{"id":2658,"date":"2019-11-23T18:00:34","date_gmt":"2019-11-24T00:00:34","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2658"},"modified":"2020-07-09T11:37:49","modified_gmt":"2020-07-09T17:37:49","slug":"la-cruz-transforma-heridas-en-belleza","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2658","title":{"rendered":"La cruz transforma heridas en belleza"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jesucristo Rey del Universo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 23, 35-43<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 24 de noviembre, 2019<\/strong><\/p>\n<p>Hoy celebramos Jes\u00fas Rey del universo, pero de evidente hay solamente la cruz. Jes\u00fas crucificado nos recuerda que su reino no es un reino de poder, sino de servicio, de amor y entrega total para rescatar al ser humano del mal, del pecado y de la muerte. Y Jes\u00fas nos invita a seguir su ejemplo, a cargar con nuestra cruz.<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas de Nazaret Rey de los jud\u00edos\u201d. Para los jefes de los jud\u00edos ese rotulo puesto sobre la cruz era una burla e indicaba el final de su aventura. Sin embargo es all\u00ed en la cruz, en el lugar del dolor m\u00e1s grande y de la m\u00e1s humillante derrota, que resplandece la gloria de ese Rey, la gloria del m\u00e1s grande amor. En su aparecer fracasado y vencido, triunfa del \u00faltimo enemigo, la muerte.<\/p>\n<div id=\"attachment_2659\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Jesucristo-Rey.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2659\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2659 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Jesucristo-Rey-300x148.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"148\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Jesucristo-Rey-300x148.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Jesucristo-Rey-768x379.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Jesucristo-Rey-150x74.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Jesucristo-Rey.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2659\" class=\"wp-caption-text\">El rostro del rey es el rostro de quien tiene la fuerza divina de perderse dentro del ansia y del miedo del otro.<\/p><\/div>\n<p>En el desierto, antes de empezar su ministerio, Jes\u00fas hab\u00eda resistido por tres veces a los asaltos de Satan\u00e1s que lo empujaba a tomar el camino de un mesianismo glorioso, y el demonio se alej\u00f3 de \u00e9l para volver en el tiempo fijado (Lc 4,13). Ahora, en el Calvario, llega el \u201ctiempo fijado\u201d. Por tres veces viene dirigido al rey-crucificado el desaf\u00edo lleno de escarnios y de insultos: \u201cS\u00e1lvate a ti mismo\u201d. Y eso de la parte de los jefes del pueblo, representantes del poder religioso; de la parte de los soldados, representantes del poder pol\u00edtico; de la parte de uno de los malhechores crucificado a su lado, representante de la opini\u00f3n p\u00fablica. Hay algo que vale m\u00e1s que la vida: es el amor.<\/p>\n<p>Si Jes\u00fas aceptara y bajara de la cruz, piensa la gente, se mostrar\u00eda como \u201cfuerte\u201d, como un verdadero \u201crey\u201d delante de los hombres. Jes\u00fas se queda clavado en la cruz, no quiere bajar y salvarse, porque por amor ha renunciado a esa opci\u00f3n, para salvarnos a nosotros. Un crucificado es nuestro verdadero rey, nuestro Se\u00f1or. Celebramos un rey crucificado, justiciado y escarnecido, pero que muere obstinadamente amando. El peque\u00f1o espacio de la cruz es el v\u00e9rtice de la dignidad real: \u201cDar la vida por aquellos que se aman\u201d (Jn 15,13).<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed\u201d ruega uno de los dos malhechores que se muere cerca de Cristo.\u00a0 El decirle \u201cJes\u00fas\u201d es un detalle de amistad y de confianza, una hermosa confesi\u00f3n de fe, llena de esperanza. \u201cEstar\u00e1s conmigo\u201d contesta el Amor. Jes\u00fas se olvida a si mismo hasta dentro de su agon\u00eda, y se interesa no de su propia salvaci\u00f3n sino de la salvaci\u00f3n de quien se muere a la par. El rostro del rey es el rostro de quien tiene la fuerza divina de perderse dentro del ansia y del miedo del otro.<\/p>\n<p>All\u00ed, en aquel asesino crucificado, hay la consagraci\u00f3n de la dignidad del hombre: en su l\u00edmite m\u00e1s bajo, el hombre se queda todav\u00eda amable; en su \u00faltimo extrav\u00edo la persona puede a\u00fan ser salvada. No hay nada y nadie de perdido definitivamente, no hay nadie que no pueda esperar, nadie puede ir tan lejos de la casa del Padre, que no pueda ser alcanzado por el coraz\u00f3n luminoso de Cristo. La cruz, el trono del rey, es el abismo donde Dios deviene el amante.<\/p>\n<p>\u201cHoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso\u201d. Jes\u00fas es el Se\u00f1or del tiempo, y por nosotros tambi\u00e9n, muchas veces prisioneros del tiempo, por nosotros que gozamos cortos instantes de goces e interminables intervalos vac\u00edos que se escapan como arena entre los dedos, por nosotros se dice \u201choy\u201d. El Para\u00edso, el mundo nuevo, donde s\u00f3lo existe el amor y la vida en plenitud.<\/p>\n<p>Vence el miedo del tiempo aquel que descubre un sabor de eternidad en todo lo que hace: porque nuestra porci\u00f3n de eterno es la intensidad, es la pasi\u00f3n con que actuamos, es poner todo el coraz\u00f3n en lo que hacemos, es poner lo que hacemos en el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>\u201cEstar\u00e1s conmigo en el para\u00edso\u201d. Mientras la l\u00f3gica de la historia, de nuestra historia, parece avanzar por exclusiones y separaciones, por peque\u00f1os o grandes apartamientos de confines y de fronteras, el Reino de Dios es el sue\u00f1o de un amor que no excluye a nadie. La dignidad real de Cristo no excluye, sino acoge: los brazos de Jes\u00fas extendidos y clavados como en un abrazo que no puede m\u00e1s renegarse, dicen solamente acogida, coraz\u00f3n dilatado hasta desgarrarse mucho antes del golpe de lanza. Es un llamado a ser como \u00e9l, a pasar de un amor que selecciona a un amor que prefiere a cada uno.<\/p>\n<p>Entonces cuando en el \u201cPadre nuestro\u201d, rezamos \u201cque tu reino venga\u201d, significa creer que el mundo cambiar\u00e1.\u00a0 Decir \u201cque tu reino venga\u201d es afirmar que la esperanza es m\u00e1s fuerte que la evidencia del mal; es invocar por nosotros un amor siempre menos selectivo, invocar un coraz\u00f3n parecido a aquel del Crucificado. El reino de Dios vendr\u00e1 cuando nacer\u00e1 en el centro de la historia y en el coraz\u00f3n nuevo de las criaturas la obstinaci\u00f3n del amor: solamente as\u00ed nuestra cr\u00f3nica amarga se volver\u00e1 en historia en fin sagrada. No es el poder que redime, sino el amor.<\/p>\n<p>Crucificados con los clavos de la enfermedad, del hambre, del ego\u00edsmo, del odio, en la agon\u00eda de la esperanza y del amor, en el miedo que ve solamente obscuridad y vac\u00edo, tantos hermanos nuestros necesitan de cristianos verdaderos para creer que un crucificado es su \u00fanico salvador. Hoy se necesitan cristianos que no renuncien a vencer el mal con el bien; que no tengan como objetivo lo de anexarse porciones del mundo; que sepan amar el mundo aun cuando tienen que ser alternativos al mundo. As\u00ed seremos siervos de Cristo Rey y Se\u00f1or, y de nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p>Cristo no nos da cita en el Reino de la muerte sino en aquel de la vida. Cristo no vino anunciar al Dios de los muertos sino al Dios de los vivos (Lc 20,37). Su muerte no es un sello definitivo sino un umbral que nos introduce en el \u201cpara\u00edso\u201d. El evangelio de hoy es como un \u201cpreg\u00f3n pascual\u201d, porque es el himno del \u00e9xodo hacia la vida divina y eterna. S\u00ed, como nos dice la oraci\u00f3n despu\u00e9s de la comuni\u00f3n: \u201cque quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo, Rey del Universo, podamos vivir eternamente con \u00e9l en el reino del cielo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa salvaci\u00f3n es un regalo no un m\u00e9rito. Y si el primero que entra en el para\u00edso es aquel ladr\u00f3n crucificado al lado de Jes\u00fas, hombre con una vida equivocada, que sin embargo sabe agarrarse al crucificado amor, entonces las puertas del cielo quedar\u00e1n abiertas de par en par para todos aquellos que reconocen a Jes\u00fas como a su compa\u00f1ero de amor y de pena, cualquiera sea su pasado: esa es la Buena Noticia de Jesucristo\u201d (E. Ronchi).<\/p>\n<p>Quien ha vivido no puede no tener cicatrices, pero mirando a Jes\u00fas en la cruz podemos transformar en belleza nuestras heridas, transformarlas de maldici\u00f3n en bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Pbro. Franco Noventa mccj<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical Jesucristo Rey del Universo Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 23, 35-43 Domingo 24 de noviembre, 2019 Hoy celebramos Jes\u00fas Rey del universo, pero de evidente hay solamente la cruz. Jes\u00fas crucificado nos recuerda que su reino no es un reino de poder, sino de servicio, de amor\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2658\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2658"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2658"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2658\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2660,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2658\/revisions\/2660"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2658"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2658"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2658"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}