{"id":2894,"date":"2020-03-28T15:02:16","date_gmt":"2020-03-28T21:02:16","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2894"},"modified":"2020-07-09T11:34:57","modified_gmt":"2020-07-09T17:34:57","slug":"quien-confia-en-jesus-con-el-resucitara","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2894","title":{"rendered":"Quien conf\u00eda en Jes\u00fas con \u00e9l resucitar\u00e1"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>V Domingo Tiempo Cuaresma<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Juan 11<\/strong><strong>, 1-45<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 29 de marzo, 2020<\/strong><\/p>\n<p>\u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida: el que cree en m\u00ed, aunque haya muerto, vivir\u00e1\u201d, dice Jes\u00fas a Marta. El domingo pasado hemos visto la iluminaci\u00f3n del ciego de nacimiento. La resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro nos abre los ojos sobre la muerte, hipoteca de toda la vida. Mirar en los ojos a la muerte y escrutar su misterio, es necesario para vivir.<\/p>\n<div id=\"attachment_2895\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-V-Cuaresma.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2895\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2895 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-V-Cuaresma-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-V-Cuaresma-300x200.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-V-Cuaresma-150x100.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-V-Cuaresma-272x182.jpg 272w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-V-Cuaresma.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2895\" class=\"wp-caption-text\">\u00a1Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida!<\/p><\/div>\n<p>Jes\u00fas nos salva, no de la muerte. Es imposible, somos mortales. Sin embargo \u00e9l nos salva \u201cen\u201d la muerte. Jes\u00fas nos hace ver como se puede vivir el amor hasta al dar la vida. Estamos libres de gastarla en el ego\u00edsmo o invertirla en el amor, sabiendo que \u201cquien ama su vida la perder\u00e1, y quien odia su vida en este mundo, la guardar\u00e1 por la vida eterna\u201d (Jn 12,25). \u201cLa gloria de Dios es que el hombre viva\u201d (San Ireneo).<\/p>\n<p>Desde Betania, Marta y Mar\u00eda env\u00edan un mensaje a Jes\u00fas, dici\u00e9ndole que su amigo L\u00e1zaro estaba muy enfermo. Pero Jes\u00fas se qued\u00f3 dos d\u00edas m\u00e1s all\u00ed donde estaba, antes de ponerse en camino. Cuando llega, Marta le dice: \u201cSe\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano\u201d. Esas palabras introducen el tema del \u201catraso de Dios\u201d.\u00a0 Jes\u00fas nunca ha ocultado su cari\u00f1o hacia L\u00e1zaro y sus hermanas Marta y Mar\u00eda. Todos lloraban y Jes\u00fas tambi\u00e9n se puso a llorar y la gente se dio cuenta cuanto Jes\u00fas amaba a L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas no llora solo por la muerte de un amigo muy querido. Se le rompe el alma al sentir la impotencia de todos ante la muerte. Todos llevamos en lo m\u00e1s intimo de nuestro ser un deseo insaciable de vivir&#8230; \u00bfQu\u00e9 podemos hacer ante la muerte? \u00bfRebelarnos? \u00bfDeprimirnos?\u201d (Pagola)<\/p>\n<p>Jes\u00fas no ha venido a modificar los ritmos de la vida y de la muerte del hombre, a modificar el decurso de las enfermedades, a atrasar indefinidamente el momento de morir, m\u00e1s bien ha venido a dar un sentido nuevo sea a la muerte que a la vida. Y el sentido nuevo es eso: quien cree en \u00e9l, no morir\u00e1 para siempre. La muerte no es que un par\u00e9ntesis de sombra para despu\u00e9s salir de nuevo en el sol: \u201cL\u00e1zaro, ven afuera\u201d, sal a la presencia de Dios y de la muchedumbre de los amigos. Ese es el misterio de muerte y resurrecci\u00f3n, como una cris\u00e1lida que s\u00f3lo muriendo se transformar\u00e1 en una espl\u00e9ndida mariposa. Cierto, L\u00e1zaro morir\u00e1 otra vez m\u00e1s tarde, pero su retorno a la vida es un signo de la victoria sobre el enemigo \u00faltimo del hombre (1Cor 15,26), es signo de resurrecci\u00f3n, de comuni\u00f3n de vida con el Padre de la vida.<\/p>\n<p>Queda, sin embargo, el atraso de Dios, frente a las tragedias, frente a la guerra, frente a cada muerte. Pueblos enteros est\u00e1n como encerrados por una losa pesada, sin esperanza, oprimidos por el hambre, la soledad, los prejuicios. Y los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, hoy tambi\u00e9n, tantas veces se quedan lejos de los tantos L\u00e1zaros sepultados y oprimidos. Y nos quejamos con Jes\u00fas \u201c\u00bfNo pod\u00edas impedir que mi familiar, mi amigo, aquel ni\u00f1o inocente muriera?\u201d. Pregunt\u00e9monos m\u00e1s bien: \u00bfD\u00f3nde estamos nosotros mientras millones de personas mueren de hambre, de sed, de enfermedades que podr\u00edamos curar? \u00bfD\u00f3nde estamos nosotros mientras cerca y lejos de nosotros hay personas que sufren y mueren sin que nadie se d\u00e9 cuenta?<\/p>\n<p>Jes\u00fas se acerca a sus hermanos abandonados, encerrados en la muerte, como L\u00e1zaro, y llora. Dentro de pocos d\u00edas se le ocurrir\u00e1 a \u00e9l tambi\u00e9n de quedarse solo en el Getseman\u00ed sudando sangre, soledad que lo acompa\u00f1ar\u00e1 hasta la cruz. El misterio del llanto de Jes\u00fas. Esas l\u00e1grimas son la salvaci\u00f3n. Dios llora por m\u00ed; yo no morir\u00e9 para siempre, y eso por su amor que no acepta de acabarse. Sus l\u00e1grimas \u201cno son impotencia de dolor, sino potencia de amor\u201d (S. Fausti).<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros es L\u00e1zaro, enfermo y amado. Soy yo el amigo que \u00e9l no acepta ver acabar en la nada de la muerte, porque la muerte pone en juego la credibilidad de Dios: la muerte roba a Dios sus tesoros, sus hijos, pero no para siempre. La resurrecci\u00f3n es posible por las l\u00e1grimas de Dios. Habitado por el amor de Dios yo soy ya habitado por la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde unos d\u00edas Jes\u00fas se hab\u00eda alejado de Jerusal\u00e9n, escondi\u00e9ndose al otro lado del Jord\u00e1n, pues los jud\u00edos quer\u00edan capturarlo y matarlo: \u201cTomaron piedras para lanz\u00e1rselas, pero Jes\u00fas se ocult\u00f3 y sali\u00f3 del templo\u201d (Jn 8,59). Pero ahora est\u00e1 convocado por la amistad. Ahora encuentra el coraje de la amistad, un coraje que contagia, por lo menos una vez, a Tomas y a los otros: \u201cVamos tambi\u00e9n nosotros y muramos con \u00e9l\u201d. Jes\u00fas muestra que hay algo que vale m\u00e1s que su propia vida: su amistad por L\u00e1zaro. Yo soy L\u00e1zaro. Es para m\u00ed que Jes\u00fas arriesga su vida.<\/p>\n<p>Y el \u00faltimo gran mensaje de ese Evangelio: \u201cSi crees, ver\u00e1s la gloria de Dios\u201d.\u00a0 Gloria de Dios no es el milagro, sino el hombre viviente; gloria de Dios es la vida que vuelve a fluir. La vida del hombre es tan importante que lo empuja a arriesgar su propia vida. Es para m\u00ed que Jes\u00fas pierde su vida. Es para m\u00ed que \u00e9l es la resurrecci\u00f3n. El quita la losa y nos empuja como a L\u00e1zaro fuera de nuestras grutas muradas, suelta lo que nos ata, nuestro ego\u00edsmo, frialdad, indiferencia, amargura; nos invita a salir, a ir. \u201cVen afuera, desatadlo, dejadlo andar\u201d. Verbos de vida y de futuro: vete hacia m\u00e1s libertad, m\u00e1s consciencia, m\u00e1s amistad; vete hacia una vida m\u00e1s comprometida. Y eso es posible porque Jes\u00fas vive en m\u00ed. Ese Jes\u00fas al que, sin haberlo visto, amamos y al que, sin verlo a\u00fan, damos nuestra confianza.<\/p>\n<p>\u201cPrivado de la luz de la fe, todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza\u201d (Ben XVI cuaresma 2011). Solo con la fe tendremos vida. \u201cVoy a abrir las tumbas de ustedes&#8230; y cuando haya abierto sus tumbas y los haya hecho levantarse, sabr\u00e1n que yo soy Dios. Pondr\u00e9 en ustedes mi Esp\u00edritu y vivir\u00e1n\u201d (Ez. 37, 12&#8230;14).<\/p>\n<p>\u201cL\u00e1zaro, sal afuera\u201d: cierto \u201chuele mal\u201d, como huelen los pobres, los campos de pr\u00f3fugos, todos aquellos sobre los cuales se derriba la maldad de los hombres. El amor del Se\u00f1or no conoce barreras, quiere lo imposible. Pidamos a Jes\u00fas que pare el coronavirus sobretodo en Europa adonde hay tantos muertos (en mi ciudad, Padua, hay ya unos 600 muertos), en \u00c1frica adonde no tienen hospitales adecuados, y tambi\u00e9n en Costa Rica y en el resto del mundo.<\/p>\n<p>Cierto, el atraso de Dios pesa, pesa hasta al esc\u00e1ndalo. Cuantos pr\u00f3fugos hacia Europa mueren cada a\u00f1o, m\u00e1s de 10.000, en el Mediterr\u00e1neo. Cientos de miles muertos en el Sudan del Sur. Sin embargo, digamos al Se\u00f1or: creo en el sol aun cuando no resplandece, creo en el amor aun cuando no me es dado, creo en Dios aun cuando se calla. Porque, si el rostro de Dios es aquel de Jes\u00fas, si el nombre de Dios es \u201camigo\u201d, mi nombre es \u201camado por siempre\u201d.\u00a0 Quien conf\u00eda en Jes\u00fas, con \u00e9l resucitar\u00e1.<\/p>\n<p>Am\u00e9n<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio V Domingo Tiempo Cuaresma Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Juan 11, 1-45 Domingo 29 de marzo, 2020 \u201cYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida: el que cree en m\u00ed, aunque haya muerto, vivir\u00e1\u201d, dice Jes\u00fas a Marta. El domingo pasado hemos visto la iluminaci\u00f3n del ciego de\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2894\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17,10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2894"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2894"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2894\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2896,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2894\/revisions\/2896"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2894"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2894"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2894"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}