{"id":2944,"date":"2020-04-18T18:38:25","date_gmt":"2020-04-19T00:38:25","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2944"},"modified":"2020-07-09T11:34:41","modified_gmt":"2020-07-09T17:34:41","slug":"dios-nos-dona-suficiente-luz-para-creer","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2944","title":{"rendered":"Dios nos dona suficiente luz para creer"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>II Domingo de Pascua<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Juan 20,19-31<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 19 de abril, 2020<\/strong><\/p>\n<p>Paz, gozo, vida\u2026 palabras de Pascua, que siempre hablan a nuestro coraz\u00f3n. Pero \u00bfno ser\u00e1n meras palabras, pura ilusi\u00f3n o simple poes\u00eda?<\/p>\n<div id=\"attachment_2945\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Divina-Misericordia.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2945\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2945 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Divina-Misericordia-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Divina-Misericordia-300x200.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Divina-Misericordia-150x100.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Divina-Misericordia-272x182.jpg 272w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Divina-Misericordia.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2945\" class=\"wp-caption-text\">\u201cLa Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo puede sentirse acogido, perdonado y alentado a vivir seg\u00fan la vida buena del Evangelio\u201d (E.G. 114).<\/p><\/div>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede sentirlas suyas y verdaderas aquel que sufre en su carne sin esperanza de ser un d\u00eda sanado? \u00bfAquel que no tiene ni techo ni trabajo o est\u00e1 muri\u00e9ndose de hambre y de sed, o por el Covid-19? \u00bfAquel que se siente rechazado y amenazado hasta temer por su vida, porque es extranjero, o por su religi\u00f3n o por el color de su piel? \u00bfAquel que sobrevive a una cat\u00e1strofe, guerra o terremoto o inundaci\u00f3n, habiendo perdido todo, bienes y personas queridas?<\/p>\n<p>Los Ap\u00f3stoles, est\u00e1n encerrados en el Cen\u00e1culo, aplastados por el miedo de los jud\u00edos y por la verg\u00fcenza de s\u00ed mismos, por c\u00f3mo hab\u00edan abandonado, traicionado y renegado a Jes\u00fas. \u201cCon el miedo no es posible amar al mundo como lo amaba Jes\u00fas ni infundir a nadie aliento y esperanza\u201d (Pagola).<\/p>\n<p>Para que la paz, el gozo y una vida nueva los transformen, hace falta que Jes\u00fas Resucitado se haga presente en medio de ellos. Y Jes\u00fas se hace presente con los signos de la pasi\u00f3n, con las heridas de los clavos en sus manos y sus pies, y la herida dejada por la lanza del soldado romano en su costado. \u201cEl amor del Se\u00f1or es para siempre\u201d recitaba el salmo responsorial.<\/p>\n<p>Jes\u00fas contin\u00faa a amar a los que \u00e9l hab\u00eda escogido. Su presencia lleva la paz, disipa las dudas, abre a la esperanza de una posibilidad de vida nueva m\u00e1s fuerte que todo fracaso y pecado. Creyendo en Jes\u00fas, confiando en \u00e9l, am\u00e1ndolo, Jes\u00fas realiza la promesa hecha unos d\u00edas antes en aquella misma sala: \u201cVolver\u00e9 a veros y vuestro coraz\u00f3n se llenar\u00e1 de alegr\u00eda y nadie os podr\u00e1 arrebatar ese gozo\u201d (Jn 16,22). La presencia de Jes\u00fas Resucitado resucita a su comunidad y la hace pasar de una atm\u00f3sfera de muerte a una esperanza viva. Despierta la fe y renueva el amor.<\/p>\n<p>\u201cSolo Jes\u00fas salvar\u00e1 a su Iglesia. Solo \u00e9l nos liberar\u00e1 de los miedos que nos paralizan, romper\u00e1 los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrir\u00e1 tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezar\u00e1 tantos caminos que nos han desviado de \u00e9l\u201d (Pagola).<\/p>\n<p>Tom\u00e1s no estaba con ellos cuando vino Jes\u00fas. Cuando los diez le cuentan lo que les ocurri\u00f3, no cree, y brutalmente dice: \u201cSi no veo\u2026 si no toco\u2026\u201d. Est\u00e1 demasiado triste, no puede aceptar el Evangelio, la buena noticia que le anuncian sus compa\u00f1eros. Tom\u00e1s tendr\u00e1 que pasar desde el \u201cver\u201d al \u201cconfiar\u201d, como le dir\u00e1 Jes\u00fas: \u201cDichosos los que creen sin haber visto\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, en su bondad y condescendencia, sabiendo cu\u00e1n dif\u00edcil y arduo sea creer, ocho d\u00edas despu\u00e9s, como hoy, se muestra otra vez en medio de ellos, cuando Tomas tambi\u00e9n est\u00e1 presente. Despu\u00e9s de donar su paz a todos, Jes\u00fas se acerca a Tom\u00e1s. No lo cr\u00edtica, m\u00e1s bien lo invita a tocar sus heridas.<\/p>\n<p>Porque la fe pasa tambi\u00e9n a trav\u00e9s de los sentidos, como canta el himno \u201cVeni Creator Spiritus\u201d que dice: \u201cEnciende la luz de los sentidos\u201d. Los sentidos, contrariamente a lo que dec\u00edan unos Padres de la Iglesia, no son \u201clas ventanas del pecado\u201d a cerrar para que se abran los sentidos del alma. No son una \u201cforesta de insidias y de tentaci\u00f3n\u201d (San Agust\u00edn).<\/p>\n<p>Con los sentidos hacemos experiencia del mundo, vemos la luz, escuchamos los cantos, percibimos la fuerza de un abrazo, las heridas de la vida y los gozos m\u00e1s \u00edntimos, y tambi\u00e9n una profunda experiencia de Dios. \u201cLo que era desde el principio, lo que hemos o\u00eddo, lo que hemos visto con nuestros ojos y palpado con nuestra manos&#8230; la Palabra de Vida&#8230; se la anunciamos tambi\u00e9n a ustedes para que est\u00e9n en comuni\u00f3n con nosotros&#8230; para que nuestra alegr\u00eda sea completa\u201d (1 Juan 1..4).<\/p>\n<p>El evangelio no nos dice si Tom\u00e1s toc\u00f3 a Jes\u00fas. Es probable que no. Es probable que Tom\u00e1s se haya puesto de rodillas frente a Jes\u00fas y, ador\u00e1ndolo, haya gritado su admirable confesi\u00f3n de fe: \u201cSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u201d. Como decirle: \u201cYa no puedo vivir sin ti, t\u00fa eres mi identidad y mi gozo\u201d. Tom\u00e1s nos dice que s\u00ed, nuestro cuerpo, nuestros sentidos pueden abrirnos al misterio de la belleza y del amor, y al misterio de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas nos deja entonces la \u00faltima beatitud del evangelio: \u201cDichoso aquel que creer\u00e1 sin haber visto\u201d. Como dir\u00e1 m\u00e1s tarde san Pedro: \u201cVosotros am\u00e1is a Jes\u00fas sin haberlo visto\u2026 y cre\u00e9is en \u00e9l. Por eso exult\u00e1is de un gozo indecible\u201d (1P 1,8). En esa beatitud est\u00e1 toda la existencia cristiana, pues Jes\u00fas quiere una fe libre.<\/p>\n<p>Dios nos dona suficiente luz para creer, y permite lo que basta de obscuridad para que podamos entregarnos en libertad. Buscamos a Dios \u201ca tientas\u201d pero \u00e9l tiene sus caminos para encontrarse con cada uno y ofrecerle su salvaci\u00f3n, porque cuando una persona busca y desea sinceramente creer, para Dios es ya creyente.<\/p>\n<p>En fin, con los ap\u00f3stoles, sanados de nuestras tristezas, Jes\u00fas nos hace part\u00edcipes a nosotros tambi\u00e9n de su misi\u00f3n. Somos enviados a cuantos hoy tambi\u00e9n necesitan de paz, de gozo y de esperanza; a cuantos est\u00e1n heridos en el cuerpo y en el alma por los golpes duros o insensatos de la vida, para decirles que en Jes\u00fas Crucificado-Resucitado es posible encontrar una energ\u00eda y vida nueva, bella y gozosa, a pesar de todas nuestras heridas.<\/p>\n<p>La escucha del evangelio y el amor son el camino de nuestra felicidad. \u201cHemos visto al Se\u00f1or!\u201d: anuncio a hacer con nuestra palabra, pero sobretodo con nuestra vida.<\/p>\n<p>D\u00f3nanos, Se\u00f1or Jes\u00fas Resucitado, de comprender que estamos llamados a vivir tu evangelio tambi\u00e9n en los momentos dif\u00edciles, en aquella mezcla de violencia y de injusticia que tantas veces parecen regir la historia. \u201cPorque Cristo est\u00e1 vivo y Cristo obra en la historia por medio de su Santo Esp\u00edritu: rescata nuestras miserias, alcanza todo coraz\u00f3n humano y vuelve a donar esperanza a cualquiera que est\u00e9 oprimido y en el sufrimiento&#8230; Que la virgen Mar\u00eda, testigo silenciosa de la muerte y resurrecci\u00f3n de su hijo Jes\u00fas, nos ayude a ser signos l\u00edmpidos de Cristo resucitado entre las vicisitudes del mundo\u201d (Papa Francisco 17.04.2017).<\/p>\n<p>Que Jes\u00fas de la Divina Misericordia, del cual celebramos la fiesta hoy, nos inunde a todos con su misericordia. \u201cLa Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo puede sentirse acogido, perdonado y alentado a vivir seg\u00fan la vida buena del Evangelio\u201d (E.G. 114).<\/p>\n<p>Am\u00e9n<\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa mccj.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio II Domingo de Pascua Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Juan 20,19-31 Domingo 19 de abril, 2020 Paz, gozo, vida\u2026 palabras de Pascua, que siempre hablan a nuestro coraz\u00f3n. Pero \u00bfno ser\u00e1n meras palabras, pura ilusi\u00f3n o simple poes\u00eda? \u00bfC\u00f3mo puede sentirlas suyas y verdaderas aquel que sufre\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=2944\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17,10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2944"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2944"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2944\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2946,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2944\/revisions\/2946"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}