{"id":2682,"date":"2019-12-20T07:58:13","date_gmt":"2019-12-20T13:58:13","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2682"},"modified":"2020-07-09T11:37:26","modified_gmt":"2020-07-09T17:37:26","slug":"2682","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2682","title":{"rendered":"So\u00f1emos con Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>IV Domingo de Adviento<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Mateo 1, 18-24<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 22 de diciembre, 2019<\/strong><\/p>\n<p>Mientras Lucas nos habla de la anunciaci\u00f3n de un \u00e1ngel a Mar\u00eda, el evangelio de hoy nos habla de otra anunciaci\u00f3n, a Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda que \u201cse encontr\u00f3 encinta\u201d por obra del Esp\u00edritu Santo, antes de ir a vivir con Jos\u00e9.<\/p>\n<div id=\"attachment_2683\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/jose_sueno_02.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2683\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-2683\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/jose_sueno_02-300x245.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"245\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/jose_sueno_02-300x245.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/jose_sueno_02-768x628.jpg 768w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/jose_sueno_02-1024x838.jpg 1024w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/jose_sueno_02-150x123.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/jose_sueno_02.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2683\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 es el hombre justo.<\/p><\/div>\n<p>Una tierna historia de amor &#8211; la de Mar\u00eda y Jos\u00e9 &#8211; que pod\u00eda volverse en un abominable hecho de cr\u00f3nica negra: una pobre muchacha de nombre Mar\u00eda, cuyo coraz\u00f3n era l\u00edmpido como agua de manantial, arriesgaba de ser lapidada o por lo menos arrastrada en el tribunal o de toda manera ser abandonada por su amado y correr con desprecio en la boca de todo el mundo.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 es el hombre enamorado, el hombre \u201cjusto\u201d que pero siente su coraz\u00f3n profundamente herido. Piensa abandonar a su promesa esposa, pues no sabe lo que pas\u00f3 a Mar\u00eda, y no quiere denunciarla p\u00fablicamente. Insatisfecho de esa idea, contin\u00faa a pensar en Mar\u00eda, presente hasta en sus sue\u00f1os. Durmiendo, lo que uno tiene adentro, emerge en libertad. El hombre justo tiene los mismos sue\u00f1os de Dios, que son sue\u00f1os de vida: en el silencio de la palabra humana se despierta la palabra de Dios; en el silencio nacen \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>Entonces Jos\u00e9, hombre de fe, que quer\u00eda substraerse al misterio, en fin escucha al \u00e1ngel, toma a Mar\u00eda consigo, prefiri\u00e9ndola al tener una descendencia propia, escogiendo el amor en lugar de la generaci\u00f3n y dar\u00e1 el nombre a aquel que es el Nombre. As\u00ed el Dios con nosotros, el Emmanuel, devendr\u00e1 Jes\u00fas, el Dios por nosotros, el Salvador.<\/p>\n<p>Jos\u00e9, sabe que creer es \u201centregarse a Dios totalmente y en libertad\u201d (Dei Verbum 5), sin condiciones y sin reservas, sin atrasos y sin lutos, sin chantajes y sin sospechas, y por eso se abandona con confianza total y activa disponibilidad a los obscuros pero siempre ben\u00e9volos proyectos de Dios.<\/p>\n<p>\u201cNo tengas miedo\u201d le hab\u00eda dicho el \u00e1ngel, y Jos\u00e9 no escucha al miedo y deviene verdadero padre de Jes\u00fas aunque no haya participado con Mar\u00eda a engendrarlo. Engendrar a un hijo es f\u00e1cil, mientras serle padre y madre, amarlo, crecerlo, hacerlo feliz, aprenderle a ser hombre, eso es otra aventura. Bastan pocos instantes para engendrar; se deviene padres y madres en el curso de toda la vida.<\/p>\n<p>Para Jos\u00e9 vale la primac\u00eda del amor: acoger a Mar\u00eda y al don que ella lleva en s\u00ed; acoger, no las palabras del miedo, sino las que vienen de Dios.<\/p>\n<p>Mar\u00eda deja la casa del s\u00ed dicho a Dios y va en la casa del s\u00ed dicho a un hombre; entra y se queda en su casa como mujer enamorada; ama a su hombre con un coraz\u00f3n de carne, con ternura y castidad. Mar\u00eda es la mujer del s\u00ed, pero su primero s\u00ed lo ha dicho a Jos\u00e9: el \u00e1ngel la encuentra ya prometida, ya vinculada, ya enamorada.<\/p>\n<p>As\u00ed que sobreponiendo la anunciaci\u00f3n a Mar\u00eda del evangelio de Lucas y la anunciaci\u00f3n a Jos\u00e9 del evangelio de Mateo, descubrimos que en realidad el anuncio es hecho a la pareja, la vocaci\u00f3n es dirigida al esposo y a la esposa, juntos, dentro del matrimonio. Dios habla a los dos, al justo y a la virgen enamorada. El realiza los hechos m\u00e1s extraordinarios y un mundo nuevo dentro de la pareja, protagonista de la vida nueva y del amor.<\/p>\n<p>Dios trabaja dentro de las familias, peque\u00f1as oasis para contender el coraz\u00f3n al desierto. Dios no roba espacio a la familia, no rompe la pareja, pide y busca aquel doble s\u00ed, un s\u00ed que deviene creativo porque es compartido, un s\u00ed en el cual se suman dos corazones, muchos sue\u00f1os y much\u00edsimo trabajo.<\/p>\n<p>La pareja, que no solamente es imagen del Creador, sino m\u00e1s, es imagen de la Trinidad, de un Dios cuyo misterio vibra de un infinito movimiento de amor, que es en s\u00ed mismo intercambio, reciprocidad, don, comuni\u00f3n, vida que da vida.<\/p>\n<p>La casa es el lugar del buen combate del amor. Mi casa es el lugar donde Dios se hace pr\u00f3jimo, se hace cercano, porque Dios habla antes de todo a trav\u00e9s de los rostros de las personas que nos puso cerca, nos mira antes de todo con los ojos de las personas que viven cerca de nosotros.<\/p>\n<p>En cada una de nuestras casas \u00c9l env\u00eda \u00e1ngeles, como en aquella de Mar\u00eda; env\u00eda sue\u00f1os y proyectos como en aquella de Jos\u00e9. Nuestros primeros anunciadores son los que viven con nosotros, mensajeros del invisible, confiados a nuestro amor.<\/p>\n<p>Me gusta pensar que la llamada de Dios cambia la vida de Jos\u00e9, no el trabajo. Ahora \u00e9l trabajar\u00e1 para hacer vivir a Jes\u00fas y a la Madre. Aprender\u00e1 al hijo de Dios a mover sus primeros pasos de ni\u00f1o, y lo contemplar\u00e1 en sus juegos, y lo proteger\u00e1 de la maldad de Herodes y lo \u201cacariciar\u00e1 con sus toscas manos de obrero, manos encallecidas por el trabajo\u201d (JPII).<\/p>\n<p>Desde cuando Jos\u00e9 empez\u00f3 a trabajar para Jes\u00fas y con Jes\u00fas, todo lugar de trabajo puede volverse en templo y altar donde los cristianos laicos est\u00e1n llamados a ejercer su sacerdocio bautismal y a ofrecer sacrificios espirituales a Dios. Como recuerda el Concilio Vat. II: \u201cTodas tus obras, oraciones e iniciativas apost\u00f3licas, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano, el consuelo espiritual y corporal, si son cumplidos en el Esp\u00edritu, y hasta las molestias de la vida si son aguantadas con paciencia, se vuelven en sacrificios espirituales agradecidos a Dios por Jesucristo. As\u00ed tambi\u00e9n los laicos consagran a Dios el mundo mismo\u201d (LG 34).<\/p>\n<p>Comprendemos entonces porqu\u00e9 la Iglesia nos conf\u00eda a la gu\u00eda discreta y a la fiel, cordial compa\u00f1\u00eda de Jos\u00e9 de Nazaret. Igual que \u00e9l, nosotros tambi\u00e9n estamos llamados a entrar en el misterio de Dios, poni\u00e9ndonos totalmente al servicio de su dise\u00f1o, en la grande aventura de un camino marcado por el evangelio, abri\u00e9ndonos a la paz. S\u00ed, algunos sue\u00f1os han abierto brechas en el muro, han hecho reflorecer el desierto.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 nos atesta que Dios est\u00e1 con nosotros. Pero para acogerlo verdaderamente tenemos que donarle nuestra voluntad, verdadera muerte de cuanto hay en nosotros de m\u00e1s nuestro y de m\u00e1s querido, como Jos\u00e9; tenemos que creer que tambi\u00e9n en los momentos obscuros y dif\u00edciles, en la hora del fracaso y del abandono, de la duda y del dolor, llegar\u00e1 tambi\u00e9n a nosotros un mensaje de confianza y de esperanza. Dios nos ama y no puede olvidarse de nosotros.<\/p>\n<p>\u201cEl misterio \u00faltimo de la vida es un misterio de bondad, de perd\u00f3n y salvaci\u00f3n, que est\u00e1 con nosotros: dentro de cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegr\u00eda\u201d (Pagola). As\u00ed sea para cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa mccj<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical IV Domingo de Adviento Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Mateo 1, 18-24 Domingo 22 de diciembre, 2019 Mientras Lucas nos habla de la anunciaci\u00f3n de un \u00e1ngel a Mar\u00eda, el evangelio de hoy nos habla de otra anunciaci\u00f3n, a Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda que \u201cse encontr\u00f3 encinta\u201d por\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2682\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2682"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2682"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2682\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2685,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2682\/revisions\/2685"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2682"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}