{"id":1663,"date":"2019-01-10T22:34:56","date_gmt":"2019-01-11T04:34:56","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1663"},"modified":"2019-01-10T22:34:56","modified_gmt":"2019-01-11T04:34:56","slug":"ha-llegado-la-hora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=1663","title":{"rendered":"\u00a1Ha llegado la hora!"},"content":{"rendered":"<p>1. Estamos del todo de acuerdo con lo que afirmaba el padre Segundo Galilea: \u201clo que, en primer lugar, el documento de Puebla agrega y completa a Medell\u00edn, es la dimensi\u00f3n misionera de la Iglesia Latinoamericana\u201d [\u2026] La misi\u00f3n quedar\u00e1 como uno de los aportes adquiridos\u201d.<\/p>\n<div id=\"attachment_1664\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Misiones.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1664\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1664 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Misiones-300x150.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Misiones-300x150.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Misiones-150x75.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Misiones.jpg 620w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1664\" class=\"wp-caption-text\">Papa Francisco: \u201cnuestra Iglesia es una Iglesia en salida. Urge salir hacia las periferias existenciales\u201d.<\/p><\/div>\n<p>La opci\u00f3n de Puebla, la que descuella entre todas las dem\u00e1s opciones y que las ilumina a todas (la opci\u00f3n por los pobres, la opci\u00f3n por los j\u00f3venes\u2026) es la opci\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n. El mismo t\u00edtulo de su gran tema central lo evidencia: \u201cLa Evangelizaci\u00f3n en el presente y en el futuro de Am\u00e9rica Latina\u201d.<\/p>\n<p>Es verdad, Evangelizaci\u00f3n y Misi\u00f3n aparecen como sin\u00f3nimos. Bien decimos que la Misi\u00f3n de la Iglesia y, entonces de todos los cristianos, es la Evangelizaci\u00f3n. Sin embargo, si al t\u00e9rmino Evangelizaci\u00f3n le a\u00f1adimos el adjetivo <u>misionera<\/u> queremos acentuar en ella unas propiedades bien importantes. Con ese adjetivo, queremos decir que la Evangelizaci\u00f3n debe privilegiar los sectores m\u00e1s necesitados, los m\u00e1s perif\u00e9ricos, los \u201cespacios humanos\u201d en que Cristo y su Evangelio a\u00fan no han sido anunciados. Para expresarlo, el Papa Francisco ha introducido una expresi\u00f3n muy apropiada: \u201cnuestra Iglesia es una Iglesia en salida. Urge salir hacia las periferias existenciales\u201d. La Evangelizaci\u00f3n misionera busca a la oveja perdida dejando a las noventa y nueve en el aprisco (cfr Lc 15, 10); sale al encuentro de los enfermos y pecadores y no de los que son \u201csanos y justos\u201d (cfr Mt 9, 12-13); debe ir m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la Iglesia. Con otra expresi\u00f3n del Papa Francisco, la Iglesia debe superar y abandonar la grave tentaci\u00f3n de la c\u00f3moda \u201cautorreferencialidad\u201d.<\/p>\n<p>Para poderlo lograr, hay que dar un primer paso, es decir, hay que discernir en la realidad cu\u00e1les son de hecho las situaciones misionera m\u00e1s necesitadas y alejadas, para concederles una atenci\u00f3n especial, para \u201coptar preferencialmente\u201d por ellas. Y Puebla fue discerniendo muchas de esas situaciones, que en ese momento, hace ya cuarenta a\u00f1os, ped\u00edan una urgente y valiente labor evangelizadora: los ind\u00edgenas, los afroamericanos, los migrantes, las periferias urbanas, los pobres, los cristianos expuestos al proselitismo agresivo de las sectas, los j\u00f3venes, los obreros, los universitarios, el mundo de la comunicaci\u00f3n, los militares, los pol\u00edticos\u2026 (cfr 365-367).<\/p>\n<p>2. Cuando se inaugur\u00f3 la asamblea de Puebla, comienzos de 1979, hac\u00eda ni siquiera cuatro a\u00f1os (1975) que el grande y santo Pablo VI nos hab\u00eda regalado un don de extraordinario valor, su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, con ocasi\u00f3n del d\u00e9cimo aniversario de la conclusi\u00f3n del Concilio Vaticano II y m\u00e1s concretamente de la publicaci\u00f3n del Decreto conciliar sobre la Actividad Misionera de la Iglesia, el <em>Ad Gentes<\/em>. El Documento de Puebla puede ser le\u00eddo como una amplia ex\u00e9gesis y desglose desde Am\u00e9rica Latina de aquella exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica. En aquella Conferencia General de nuestros Pastores, resonaban las palabras de san Pablo VI: \u201crecobremos el fervor espiritual. Conservemos la dulce y confortadora alegr\u00eda de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre l\u00e1grimas. Hag\u00e1moslo -como Juan Bautista, como Pedro y Pablo, como los otros ap\u00f3stoles, como esa multitud de admirables evangelizadores que se han sucedido a lo largo de la historia de la Iglesia- con un \u00edmpetu interior que nada ni nadie sea capaz de extinguir\u201d (80).<\/p>\n<p>Ha sido l\u00f3gico, casi \u201cnatural\u201d, que en esa atm\u00f3sfera fuertemente marcada por la afirmaci\u00f3n del mismo Pablo VI, \u201cla Iglesia existe para evangelizar\u201d, nuestros Pastores nos ofrecieran el inspirado e inspirador n. 368 en que se \u201csue\u00f1a\u201d con una Am\u00e9rica Latina evangelizada y evangelizadora y que \u201cse decide\u201d a proyectarse m\u00e1s all\u00e1 de las propias fronteras:<\/p>\n<p>\u201cFinalmente, ha llegado para Am\u00e9rica Latina la hora de intensificar los servicios mutuos entre Iglesias particulares y de proyectarse m\u00e1s all\u00e1 de sus propias fronteras, \u201c<em>ad gentes\u201d<\/em>. Es verdad que nosotros mismos necesitamos misioneros. Pero, debemos dar desde nuestra pobreza. Por otra parte, nuestras Iglesias pueden ofrecer algo original e importante: su sentido de la salvaci\u00f3n y de la liberaci\u00f3n, la riqueza de su religiosidad popular, la experiencia de las Comunidades Eclesiales de Base, la floraci\u00f3n de sus ministerios, su esperanza y la alegr\u00eda de su fe\u201d.<\/p>\n<p>No cabe duda, el texto posee una fuerte inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica. Ese adverbio, \u201cfinalmente\u201d, si por una parte expresa la satisfacci\u00f3n de que ha llegado la hora misionera \u201c<em>ad gentes\u201d<\/em> para nuestro subcontinente, por la otra, evidencia a la vez, que esa <u>hora<\/u>\u2026 ha llegado demasiado tarde. En efecto, la iglesia, en Am\u00e9rica Latina cuenta ya con m\u00e1s de 500 a\u00f1os y la dimensi\u00f3n misionera por la cual una Iglesia particular se debe proyectar m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma, le es esencial desde su constituirse. Lo constatamos en la lectura de aquella primera historia de las misiones que son los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Baste pensar en el env\u00edo de Bernab\u00e9 y Saulo de parte de la muy joven Iglesia de Antioqu\u00eda de Siria (cfr Hch 13, 1-3). El Soplo del primer Pentecost\u00e9s animaba a aquellas j\u00f3venes Iglesias que iban surgiendo en la amplia \u00e1rea del mar Mediterr\u00e1neo. A aquellos primeros cristianos bien se les puede aplicar la conclusi\u00f3n del Evangelio de Marcos: \u201cellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Se\u00f1or con ellos y confirmando la Palabra con las se\u00f1ales que les acompa\u00f1aban\u201d (16, 20).<\/p>\n<p>Aunque nos duela, debemos admitirlo, nuestra Iglesia de Am\u00e9rica Latina ha llegar tarde a tomar conciencia del deber misionero \u201c<em>ad gentes\u201d<\/em>. Los documentos de Santo Domingo (1992) y los de Aparecida (2007) reconocen un cierto despertar del esp\u00edritu misionero, pero el camino a recorrer es a\u00fan largo y parece que seguimos con demasiado retraso. El nuestro es a\u00fan hoy el Subcontinente en que se da la mayor desproporci\u00f3n entre el n\u00famero de cat\u00f3licos y el de misioneros y misioneras <em>ad gentes<\/em>.<\/p>\n<p>3. En cualquier caso debemos mantener la profunda convicci\u00f3n de que es propio de la identidad de cualquier Iglesia Cat\u00f3lica la apertura y la salida misionera a la \u201cotra orilla\u201d. Mientras \u00e9stas no se alcancen, no se habr\u00e1 llegado a la necesaria madurez eclesial. M\u00e1s a\u00fan, cuanto m\u00e1s nos abrimos a las necesidades m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de nuestras Iglesias, m\u00e1s tomamos conciencia de las necesidades al interior de las mismas. Y aqu\u00ed nos referimos concretamente a la escasa presencia evangelizadora entre nuestros pueblos originarios o ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Cuando nuestros Pastores reunidos en Puebla han afirmado que debemos \u201cdar desde nuestra pobreza\u201d, se refer\u00edan concretamente a la escasez de misioneros propios y recordaban, por otra parte, que nosotros mismos seguimos necesitando recibir a misioneros que llegan de otros pa\u00edses. Sin embargo, conscientes de forzar el texto, quiero recordar aqu\u00ed otra profunda y dolorosa <u>pobreza<\/u> de nuestra Iglesia latinoamericana. Me refiero al hecho sorprendente de que despu\u00e9s de 500 a\u00f1os de evangelizaci\u00f3n, a\u00fan no haya surgido una Iglesia de rostro amerindio, es decir, con una jerarqu\u00eda propia, con formas locales de vida consagrada y con mayores expresiones culturales propias en la liturgia y en otras celebraciones. Un simple ejemplo: si un joven ind\u00edgena pide ser sacerdote, debe aceptar una inevitable transculturaci\u00f3n y lo mismo acontece si una joven opta por la vida consagrada. La diferencia con las j\u00f3venes Iglesias africanas es del todo patente. \u00c1frica negra ya cuenta con Cardenales, Obispos, Vida Consagrada, Misioneros y Misioneras africanos\u2026 Es todav\u00eda muy escaso el compromiso misionero de nuestras iglesias en favor del amplio mundo de los pueblos originarios de Am\u00e9rica. Baste pensar en la disminuci\u00f3n (debida tambi\u00e9n a la salida de los misioneros extranjeros) de los agentes evangelizadores en los todav\u00eda numerosos Vicariatos Apost\u00f3licos del Continente.<\/p>\n<p>El gran tema de la Asamblea de Puebla, \u201cla Evangelizaci\u00f3n en el presente y en el futuro de Am\u00e9rica Latina\u201d hoy en d\u00eda nos cuestiona e inquieta a\u00fan m\u00e1s que hace cuarenta a\u00f1os. Sin embargo, acogemos con la confianza que nos viene del \u201cDios que camina con su pueblo\u201d, las palabras de nuestro Papa, el primer misionero: \u201cLos desaf\u00edos est\u00e1n para ser superados. Seamos realistas, pero sin perder la alegr\u00eda, la audacia y la entrega esperanzada. No nos dejemos robar la fuerza misionera\u201d (EG 109). \u201cY ojal\u00e1 que el mundo actual pueda as\u00ed recibir la Buenas Nueva, no a trav\u00e9s de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a trav\u00e9s de ministros del Evangelio cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en s\u00ed mismos, la alegr\u00eda de Cristo y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el Reino de Dios y de implantar la Iglesia en el mundo\u201d (San Pablo VI, EN 80).<\/p>\n<p><strong>+ Mons. Vittorino Girardi Stellin, mccj<\/strong><\/p>\n<p><strong>Obispo em\u00e9rito de la Di\u00f3cesis de Tilar\u00e1n Liberia<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Estamos del todo de acuerdo con lo que afirmaba el padre Segundo Galilea: \u201clo que, en primer lugar, el documento de Puebla agrega y completa a Medell\u00edn, es la dimensi\u00f3n misionera de la Iglesia Latinoamericana\u201d [\u2026] La misi\u00f3n quedar\u00e1 como uno de los aportes adquiridos\u201d. La opci\u00f3n de Puebla,\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=1663\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[4],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1663"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1663"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1663\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1665,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1663\/revisions\/1665"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}