{"id":2493,"date":"2019-10-13T06:00:08","date_gmt":"2019-10-13T12:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2493"},"modified":"2019-10-14T09:22:04","modified_gmt":"2019-10-14T15:22:04","slug":"2493","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=2493","title":{"rendered":"Agradecidos con Dios"},"content":{"rendered":"<h4><strong>Domingo 13 de octubre, 28<sup>a<\/sup>\u00a0Semana del Tiempo Ordinario<\/strong><\/h4>\n<p><em>Lecturas del d\u00eda: 2Re 5,14-17 \/ Sal 98,1.2-4 \/ 2Tim 2,8-13 \/ Lc 17,11-19<\/em><\/p>\n<p>\u00abLa gratitud es la memoria del coraz\u00f3n\u00bb. Resulta desconcertante leer que solo uno de los diez leprosos curados por Jes\u00fas volvi\u00f3 para decirle: \u00abgracias\u00bb. Ser agradecidos no es solo un deber social rec\u00edproco, sino la afirmaci\u00f3n de nuestra interioridad que se convierte tambi\u00e9n en un acto espiritual.<\/p>\n<div id=\"attachment_2494\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-1.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2494\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2494 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-1-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-1-150x84.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/maxresdefault-1.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2494\" class=\"wp-caption-text\">La sanaci\u00f3n definitiva es solo posible para aquellos en los que la curaci\u00f3n y el agradecimiento se entretejen.<\/p><\/div>\n<p>El episodio evang\u00e9lico de la curaci\u00f3n de los diez leprosos podr\u00eda haber sido remodelado sobre la base de la historia de la curaci\u00f3n de Naam\u00e1n en el Antiguo Testamento. El comandante del ej\u00e9rcito sirio, Naam\u00e1n, es un gran hombre, una persona de la confianza del rey y un valeroso guerrero, pero est\u00e1 afligido por la lepra, la enfermedad m\u00e1s temida en la antig\u00fcedad. Har\u00e1 falta una muchacha, una prisionera de guerra israelita, para que este \u00abgran hombre\u00bb descubra c\u00f3mo curarse. La curaci\u00f3n, como la an\u00f3nima muchacha aconseja a la mujer de Naam\u00e1n, consiste en \u00abpresentarse ante el profeta que hay en Samar\u00eda\u00bb (2Re 5,3). Naam\u00e1n primero debe pedir el permiso al rey de Ar\u00e1n, quien le dice que debe presentarse al rey de Israel con una carta suya. Portando consigo algunos regalos, Naam\u00e1n viaja a Israel llevando consigo la carta, en la que se confunde al rey de Israel con el profeta. Pensando que el rey de Ar\u00e1n le quiere provocar, el rey de Israel rasga sus vestiduras. El profeta Eliseo, cuando se entera de lo sucedido, invita al rey a enviarle el enfermo: \u00abQue venga a m\u00ed y sabr\u00e1 que hay un profeta en Israel\u00bb (2Re 5,8). El encuentro personal y el reconocimiento son fundamentales para la curaci\u00f3n del comandante. Naam\u00e1n lleg\u00f3 a la puerta de la casa de Eliseo, con una comitiva impresionante. As\u00ed esperar\u00eda del profeta una sesi\u00f3n de curaci\u00f3n m\u00e1s amplia y elaborada, en sinton\u00eda con su estatus de comandante del ej\u00e9rcito. El profeta Eliseo, sin embargo, no sali\u00f3 a recibirlo y le envi\u00f3 un mensajero indic\u00e1ndole lo que deb\u00eda hacer: ba\u00f1arse siete veces en el r\u00edo Jord\u00e1n (un signo prof\u00e9tico de nuestro bautismo). Era algo demasiado simple para que Naam\u00e1n confiara en ello. \u00bfNo ser\u00eda mejor tener un encuentro personal con el profeta? \u00bfAcaso no hay mejores r\u00edos en Damasco? Aqu\u00ed el narrador sugiere que una cosa es estar curado y otra estar sano. La curaci\u00f3n es f\u00edsica, mientras que la sanaci\u00f3n es interna. Naam\u00e1n, a pesar de estar muy enfadado, obedece. Cuando se da cuenta de que se ha curado, \u00abregresa\u00bb donde Eliseo para darle las gracias, y le ofrece algunos regalos en se\u00f1al de agradecimiento. Es entonces cuando por fin conoce personalmente al profeta. La curaci\u00f3n total, la verdadera conversi\u00f3n, es el resultado de su obediencia a la palabra del profeta, del encuentro personal con \u00e9l y de la mediaci\u00f3n sacramental del agua del r\u00edo Jord\u00e1n. Un encuentro que lo lleva, finalmente, a reconocer al Dios de Israel.<\/p>\n<p>En el pasaje evang\u00e9lico Lucas nos permite encontrar ahora la figura del extranjero, haci\u00e9ndonos seguir el itinerario del viaje de Jes\u00fas. Este camino tiene como meta geogr\u00e1fica Jerusal\u00e9n, pero como meta existencial la consigna total de su vida en la cruz, signo de la disponibilidad ilimitada del Hijo en su relaci\u00f3n con el Padre y de su proyecto salv\u00edfico universal. Jes\u00fas se dirige a la capital de Judea, la \u00abciudad santa<strong>\u00bb,<\/strong> pero primero atraviesa aquellos territorios que los jud\u00edos cre\u00edan demasiado cercanos a los extranjeros (la as\u00ed llamada \u00abGalilea de los gentiles<strong>\u00bb)<\/strong> o incluso impuros, porque estaban habitados por herejes (la poblaci\u00f3n de Samar\u00eda).<\/p>\n<p>Precisamente durante estas arriesgadas traves\u00edas es cuando Jes\u00fas se encuentra una categor\u00eda humana particularmente marginada: un grupo de leprosos, como Naam\u00e1n el sirio. La lepra era una enfermedad de la piel considerada como un castigo para los pecadores (cf el rey Oz\u00edas en 2Cr\u00f3n 26,20), lo que les hac\u00eda impuros para el culto y, adem\u00e1s, determinaba el alejamiento de la comunidad de quienes la contrajesen, oblig\u00e1ndoles a vivir lejos de los grupos humanos (cf Lev 13,46). Por tanto, los leprosos eran hombres y mujeres excluidos de la sociedad, obligados a deambular en soledad, a ser acompa\u00f1ados solamente por otros leprosos y a anunciarse siempre que se acercaban a los alrededores de los centros habitados. Adem\u00e1s, estaban obligados a llevar vestiduras rotas y la cabeza descubierta, algo que supon\u00eda tambi\u00e9n una humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un grupo de diez leprosos va al encuentro de Jes\u00fas. Ellos le piden ayuda, de la \u00fanica manera en que les est\u00e1 permitido: desde la distancia. Solo tienen a su disposici\u00f3n la voz y la utilizan, gritando con todas las fuerzas que les permite su garganta: \u00abJes\u00fas, maestro, ten compasi\u00f3n de nosotros<strong>\u00bb <\/strong>(Lc 17,13). Al llamar a Jes\u00fas \u00abmaestro<strong>\u00bb <\/strong>se relacionan con \u00e9l como disc\u00edpulos, y Jes\u00fas los mira y les tiene en consideraci\u00f3n, pidi\u00e9ndoles que hagan un gesto muy concreto: \u00abId a presentaros a los sacerdotes<strong>\u00bb <\/strong>(Lc 17,14). En Israel, eran los sacerdotes quienes ten\u00edan la responsabilidad de verificar tanto la aparici\u00f3n como la desaparici\u00f3n de la enfermedad (cf Lev 13,9-10; 14,2).<\/p>\n<p>Los diez leprosos fueron a Jes\u00fas, pero se mantuvieron a distancia. Esto es una indicaci\u00f3n de la cuarentena, recogida en las leyes de la pureza (cf Lev 13,45-46). Tambi\u00e9n puede significar que el enfermo, como los gentiles \u00abque est\u00e1n lejos\u00bb (He 2,39), a pesar de la verg\u00fcenza que les supone su condici\u00f3n, recibir\u00e1 la llamada de Dios. Es una imagen acertada para recordarnos que Dios es quien toma la iniciativa y acorta las distancias. Los leprosos se dirigen a Jes\u00fas como \u00abmaestro\u00bb, en lugar del habitual t\u00edtulo de \u00abSe\u00f1or\u00bb; esto puede revelar que la fe que tienen en Jes\u00fas es solo preliminar. Imploran piedad a Jes\u00fas, obedecen sus mandatos, pero no son capaces de percibir el verdadero significado de su curaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lucas subraya el hecho de que Jes\u00fas \u00abvio\u00bb a los diez leprosos, en respuesta a su oraci\u00f3n. Tambi\u00e9n en otro lugar Lucas equipara \u00abver\u00bb con \u00absalvar\u00bb (cf, por ejemplo, Lc 13,12). En este encuentro inicial, la curaci\u00f3n no tiene lugar inmediatamente, como en el caso de Naam\u00e1n. Fiel a la Tor\u00e1, Jes\u00fas ordena a los leprosos que se presenten a los sacerdotes (cf Lc 17,14). La curaci\u00f3n, por tanto, implicar\u00eda la escucha de la palabra de Jes\u00fas y, como en el caso de Naam\u00e1n, el agradecimiento al sanador. Nueve leprosos, a pesar de haber obedecido las \u00f3rdenes de Jes\u00fas y haber tenido el privilegio de encontrarse personalmente con \u00e9l, no est\u00e1n dispuestos a correr un riesgo mayor: convertirse a Jes\u00fas. Solo lo hace solo uno de ellos: un samaritano, y por tanto un \u00abenemigo\u00bb. Cuando, sin embargo, \u00abve\u00bb que ha sido curado, \u00abregresa\u00bb donde Jes\u00fas (cf Lc 17,15). Para Lucas, \u00abver\u00bb significa que el samaritano ha abierto los ojos de la fe. Ahora, sin embargo, se trata de tomar una decisi\u00f3n personal, de fe, y esto solo acontece cuando decide \u00abregresar\u00bb donde Jes\u00fas. La apasionada glorificaci\u00f3n de Dios por parte del extranjero, que se pone a los pies del maestro para darle las gracias, indica que en este segundo encuentro personal con Jes\u00fas el samaritano no est\u00e1 simplemente pagando una deuda de agradecimiento, sino que experimenta una curaci\u00f3n total y un cambio interior. El agradecimiento normalmente est\u00e1 dirigido a Dios: este es el \u00fanico caso d<u>e<\/u>l Nuevo Testamento en el que dicho agradecimiento se dirige a Jes\u00fas. Finalmente, el extranjero, cuya fe en Jes\u00fas lo ha transformado, est\u00e1 listo para ser enviado en misi\u00f3n: \u00abLev\u00e1ntate, vete\u00bb (Lc 17,19; cf Lc 10,3).<\/p>\n<p>La curaci\u00f3n de Naam\u00e1n y la de los diez leprosos son dos historias vinculadas al tema de la conversi\u00f3n interior que pasa por un encuentro personal con Dios. Tal encuentro tiene lugar despu\u00e9s de una crisis personal, como puede ser una enfermedad grave, y es una iniciativa divina. La persona debe dar el siguiente paso para reconocer y acoger el significado de este encuentro que le conducir\u00e1 a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>La sanaci\u00f3n definitiva es solo posible para aquellos en los que la curaci\u00f3n y el agradecimiento se entretejen, cuando el restablecimiento del cuerpo y la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n se entrelazan. El agua del r\u00edo Jord\u00e1n y la referencia a los sacerdotes evidencian la importancia de la acci\u00f3n sacramental en la obra de la salvaci\u00f3n. No se trata de una simple curaci\u00f3n individual y abstracta. De sentirnos separados, excluidos y extranjeros, ahora nos sentimos integralmente reconciliados con nosotros mismos, con nuestro cuerpo y con la comunidad, porque estamos reconciliados en lo profundo de nuestro coraz\u00f3n con Dios, el Dios de Jesucristo dentro de la obra de la Iglesia. Como sucedi\u00f3 con Naam\u00e1n y con el samaritano leproso, solo quien hace esta experiencia de comuni\u00f3n purificadora y reconciliadora puede ser reintegrado en la comunidad y enviado en misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de la Iglesia lleva y comunica la gracia salv\u00edfica de Dios porque aleja a los hombres y mujeres de la destrucci\u00f3n del pecado, de la separaci\u00f3n de la muerte, y los re-crea. Acoger el Evangelio significa entrar en el misterio pascual de Cristo, aceptando su muerte regeneradora y contemplando su fidelidad en la resurrecci\u00f3n. Regenerados en la fuente bautismal, el nuevo Jord\u00e1n de la Iglesia, y agradecidos por una salvaci\u00f3n que no merecemos, somos misioneros en las experiencias ordinarias de la vida: lev\u00e1ntate, ve por tu camino, regresa a tu casa. Otros ser\u00e1n elegidos para ser disc\u00edpulos misioneros en tierras extranjeras, quiz\u00e1 hostiles y paganas: la Galilea de los gentiles, la Samar\u00eda de los infieles y la Siria de los paganos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 13 de octubre, 28a\u00a0Semana del Tiempo Ordinario Lecturas del d\u00eda: 2Re 5,14-17 \/ Sal 98,1.2-4 \/ 2Tim 2,8-13 \/ Lc 17,11-19 \u00abLa gratitud es la memoria del coraz\u00f3n\u00bb. Resulta desconcertante leer que solo uno de los diez leprosos curados por Jes\u00fas volvi\u00f3 para decirle: \u00abgracias\u00bb. Ser agradecidos no es\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=2493\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2493"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2493"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2504,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2493\/revisions\/2504"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}