{"id":1974,"date":"2019-03-30T13:53:38","date_gmt":"2019-03-30T19:53:38","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=1974"},"modified":"2019-03-30T13:53:38","modified_gmt":"2019-03-30T19:53:38","slug":"el-padre-misericordioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=1974","title":{"rendered":"El Padre misericordioso"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>IV Domingo Cuaresma<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan\u00a0San\u00a0<\/strong><strong>Lucas 15, 1-3.11-32<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 31 de marzo, 2019<\/strong><\/p>\n<p>La par\u00e1bola que la liturgia nos ofrece hoy, se usa llamarla del hijo prodigo, pero ser\u00eda m\u00e1s exacto llamarla la par\u00e1bola del amor del Padre misericordioso. Esa par\u00e1bola es el centro de todo el Evangelio: nos dice que Dios es Padre, lleno de ternura y de misericordia. Su coraz\u00f3n se alegra de un gozo infinito cuando ve, desde lejos, volver a su casa al hijo que se hab\u00eda alejado, e invita a todos a regocijarse con \u00c9l. Es el domingo del gozo, tanto es grande la misericordia de Dios.<\/p>\n<div id=\"attachment_1975\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/El-Hijo-pr\u00f3digo.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1975\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1975 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/El-Hijo-pr\u00f3digo-300x271.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"271\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/El-Hijo-pr\u00f3digo-300x271.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/El-Hijo-pr\u00f3digo-768x693.jpg 768w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/El-Hijo-pr\u00f3digo-1024x924.jpg 1024w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/El-Hijo-pr\u00f3digo-150x135.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1975\" class=\"wp-caption-text\">\u201cDios es amor. Quien mora en el amor, mora en Dios\u201d (1Jn 4,6)<\/p><\/div>\n<p>No es a los pecadores que Jes\u00fas se dirige, sino a los fariseos y escribas que se consideraban justos. Convertirse, es descubrir el rostro de ternura del Padre que Jes\u00fas nos revela; es pasar de la decepci\u00f3n de su propio pecado, o de la presunci\u00f3n de su propia justicia, al gozo de saberse hijos amados por el Padre y hermanos entre nosotros. Dios no es propiedad de los buenos ni de los practicantes. Es Padre de todos. El hijo menor no vuelve por amor, vuelve por hambre. No por arrepentimiento, sino porque la muerte ya camina a su lado. Buscaba a un buen due\u00f1o, no osaba m\u00e1s buscar a un padre (\u201ctr\u00e1tame como a un siervo\u201d).<\/p>\n<p>El padre lo transformar\u00e1 nuevamente en hijo, d\u00e1ndole esa plenitud de vida que buscaba. Ra\u00edz del pecado es la idea falsa que muchos tienen sobre Dios.<\/p>\n<p>El hijo menor se aleja en b\u00fasqueda de felicidad, creyendo encontrarla en las cosas y en el placer. Buscaba felicidad y al contrario se ha vuelto en siervo, esclavo, reducido a contender las algarrobas a los cerdos. Se aleja de su casa porque siente al Padre como un l\u00edmite a su propia libertad e autonom\u00eda. Siente la casa demasiado estrecha. Es la desconfianza en el Padre y la pretensi\u00f3n de construir, solo, su propia vida.<\/p>\n<p>Solamente cuando se abra camino en nosotros la nostalgia de Dios, el deseo del gozo y de la seguridad en la casa del Padre, empezaremos a dar los primeros pasos de vuelta a la casa paterna: es la \u201cconversi\u00f3n\u201d y ser\u00e1 fiesta grande.<\/p>\n<p>El hijo mayor, quiz\u00e1s por falta de valor, se queda en la casa, con una actitud servil, sin gozo, y quiz\u00e1s con envidia por su hermano menor, feliz con dinero, fiestas y mujeres. Siente la casa demasiado vac\u00eda. Es el hombre del deber, honesto e infeliz, que ha perdido el gusto de vivir. Vive como un asalariado y no como un hijo. Se siente un fracasado, que no ha tenido el valor de escoger otra vida.<\/p>\n<p>Los dos, nunca han conocido verdaderamente al Padre. \u201cSe alejan\u201d. Es la descripci\u00f3n del pecado, del mal. Uno se despide del Padre que es su m\u00e1s profunda identidad: por eso hay el vac\u00edo atr\u00e1s y adelante, no hay futuro ni esperanza.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola es dirigida a los escribas y fariseos \u201cque presum\u00edan ser justos y despreciaban a los dem\u00e1s\u201d (Lc 18,9), para que se conviertan de su propia justicia que condena a los pecadores (cfr. Jon\u00e1s 4,9), a la misericordia del Padre que los sana y justifica. Jes\u00fas se defiende de la cr\u00edtica de acoger y comer con los pecadores, no hablando de s\u00ed mismo, sino del Padre. Y el Padre, \u00bfc\u00f3mo es en realidad?<\/p>\n<p>Impresiona, antes de todo, su condescendencia frente a la decisi\u00f3n del hijo m\u00e1s joven de irse. Habr\u00eda podido contrastarlo, negarle la herencia a la cual, adem\u00e1s, un hijo tiene derecho solo despu\u00e9s de la muerte del padre. Irse de esa manera, por parte del hijo menor, es como matar idealmente al Padre. Y el Padre lo secunda, lo complace, lo deja libre de equivocarse, porque lo ama.<\/p>\n<p>Sin embargo la separaci\u00f3n es solo f\u00edsica, el padre no ha cerrado su coraz\u00f3n: espera, con confianza, que el hijo vuelva a la casa. Teme por \u00e9l, escruta el horizonte en la esperanza de verlo, y efectivamente ser\u00e1 el primero a vislumbrarlo a lo lejos. No sabe porque el hijo est\u00e1 regresando ni que le dir\u00e1. No importa, lo que cuenta es que est\u00e1 regresando. Casi no cree a sus ojos, se conmueve, corre a su encuentro, no lo deja hablar, lo abraza, lo besa. Se parece casi a una madre, seg\u00fan la c\u00e9lebre intuici\u00f3n de Rembrandt que, evocando las manos del padre, las presenta una ruda y viril, y la otra tierna y claramente femenina.<\/p>\n<p>El padre tiene una ternura especial tambi\u00e9n hacia el hijo mayor. Se siente el drama del padre por no ser re-conocido por \u00e9l.\u00a0 El padre sale para intentar persuadirlo a entrar y participar a la fiesta por su hermano \u201cque estaba muerto y ha revivido&#8230;\u201d. Le dice como siempre \u00e9l ha morado en su coraz\u00f3n (\u201ctodo lo que es m\u00edo, es tuyo\u201d). Este hijo est\u00e1 lejos aunque estuvo siempre en la casa. El hijo mayor no entiende, igual que el menor, el amor del padre que no quiere tener a siervos sino a hijos.<\/p>\n<p>Pero la par\u00e1bola se interrumpe aqu\u00ed, dejando suspendida la reacci\u00f3n del hijo mayor\u2026<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s Jes\u00fas pensaba en los fariseos y en nosotros. El final de la c\u00e9lebre par\u00e1bola depende en efecto de la libertad de cada uno, llamado a medirse con el Dios de Jesucristo. Como dice san Juan: \u201cDios es amor. Quien mora en el amor, mora en Dios\u201d (1Jn 4,6). A los escribas y fariseos que criticaban a Jes\u00fas por acoger y comer con publicanos y pecadores, Jes\u00fas muestra cual es el coraz\u00f3n de Dios. Aquel que est\u00e1 en Dios, piensa como Dios, reacciona como Dios, ama como Dios que acoge tambi\u00e9n al pecador con grande alegr\u00eda, sin ofender, ni humillar. \u201cNo he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores\u201d (Mc 2,17).<\/p>\n<p>Es la experiencia que ese tiempo de cuaresma nos exhorta y nos conduce a hacer, por medio de una conversi\u00f3n constante y confiada en el amor del Padre. Experiencia que hace brotar un gozo grande, que nos permite de cantar con el salmista (sal 33):<\/p>\n<p>\u201cBendigo al Se\u00f1or en todo momento, su alabanza est\u00e1 siempre en mi boca\u2026 el Se\u00f1or me libr\u00f3 de todas mis ansias\u2026 Contempladlo y quedar\u00e9is radiantes\u2026 Si el afligido invoca al Se\u00f1or, \u00e9l lo escucha y lo salva de sus angustias\u201d. Hoy es el domingo \u201cLaetare\u201d, \u201cAlegraos\u201d: s\u00ed, alegr\u00e9monos porque hay alguien, el Padre de Jes\u00fas y nuestro, que nos acoge as\u00ed como somos, sin ni siquiera un previo examen, sin rega\u00f1arnos, y nos abraza con gozo porque hemos vuelto a su amor.<\/p>\n<p>Quien escuche esta par\u00e1bola en su coraz\u00f3n, tal vez llorara\u2019 de alegr\u00eda y agradecimiento porque el misterio \u00faltimo de la vida es Alguien que nos acoge y nos perdona: \u00c9l solo quiere nuestra alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Pueda ser nuestra experiencia, particularmente acerc\u00e1ndonos con humildad y confianza al Sacramento del Perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical IV Domingo Cuaresma Ciclo C, Evangelio seg\u00fan\u00a0San\u00a0Lucas 15, 1-3.11-32 Domingo 31 de marzo, 2019 La par\u00e1bola que la liturgia nos ofrece hoy, se usa llamarla del hijo prodigo, pero ser\u00eda m\u00e1s exacto llamarla la par\u00e1bola del amor del Padre misericordioso. Esa par\u00e1bola es el centro de todo el\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=1974\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1974"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1974"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1974\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1976,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1974\/revisions\/1976"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1974"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1974"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1974"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}