{"id":2875,"date":"2020-03-21T17:07:22","date_gmt":"2020-03-21T23:07:22","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2875"},"modified":"2020-07-09T11:35:01","modified_gmt":"2020-07-09T17:35:01","slug":"jesus-luz-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2875","title":{"rendered":"Jes\u00fas, luz del mundo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>IV Domingo Tiempo Cuaresma<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Juan 9<\/strong><strong>, 1-41<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 22 de marzo, 2020<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLlegaba en el mundo la luz verdadera que ilumina a todo hombre\u201d (Jn 1,9): Cristo que ha venido a disipar nuestras tinieblas, a aclarecer nuestras noches, a introducirnos en la familia de los \u201chijos de la luz e hijos del d\u00eda\u201d (1Tes 5,5).<\/p>\n<div id=\"attachment_2876\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-IV-Cuaresma.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2876\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2876 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-IV-Cuaresma-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-IV-Cuaresma-300x200.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-IV-Cuaresma-150x100.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-IV-Cuaresma-272x182.jpg 272w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-IV-Cuaresma.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2876\" class=\"wp-caption-text\">Hace falta amar, tender la mano a quien lo necesita, pararse, hablar.<\/p><\/div>\n<p>El Evangelio de hoy nos habla de un hombre ciego de nacimiento que finalmente obtiene de Jes\u00fas, \u201cluz del mundo\u201d, la vista. Al final, el ex-ciego llega a la fe, y esa es la gracia m\u00e1s grande que Jes\u00fas le hace: no solamente de \u201cver\u201d, sino de \u201cverlo\u201d, pues quien sigue a Jes\u00fas luz del mundo \u201cno caminar\u00e1 en las tinieblas, sino tendr\u00e1 la luz de la vida\u201d (Jn 8,12).<\/p>\n<p>Es todo un camino progresivo que hace aquel ciego: al principio habla de aquel que lo ha sanado como de un hombre llamado Jes\u00fas; en seguida afirma que tiene que ser un \u201cprofeta\u201d; pues proclama con coraje que es alguien \u201cque viene de Dios\u201d; en fin, llega a la fe: Jes\u00fas es \u201cel Hijo del Hombre\u201d, es \u201cel Se\u00f1or\u201d. Los fariseos al contrario, que cre\u00edan de ver, de saberlo todo, encerrados en su presumida verdad, se quedan en sus tinieblas pues no quieren abrirse a la verdad de Jes\u00fas. \u201cVino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les dio capacidad para ser hijos de Dios\u201d (Jn 1,11). \u201cLos hombres se fijan en las apariencias, pero el Se\u00f1or se fija en el coraz\u00f3n\u201d hab\u00eda dicho Dios a Samuel en la I lectura.<\/p>\n<p>Todos conoc\u00edan a aquel ciego. Algunos le hac\u00edan una limosna presurosa y prosegu\u00edan en su camino. Jes\u00fas lo ve y se para. Los disc\u00edpulos le preguntan si el pecado es del ciego o de sus padres. Seg\u00fan el juda\u00edsmo corriente, la desgracia era efecto del pecado. Dios castigaba al hombre en proporci\u00f3n de su culpa. Un concepto triste y ofensivo de Dios que ha pasado tambi\u00e9n entre los cristianos; cuantas veces, en el medio de una prueba, escuchamos decir: \u201c\u00bfQu\u00e9 mal he hecho, para que el Se\u00f1or me castigue de esa manera?\u201d. Casi que el Se\u00f1or est\u00e9 espiando nuestras debilidades para castigarnos.<\/p>\n<p>Dios no es la causa de nuestros males. Dios no es indiferente a nuestros sufrimientos y dramas. El viene en nuestro socorro para sanarnos. Dios es \u201ccompasi\u00f3n\u201d, no explicaci\u00f3n. Por eso Jes\u00fas, desde que vio a ese ciego, decidi\u00f3 rescatarlo de aquella vida de mendigo, despreciado por todos como pecador, porque se siente llamado por Dios a defender, acoger, y curar a los que viven excluidos y humillados.<\/p>\n<p>El ciego en efecto no busca una explicaci\u00f3n de su desgracia: busca compasi\u00f3n y manos que lo toquen con ternura, y alguien que ponga sobre sus ojos apagados algo de s\u00ed mismo, con aquella m\u00ednima liturgia de manos, de barro, de saliva, de cura. En aquella mano de Jes\u00fas que lo toca se cumple el misterio del amor de Dios. Jes\u00fas abre los ojos de aquel ciego para que se manifieste la obra de Dios, una vida libre del mal. Jes\u00fas invita a aquel ciego a ir a lavarse en la piscina de Silo\u00e9. El ciego fue, se lav\u00f3 y vio.<\/p>\n<p>La gente no cree que aquel hombre fuera el mismo mendigo conocido por todos. Los fariseos se fastidian en lugar de alegrarse por un hombre que empieza a ver, por alguien que encuentra esperanza, sonrisa, gozo. Los fariseos son hombres lejanos de la vida, sin compasi\u00f3n para los dem\u00e1s. As\u00ed intentan de humillarlo y lo echan de la sinagoga. Bur\u00f3cratas de la religi\u00f3n, analfabetas del coraz\u00f3n: ninguna pena por los ojos vac\u00edos del ciego, ning\u00fan entusiasmo por sus ojos nuevos iluminados.<\/p>\n<p>Al final de la narraci\u00f3n, Jes\u00fas vuelve al ciego que de \u00e9l conoc\u00eda s\u00f3lo el sonido de las primeras palabras y el toque de sus manos. \u201c\u00bfCrees?\u201d&#8230; \u201cYo creo Se\u00f1or\u201d. En esas simples palabras pasa el secreto de la vida. Es la profesi\u00f3n de fe de un hombre que, amado, reconoce en el amor el rostro de Dios. Es la luz de Jes\u00fas, luz que vence el mal, luz que ilumina la vida y la hace eterna.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed es Jes\u00fas. \u00c9l viene siempre al encuentro de aquellos que no son acogidos oficialmente por la religi\u00f3n. No abandona a quienes lo buscan y lo aman, aunque sean excluidos de las comunidades e instituciones religiosas. Los que no tienen sitio en nuestras iglesias tienen un lugar privilegiado en su coraz\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n llevar\u00e1 hoy este mensaje de Jes\u00fas&#8230;a los que se ven obligados a vivir su fe en Jes\u00fas en el silencio de su coraz\u00f3n, casi de manera secreta y clandestina? Amigos y amigas desconocidos, no lo olvid\u00e9is: cuando los cristianos os rechazamos, Jes\u00fas os est\u00e1 acogiendo (Jos\u00e9 Antonio Pagola)<\/p>\n<p>Y es extraordinario ese ciego. Es libre y valiente, dice lo que piensa, hasta usar iron\u00eda; no se deja asustar por los que, abusando de su poder, insultan, amenazan, recorren a la violencia (vv 24 ss.).\u00a0 \u201c\u00bfAcaso tambi\u00e9n ustedes quieren hacerse disc\u00edpulos suyos?\u201d (v. 27). Padece violencia, pero no renuncia a la luz recibida y prefiere ser expulsado de la instituci\u00f3n (v. 34).<\/p>\n<p>Y cuando Jes\u00fas se le acercar\u00e1 y le preguntar\u00e1 si cree en el Mes\u00edas, \u00e9l, dispuesto a reconocerlo, dir\u00e1 a Jes\u00fas: \u201c\u00bfY qui\u00e9n es, Se\u00f1or, para que yo crea en \u00e9l?\u201d. Cuando Jes\u00fas le dice conmovido: \u201cSoy yo, que estoy hablando contigo\u201d, \u00e9l dice: \u201cCreo Se\u00f1or, y postr\u00e1ndose, lo ador\u00f3\u201d. Admirable esa progresi\u00f3n en la fe de ese ciego de nacimiento sanado por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Estamos llamados a ser como Jes\u00fas. Hace falta amar, tender la mano a quien lo necesita, pararse, hablar. S\u00f3lo as\u00ed podremos ayudar a quien no ve, a reencontrar la vista.<\/p>\n<p>El Evangelio de hoy nos invita a conquistar una vista nueva, un rostro radiante, a ser luz en el Se\u00f1or. \u00bfC\u00f3mo? Pensemos a Mois\u00e9s (Ex 34, 28-35): su rostro era radiante \u201cporque hab\u00eda conversado con el Se\u00f1or\u201d. Hablar con Dios, nos hace luminosos, la oraci\u00f3n abre las puertas de la luz que se condensa, se queda enredada en el rostro y en el coraz\u00f3n del orante.<\/p>\n<p>El hombre deviene lo que contempla. El hombre deviene lo que ama, lo que mira con los ojos del coraz\u00f3n; el hombre deviene lo que reza. Entonces seremos de verdad, como nos dice la II lectura de hoy, \u201cluz en el Se\u00f1or\u201d: \u201cmirad al Se\u00f1or y ser\u00e9is radiosos&#8230;\u201d (Sal 34).<\/p>\n<p>En este tiempo de cuaresma tendr\u00edamos todos que perder un poco m\u00e1s de nuestro tiempo para mirar a Jes\u00fas, para dejarnos mirar por \u00e9l, para escucharlo y contemplarlo. De manera que transparente un poco de cielo desde el fondo de nuestro ser, cumpliendo como Jes\u00fas gestos de amor. No basta la mirada de Cristo llena de estupor y de piedad. Hacen falta las manos de Cristo llenas de atenci\u00f3n y de ternura. Que nuestras manos puedan florecer en gestos de compartir.<\/p>\n<p>Que el Se\u00f1or nos done fe y serenidad en las pruebas de nuestra vida. Dejemos que el Se\u00f1or plasme tambi\u00e9n nuestros ojos, nuestra vida. Dej\u00e9monos encontrar por Cristo, dej\u00e9monos iluminar por \u00e9l. Entonces sabremos ver al hermano que sufre, pararnos como Jes\u00fas y sanarlo. Rechazando a Jes\u00fas luz del mundo, vivimos en las tinieblas. Jes\u00fas logra a abrir los ojos \u00fanicamente a los que no quieren guardarlos cerrados. Dios nos sorprende: escoge a los \u00faltimos (el domingo pasado la Samaritana) para anunciar y hacer crecer su Reino en el mundo. Hagamos con Jes\u00fas un di\u00e1logo de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, de amigo a amigo.<\/p>\n<p>Am\u00e9n<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio IV Domingo Tiempo Cuaresma Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Juan 9, 1-41 Domingo 22 de marzo, 2020 \u201cLlegaba en el mundo la luz verdadera que ilumina a todo hombre\u201d (Jn 1,9): Cristo que ha venido a disipar nuestras tinieblas, a aclarecer nuestras noches, a introducirnos en la\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2875\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17,10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2875"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2875"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2875\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2877,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2875\/revisions\/2877"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2875"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2875"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2875"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}