{"id":3012,"date":"2020-05-24T15:00:34","date_gmt":"2020-05-24T21:00:34","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3012"},"modified":"2020-07-09T11:34:16","modified_gmt":"2020-07-09T17:34:16","slug":"ascension-del-senor-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3012","title":{"rendered":"Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Mateo 28, 16-20<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 24 de mayo, 2020<\/strong><\/p>\n<p>\u201cGalileos, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is ah\u00ed plantados mirando al cielo?\u201d. La pregunta de los dos hombres vestidos de blanco sorprende a los ap\u00f3stoles, oprimidos por un sentido de vac\u00edo, suspendidos entre nostalgia del pasado y desconsuelo del presente, por la soledad en que se encuentran en la ausencia de la presencia f\u00edsica de Jes\u00fas. Su futuro parece sin esperanza. Es la misma situaci\u00f3n en qu\u00e9 se encontraron despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<div id=\"attachment_3013\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Ascensi\u00f3n.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-3013\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3013 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Ascensi\u00f3n-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Ascensi\u00f3n-300x200.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Ascensi\u00f3n-150x100.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Ascensi\u00f3n-272x182.jpg 272w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Ascensi\u00f3n.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3013\" class=\"wp-caption-text\">\u201cGalileos, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is ah\u00ed plantados mirando al cielo?\u201d.<\/p><\/div>\n<p>Es lo que nos ocurre tantas veces. No es siempre f\u00e1cil, en la vida de cada d\u00eda, sentir que el Se\u00f1or est\u00e1 presente por medio de su Esp\u00edritu y nos acompa\u00f1a y sostiene. La tentaci\u00f3n del desaliento, del pesimismo y de la desconfianza est\u00e1 siempre al acecho.<\/p>\n<p>\u201cGalileos, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is ah\u00ed plantados mirando al cielo?\u201d. Es in\u00fatil perseguir aquel rostro. Ya es imposible tocar aquel cuerpo. Se acab\u00f3 el tiempo de los encuentros y de los nombres, cuando \u00e9l dec\u00eda: \u201c\u00a1Pedro!\u201d, \u201c\u00a1Mar\u00eda!\u201d, \u201c\u00a1Tomas!\u201d. Se acab\u00f3 el tiempo en que compart\u00edan el mismo pan y pescado entorno del mismo fuego.<\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles se han quedado solos. La Iglesia nace de un cuerpo ausente. Pero la invisibilidad no significa ausencia: el Se\u00f1or no se ha ido lejos, al contrario, est\u00e1 m\u00e1s cerca que antes. Si antes estaba \u201cjunto\u201d a sus disc\u00edpulos, ahora estar\u00e1 \u201cdentro\u201d de ellos. El cuerpo de Jes\u00fas era tambi\u00e9n un l\u00edmite, un obst\u00e1culo: s\u00f3lo pocos pudieron verlo y tocarlo, pocos oyeron su voz que los llamaba por su nombre.<\/p>\n<p>Ahora, con la Ascensi\u00f3n, hay el pasaje desde el Jes\u00fas de Nazaret a su presencia en todas las cosas, en todos los hombres, en todos los d\u00edas, como lo dec\u00eda san Pablo a los Efesios: \u201cCristo es aquel que se realiza todo en todas las cosas\u201d (Ef. 1,23).\u00a0 Cristo es la plenitud de cada cosa que existe. Cristo es nuestro futuro y llama a plenitud el tiempo y las cosas. Jes\u00fas con su ascensi\u00f3n nos dice que por cada uno de nosotros hay un futuro de gloria, de consuelo, de gozo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber contemplado lo que es la Ascensi\u00f3n, estamos listos para recibir la tarea: \u201cVosotros ser\u00e9is mis testigos\u201d (He 1,8). El testigo es aquel que se convierte en transparencia l\u00edmpida, fiel, serena del amor de Cristo. Somos nosotros la visibilidad de Cristo. A trav\u00e9s de nosotros, los otros tendr\u00edan que ver a Cristo, si somos transparencia suya. Cuando por ejemplo alguien sentir\u00e1 que es acogido por nosotros sin condiciones, que es perdonado, comprendido, alentado; cuando se sentir\u00e1 tocado por una mirada de l\u00edmpida piedad, en aquel momento podr\u00e1 entrever, a trav\u00e9s de nosotros, algo de divino. Como dec\u00eda el santo obispo brasile\u00f1o Helder Camara: \u201cEres cristiano no tanto por lo que dices, sino por lo que vives\u201d.<\/p>\n<p>Y testigos \u201cen Jerusal\u00e9n y.\u2026 hasta los confines del mundo\u201d, haciendo disc\u00edpulos \u201cde todos los pueblos\u201d. No es un consejo, sino una orden: \u201cId&#8230;\u201d.\u00a0 Orden tantas veces olvidada por la Iglesia en su larga historia, olvidada por las comunidades y las familias cristianas. \u00bfCuantos obispos saben proponer a sus sacerdotes la misi\u00f3n de Cristo fuera de los confines de su pa\u00eds de origen, a los que todav\u00eda no conocen al Se\u00f1or? \u00bfCuantos padres de familia saben presentar a sus hijos como posibilidad de vida, bella y atractiva, la vocaci\u00f3n misionera \u201cad gentes\u201d?<\/p>\n<p>Con la Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas nace la misi\u00f3n de la Iglesia, la fatiga y la responsabilidad de nuestro compromiso de anunciar un camino de esperanza para todos, hacia el encuentro definitivo con nuestro Se\u00f1or amado, esperado y servido. No basta anunciar el kerigma en nuestros \u201ccen\u00e1culos\u201d; hace falta hacer correr la palabra del Evangelio en las calles de nuestros barrios, de nuestras ciudades, del mundo entero. Cristo quiere necesitar de nosotros para revelarse al mundo y nos asegura su fuerza para realizar su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia y cada creyente existen solo para comunicar el Evangelio: esa es nuestra dignidad grande y bella, esa es nuestra responsabilidad. Los hombres necesitan testigos que les anuncien, con la palabra y la vida, el Evangelio que salva, que libera, que ilumina y sana.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se va y conf\u00eda su misi\u00f3n a sus disc\u00edpulos. Jes\u00fas cree en el hombre, cree en sus disc\u00edpulos, cree en cada uno de nosotros. Tiene confianza en m\u00ed. Me invita a volverme en levadura del mundo, en sal de la tierra, en testigo de su Evangelio. Jes\u00fas conf\u00eda su misi\u00f3n a los \u201conce disc\u00edpulos\u201d (v. 16). El n\u00famero 11, en la tradici\u00f3n sem\u00edtica, indica imperfecci\u00f3n. Jes\u00fas se sirve de gente simple, sin cultura, \u201chombres de Galilea\u201d, regi\u00f3n despreciada por los jud\u00edos de Judea. Como siempre Jes\u00fas se sirve de lo que es peque\u00f1o para realizar sus sue\u00f1os, su Reino de justicia y de paz. A nosotros tambi\u00e9n Jes\u00fas conf\u00eda ese don-responsabilidad de continuar su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cBautizad a las naciones, ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que os he mandado\u201d. Eso significa, m\u00e1s que verter unas gotas de agua sobre la cabeza de la gente, sumergir a cada hombre en la vida de Dios, poni\u00e9ndolo en comuni\u00f3n con el Padre, el Hijo, el Esp\u00edritu. \u201cEnse\u00f1\u00e1ndoles a guardar\u201d su mandamiento: el amor.\u00a0 Aprendi\u00e9ndoles a conjugar el cielo con la tierra, la fe con la historia, la Eucarist\u00eda con la vida. Que nadie se sienta \u201cmaestro\u201d, que todos se sientan \u201cdisc\u00edpulos\u201d enviados a tantos hermanos que buscan un horizonte, necesitan una esperanza. Decirles que Dios es amor salvador, puerta abierta a la vida eterna. Puerta que nadie puede cerrar.<\/p>\n<p>\u201cEstoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo\u201d. \u201cEstoy\u201d, al presente, no al futuro \u201cestar\u00e9\u201d. Est\u00e1 en mi coraz\u00f3n, en el tuyo, en el coraz\u00f3n de quien cree y tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n distra\u00eddo o que se siente apagado. Cuando amas a una persona, la sientes dentro de ti aun cuando est\u00e1 ausente: est\u00e1 lejos de tus ojos, pero presente dentro de tu coraz\u00f3n. Como dec\u00eda San Agust\u00edn: \u201cCercano es Dios, m\u00e1s \u00edntimo a ti que t\u00fa mismo\u201d. Mientras todo pasa, \u00e9l queda conmigo siempre. Esa es nuestra certeza en la fe, y nuestra fuerza. Si nos apoyamos en Jes\u00fas, no vacilaremos.<\/p>\n<p>Sepamos tener los ojos fijos al cielo, meta de nuestra vida y de la entera historia humana, pues \u201cnuestra patria est\u00e1 en los cielos y desde all\u00ed esperamos como salvador al Se\u00f1or nuestro Jesucristo\u201d (Fil 3,20); e iluminados por lo alto, sepamos comprometernos en la tierra con nuestra justicia, nuestra caridad, nuestra bondad, como anuncio de un mundo nuevo que en Cristo creemos e anticipamos. Dec\u00eda la santa Madre Teresa: \u201cNo somos que el l\u00e1piz de Dios. Dejemos ese l\u00e1piz en sus manos, para que sea \u00e9l aquel que escribe nuestra vida, nuestra historia\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed es la comunidad cristiana. La fuerza del Resucitado la sostiene con su Esp\u00edritu. Todo est\u00e1 orientado a aprender y ense\u00f1ar a vivir como Jes\u00fas y desde Jes\u00fas. El sigue vivo en sus comunidades. Sigue con nosotros y entre nosotros curando, perdonando, acogiendo, salvando\u201d (Pagola 2020).<\/p>\n<p><strong>Am\u00e9n.\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pbro. Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Mateo 28, 16-20 Domingo 24 de mayo, 2020 \u201cGalileos, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is ah\u00ed plantados mirando al cielo?\u201d. La pregunta de los dos hombres vestidos de blanco sorprende a los ap\u00f3stoles, oprimidos por un sentido de vac\u00edo, suspendidos entre nostalgia del\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=3012\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17,10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3012"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3012"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3012\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3014,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3012\/revisions\/3014"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}