{"id":3084,"date":"2020-08-01T10:29:26","date_gmt":"2020-08-01T16:29:26","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3084"},"modified":"2020-08-01T10:29:26","modified_gmt":"2020-08-01T16:29:26","slug":"nuestra-senora-de-los-angeles","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3084","title":{"rendered":"Nuestra Se\u00f1ora de los \u00c1ngeles"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>XVII Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Juan 19, 25-27<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 2 de agosto, 2020<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro camino de fe est\u00e1 unido de manera indisoluble a Mar\u00eda desde el momento en que Jes\u00fas, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre dici\u00e9ndole: \u201cMujer, ah\u00ed tienes a tu hijo\u201d; y a Juan dici\u00e9ndole: \u201cHe aqu\u00ed a tu madre\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_3085\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Reina-de-los-\u00c1ngeles.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-3085\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3085 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Reina-de-los-\u00c1ngeles-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Reina-de-los-\u00c1ngeles-300x200.jpg 300w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Reina-de-los-\u00c1ngeles-150x100.jpg 150w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Reina-de-los-\u00c1ngeles-272x182.jpg 272w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Reina-de-los-\u00c1ngeles.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3085\" class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda nos precede y continuamente nos confirma en la fe.<\/p><\/div>\n<p>Mar\u00eda aparece dos veces en el evangelio de Juan: al comienzo, en las bodas de Can\u00e1, y al final a los pies de la cruz. Lucas narra c\u00f3mo al presentar al ni\u00f1o Jes\u00fas al templo para cumplir la Ley, Sime\u00f3n, lleno de Esp\u00edritu Santo, fue tambi\u00e9n al templo y tomo al ni\u00f1o Jes\u00fas en sus brazos, feliz; pero dijo a Mar\u00eda: \u201ca ti una espada te atravesar\u00e1 el alma\u201d.<\/p>\n<p>Es lo que se realiz\u00f3 a Mar\u00eda a los pies de la cruz, viendo a su hijo \u00fanico sufriendo dolores inaguantables, \u00e9l que hab\u00eda hecho tanto bien en sus tres a\u00f1os de vida p\u00fablica. La presencia silenciosa de Mar\u00eda apoya al Hijo en su entrega hasta la muerte, compartiendo sus sufrimientos interiormente. Y podemos pensar que Jes\u00fas viendo la cara y los ojos de su madre llenos de amor y de dolor, se conmovi\u00f3.<\/p>\n<p>Sin embargo, en medio de tantos sufrimientos, Jes\u00fas quiso entregar a su madre al disc\u00edpulo amado. \u201cHe ah\u00ed a tu madre\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEstas palabras tienen un valor de testamento y dan al mundo una Madre. Desde ese momento, la Madre de Dios se ha convertido tambi\u00e9n en nuestra Madre. En aquella hora en la que la fe de los disc\u00edpulos se agrietaba por tantas dificultades e incertidumbres, Jes\u00fas les confi\u00f3 a aquella que fue la primera en creer, y cuya fe no decaer\u00eda jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Y la mujer se convierte en nuestra Madre en el momento en el que pierde al Hijo divino. Y su coraz\u00f3n herido se ensancha para acoger a todos los hombres, buenos y malos, y los ama como los amaba Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La mujer que en las bodas de Can\u00e1 de Galilea hab\u00eda cooperado con su fe a la manifestaci\u00f3n de las maravillas de Dios en el mundo, en el Calvario mantiene encendida la llama de la fe en la resurrecci\u00f3n de su Hijo, y la comunica con afecto materno a los dem\u00e1s. Mar\u00eda se convierte as\u00ed en fuente de esperanza y alegr\u00eda\u201d (Papa Francisco).<\/p>\n<p>Mar\u00eda entra as\u00ed en la casa de Juan, el disc\u00edpulo amado por Jes\u00fas, que ha permanecido fiel a su maestro hasta la crucifixi\u00f3n; Mar\u00eda se vuelve as\u00ed en Madre de la Iglesia. De este modo, nuestro camino de fe est\u00e1 unido de manera indisoluble a Mar\u00eda, sobre todo en los momentos dif\u00edciles, de pruebas y sufrimientos.<\/p>\n<p>Dec\u00eda santa Faustina: \u201cEl sufrimiento es una gracia grande. A trav\u00e9s del sufrimiento el alma se hace semejante al Salvador, el amor se cristaliza en el sufrimiento. Cuanto m\u00e1s grande es el sufrimiento, tanto m\u00e1s puro se hace el amor\u201d.<\/p>\n<p>Mar\u00eda nos precede y continuamente nos confirma en la fe, en nuestra vocaci\u00f3n y en la misi\u00f3n. Con su ejemplo de humildad y de disponibilidad a la voluntad de Dios, nos ayuda a traducir nuestra fe en un anuncio del evangelio alegre y sin fronteras.<\/p>\n<p>Santa Mar\u00eda Madre de Dios y nuestra, ruega por nosotros, sobretodo en estos momentos dif\u00edciles que vivimos todo el mundo por la pandemia del coronavirus.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio XVII Tiempo Ordinario Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Juan 19, 25-27 Domingo 2 de agosto, 2020 Nuestro camino de fe est\u00e1 unido de manera indisoluble a Mar\u00eda desde el momento en que Jes\u00fas, muriendo en la cruz, nos la ha dado como Madre dici\u00e9ndole: \u201cMujer, ah\u00ed tienes\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/combonipca.org\/?p=3084\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3084"}],"collection":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3084"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3084\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3086,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3084\/revisions\/3086"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}