{"id":1808,"date":"2019-02-16T12:56:52","date_gmt":"2019-02-16T18:56:52","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1808"},"modified":"2019-02-22T20:21:18","modified_gmt":"2019-02-23T02:21:18","slug":"dios-quiere-la-felicidad-del-hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=1808","title":{"rendered":"Dios quiere la felicidad del hombre"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>VI Domingo Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan\u00a0San\u00a0<\/strong><strong>Lucas 6, 17.20-26<\/strong><\/p>\n<p>Domingo 17 de febrero, 2019<\/p>\n<p>Este domingo podr\u00edamos llamarlo \u201cel domingo de las beatitudes o de la felicidad\u201d. Dios quiere responder a nuestra necesidad de felicidad, porque es deseo de Dios que el hombre sea feliz. En esa palabra \u201cdichosos\u201d el deseo del hombre y el deseo de Dios se funden, en nuestra vida y en el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber pasado la noche en oraci\u00f3n, con sus ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos en la llanura para ponerse a nivel de una muchedumbre que lo esperaba. Gente pobre, cansada, enferma, rechazada y explotada por los ricos, y que esperaban de poder encontrar una vida mejor por medio de aquel joven profeta de Nazaret, pues \u201cde \u00e9l sal\u00eda una fuerza que sanaba a todos\u201d (v. 19).<\/p>\n<div id=\"attachment_1809\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1_-GHWsvNvmYGdzLz7L2DZgA.jpeg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1809\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1809 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1_-GHWsvNvmYGdzLz7L2DZgA-300x188.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"188\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1_-GHWsvNvmYGdzLz7L2DZgA-300x188.jpeg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1_-GHWsvNvmYGdzLz7L2DZgA-768x481.jpeg 768w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1_-GHWsvNvmYGdzLz7L2DZgA-1024x641.jpeg 1024w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1_-GHWsvNvmYGdzLz7L2DZgA-150x94.jpeg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/1_-GHWsvNvmYGdzLz7L2DZgA.jpeg 1375w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1809\" class=\"wp-caption-text\">No tener posesiones no es lo que da felicidad, lo que da felicidad es ser plenos en el Se\u00f1or.<\/p><\/div>\n<p>\u201cDichos vosotros los pobres!\u201d. Los pobres enternecen el coraz\u00f3n de Dios y sobre ellos vierte su misericordia. Los pobres que son dichosos, quedan pobres. Su felicidad no consiste en poner sus manos sobre el dinero de los ricos. El cambio de la pobreza no es la posesi\u00f3n. Lo ha mostrado santa Mar\u00eda en su canto del Magn\u00edficat: \u201cDios ha mirado a mi pobreza\u201d. Mar\u00eda queda pobre, pero canta: \u201cDios por m\u00ed ha hecho maravillas\u201d.<\/p>\n<p>La maravilla no es el fin de la pobreza, sino el canto que nace en quien ha lanzado el coraz\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 que las cosas y siente Dios cercano: Dios y el amor le bastan. Y la vida de est\u00e9ril se vuelve fecunda.<\/p>\n<p>Seremos felices y dichosos si sabemos estar con Dios, quien est\u00e1 siempre del lado de los pobres, de los afligidos, de los que tienen hambre; y sobretodo somos invitados a exultar de gozo cada vez que, aun reconociendo la belleza y la riqueza de lo que es humano, no lo confundimos con Dios.<\/p>\n<p>\u201cAy de vosotros los ricos\u2026\u201d,\u00a0 es un llamado a la conversi\u00f3n. Tu vida no depende de tus bienes (Lc 12, 13-21), la cantidad no asegura la felicidad. De cosas, de bienes, de dinero se muere; se muere a los dem\u00e1s, a la comuni\u00f3n, al futuro, a la fe que es confiar y confiarse.<\/p>\n<p>Jerem\u00edas nos dice hoy que el rico es est\u00e9ril, su vida es in\u00fatil pues no ve el bien y el bello de la vida. En el rico palpita un coraz\u00f3n \u00e1rido como el desierto, arena que el viento esparce.<\/p>\n<p>\u201cAy de vosotros los ricos\u2026\u201d es un lamento sobre vidas equivocadas, est\u00e9riles e in\u00fatiles, que viven en la soledad. Hace falta que echen su coraz\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 que las cosas y el dinero, y cuando no tengan m\u00e1s nada que donar, donen a s\u00ed mismos y as\u00ed se volver\u00e1n como Dios nos sue\u00f1a, y un mundo en el cual el tesoro son las personas y no las cosas.<\/p>\n<p>El ideal del cristiano no es la indigencia, m\u00e1s bien un mundo en el cual nadie acumula por s\u00ed mismo, nadie desperdicia, y cada uno pone a disposici\u00f3n de los hermanos lo que ha recibido de Dios. As\u00ed que \u201cDichosos vosotros los pobres\u201d no es un mensaje de resignaci\u00f3n sino de esperanza, esperanza en un mundo nuevo en el cual nadie se encuentre en la miseria (Acta 4,34).<\/p>\n<p>\u201cDichosos vosotros que ahora ten\u00e9is hambre\u2026\u201d: ninguna ilusi\u00f3n, ninguna promesa de una vida f\u00e1cil y c\u00f3moda. Pero Jes\u00fas los asegura: \u201cEl Se\u00f1or os saciara\u2019\u201d, y por medio vuestro Dios \u201csaciara\u2019 de pan a sus pobres\u201d (Sal. 132,15; 146,7).<\/p>\n<p>\u201cDichosos vosotros que ahora llor\u00e1is&#8230;\u201d: El que se hizo pobre no ve los resultados de su sacrificio y de su compromiso, y se llena de tristeza hasta llorar. Dios lo consolar\u00e1 transformando su llanto en gozo. Las semillas de bien echadas en el dolor crecer\u00e1n y dar\u00e1n frutos abundantes (Sal. 126,6) y, como la mujer que est\u00e1 para parir sufre, pero cuando ha dado a la luz al ni\u00f1o \u201cno se recuerda m\u00e1s de la aflicci\u00f3n por el gozo de haber dado la vida a un hombre\u201d (Jn 16,21).<\/p>\n<p>\u201cDichosos vosotros cuando ser\u00e9is perseguidos, insultados, odiados\u2026\u201d: la persecuci\u00f3n es el destino que desde siempre acompa\u00f1a a todos los justos. El disc\u00edpulo no es feliz \u201ca pesar\u201d de la persecuci\u00f3n, no exulta porque un d\u00eda sus sufrimientos se acabar\u00e1n y gozar\u00e1 de un premio en el cielo. Es dichoso en el momento de su sufrimiento porque se siente unido a Jes\u00fas, como los m\u00e1rtires de Jap\u00f3n que acabamos de festejar el 6 de febrero, Pablo Miki y sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>Los cuatro \u201cAy de vosotros\u2026\u201d son dirigidos a los disc\u00edpulos para ponerlos atentos al peligro siempre presente de dejarse seducir por \u201cla l\u00f3gica de Satan\u00e1s\u201d, a dar culto a la cuenta en el banco y a la carrera, a las seducciones de la riqueza acumulada y desperdiciada, mientras otros lloran y mueren de hambre.\u00a0 \u00abEl Se\u00f1or sacar\u00e1 a la luz lo que est\u00e1 oculto en las tinieblas y pondr\u00e1 al descubierto las intenciones del coraz\u00f3n\u201d (1Cor 4,9).<\/p>\n<p>\u201cLa palabra de Jes\u00fas sigue siendo decisiva para los ricos y para los pobres. Palabra de denuncia para unos y de promesa para otros, sigue viva y nos interpela a todos\u201d (Pagola 2019)<\/p>\n<p>Pong\u00e1monos en camino atr\u00e1s de Jes\u00fas y seremos felices. Es Jes\u00fas nuestra beatitud.<\/p>\n<p>Amen.<\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical VI Domingo Tiempo Ordinario Ciclo C, Evangelio seg\u00fan\u00a0San\u00a0Lucas 6, 17.20-26 Domingo 17 de febrero, 2019 Este domingo podr\u00edamos llamarlo \u201cel domingo de las beatitudes o de la felicidad\u201d. Dios quiere responder a nuestra necesidad de felicidad, porque es deseo de Dios que el hombre sea feliz. 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