnos al miedo, m\u00e1s bien quiere alimentar nuestra esperanza. \u201cApocalipsis\u201d no significa desastre, destrucci\u00f3n, sino revelaci\u00f3n, quitar el velo que cubre nuestros ojos para ver la verdad ultima, la \u00faltima palabra de Dios sobre el mundo, para que sea claro hacia d\u00f3nde va el camino del hombre y del cosmos, un camino tr\u00e1gico y luminoso.<\/p>\n<p>S\u00ed, est\u00e1 llegando \u201cel d\u00eda ardiente como un fuego\u201d (Mal 3,19), pero frente a los signos de sangre y de muerte de nuestro presente, nosotros, disc\u00edpulos de Jes\u00fas, repetimos que en cada vida y en toda la historia se prolonga el misterio de cruz y de resurrecci\u00f3n. La victoria no ser\u00e1 del mal, nos asegura el Evangelio, sino m\u00e1s bien de la fidelidad de Dios a nosotros. En el caos de la historia la mirada del Se\u00f1or est\u00e1 posada sobre de m\u00ed, sobre cada disc\u00edpulo y nos llama a no traicionar el sue\u00f1o de Dios, a crear una tierra llena de humanidad, de compasi\u00f3n, de fraternidad entre todos los pueblos.<\/p>\n<p>Pocos vers\u00edculos antes del evangelio de hoy Lucas nos dice que Jes\u00fas llor\u00f3 sobre Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas llora porque la ciudad de la paz ha sido transformada en un lugar de poder y la religi\u00f3n en un gran mercado. \u00a1Que Jes\u00fas no tenga que llorar tambi\u00e9n sobre su Iglesia!<\/p>\n<p>A los disc\u00edpulos que admiran la belleza del templo de Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas dice: \u201cno quedar\u00e1 piedra sobre piedra, todo ser\u00e1 destruido\u201d. Las palabras duras de Jes\u00fas, desmoronan tambi\u00e9n la seguridad que les daba el templo del Se\u00f1or. Entonces preguntan \u201ccuando\u201d ocurrir\u00e1 todo eso. Y Jes\u00fas contesta que no importa saber el \u201ccuando\u201d, sino \u201cc\u00f3mo\u201d esperar ese momento: con el testimonio y la perseverancia.<\/p>\n<p>Hay siempre tentaciones que el disc\u00edpulo tiene que enfrentar. La primera es el enga\u00f1o: \u201cMuchos vendr\u00e1n en mi nombre, diciendo: &#8216;yo soy&#8217;, o bien &#8216;el momento est\u00e1 cerca&#8217;; no vay\u00e1is tras ellos\u201d. Nuestro discernimiento se har\u00e1 entonces volviendo incansablemente al Evangelio y a la vida de Jes\u00fas, pues solamente su vida interpreta sus palabras. \u201cAunque fuera un \u00e1ngel que os anunciara cosas diferentes de la cruz, no le cre\u00e1is\u201d han repetido los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>La segunda tentaci\u00f3n: el odio, las guerras, que son el pecado de Ca\u00edn, el fruto envenenado de la b\u00fasqueda de poder. Y pues temblores, huracanes, tsunami, carest\u00edas, pestilencias. Es lo que ocurr\u00eda en el tiempo de Lucas y ocurre en cada \u00e9poca. En las tinieblas estamos llamados a dar testimonio de la luz de nuestro Se\u00f1or Resucitado.<\/p>\n<p>Y pues las persecuciones y las traiciones que pero no bloquean el Reino, sino lo difunden. Los disc\u00edpulos ser\u00e1n odiados; odiados por el mundo, porque se oponen a la l\u00f3gica del mundo, porque desenmascaran su enga\u00f1o mortal que ama la muerte.<\/p>\n<p>Dios toma a pecho todo el hombre, en su entereza: el ama como un enamorado cada fragmento del amado, uno solo de sus cabellos y todo su misterio. Y yo no puedo que decir gracias al Se\u00f1or, porque en el caos de la tierra y de la historia, su mirada est\u00e1 firme sobre de m\u00ed y nada de lo que es m\u00edo es demasiado peque\u00f1o por su amor.<\/p>\n<p>\u201cCon vuestra perseverancia salvar\u00e9is vuestras almas\u201d: cada vez que perseveras y vas hasta el fondo de un sentimiento, de una idea, de una intuici\u00f3n, de un servicio, del don de ti mismo; cada acto humano perseverante en las pruebas, perseverante en el tiempo, tiene en s\u00ed mismo algo de absoluto y se acerca al absoluto de Dios. Ser perseverantes significa no resignarnos, no rendirnos, continuar a sembrar con paciencia aun cuando el hielo puede destruir una cosecha.<\/p>\n<p>\u201cSalvar\u00e9is vuestras almas\u201d: no sabemos muy bien lo que es el alma, pero lo sabemos todos lo que significa vivir sin alma. \u00a1Cu\u00e1ntos amores sin alma! \u00a1Cu\u00e1ntas acciones sin alma! Y d\u00edas enteros vividos sin alma. No sabemos bien lo que sea el alma, pero sabemos que hay el respiro de Dios dentro de nosotros, que hay una parte eterna y divina en m\u00ed que yo puedo salvar o desperdiciar. La salvar\u00e9 con mi perseverancia.<\/p>\n<p>Si hay una virtud que no est\u00e1 de moda hoy, en la cultura del ef\u00edmero, del inmediato, de la apariencia, es justamente la perseverancia: virtud humilde, que no hace ruido, que no tiene apariencia, y sin embargo es el cemento de la vida; virtud que no cede a las ilusiones, virtud cotidiana, ferial; nos dice que no tiene que ser el miedo que gu\u00eda las acciones, que no tiene que ser mi inter\u00e9s o mi placer a determinar o subvertir mi vida.\u00a0 Sembrar, plantar, perseverar velando sobre cada brote de la vida que nace. El bien vencer\u00e1 sobre todo mal, sobre todo odio. El amor vencer\u00e1.<\/p>\n<p>No basta celebrar nuestra fe en nuestros grupos o comunidades cristianas, al margen de lo que est\u00e1 sucediendo. \u201cPocas cosas pueden ser m\u00e1s nobles en estos momentos que el aprender a cuidarnos mutuamente, con todos,\u2026 viviendo de manera m\u00e1s sobria y solidaria\u201d (Pagola 2019).<\/p>\n<p>Como dice san Pedro (2Pe 3,13-15a): \u201cNosotros, conforme a la promesa del Se\u00f1or, esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los que tiene su morada la santidad. Por eso, car\u00edsimos, mientras esper\u00e1is estos acontecimientos, procurad con toda diligencia que \u00e9l os encuentre en paz, sin mancha e irreprensibles. Considerad esta paciente espera de nuestro Se\u00f1or, como una oportunidad para alcanzar la salvaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Bendito seas Dios que nos acompa\u00f1as y nos esperas.<\/p>\n<p><strong>Am\u00e9n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical XXXIII Tiempo Ordinario Jornada Mundial de los Pobres Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 21, 5-19 Domingo 17 de noviembre, 2019 Ya hemos llegado casi al final del a\u00f1o lit\u00fargico y el Evangelio de hoy, parte de un texto apocal\u00edptico y escatol\u00f3gico, nos habla de una peque\u00f1a apocalipsis\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2628\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2628"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2628"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2628\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2630,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2628\/revisions\/2630"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2628"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2628"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2628"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}