{"id":2718,"date":"2019-12-31T11:00:47","date_gmt":"2019-12-31T17:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2718"},"modified":"2020-07-09T11:37:10","modified_gmt":"2020-07-09T17:37:10","slug":"santa-maria-madre-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2718","title":{"rendered":"Santa Mar\u00eda, Madre de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>Santa Mar\u00eda Madre de Dios<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san <\/strong><strong>Lucas 2, 16-21<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mi\u00e9rcoles 1 de enero, 2020<\/strong><\/p>\n<p>En esta celebraci\u00f3n queremos dar gracias y bendecir a Dios por todo lo que \u00c9l nos ha regalado en el a\u00f1o que acaba de pasar y para abrirnos a la esperanza de un futuro bello, pues eso est\u00e1 en las manos de Dios. Un a\u00f1o que termina y un a\u00f1o que empieza es una invitaci\u00f3n a pararnos, a meditar, a pensar para re -apropiarnos de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestra humanidad y no ser esclavos del dios-publicidad, de las modas, de la cultura del aparecer. Hace falta que la vida se vuelva nuestra.<\/p>\n<div id=\"attachment_2719\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Solemnidad-Santa-Mar\u00eda.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2719\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2719 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Solemnidad-Santa-Mar\u00eda-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Solemnidad-Santa-Mar\u00eda-300x200.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Solemnidad-Santa-Mar\u00eda-150x100.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Solemnidad-Santa-Mar\u00eda-272x182.jpg 272w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Solemnidad-Santa-Mar\u00eda.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2719\" class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda que tiene a Jes\u00fas sobre sus rodillas, es una de las im\u00e1genes m\u00e1s familiares y tiernas del misterio de la Encarnaci\u00f3n.<\/p><\/div>\n<p>Por eso la Liturgia de la Palabra se abre con la bell\u00edsima bendici\u00f3n, auspicio de gracia y de paz: para poder avanzar en el camino de la paz; los hombres y los pueblos necesitan ser iluminados por el \u201crostro\u201d de Dios y ser bendecidos por su \u201cNombre\u201d. Esta antigua promesa se realiz\u00f3 en la Encarnaci\u00f3n: la venida del Hijo de Dios en nuestra carne y en la historia, ha tra\u00eddo una bendici\u00f3n irrevocable, una luz que ya no se apaga nunca y ofrece a los creyentes y a los hombres de buena voluntad la posibilidad de construir la civilizaci\u00f3n del amor y de la paz, \u201cpues con su Encarnaci\u00f3n el Hijo de Dios se ha unido, en cierto modo, con todo hombre\u201d (G.S. 22).<\/p>\n<p>El amor del Padre, su ser \u201cpropicio\u201d, nos alcanza por medio de los encuentros, los gestos de fraternidad, el gozo de comunicar y de acoger, casi una liturgia de los rostros. Dec\u00eda Madre Teresa: \u201cHoy no tenemos m\u00e1s el tiempo para mirarnos, para hablarnos, para darnos rec\u00edprocamente gozo&#8230; estamos siempre menos en contacto los unos con los otros. El mundo va a la ruina por falta de dulzura y de gentileza. Y la gente est\u00e1 hambrienta de amor\u201d.<\/p>\n<p>Por eso es extraordinario y bell\u00edsimo ese Dios que baja su rostro brillante sobre de ti, sobre de m\u00ed, sobre cada uno: \u00a1su rostro cerca del m\u00edo!<\/p>\n<p>Ese rostro lleno de luz y cargado de bendiciones Mar\u00eda Madre de Dios lo muestra a los pastores, lo muestra a nosotros, el rostro de su hijo Jes\u00fas, dici\u00e9ndonos que, gracias a \u00e9l, somos sus hermanos, somos hijos de Dios, y que Ella es tambi\u00e9n nuestra Madre. \u00bfC\u00f3mo no alegrarnos en esta contemplaci\u00f3n, e igual que los pastores no ir, alabando a Dios, a contarlo a nuestros hermanos?<\/p>\n<p>La vida est\u00e1 en nuestras manos. Solo si tenemos serenidad, tranquilidad, la paz dentro de nosotros, podremos transmitirla entorno de nosotros. Dios nos bendice y nos cofia la misi\u00f3n de bendecir, decir el bien que tienes adentro, el bien que hay entorno de nosotros. Que cada nuestro apret\u00f3n de manos, cada abrazo, cada augurio manifieste nuestro sentimiento profundo: \u201cTe ben-digo, quiero ser siempre bendici\u00f3n por ti. Y t\u00fa eres bendici\u00f3n por m\u00ed, don de Dios por m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o Jes\u00fas, mirado con los ojos at\u00f3nitos de Mar\u00eda y adorado con el ardor de su coraz\u00f3n creyente, no nos dice solo la humanizaci\u00f3n de Dios, sino tambi\u00e9n la divinizaci\u00f3n del hombre. \u201cDios se ha hecho hombre, para que el hombre deviniera Dios\u201d (San Agust\u00edn). Cada hombre es hijo de Dios, nos repite hoy la Madre de Jes\u00fas. Cada hombre es mi hermano dec\u00eda Pablo VI en la primera Jornada Mundial por la Paz.<\/p>\n<p>Hacemos fiesta a Mar\u00eda Madre de Dios, en ese primer d\u00eda del a\u00f1o. Ella tiene en sus brazos a su hijo Jes\u00fas. Como a los pastores, es Ella que continua a mostrarlo a los humildes disc\u00edpulos de cada tiempo, a nosotros tambi\u00e9n. Mar\u00eda que tiene a Jes\u00fas sobre sus rodillas, es una de las im\u00e1genes m\u00e1s familiares y tiernas del misterio de la Encarnaci\u00f3n. En la tradici\u00f3n de las Iglesias de Oriente, es tan fuerte el v\u00ednculo entre aquella madre y aquel hijo, que nunca se encuentra una imagen de Mar\u00eda sin Jes\u00fas. Ella, en efecto, es toda de Jes\u00fas. Ella no existe que para aquel hijo; su tarea es engendrarlo y mostrarlo al mundo. Ese es el icono de Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas, Madre de Dios&#8230; Pero es tambi\u00e9n el icono de la Iglesia y de cada creyente: abrazar con cari\u00f1o al Se\u00f1or y mostrarlo al mundo.<\/p>\n<p>Hoy celebramos tambi\u00e9n la Jornada Mundial de la Paz, iniciada por el papa Pablo VI. El don de la paz pasa primero a trav\u00e9s del camino humilde, discreto, cotidiano del encuentro entre hermano y hermano. Hace falta confianza para decir la paz, hace falta confianza para entregar y recibir el Ni\u00f1o que lleva la paz y la sonrisa de Dios. Si no nos decidimos en este nuevo a\u00f1o a mover nuestros pasos en la v\u00eda de la paz, nuestras vidas no tendr\u00e1n esperanza.<\/p>\n<p>Hay en el mundo tantas situaciones de \u201cfalta de paz\u201d que nos superan, frente a las cuales nos sentimos impotentes. La espiral del terrorismo y de la guerra y tantas v\u00edctimas inocentes. La violencia, el odio, la desconfianza. Una indigencia, un r\u00edo de miseria que impide a millones de personas y a pueblos enteros de vivir seg\u00fan su dignidad; una pobreza que ofende la justicia y la igualdad, y que como tal amenaza la convivencia pac\u00edfica.<\/p>\n<p>Como ciudadanos podemos unirnos a todos los que hacen presi\u00f3n sobre nuestros gobernantes, para que propicien en nuestro pa\u00eds y en la comunidad internacional la b\u00fasqueda de la justicia y de la paz a trav\u00e9s del dialogo y de la solidaridad. Firmando peticiones que van en este sentido, en Internet.\u00a0 A veces nuestra petici\u00f3n no da resultados positivos, pero seguramente, siguiendo firmando, el n\u00famero aumentar\u00e1 y entonces los gobernantes del mundo no podr\u00edan resistir a esa presi\u00f3n y encontrar\u00edan soluciones viables y justas a los problemas de nuestro mundo.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda Benedicto XVI en su homil\u00eda del 1 enero 2009, \u201cpara combatir la pobreza inicua, que oprime a tantos hombres y mujeres y amenaza la paz de todos, es necesario redescubrir la sobriedad y la solidaridad, como valores evang\u00e9licos y al mismo tiempo universales\u2026 No se puede combatir eficazmente la miseria\u2026 si no se promueve la igualdad, reduciendo el desnivel entre quien derrocha lo superfluo y quien no tiene ni siquiera el necesario. Eso implica hacer opciones de justicia y de sobriedad\u2026 La pobreza del nacimiento de Cristo en Bel\u00e9n, adem\u00e1s de ser objeto de adoraci\u00f3n para los cristianos, tambi\u00e9n es escuela de vida para cada hombre\u201d.<\/p>\n<p>Hoy comenzamos tambi\u00e9n un a\u00f1o nuevo: \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1? \u201cLo &#8216;nuevo&#8217; de este a\u00f1o no nos vendr\u00e1 de fuera. La novedad solo puede brotar de nuestro interior. Este a\u00f1o ser\u00e1 nuevo si aprendo a creer de manera nueva y m\u00e1s confiada, si encuentro gestos nuevos y m\u00e1s amables para convivir con los m\u00edos, si despierto en mi coraz\u00f3n una compasi\u00f3n nueva hacia los que sufren\u201d (Pagola).<\/p>\n<p>Digamos a Mar\u00eda: acomp\u00e1\u00f1anos con tu ternura, Madre celestial del Redentor, a lo largo de todo este a\u00f1o que comienza, y obt\u00e9n de Dios el don de la paz para toda la humanidad. Derrama, Madre, sobre nosotros tu bendici\u00f3n en este d\u00eda a ti consagrado. Mu\u00e9stranos el rostro de tu hijo Jes\u00fas, que derrama sobre el mundo entero misericordia y paz. Cuida nuestra fe y nuestra esperanza a lo largo de este a\u00f1o. Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.<\/p>\n<p>Feliz 2020 a todos.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio Santa Mar\u00eda Madre de Dios Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Lucas 2, 16-21 Mi\u00e9rcoles 1 de enero, 2020 En esta celebraci\u00f3n queremos dar gracias y bendecir a Dios por todo lo que \u00c9l nos ha regalado en el a\u00f1o que acaba de pasar y para abrirnos a\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2718\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2718"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2718"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2718\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2741,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2718\/revisions\/2741"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}