{"id":2096,"date":"2019-06-02T12:59:05","date_gmt":"2019-06-02T18:59:05","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2096"},"modified":"2019-06-02T12:59:05","modified_gmt":"2019-06-02T18:59:05","slug":"ascension-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=2096","title":{"rendered":"Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n Dominical<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 24, 46-53<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 2 de junio, 2019<\/strong><\/p>\n<p>Todos querr\u00edamos, si eso fuera posible, ver a Cristo con nuestros ojos; todos, como Tomas, querr\u00edamos poder tocar sus heridas con nuestras manos para apoyarnos a la seguridad de su presencia; querr\u00edamos a un Dios a nuestra disposici\u00f3n. Al contrario, hoy, los ap\u00f3stoles ver\u00e1n por \u00faltima vez a Jes\u00fas que les dice \u201cId hasta los confines del mundo\u2026\u201d (He 1,8).<\/p>\n<div id=\"attachment_2097\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ascension.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2097\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2097 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ascension-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ascension-300x200.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ascension-150x100.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ascension-272x182.jpg 272w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/ascension.jpg 550w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2097\" class=\"wp-caption-text\">Jes\u00fas entra en el misterio insondable de Dios, y sobre el mundo desciende su bendici\u00f3n.<\/p><\/div>\n<p>Con la Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas nace la misi\u00f3n de la Iglesia, la fatiga y la responsabilidad de nuestro compromiso. Cierto, los ap\u00f3stoles recibir\u00e1n la fuerza del Esp\u00edritu Santo para ser testigos de Jes\u00fas, pero siempre ellos tendr\u00e1n que dar su testimonio personal con la vida antes que con la palabra, viviendo como el Maestro. Dec\u00eda el santo y gran obispo brasile\u00f1o Helder C\u00e1mara: \u201cEres cristiano no tanto por lo que dices, sino por lo que vives\u201d. Eso es el primer testimonio a dar a los que no conocen a Jes\u00fas o que se han alejado de \u00e9l.<\/p>\n<p>\u201cJes\u00fas solo piensa en que llegue a todos los pueblos el anuncio del perd\u00f3n y de la misericordia de Dios\u2026 Nadie ha de sentirse perdido. Nadie ha de vivir sin esperanza. Todos han de saber que Dios comprende y ama a sus hijos e hijas sin fin\u2026 Jes\u00fas no piensa en sacerdotes ni obispos. Tampoco en doctores o te\u00f3logos. Quiere dejar en la tierra \u2018testigos\u2019\u2026 que comunicar\u00e1n su experiencia de un Dios bueno y contagiar\u00e1n su estilo de vida trabajando por un mundo m\u00e1s humano\u201d (Pagola 2019).<\/p>\n<p>Jes\u00fas vuelve al Padre levantando sus manos y bendiciendo a sus disc\u00edpulos. Es su \u00faltimo gesto. Jes\u00fas entra en el misterio insondable de Dios, y sobre el mundo desciende su bendici\u00f3n. Aquella bendici\u00f3n es su \u00faltima palabra, y alcanza a cada uno de nosotros. Bendici\u00f3n sobre nuestro mal de vivir, que baja sobre las enfermedades y decepciones, sobre los fracasos de cada uno, sobre el hombre ca\u00eddo y sobre cada v\u00edctima, para asegurarnos que cada vida es importante.<\/p>\n<p>Bendici\u00f3n de Jes\u00fas que suscita y hace crecer la vida: un flujo que nunca se agota y del cual siempre podemos sacar agua viva. La bendici\u00f3n es una fuerza que entra en aquel que la recibe y opera la salvaci\u00f3n. Y es para siempre: basta que yo la acoja. Una bendici\u00f3n, no un juicio, ni una condena. Una palabra bella sobre el mundo, de estima, de esperanza, de confianza en el mucho bien que hay en la tierra y en cada hombre. Este mundo que a veces parece un \u2018infierno maldito\u2019 no est\u00e1 perdido. Dios lo mira con ternura y compasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Salido Jes\u00fas al cielo, los disc\u00edpulos volvieron a Jerusal\u00e9n \u201ccon gran gozo\u201d: cuando amas verdaderamente a una persona, la sientes dentro de ti aunque est\u00e9 ausente. Jes\u00fas es una bendici\u00f3n y la gente lo tiene que saber.<\/p>\n<p>Cuando dentro de unos d\u00edas los ap\u00f3stoles recibir\u00e1n el Esp\u00edritu Santo, por su fuerza, podr\u00e1n hacer perceptible la presencia de Jes\u00fas con el testimonio, el anuncio y el compromiso misionero. Ahora se sienten responsables del anuncio del evangelio a todos los hombres, para que todos sean felices, conjugando la Palabra con la vida. Contagiar el amor en cada \u00e1ngulo de la tierra.<\/p>\n<p>Al igual que ellos, no debemos quedarnos mirando al cielo, sino que, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, debemos ir por doquier y proclamar el anuncio salvador de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Anunciad, dice Jes\u00fas \u201cla conversi\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados a todos los pueblos\u201d. Testigos de qu\u00e9 s\u00ed, siguiendo a Jes\u00fas, la vida es m\u00e1s bella. Y testigos del perd\u00f3n, que hace zarpar la vida como un barco que antes estaba encallado.<\/p>\n<p>As\u00ed seremos testigos, anunciando la misericordia del Se\u00f1or, tendiendo puentes, para que nadie se sienta perdido, nadie viva sin esperanza porque Dios ama a todos sus hijos e hijas, siempre. Testigos que sepan ir a las periferias del mundo compartiendo con todos su experiencia de un Dios bueno y misericordioso.<\/p>\n<p>Nos acompa\u00f1an y consuelan las mismas palabras de Jes\u00fas, con las que concluye el evangelio seg\u00fan san Mateo: \u201cYo estoy con vosotros todos los d\u00edas, hasta el fin del mundo\u201d (Mt 28,20). Desde aquel momento en adelante la presencia de Jes\u00fas habr\u00eda acompa\u00f1ado por siempre y en cualquier lugar a los disc\u00edpulos. Este es el motivo del gran gozo.<\/p>\n<p>Con la mirada hacia el cielo el disc\u00edpulo aprende a evaluar ese mundo, y en el amor a Jes\u00fas Resucitado se compromete a construirlo seg\u00fan su proyecto de vida nueva. As\u00ed seremos, como nos quer\u00eda Jes\u00fas, sal y luz de la tierra. Historia y eternidad, desde cuando Cristo se ha encarnado, est\u00e1n inseparables una de otra.<\/p>\n<p>El card. Bergoglio, poco antes de marcharse a Roma para el C\u00f3nclave, escrib\u00eda a los catequistas de Buenos Aires:<\/p>\n<p>\u201cLa catequesis se ver\u00eda seriamente comprometida si la experiencia de fe nos dejara encerrados y anclados en nuestro mundo intimista o en las estructuras y espacios que con los a\u00f1os hemos venido creando. Creer en el Se\u00f1or es atravesar siempre la puerta de la fe que nos hace salir, ponernos en camino, desinstalarnos&#8230; No hay nada m\u00e1s opuesto al Esp\u00edritu que instalarse, encerrarse&#8230; Cuando el Crisma de la fe se reseca y se pone rancio, el evangelizador ya no contagia, sino que ha perdido su fragancia, constituy\u00e9ndose muchas veces en causa de esc\u00e1ndalo y de alejamiento para muchos&#8230;<\/p>\n<p>La misi\u00f3n \u2013 dice el futuro Francisco &#8211; es relaci\u00f3n y por eso se despliega a trav\u00e9s de la cercan\u00eda, de la creaci\u00f3n de v\u00ednculos personales sostenidos en el tiempo. El amigo de Jes\u00fas se hace cercano a todos, sale al encuentro generando relaciones interpersonales que susciten, despierten y enciendan el inter\u00e9s por la verdad&#8230; La Presencia del Se\u00f1or se hace camino con nosotros, para transformar nuestros miedos en ardor, nuestra tristeza en alegr\u00eda, nuestros encierros en nuevas visitaciones&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNos hemos de sentir testigos y profetas de ese Jes\u00fas que paso\u2019 su vida sembrando gestos y palabras de bondad. As\u00ed despert\u00f3 en las gentes de Galilea la esperanza en un Dios bueno y salvador. Jes\u00fas es una bendici\u00f3n y la gente lo tiene que conocer\u201d (Pagola 2019).\u00a0 Anuncio de un mundo nuevo que en Cristo creemos y anticipamos. Un pedacito de cielo, ya aqu\u00ed, sobre nuestra tierra.<\/p>\n<p>\u201cSe\u00f1or, si t\u00fa me iluminas, yo podr\u00e9 iluminar. Haz de nosotros la luz del mundo\u201d (card. Martini).<\/p>\n<p>Mar\u00eda, Madre de Jes\u00fas y nuestra, nos acompa\u00f1e en nuestro compromiso misionero, de anunciar a su hijo Jes\u00fas con la palabra y con la vida, para que otros puedan acercarse al Se\u00f1or y en El encontrar vida, salvaci\u00f3n, gozo.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<div class=\"entry-content\">\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n Dominical Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or Ciclo C, Evangelio seg\u00fan san Lucas 24, 46-53 Domingo 2 de junio, 2019 Todos querr\u00edamos, si eso fuera posible, ver a Cristo con nuestros ojos; todos, como Tomas, querr\u00edamos poder tocar sus heridas con nuestras manos para apoyarnos a la seguridad de su presencia; querr\u00edamos\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=2096\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2096"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2096"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2096\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2098,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2096\/revisions\/2098"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}