{"id":788,"date":"2018-06-13T08:25:00","date_gmt":"2018-06-13T14:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=788"},"modified":"2018-06-13T08:25:00","modified_gmt":"2018-06-13T14:25:00","slug":"tu-nos-eres-necesario-oh-cristo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/combonipca.org\/?p=788","title":{"rendered":"\u00a1T\u00fa nos eres necesario, oh Cristo!"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/IMG_4074-e1528899530926.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-789 alignright\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/IMG_4074-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a><\/p>\n<p>1. Cuando Mois\u00e9s, viendo que la zarza ard\u00eda sin consumirse, se dijo: \u201cvoy a acercarme para ver este extra\u00f1o caso\u201d, escuch\u00f3 la voz de Dios que le dec\u00eda: \u201cMois\u00e9s, Mois\u00e9s, no te acerques aqu\u00ed; qu\u00edtate las sandalias de tus pies, porque el lugar que pisas es suelo sagrado\u201d (Ex 3, 3.5).<\/p>\n<p>Es la escena b\u00edblica que espont\u00e1neamente aflor\u00f3 a mi memoria cuando recib\u00ed la invitaci\u00f3n a escribir \u201calgo\u201d acerca de la pr\u00f3xima canonizaci\u00f3n de nuestro Mons. \u00d3scar A. Romero y del Papa Pablo VI. Es enorme el respeto, la admiraci\u00f3n, el asombro que uno experimenta cuando se acerca a estas dos \u201czarzas ardiendo\u201d, que en lugar de apagarse, siguen calentando, iluminando m\u00e1s y m\u00e1s a nuestra Iglesia.<\/p>\n<p>Distintos por muchas y muy marcadas diferencias: geogr\u00e1ficas, culturales, temperamentales\u2026 pero no distantes, porque est\u00e1n profunda y vitalmente unidos por el mismo y apasionado amor: \u201cel amor a la Iglesia, el amor a Cristo, y el amor al hombre\u201d. Se trata de lo que Mons. \u00d3scar Romero y Pablo VI m\u00e1s nos han ense\u00f1ado y testimoniado.<\/p>\n<p>Hac\u00eda poco que el Papa Francisco hab\u00eda sido escogido como sucesor de San Pedro, y recibiendo el 22 de junio del 2013 a unos peregrinos de la Di\u00f3cesis de origen de Pablo VI, Brescia en Italia, les record\u00f3: \u201cPablo VI ha sabido testimoniar, en a\u00f1os muy dif\u00edciles la fe en Cristo Jes\u00fas. Todav\u00eda resuena, m\u00e1s viva que nunca, su invocaci\u00f3n: \u201c\u00a1T\u00fa nos eres necesario, oh Cristo!\u201d.<\/p>\n<p>Amor a Cristo, amor a la Iglesia, amor al hombre, son las coordenadas esenciales que delinean toda la intensa, heroica, existencia de Pablo VI y de Mons. \u00d3scar; su vida de hombres, de sacerdotes y de pastores.<\/p>\n<p>Llevaban en s\u00ed tesoros de Gracia, pero como dir\u00eda san Pablo, en \u201cvasijas de barro\u201d (2 Co 4, 7). Por todos es conocida la fragilidad f\u00edsica y psicol\u00f3gica de Mons. \u00d3scar: hasta los \u00faltimos d\u00edas de su vida ped\u00eda la ayuda de un prolongado acompa\u00f1amiento psicol\u00f3gico y psiqui\u00e1trico, adem\u00e1s del acompa\u00f1amiento espiritual. Con extrema sinceridad y humildad apunta en sus notas personales: \u201cel m\u00e9dico sintetiza as\u00ed mi temperamento: compulsivo, obsesivo y perfeccionista\u201d. Sus diarios, el de los a\u00f1os de seminarista en Roma y luego el de su per\u00edodo de episcopado, nos dan fe de los momentos de angustiosa soledad e inclusive de inseguridad que \u00e9l experimentaba particularmente frente a los que \u00e9l pensaba que lo estaban juzgando\u2026 La soledad suya es inclusive amarga y triste, cuando advierte que se encuentra aislado en la misma Conferencia Episcopal de su amado El Salvador y cuando se entera de los comentarios negativos que circulaban en la Secretar\u00eda de Estado del Vaticano, acerca de sus homil\u00edas e intervenciones.<\/p>\n<p>De parte de Pablo VI baste el siguiente texto redactado durante la semana de ejercicios espirituales a los pocos meses de haber sido elegido Papa (1963). \u201cEs necesario que me d\u00e9 cuenta de la posici\u00f3n y de la funci\u00f3n que ya me corresponden, que me caracterizan y que me hacen inexorablemente responsable delante de Dios, de la Iglesia y de los hombres. La posici\u00f3n es \u00fanica. Es decir, que ella me sit\u00faa en una extrema soledad. Ya era grande antes, pero ahora es total y tremenda. Me da v\u00e9rtigo\u201d [\u2026] Nada ni nadie est\u00e1 cerca de m\u00ed. Debo estar solo, debo decidir solo, conversar conmigo mismo, deliberar y pensar en el fuero \u00edntimo de mi conciencia [\u2026]. Tambi\u00e9n Jes\u00fas en la cruz estaba solo. Tambi\u00e9n yo debo aceptar esta soledad\u201d.<\/p>\n<p>Fragilidad y soledad que el Esp\u00edritu del Se\u00f1or transform\u00f3 en fortaleza y comuni\u00f3n. No cabe explicar de otro modo c\u00f3mo pudiera Mons. \u00d3scar Romero enfrentar todo tipo de obst\u00e1culos para<\/p>\n<p>pastorear con heroica fidelidad la Iglesia de San Salvador y Pablo VI guiar con extrema prudencia y eficacia la Nave de Pedro durante el agitado per\u00edodo del post Concilio.<\/p>\n<p>2. A los dos santos -lo repetimos, distintos pero no distantes- cabe aplicarles lo que en su momento escribi\u00f3 otro \u201cexperto\u201d de la acci\u00f3n de Dios en nuestra fragilidad, Henry Nouwen. \u201cLa vida espiritual no es una vida anterior, posterior o exterior a nuestra existencia cristiana. No, la vida espiritual (es decir, guiada por la fuerza del Esp\u00edritu) s\u00f3lo es real cuando se vive en medio de nuestras penas y alegr\u00edas de aqu\u00ed y ahora. Por tanto, tenemos que comenzar con una mirada atenta a c\u00f3mo pensamos, hablamos, sentimos y actuamos en cada momento, de hora en hora, de d\u00eda en d\u00eda, semana tras semana y a\u00f1o tras a\u00f1o, para hacernos plenamente conscientes de nuestra necesidad de la fuerza del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Cristo lo es todo para nosotros. Esa afirmaci\u00f3n de san Ambrosio, nos lleva al fondo de la existencia martirial de Mons. \u00d3scar y de Pablo VI.<\/p>\n<p>San Pablo dir\u00eda: \u201cmi vida es Cristo\u201d (Fil 1, 21). En \u00c9l lo encontraron todo. La fuerza y valent\u00eda para una misi\u00f3n que sent\u00edan que les desbordaba, y a la vez, la suficiente serenidad e inclusive \u201calegr\u00eda\u201d para enfrentar situaciones humanamente imposibles.<\/p>\n<p>San Pablo VI, reci\u00e9n llegado a Mil\u00e1n como arzobispo, en su primera carta pastoral (1955), titulada precisamente \u201cOmnia Novis est Christus\u201d, es decir, Cristo lo es todo para nosotros, hizo suyas las conocidas y conmovedoras expresiones de san Ambrosio, su antiguo predecesor en la Arquidi\u00f3cesis, \u201ctodo lo tenemos en Cristo -escribe- Cristo lo es todo para nosotros. Si t\u00fa quieres curar tus heridas, \u00c9l es el m\u00e9dico; si ardes por la fiebre, \u00c9l es la fuente de agua fresca; si te sientes oprimido por la maldad, \u00c9l es la santidad; si tienes necesidad de ayuda, \u00c9l es la fuerza; si temes la muerte, \u00c9l es la Vida; si deseas el cielo, \u00c9l es el camino; si quieres huir de las tinieblas, \u00c9l es la luz; si buscas comida, \u00c9l es el alimento\u201d y Pablo VI concluye: \u201cEsto es lo que debemos reconocer, confesar y celebrar. A \u00c9l est\u00e1 atado nuestro destino, a \u00c9l que es nuestra Salvaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Con la misma pasi\u00f3n por Cristo, Mons. \u00d3scar Romero escrib\u00eda en sus apuntes espirituales: \u201cquisiera distinguirme por eso: por ser el Obispo del coraz\u00f3n de Jes\u00fas [\u2026] mi compromiso con Cristo se hace m\u00e1s exigente. La sucesi\u00f3n apost\u00f3lica me coloca como uno de los Doce, frente a Cristo\u201d.<\/p>\n<p>Otra vez se trata de la experiencia y de las afirmaciones de San Pablo que espont\u00e1neamente recordamos: \u201cAs\u00ed que muy a gusto me gloriar\u00e9 yo de mi debilidad, para que resida en m\u00ed la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en las enfermedades, en los ultrajes, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias sufridas por Cristo. Cuando soy d\u00e9bil entonces soy fuerte\u201d (2 Co 12, 10).<\/p>\n<p>He querido acercarme a estos dos \u201cgigantes\u201d de la santidad y del martirio, desde la \u201cfragilidad\u201d que ellos experimentaban y sufr\u00edan, porque estoy convencido de que ellos mismos eran los primeros sorprendidos del poder extraordinario de la Gracia en la debilidad. Ellos mismos sent\u00edan toda la fuerza de la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u201cTe basta mi gracia; que en la debilidad se muestra perfecta la omnipotencia\u201d (2 Co 12, 9). Su vida es precisamente un canto al poder de la Gracia.<\/p>\n<p><strong>Monse\u00f1or Vittori Girardi mccj<\/strong><\/p>\n<p><strong>Obispo Em\u00e9rito de Tilar\u00e1n &#8211; Liberia<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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