{"id":2886,"date":"2020-03-28T14:38:40","date_gmt":"2020-03-28T20:38:40","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2886"},"modified":"2020-03-28T14:38:40","modified_gmt":"2020-03-28T20:38:40","slug":"la-ministerialidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2886","title":{"rendered":"\u00a1La ministerialidad!"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"title\">Hno. Alberto Parise: \u201cEl XVIII Cap\u00edtulo General y la ministerialidad\u201d<\/h3>\n<p><em>En la visi\u00f3n del\u00a0Evangelii gaudium\u00a0(EG), la misi\u00f3n de la Iglesia y todos los ministerios dentro de ella est\u00e1n dirigidos a construir el Reino de Dios, esforz\u00e1ndose por crear espacios en nuestro mundo donde todas las personas, especialmente los empobrecidos y excluidos, puedan experimentar la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas Resucitado. Los ministerios, por lo tanto, adquieren una importancia crucial como lugar de encuentro entre la humanidad, la Palabra y el Esp\u00edritu en la historia. (Hno. Alberto Parise, en la foto)<\/em><\/p>\n<div class=\"body\">\n<p><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Portada-ministerialidad.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-2887 aligncenter\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Portada-ministerialidad-300x125.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"125\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Portada-ministerialidad-300x125.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Portada-ministerialidad-150x63.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Portada-ministerialidad.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hay momentos en la historia que marcan pasajes de \u00e9poca o transiciones de un sistema sociocultural a otro, lo cual no tiene precedentes, marcando una importante discontinuidad. El tiempo en que vivi\u00f3 Comboni fue ciertamente uno de estos momentos hist\u00f3ricos. Era la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n industrial, resultado del gran salto que la ciencia y la tecnolog\u00eda estaban dando, tambi\u00e9n a nivel econ\u00f3mico y pol\u00edtico. La Iglesia se encontr\u00f3 a la defensiva, ante el llamado \u00abmodernismo\u00bb que percib\u00eda como una amenaza. Era una Iglesia asediada, pol\u00edtica y culturalmente; y en su resistencia, corr\u00eda el riesgo de la autorreferenciaci\u00f3n. Y sin embargo, en ese tiempo tan dif\u00edcil, conoci\u00f3 un gran renacimiento: entre las contradicciones y los males sociales que surgieron con el nuevo sistema econ\u00f3mico capitalista industrial, surgi\u00f3 un impulso hacia el apostolado social, a trav\u00e9s del servicio de los laicos y de un gran n\u00famero de nuevos institutos religiosos. El movimiento colonial, que respond\u00eda a la l\u00f3gica e ideolog\u00eda pol\u00edtico-econ\u00f3mica de los estados nacionales en competencia, por otra parte, iba acompa\u00f1ado de un gran inter\u00e9s cultural por la exploraci\u00f3n, lo ex\u00f3tico, el esp\u00edritu de aventura. Pero tambi\u00e9n surgi\u00f3 un nuevo movimiento misionero hacia tierras y pueblos distantes. La Iglesia entr\u00f3 as\u00ed en una nueva era, con una fuerte renovaci\u00f3n espiritual &#8211; como lo atestigua la espiritualidad del Sagrado Coraz\u00f3n, que caracteriz\u00f3 a esa \u00e9poca &#8211; y surgi\u00f3 un nuevo modelo misionero.<\/p>\n<p>El XVIII Cap\u00edtulo General se celebr\u00f3 en un momento de inflexi\u00f3n similar para la Iglesia. El discernimiento del Cap\u00edtulo estuvo en sinton\u00eda con la lectura de este momento de inflexi\u00f3n que el Papa Francisco hab\u00eda hecho en la Evangelii gaudium (EG): una lectura teol\u00f3gica de la nueva era que abre, en la pr\u00e1ctica pastoral, a un nuevo impulso misionero. Nuevo, en el sentido de superar el paradigma al que estamos acostumbrados: una misi\u00f3n basada en el modelo geogr\u00e1fico, en la que los protagonistas son misioneros de \u00abcuerpo especial\u00bb, verdaderos pioneros, cuyo papel es fundar Iglesias locales. La realidad de la globalizaci\u00f3n y la devastadora crisis socioambiental de nuestro tiempo -consecuencia del modelo de desarrollo imperante, que es insostenible y nos ha acercado al punto de no retorno- exigen un enfoque renovado de la evangelizaci\u00f3n. Adem\u00e1s, mirando s\u00f3lo a nuestra realidad comboniana, nos damos cuenta de que el modelo del pasado ya est\u00e1 obsoleto en la pr\u00e1ctica. Por ejemplo, el patr\u00f3n de las provincias (del norte) que env\u00edan y las provincias (del sur) que reciben misioneros ya no corresponde a lo que realmente est\u00e1 sucediendo. Como la idea de que en los pa\u00edses del Sur hay \u00abevangelizaci\u00f3n\u00bb y en los del Norte hay \u00abanimaci\u00f3n misionera\u00bb. Se puede ver la urgencia de la animaci\u00f3n misionera, por ejemplo, en \u00c1frica y &#8211; como el Cap\u00edtulo indic\u00f3 entonces &#8211; de la animaci\u00f3n misionera en Europa.<\/p>\n<p>La Evangelii gaudium indica entonces un nuevo paradigma de misi\u00f3n. Ya no es simplemente geogr\u00e1fico, sino existencial. La Iglesia est\u00e1 llamada a superar su autorreferencialidad y a salir a todas las periferias humanas, donde se sufre la exclusi\u00f3n y se experimentan todas las contradicciones debidas a la desigualdad econ\u00f3mica, la injusticia social y el empobrecimiento. Todo esto ya no es un aspecto disfuncional del sistema econ\u00f3mico, sino un requisito sobre el cual este mismo sistema prospera y se perpet\u00faa. La misi\u00f3n se convierte en el paradigma de toda acci\u00f3n pastoral y la Iglesia local es el sujeto. Entonces, \u00bfcu\u00e1l es el papel de los institutos misioneros? Es animar a las Iglesias locales para que vivan su mandato de ser misioneros, Iglesias que salen a las periferias existenciales. Son caminos de comuni\u00f3n, dentro de realidades marcadas por la diversidad y el pluralismo, construyendo juntos una perspectiva com\u00fan que valora las diferencias y las \u00absupera\u00bb, sin anularlas, construyendo la unidad a un nivel superior. Son caminos caracterizados por la cercan\u00eda a los \u00faltimos, por el servicio, por la capacidad de proclamar el Evangelio en la esencialidad del kerigma con la palabra y con la vida. Francisco relanz\u00f3 la visi\u00f3n de la Iglesia del Concilio Vaticano II como \u00abel sacramento, es decir, el signo e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb. En el nuevo mundo configurado por la revoluci\u00f3n digital y la globalizaci\u00f3n de los mercados del capitalismo financiero, la Iglesia est\u00e1 llamada a convocar a un \u00abpueblo\u00bb que vaya m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la pertenencia y camine hacia el Reino de Dios. Entonces el testimonio cristiano del Resucitado ser\u00e1 generativo y la Iglesia tambi\u00e9n crecer\u00e1: por atracci\u00f3n, no por proselitismo.<\/p>\n<p>Como lo fue para Comboni en la \u00e9poca de la revoluci\u00f3n industrial, para nosotros hoy la era de la revoluci\u00f3n digital es una gran oportunidad misionera. Como es un nuevo paradigma, el desaf\u00edo es pensar, estructurar y entrenarnos en consecuencia. El primer paso es reconocer la gracia del carisma de Comboni, muy actual y adaptado al nuevo paradigma de la misi\u00f3n. En primer lugar, la idea central de la \u00abregeneraci\u00f3n de \u00c1frica con \u00c1frica\u00bb, una imagen sint\u00e9tica que cuenta una historia muy compleja y articulada: est\u00e1 la idea de la generaci\u00f3n de un \u00abpueblo\u00bb, capaz de construir una sociedad alternativa, en sinton\u00eda con la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. La proclamaci\u00f3n del Evangelio ayuda a completar las \u00absemillas del verbo\u00bb ya presentes en las culturas y la espiritualidad del pueblo. Comboni tambi\u00e9n subray\u00f3 la importancia de que esta obra fuera \u00abcat\u00f3lica\u00bb, es decir, universal: lejos de la autorreferencialidad, se consideraba parte integrante de un movimiento misionero mucho m\u00e1s amplio y mucho m\u00e1s articulado, con una variedad de dones y carismas. Entendi\u00f3 su papel como el de un animador que se \u201cmanifest\u00f3 especialmente en sus incansables esfuerzos para concienciar a los pastores de la Iglesia sobre sus responsabilidades misioneras, a fin de que no pasase en vano la hora de \u00c1frica\u00bb (RV 9). En la visi\u00f3n del EG, la misi\u00f3n de la Iglesia y todos los ministerios dentro de ella est\u00e1n dirigidos a construir el Reino de Dios, esforz\u00e1ndose por crear espacios en nuestro mundo donde todas las personas, especialmente los empobrecidos y excluidos, puedan experimentar la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas Resucitado.<\/p>\n<p>Los ministerios, por lo tanto, adquieren una importancia crucial como lugar de encuentro entre la humanidad, la Palabra y el Esp\u00edritu en la historia. Un encuentro regenerativo, como Comboni hab\u00eda entendido bien. Por esta raz\u00f3n, en su Plan hab\u00eda pensado en toda una serie de peque\u00f1as universidades teol\u00f3gicas y cient\u00edficas a lo largo de las costas del continente africano, para preparar ministros en diversos campos que luego irradiar\u00edan tierra adentro, para hacer crecer comunidades con esp\u00edritu evang\u00e9lico, capaces de transformaci\u00f3n social, como lo atestigua el modelo de Malbes y Gezira.<\/p>\n<p>En el esp\u00edritu del Cap\u00edtulo, la recualificaci\u00f3n en l\u00edneas ministeriales de nuestro servicio misionero requiere, como hab\u00eda intuido Comboni, una nueva \u00abarquitectura\u00bb de la misi\u00f3n que sostenga y promueva:<\/p>\n<ul>\n<li>Una recualificaci\u00f3n ministerial de nuestro compromiso, desarrollando una pastoral espec\u00edfica de forma participativa y comunitaria, seg\u00fan las prioridades continentales. En el Cap\u00edtulo, de hecho, se puso de manifiesto que si, por un lado, estamos presentes en estas \u00abfronteras\u00bb de la misi\u00f3n, por otro, a menudo carecemos de enfoques contextuales de los grupos humanos a los que acompa\u00f1amos;<\/li>\n<li>el ministerio de colaboraci\u00f3n, a lo largo de los caminos de la comuni\u00f3n. Todav\u00eda estamos sujetos a pr\u00e1cticas y formas de trabajo demasiado individualistas y fragmentadas;<\/li>\n<li>el replanteamiento de nuestras estructuras, en busca de una mayor simplicidad, compartir y capacidad de acogida y de estar m\u00e1s cerca de la gente, m\u00e1s humanos y m\u00e1s felices;<\/li>\n<li>la reorganizaci\u00f3n de las circunscripciones. El discurso sobre las agrupaciones no tienen una justificaci\u00f3n en la escasez de personal, sino que sobre todo tienen un valor en relaci\u00f3n con el paso de un modelo geogr\u00e1fico a uno ministerial, que necesita conexi\u00f3n, trabajo en red, intercambio de recursos y caminos;<\/li>\n<li>la reorganizaci\u00f3n de la formaci\u00f3n, con el fin de desarrollar las habilidades necesarias en las diversas \u00e1reas pastorales espec\u00edficas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En resumen, como atestiguan los Documentos Capitulares, \u00abCrece la conciencia de un nuevo paradigma de la misi\u00f3n que nos impulsa a reflexionar y a reorganizar las actividades sobre l\u00edneas ministeriales\u00bb (AC 2015, n. 12). Recogiendo la invitaci\u00f3n de Francisco (EG 33), el Cap\u00edtulo indic\u00f3 el camino de la conversi\u00f3n pastoral, abandonando el criterio del \u00absiempre se ha hecho as\u00ed\u00bb y lanzando caminos de acci\u00f3n-reflexi\u00f3n para repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los m\u00e9todos de evangelizaci\u00f3n (AC 2015, n. 44.2-3).<\/p>\n<p><strong>Hno. Alberto Parise<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hno. 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