{"id":1947,"date":"2019-03-22T11:29:26","date_gmt":"2019-03-22T17:29:26","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1947"},"modified":"2019-03-22T11:29:26","modified_gmt":"2019-03-22T17:29:26","slug":"jesus-es-nuestra-esperanza-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=1947","title":{"rendered":"Jes\u00fas es nuestra esperanza"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>III Domingo Cuaresma<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan\u00a0San\u00a0<\/strong><strong>Lucas\u00a0<\/strong><strong>13, 1-9<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 24 de marzo, 2019<\/strong><\/p>\n<p>Mientras Jes\u00fas estaba hablando, \u201cse presentaron algunos a contarle lo de los galileos cuya sangre verti\u00f3 Pilato con la de los sacrificios que ofrec\u00edan\u201d. Y Jes\u00fas record\u00f3 otra desgracia, la de los dieciocho obreros que trabajaban en el templo y fueron aplastados por el hundimiento de una torre. Hechos de sangre en el Evangelio de hoy, cuentos de muerte. Y grandes preguntas: \u00bfD\u00f3nde estaba Dios? \u00bfEs Dios que ha guiado la espada de Pilato o que ha hecho derrumbar el terreno bajo la torre del templo?<\/p>\n<div id=\"attachment_1948\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/moses-bush.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1948\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1948 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/moses-bush-300x173.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"173\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/moses-bush-300x173.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/moses-bush-150x87.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/moses-bush.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1948\" class=\"wp-caption-text\">Fe, confianza&#8230; debemos depositarlas en Dios que est\u00e1 siempre a nuestro auxilio.<\/p><\/div>\n<p>Seg\u00fan las convicciones de los jud\u00edos del tiempo de Jes\u00fas, si aquellos hombres murieron tan cruelmente es porque Dios los ha castigado. Si han sido castigados es signo que eran pecadores. Y el hecho de haber ellos, que est\u00e1n entorno de Jes\u00fas, quedado en vida, los tranquiliza sobre su propia justicia. Jes\u00fas rechaza esa visi\u00f3n y toma la defensa sea de Dios que de aquellas victimas: no es Dios que arma la mano de Pilato o que derrumba torres o rascacielos; no hay culpas secretas. Aquellos hombres no eran peores que los dem\u00e1s. Aquellas desgracias son una advertencia para todos: es urgente cambiar, convertirnos, antes que sea tarde.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde estaba Dios? nos preguntamos en el d\u00eda del dolor inocente, de la muerte incomprensible. Dios estaba all\u00e1, cierto. Pero no se interpone entre v\u00edctima y verdugo: sigue siendo crucificado y golpeado en la v\u00edctima. De su voz se oye s\u00f3lo una palabra: Resurrecci\u00f3n. Dios no se coloca como dique entre salud y enfermedad. Dios est\u00e1 en tu miedo y en tus l\u00e1grimas. Y las recoge una a una para que ni una gota de dolor se pierda y las guarda en sus \u00e1nforas (Sal 56,9). El Se\u00f1or guardar\u00e1 las l\u00e1grimas del hombre, son preciosas a sus ojos como un tesoro. Un inmenso archivo de l\u00e1grimas est\u00e1 cerca del Padre. De l\u00e1grimas y no de pecados. Por eso, al final de la historia, \u00e9l \u201cenjugar\u00e1 toda lagrima del rostro de cada hombre\u201d (Ap. 7,17; 21,4).<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde estaba Dios?, gritamos. Pero la verdadera pregunta es: \u00bfD\u00f3nde estaba el hombre? Porque el dolor no pide explicaciones sino participaci\u00f3n; no busca a culpables, sino a hermanos que sepan compartir y confortar; como Mar\u00eda, cerca de las innombrables cruces de la tierra donde Cristo es crucificado de nuevo en sus hermanos.<\/p>\n<p>Los cuentos del Evangelio dicen: vivas con plenitud cada instante, no cuentes sobre los a\u00f1os sino sobre la verdad de cada momento. Porque vivir, ser todav\u00eda vivo ma\u00f1ana, no es un derecho, sino un milagro y un don.<\/p>\n<p>Dios dice a Mois\u00e9s en la I lectura (Ex 3, 1-8a.13-15): \u201cHe visto la opresi\u00f3n de mi pueblo en Egipto, he o\u00eddo sus lamentaciones&#8230; me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos\u201d. Pero en el mismo tiempo pide su colaboraci\u00f3n a Mois\u00e9s, que tiene primero que convertirse al Dios vivo de sus padres, abandonar su vida tranquila en el desierto de Madi\u00e1n, su esposa y sus hijos, y volver a ese Egipto donde sus hermanos lo hab\u00edan rechazado y los egipcios lo buscaban como asesino.<\/p>\n<p>Dios cumple sus obras por medio de sus \u201c\u00e1ngeles\u201d (as\u00ed es llamado Mois\u00e9s Ex 23, 20.23); cumple sus obras por medio de los que se dejan educar por su palabra, que cultivan en el coraz\u00f3n sus sentimientos y que no tienen miedo de correr riesgos.<\/p>\n<p>Dios nos llama a nosotros tambi\u00e9n a convertirnos de toda idolatr\u00eda o auto latr\u00eda que es \u201cel amor de s\u00ed mismo hasta al desprecio de Dios\u201d (San Agust\u00edn). Idolatr\u00eda que se concretiza cuando ponemos en nuestro coraz\u00f3n, en lugar de Dios o cerca de \u00e9l, el dios dinero, el dios placer, la diosa imagen, la diosa eficiencia, el dios \u00e9xito. De aqu\u00ed el correr, el competir, el estar siempre en conflicto.<\/p>\n<p>Al contrario, cuando nos ponemos en este camino de conversi\u00f3n, entonces Dios nos env\u00eda, como a Mois\u00e9s, a nuestros hermanos para liberarlos, para salvarlos. Pregunt\u00e9monos, nosotros que creemos o pensamos de creer: \u00bfQu\u00e9 estamos haciendo de la luz y del don de la fe? Porque, como dec\u00eda Madeleine Delbrel: \u201cO misioneros o dimisionarios\u201d.<\/p>\n<p>El compromiso evangelizador de los grandes misioneros, nace siempre, como en Mois\u00e9s, de una fuerte experiencia de Dios y de la cercan\u00eda al sufrimiento de la gente: este fue el camino de san Francisco Xavier, de san Daniel Comboni, de Teresa de Calcuta&#8230;<\/p>\n<p>No somos cristianos antes de todo para satisfacer nuestras propias necesidades religiosas, para encontrar un sentido a nuestra vida, para dar una direcci\u00f3n a nuestra vida. Somos cristianos porque hemos sido elegidos para ser \u201cluz de las naciones\u201d, para \u201canunciar las grandezas de Dios\u201d, para desvelar a los hombres las maravillas que Dios contin\u00faa a obrar en medio de nosotros, para llevar a los otros el amor con que somos amados. Porque la misi\u00f3n no es s\u00f3lo el anuncio de un don, sino un don que se hace anuncio.<\/p>\n<p>Es un llamado a colaborar de mil formas para mitigar el dolor en el mundo entero. Entonces, tal vez, intuiremos entre luces y sombras, que Dios est\u00e1 en las victimas, defendiendo su dignidad eterna, y en los que luchan contra el mal, alentando su combate.<\/p>\n<p>La \u00faltima par\u00e1bola muestra Dios que viene en la paciencia de un campesino: \u201cSe\u00f1or d\u00e9jame todav\u00eda un a\u00f1o trabajar entorno de esta higuera, a ver si dar\u00e1 fruto\u201d. El conoce aquella higuera, la ha visto crecer, la ha cuidado, no quiere verla morir. Jes\u00fas ha venido \u201ca buscar y salvar lo que estaba perdido\u201d. Es el milagro de la piedad divina que no apaga la mecha humeante, ni quiebra la ca\u00f1a hendida. Conf\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 de toda esperanza. Para \u00e9l, el bien posible ma\u00f1ana, cuenta m\u00e1s que la esterilidad de ayer.<\/p>\n<p>Como la higuera que, para vivir, tiene que dar, por el hambre y el gozo de otros, un fruto que permita a otros de amar la vida, y madurar, ellos tambi\u00e9n, sus propios frutos buenos. Jes\u00fas, \u201cel encargado de la vi\u00f1a, cuida de nuestras comunidades cristianas, cada vez m\u00e1s fr\u00e1giles y vulnerables. \u00c9l nos alimenta con su Evangelio, nos sostiene con su Esp\u00edritu\u2026 para mirar al futuro con esperanza\u201d (Pagola 2019).<\/p>\n<p>Jes\u00fas no busca pr\u00e1cticas religiosas exteriores, m\u00e1s bien busca obras de amor.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical III Domingo Cuaresma Ciclo C, Evangelio seg\u00fan\u00a0San\u00a0Lucas\u00a013, 1-9 Domingo 24 de marzo, 2019 Mientras Jes\u00fas estaba hablando, \u201cse presentaron algunos a contarle lo de los galileos cuya sangre verti\u00f3 Pilato con la de los sacrificios que ofrec\u00edan\u201d. 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