{"id":2786,"date":"2020-02-02T06:17:29","date_gmt":"2020-02-02T12:17:29","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2786"},"modified":"2020-07-09T11:35:47","modified_gmt":"2020-07-09T17:35:47","slug":"dejemonos-sorprender-por-dios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2786","title":{"rendered":"Dej\u00e9monos sorprender por Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Lucas<\/strong><strong> 2, 22-40<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 2 de febrero, 2020<\/strong><\/p>\n<p>A la fiesta de hoy, que se llamaba \u201cCandelaria\u201d, fue restituida su verdadera denominaci\u00f3n de Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or al Templo. As\u00ed nos lo recuerda el Papa San Pablo VI en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica \u201cMarialis Cultus\u201d (el culto mariano) del 2.02.1974.<\/p>\n<div id=\"attachment_2787\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Presentaci\u00f3n-del-Se\u00f1or.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2787\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2787 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Presentaci\u00f3n-del-Se\u00f1or-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Presentaci\u00f3n-del-Se\u00f1or-300x200.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Presentaci\u00f3n-del-Se\u00f1or-150x100.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Presentaci\u00f3n-del-Se\u00f1or-272x182.jpg 272w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Presentaci\u00f3n-del-Se\u00f1or.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2787\" class=\"wp-caption-text\">Los primog\u00e9nitos ten\u00edan que ser llevados al Templo y ser ofrecidos al Se\u00f1or.<\/p><\/div>\n<p>Es una de las fiestas cristianas m\u00e1s antiguas. A Jerusal\u00e9n se celebraba ya en el siglo IV, y era llamada Fiesta del Encuentro entre Dios y la humanidad. Era una tradici\u00f3n hebraica que despu\u00e9s de 40 d\u00edas del nacimiento, los primog\u00e9nitos ten\u00edan que ser llevados al Templo y ser ofrecidos al Se\u00f1or. Un gesto que simboliza que cada criatura no es propiedad de los progenitores, m\u00e1s bien don de Dios.<\/p>\n<p>M\u00e1s que purificaci\u00f3n de la madre o rescate del ni\u00f1o, se trata de una presentaci\u00f3n-ofrenda. Quiz\u00e1s Lucas pensaba a la presentaci\u00f3n que hizo Ana de su hijo Samuel (1Sam 1,11.21-28). Tambi\u00e9n Jes\u00fas, como el peque\u00f1o Samuel, es presentado a Dios como su consagrado, y Mar\u00eda aparece como la \u201cVirgen oferente\u201d. As\u00ed lo explica el Papa San Pablo VI en la Marialis Cultus:<\/p>\n<p>\u201cEn el episodio de la Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Templo, la Iglesia, guiada por el Esp\u00edritu, ha vislumbrado, m\u00e1s all\u00e1 del cumplimiento de las leyes relativas a la oblaci\u00f3n del primog\u00e9nito (Ex 13, 11-16) y de la purificaci\u00f3n de la madre (Lev 12,6-8), un misterio de salvaci\u00f3n relativo a la historia salv\u00edfica: esto es, la continuidad de la oferta fundamental que el Verbo encarnado hizo al Padre al entrar en el mundo (He 10,5-7) \u2026 Pero la misma Iglesia&#8230; ha percibido en el coraz\u00f3n de la Virgen que lleva al Ni\u00f1o a Jerusal\u00e9n para presentarlo al Se\u00f1or, una voluntad de oblaci\u00f3n que trascend\u00eda el significado ordinario del rito. Como dec\u00eda San Bernardo: \u201cOfreces tu Hijo, Virgen Sagrada, y presentas a Dios el fruto bendito de tu vientre. Ofreces por la reconciliaci\u00f3n de todos nosotros la victima santa, agradable a Dios\u201d (n 20).<\/p>\n<p>Es esa dimensi\u00f3n oblativa que tenemos que guardar como mensaje de la fiesta de hoy: la espiritualidad de la ofrenda, que empuja a un cristiano o a una cristiana a vivir la vida en el don total de s\u00ed mismo a Dios, experimentado como el Todo de su propia vida. \u00bfEs as\u00ed por nosotros?<\/p>\n<p>\u201cNo salen al encuentro de Jes\u00fas los sumos sacerdotes ni los dem\u00e1s dirigentes religiosos. Quienes acogen a Jes\u00fas y lo reconocen como el Enviado de Dios son dos ancianos, de fe sencilla y coraz\u00f3n abierto, que han vivido su larga vida esperando la salvaci\u00f3n de Dios, dos enamorados de Dios. Ellos representan a tanta gente de fe sencilla que, en todos los pueblos y en todos los tiempos, viven con su confianza puesta en Dios. Son gentes que no tienen nada, solo su fe en Dios. Solo esperan de Dios la \u201cconsolaci\u00f3n\u201d que necesita su pueblo, la \u201cliberaci\u00f3n\u201d&#8230; la \u201cluz\u201d que ilumine su caminar entre oscuridades. Ahora sienten que sus esperanzas se cumplen en Jes\u00fas\u201d (p. M. Batalla o. p.).<\/p>\n<p>En la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas al Templo aparece el viejo Sime\u00f3n (\u201cEl Se\u00f1or ha escuchado\u201d), que toma al Ni\u00f1o Jes\u00fas en sus brazos. A \u00e9l, justo y piadoso, el Esp\u00edritu Santo le prometi\u00f3 que ver\u00eda al Mes\u00edas del Se\u00f1or, la consolaci\u00f3n de Israel (Is 40,1; 32,1), el cumplimiento de la Palabra de Dios. Como en todos los profetas, el Esp\u00edritu estaba \u201csobre \u00e9l\u201d. Por eso es uno que escucha la Palabra, pone a Dios en primer lugar y anhela recibir la \u201cconsolaci\u00f3n\u201d. El Esp\u00edritu le revela que no ver\u00e1 la muerte antes de contemplar al Mes\u00edas.<\/p>\n<p>Movido por este Esp\u00edritu viene a encontrarlo. Finalmente puede abrazarlo. Los brazos de Sime\u00f3n son los brazos milenarios de Israel que reciben la flor de la vida. Su voz es un grito de alegr\u00eda, sofocada por una espera muy prolongada, que finalmente explosiona. Ahora Sime\u00f3n puede morir en paz.<\/p>\n<p>El miedo a la muerte es vencido, porque un Dios ni\u00f1o morir\u00e1 por nosotros, para salvarnos. El recuerdo de la muerte ya no causa miedo y se transforma en el arte de vivir en paz, porque finalmente es posible encontrar a Dios en su propia limitaci\u00f3n. Lo inevitable, que antes angustiaba, ahora est\u00e1 saciado de vida.<\/p>\n<p>Sime\u00f3n abraza a aquel que da la vida. S\u00f3lo el encuentro con Jes\u00fas puede sanarnos del veneno de la muerte. \u201cAhora Se\u00f1or, deja que tu siervo se vaya en paz\u201d. Los ojos de Sime\u00f3n ya no ven delante de s\u00ed las tinieblas, sino la aurora de la vida, y por consiguiente puede vivir en paz. Tristemente hoy los ancianos aumentan y son siempre m\u00e1s emarginados. No producen m\u00e1s, y por eso no cuentan nada.<\/p>\n<p>Con estupor Mar\u00eda y Jos\u00e9 escuchan el canto de Sime\u00f3n. Y escuchan el destino de ese Ni\u00f1o y de Mar\u00eda. El ni\u00f1o ser\u00e1 causa de ca\u00edda y de resurrecci\u00f3n para las multitudes, \u201cse\u00f1al de contradicci\u00f3n\u201d, que contradice todo pensamiento del hombre.<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos ser\u00e1n los primeros en caer. Pero \u00c9l es el salvador de todos los que han ca\u00eddo. Aqu\u00ed se anuncia el misterio de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, que como espada atravesar\u00e1 el coraz\u00f3n de todo disc\u00edpulo y de toda la Iglesia, de la cual Mar\u00eda es figura. Este misterio vivir\u00e1 continuamente en la historia del disc\u00edpulo que vuelve a recorrer su camino desde la cruz hasta la gloria.<\/p>\n<p>\u201cHab\u00eda tambi\u00e9n una profetisa, Ana (\u201cRegalo\u201d)\u201d. Est\u00e1 en edad muy avanzada, y es viuda desde su juventud: es figura tanto de Israel como de toda la humanidad que ha perdido a su esposo y vive una vida vac\u00eda, desterrada del rostro de su deseo. Pero no deja nunca el templo y sigue esperando y buscando, con ayunos y oraciones, con dolor y deseo, noche y d\u00eda. En Jes\u00fas vio la luz que iluminaria su existencia. Dios lo puedes encontrar no solamente en la grandeza de un Templo, m\u00e1s bien en el rostro de un ni\u00f1o, en cada persona que necesita de ayuda.<\/p>\n<p>Sime\u00f3n y Ana, ahora sienten que sus esperanzas se cumplen en Jes\u00fas. Ellos representan a tanta gente de fe sencilla que, en todos los pueblos de todos los tiempos, viven con su confianza puesta en Dios. Ahora sienten que sus esperanzas se cumplen en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Nosotros que tantas veces caemos, que frente a la cruz en nuestra vida no sabemos acogerla, digamos a Mar\u00eda, con las palabras del card. Martini (Le Tenebre e la Luce pg. 165):<\/p>\n<p>\u201cT\u00fa, oh Mar\u00eda, que reflejas fielmente el rostro de tu Hijo, t\u00fa dulzura, ternura, belleza, profundidad de amor, d\u00f3nanos asemejarnos a ti en la fe, en la esperanza, en la caridad, en la humildad, en la incesante oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n y meditaci\u00f3n de la Palabra. Haz, oh Madre de Jes\u00fas y Madre nuestra, que en nosotros se realice aquel sue\u00f1o divino de pureza que en ti resplandece luminoso\u201d.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Pbro. Franco Noventa mccj<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Lucas 2, 22-40 Domingo 2 de febrero, 2020 A la fiesta de hoy, que se llamaba \u201cCandelaria\u201d, fue restituida su verdadera denominaci\u00f3n de Presentaci\u00f3n del Se\u00f1or al Templo. As\u00ed nos lo recuerda el Papa San Pablo VI en su\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2786\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2786"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2786"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2786\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2788,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2786\/revisions\/2788"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}