{"id":3192,"date":"2020-10-11T08:24:50","date_gmt":"2020-10-11T14:24:50","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3192"},"modified":"2020-10-11T08:46:46","modified_gmt":"2020-10-11T14:46:46","slug":"domingo-xxviii-del-tiempo-ordinario","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3192","title":{"rendered":"Domingo XXVIII del tiempo Ordinario"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Jesus-invita-al-banquete-de-la-vida.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3193\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Jesus-invita-al-banquete-de-la-vida.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"796\" srcset=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Jesus-invita-al-banquete-de-la-vida.jpg 600w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Jesus-invita-al-banquete-de-la-vida-226x300.jpg 226w, http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Jesus-invita-al-banquete-de-la-vida-113x150.jpg 113w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El domingo pasado Isa\u00edas hab\u00eda entonado el \u201ccanto de la vi\u00f1a\u201d, hoy nos presenta como un \u201ccanto del banquete\u201d. La comida, en todas las culturas, es un medio muy fuerte para expresar amistad, dialogo, intimidad: \u201cdelante de m\u00ed tu preparas una mesa&#8230; y mi copa rebosa\u201d (Sal 22).<\/p>\n<p>Jes\u00fas conoc\u00eda muy bien la vida dura y mon\u00f3tona de los campesinos. Sabia como esperaban la llegada del s\u00e1bado para liberarse del trabajo. Los ve\u00eda disfrutar en las fiestas y en las bodas.<\/p>\n<p>Los invitados a ese banquete del Se\u00f1or son todos los hombres. Se abre un horizonte de felicidad, de esperanza y de alegr\u00eda para esos invitados, puestos bajo la mano del Se\u00f1or. Es la dimensi\u00f3n universal de la salvaci\u00f3n, que celebramos particularmente en ese mes de octubre y que ha vivido de una manera intensa san Daniel Comboni, fundador de los Combonianos y Combonianas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas amaba el signo de la comida, en su vida y en sus palabras. Pensemos a las bodas de Cana, al banquete del gozo por la vocaci\u00f3n de Mateo, a aquel de la salvaci\u00f3n por Zaqueo, al banquete de la amistad con L\u00e1zaro, Marta y Mar\u00eda. Pensemos a la comida de revelaci\u00f3n en aquella modesta casa de Ema\u00fas, al pescado asado por el Cristo resucitado en la orilla del lago de Tiber\u00edades, hasta el gran banquete del Reino abierto a todos los pueblos, de Oriente y de Occidente (Mt 8, 11-12).<\/p>\n<p>El banquete se vuelve entonces en el s\u00edmbolo de los dones generosos de Dios, de su salvaci\u00f3n ofrecida con abundancia a todos. A todos Jes\u00fas nos quiere ver sentados junto a \u00e9l, en torno a una misma mesa, disfrutando para siempre de una vida plenamente dichosa.<\/p>\n<p>En la par\u00e1bola del gran banquete de boda del hijo del rey, vemos a los primeros invitados, los privilegiados, que responden con indiferencia o molestia o hasta con violencia. Piensan poseer ya lo que es necesario a una vida sin problemas. Representan las gu\u00edas espirituales de Israel. Solamente los pobres est\u00e1n en condiciones de comprender la gratuidad del amor de Dios.<\/p>\n<p>Muchos cristianos, tristemente, satisfechos con su bienestar, sordos a todo lo que no sea su inter\u00e9s, no creen necesitar de Dios. \u00bfNo nos estamos acostumbrando poco a poco a vivir sin necesidad de una esperanza ultima?<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n de Dios no cesa por el rechazo de los primeros invitados y resuena por aquel mundo de pobres, de marginados y excluidos de los banquetes oficiales y que nadie querr\u00eda tener cerca de s\u00ed, porque huelen malo, son ignorantes y maleducados. Es la nueva comunidad de las Beatitudes. Ellos aceptan con alegr\u00eda y no se preocupan de los c\u00e1lculos y conveniencias sociales. \u201cCuando des un banquete, invita a los pobres, a los cojos y a los ciegos. Que suerte para ti si ellos no pueden compensarte. Pues tu recompensa la recibir\u00e1s en la resurrecci\u00f3n de los justos\u201d (Lc 14, 13-14).<\/p>\n<p>Todos son invitados, \u201cbuenos y malos\u201d. En su vida, Jes\u00fas com\u00eda no s\u00f3lo con sus disc\u00edpulos, sino tambi\u00e9n con personas poco recomendables, como hacen notar fariseos y escribas, come con publicanos, pecadores y prostitutas.<\/p>\n<p>Dios no busca a servidores, sino a gente que se deje amar por \u00e9l, que se deje volver feliz por \u00e9l. Porque Dios es el solo que conforta la vida y la hace alegre y fuerte. Yo lo s\u00e9 bien que nunca ser\u00e9 digno, pues soy s\u00f3lo uno de los que est\u00e1n en \u201clos cruces de los caminos\u201d, pero acojo la invitaci\u00f3n y dejo que Dios sea Dios, el Dios de la comuni\u00f3n, el Dios del don, el Dios que es Padre.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n entre los \u00faltimos invitados puede nacer un drama.&nbsp; Hubo uno que entr\u00f3 en la sala del banquete sin traje de fiesta.&nbsp; En Oriente los servidores lavaban los pies del invitado, le echaban perfume en la cabeza, lo coronaban de flores, lo acog\u00edan con un beso y le ofrec\u00edan un traje de fiesta. Aquel que no quiso, ser\u00e1 arrojado fuera. Es posible fracasar la vida y hacer elecciones de muerte. En la sala de la fiesta buenos y malos se confunden, pero \u00e9l no se confunde con los dem\u00e1s, no ha tratado de ser en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s aquel hombre no ha cre\u00eddo a la fiesta, no cree posible que un rey invite de verdad a su palacio a andrajosos y pobretes, justos y pecadores. Un rey no hace as\u00ed, piensa ese hombre; un rey llama a los de su rango, llama a los poderosos. Un rey toma y nunca dona. Es el drama del hombre que se ha equivocado sobre Dios; porque equivocarse sobre Dios es una tragedia, es lo peor que nos pueda ocurrir.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es entonces el traje que tenemos que ponernos para no fallar nuestra vida? Cuando fuimos bautizados, el sacerdote nos puso una veste blanca, diciendo: \u201cte has revestido de Cristo\u201d. Y todo el resto de la vida ser\u00e1 pasado a revestirnos de Cristo, a tener sus sentimientos, a nutrirnos de sus palabras, a pensar como \u00e9l, a sembrar sobre la tierra sus gestos, sus palabras, sus horizontes. A respirar Cristo. No basta decirnos cristianos, hace falta serlo. Sin cambio de vestido, es decir sin conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, no se puede participar al banquete con Dios.<\/p>\n<p>Entonces haremos la experiencia bell\u00edsima de san Pablo que hemos escuchado en la II lectura: \u201cTodo lo puedo en aquel que me conforta\u201d. Dios no nos regala la soluci\u00f3n de los problemas, sino la fuerza para enfrentarlos. Dios no nos garantiza la salud o la riqueza, sino nos asegura la fuerza en la enfermedad. Dios no dona la abundancia, sino hace nacer la belleza del compartir. Con un Dios as\u00ed, que me da la fuerza, yo siento brotar la esperanza; \u00e9l no me quita la noche de las pruebas, pero me da ojos que traspasan las tinieblas; no impide las tempestades de mi vida, pero me da fuerza para que yo contin\u00fae a remar, a gobernar el tim\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia ha de seguir anunciando con fe y alegr\u00eda la invitaci\u00f3n de Dios proclamada en el Evangelio de Jes\u00fas. Y todos estamos llamados a dar nuestra amistad y sost\u00e9n a los que dedican toda su vida a anunciar el Evangelio, los misioneros. San Pablo que est\u00e1 en la c\u00e1rcel, se alegra con los Filipenses por haber compartido su tribulaci\u00f3n, por la amistad y sost\u00e9n que le mostraron. Pablo asegura que Dios ama y protege a sus enviados y recompensar\u00e1 de una manera riqu\u00edsima los gestos de generosidad cumplidos en favor de ellos. A nosotros de hacer por ellos lo que Dios hace por nosotros: llevarles gozo, infundirles fuerza.<\/p>\n<p>As\u00ed sea para nosotros. Amen.<\/p>\n<p>P. Franco Noventa, mccj<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domingo pasado Isa\u00edas hab\u00eda entonado el \u201ccanto de la vi\u00f1a\u201d, hoy nos presenta como un \u201ccanto del banquete\u201d. La comida, en todas las culturas, es un medio muy fuerte para expresar amistad, dialogo, intimidad: \u201cdelante de m\u00ed tu preparas una mesa&#8230; y mi copa rebosa\u201d (Sal 22). 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