{"id":2585,"date":"2019-10-27T08:31:27","date_gmt":"2019-10-27T14:31:27","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2585"},"modified":"2019-10-29T08:35:12","modified_gmt":"2019-10-29T14:35:12","slug":"reconocer-la-mirada-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=2585","title":{"rendered":"Reconocer la mirada de Dios"},"content":{"rendered":"<h3>Domingo 27 de octubre, 30a Semana del Tiempo Ordinario<\/h3>\n<p><em>Lecturas del d\u00eda: <\/em><em>Si 35,15b-17.20-22a \/ <\/em><em>Sal 34,2-3.17-19.23 \/ <\/em><em>2Tim 4,6-8.16-18 \/ <\/em><em>Lc 18,9-14<\/em><\/p>\n<p>La ense\u00f1anza del sabio Ben Sira, heredero de la milenaria doctrina prof\u00e9tica de la justicia y del amor preferencial de Dios por los pobres y oprimidos, nos lleva a las cumbres de la verdadera espiritualidad b\u00edblica. El Deuteronomio advirti\u00f3 que Dios \u00abno es parcial ni acepta soborno\u00bb (Dt 10,17), contrariamente a los hombres, que hacen favoritismos basados en prejuicios sociales, raciales o ideol\u00f3gicos, da\u00f1ando la vida de los humildes. Esta doctrina ser\u00e1 ampliamente aplicada por Jes\u00fas en su praxis de predicaci\u00f3n y de liberaci\u00f3n, as\u00ed como por los ap\u00f3stoles y los evangelistas, quienes la registraron en sus escritos y la difundieron universalmente. Dios, en su infinita misericordia, nunca deja de encontrarse con todos aquellos que, conscientes de sus defectos y debilidades, buscan su ayuda y su perd\u00f3n. A los soberbios, sin embargo, los deja vagar confundidos en los orgullosos pensamientos de sus corazones.<\/p>\n<div id=\"attachment_2586\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fariseopublicano.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2586\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2586 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fariseopublicano-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fariseopublicano-300x199.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fariseopublicano-768x510.jpg 768w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fariseopublicano-150x100.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/fariseopublicano.jpg 810w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2586\" class=\"wp-caption-text\">Dejemos que el Se\u00f1or entre en nuestros corazones.<\/p><\/div>\n<p>La par\u00e1bola que Jes\u00fas cont\u00f3 sobre el publicano y el fariseo muestra su forma de ver a las personas, que es la forma correcta de la mirada de Dios, porque no juzga por las apariencias, ni siquiera por los prejuicios, sino por lo que ve con claridad en las profundidades del coraz\u00f3n humano, discerniendo la verdadera motivaci\u00f3n que genera las acciones y oraciones de las personas.<\/p>\n<p>De hecho, la declaraci\u00f3n del sabio Ben Sira seg\u00fan la cual Dios no hace preferencias acerca de las personas la encontramos por primera vez en boca de los oponentes Jes\u00fas, que, por mucho que estuvieran conspirando contra \u00e9l, tuvieron que reconocer p\u00fablicamente su plena integridad moral, diciendo: \u00abMaestro, sabemos que hablas y ense\u00f1as con rectitud y no tienes acepci\u00f3n de personas, sino que ense\u00f1as seg\u00fan la verdad el camino de Dios\u00bb (Lc 20,21; cf Mt 22,16). Este es el camino de Dios, que Jes\u00fas ha practicado y ense\u00f1ado. Es una pr\u00e1ctica evidente no solo en su acercamiento a la gente humilde y los que est\u00e1n excluidos y marginados porque son juzgados pecadores, como las prostitutas y los publicanos, o gente impura y maldecidos, como los leprosos, sino que se distingue en toda su acci\u00f3n evangelizadora, rompiendo todas las barreras de la discriminaci\u00f3n, ya sea religiosa, social o racial. Jes\u00fas, de hecho, accede a escuchar la humilde petici\u00f3n del centuri\u00f3n romano, y va a su casa para sanar a su sirviente. Adem\u00e1s, en sus viajes continuos como maestro itinerante, visita la regi\u00f3n de los samaritanos y a menudo los elogia. Al entrar en los territorios paganos, llega a la regi\u00f3n de Tiro y cura a la hija de una mujer sirofenicia. Cruzando el otro lado del lago de Tiber\u00edades, se dirige hacia la Dec\u00e1polis y trata a las personas afectadas por diversas enfermedades. Las diferentes traves\u00edas del lago de Galilea muestran el se\u00f1or\u00edo de Jes\u00fas sobre la realidad simb\u00f3licamente representada por el mar: \u00e9l es capaz de calmar su fuerza amenazante y caminar en sus profundidades. El mar aterrador, s\u00edmbolo negativo, ya no se desarrolla ninguna funci\u00f3n de separaci\u00f3n, sino que se convierte en un puente y, a trav\u00e9s del ministerio de Jes\u00fas, realiza la reconciliaci\u00f3n de las dos partes: la jud\u00eda y la pagana.<\/p>\n<p>En la sinagoga de Nazaret \u2013donde hab\u00eda expuesto el programa de su ministerio\u2013 Jes\u00fas hab\u00eda desafiado a los oyentes sobre la posici\u00f3n de Israel en sus relaciones con los otros pueblos considerados como elegidos. De hecho, los presentes hab\u00edan reaccionado negativamente, condenando su afirmaci\u00f3n sobre el cumplimiento de las profec\u00edas. Los ejemplos de El\u00edas, que fue enviado a la viuda fenicia, y Eliseo, que san\u00f3 al leproso sirio Naam\u00e1n, fueron suficientes para demostrar que Dios no hace acepci\u00f3n de personas, y que todas las criaturas son preciosas a sus ojos. Como dice el salmista: El Se\u00f1or es muy bueno con todos, su ternura abraza a cada criatura. \u00c9l est\u00e1 cerca de todos los que sinceramente lo invocan. El salmista no menciona ninguna raza o nacionalidad espec\u00edfica, ni el estado o el color de la piel. Si el amor de Dios impregna a todas las criaturas es porque todas son obra suya y, por lo tanto, el suyo es un amor universal, lleno de cuidado para todos los seres humanos, sin discriminaci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Esto no niega el hecho de que Israel fue elegido por Dios para entrar en una alianza especial con \u00e9l. Pero esta elecci\u00f3n fue en funci\u00f3n de una misi\u00f3n espec\u00edfica en favor de todos los pueblos, reflejando la presencia del Dios viviente en la historia como el liberador de los oprimidos y el salvador del ser humano en toda su realidad: \u00abVosotros sois mis testigos \u2013or\u00e1culo del Se\u00f1or\u2013 y tambi\u00e9n mi siervo, al que yo escog\u00ed, para que sep\u00e1is y cre\u00e1is y comprend\u00e1is que yo soy Dios. Antes de m\u00ed no hab\u00eda sido formado ning\u00fan dios, ni lo habr\u00e1 despu\u00e9s\u00bb (Is 43,10). Dios, de hecho, no solo ha elegido a su siervo, sino que tambi\u00e9n lo ha constituido y lo ha instruido: \u00abYo, el Se\u00f1or, te he llamado en mi justicia, te cog\u00ed de la mano, te form\u00e9 e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la c\u00e1rcel, de la prisi\u00f3n a los que habitan en tinieblas\u00bb (Is 42,6-7). Mirando m\u00e1s profundamente las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas en la par\u00e1bola del publicano y del fariseo en el templo, nos damos cuenta de que lo que hace la diferencia es precisamente lo que se encuentra en el coraz\u00f3n humano expuesto por la presencia de Dios en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cualquier caso, tanto el publicano como el fariseo van al templo con la intenci\u00f3n de orar, y as\u00ed por unos momentos se encuentran compartiendo el mismo lugar sagrado. Pero la forma particular en que cada uno de ellos realizar\u00e1 esta intenci\u00f3n es lo que determinar\u00e1 su destino y su estado espiritual final. El publicano, habiendo tenido la humildad y la sinceridad de reconocer su indignidad y su pecado e implorar el perd\u00f3n de Dios, regresa a casa como un hombre m\u00e1s tranquilo, transformado interiormente, reconciliado: ante su aut\u00e9ntica oraci\u00f3n, la gracia divina no se hace esperar. Una vez m\u00e1s, se verifica que \u00abtodo el que se enaltece ser\u00e1 humillado, y el que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u00bb (Lc 18,14b).<\/p>\n<p>Por el contrario, el fariseo es un prisionero en su torre de orgullo espiritual. Demasiado consciente de sus propias obras meritorias y de la excelencia de su clase socio-religiosa, se cree superior y mejor que todos los dem\u00e1s, erigiendo barreras entre \u00e9l y los otros, insult\u00e1ndolos y despreci\u00e1ndolos. Tal vez fue bueno y piadoso hasta ese momento, pero la actitud mostrada revel\u00f3 la arrogancia presente en su coraz\u00f3n, minando internamente su supuesta virtud.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, uno no se pone delante de Dios en el templo para autocelebrarse y contemplarse a s\u00ed mismo en una pose autorreferencial, mirando a los dem\u00e1s de arriba abajo. Nos ponemos ante \u00c9l para un encuentro de amor, y para encontrarnos con otros en \u00c9l. En este sentido, la oraci\u00f3n es contemplaci\u00f3n del Se\u00f1or, celebraci\u00f3n de las maravillas que su gracia hace cada d\u00eda por medio de la fragilidad humana, celebraci\u00f3n de su infatigable misericordia que ayuda a poner en pie al que ha ca\u00eddo y que quiere levantarse de nuevo.<\/p>\n<p>Escuchando esta par\u00e1bola, la tentaci\u00f3n inmediata ser\u00eda la de ponerse en el papel del publicano simplemente porque ocupa un lugar destacado. Y aunque esto sucediera, ser\u00eda la se\u00f1al de la enga\u00f1osa man\u00eda humana de tranquilizar la propia conciencia. Por otro lado, la par\u00e1bola invita a mirar hacia adentro para eliminar toda suficiencia y desprecio por los dem\u00e1s, a fin de encontrar un coraz\u00f3n simple, humilde y fraterno que sepa colocar una experiencia misericordiosa y llena de esperanza sobre uno mismo y sobre los dem\u00e1s. En este sentido, a menudo es necesario cuestionar la forma en que oramos. \u00bfQu\u00e9 nos dice acerca de la profundidad y la calidad de nuestro coraz\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 nos dice de nosotros mismos, de la forma en la que nos relacionamos con los dem\u00e1s, en la que los percibimos espont\u00e1neamente en relaci\u00f3n con nosotros? \u00bfQu\u00e9 nos dice esto sobre nuestra relaci\u00f3n con Dios y su salvaci\u00f3n?<\/p>\n<p>El papa Francisco recuerda constantemente la centralidad de la oraci\u00f3n en relaci\u00f3n con la Iglesia y su misi\u00f3n. La oraci\u00f3n es el alma de la misi\u00f3n: como queriendo decir que la eficacia del encuentro personal con Cristo, las medidas correctas de la relaci\u00f3n con uno mismo y con el mundo a la luz del Esp\u00edritu Santo, son la ra\u00edz de la experiencia de la verdad que salva. El disc\u00edpulo misionero, gracias a la oraci\u00f3n, siempre se incluye en la necesidad de la salvaci\u00f3n que est\u00e1 llamado a anunciar y en los sacramentos que debe comunicar. Lo que es cierto es que la misi\u00f3n de evangelizaci\u00f3n que nos ha sido confiada como Iglesia no podr\u00eda ser completada si adopt\u00e1semos una actitud dominante en el encuentro con los dem\u00e1s, seguros y convencidos de nuestra superioridad moral y religiosa. La misi\u00f3n tiene que ofrecer una propuesta humilde de la amistad de Cristo, en el respeto infinito de la libertad religiosa de los hombres y mujeres de nuestra \u00e9poca, de sus culturas y de su historia. La verdadera humildad nunca es la ausencia de la verdad. Es m\u00e1s bien una presencia efectiva de una verdad que juzga, perdona y salva a quien se anuncia y a sus interlocutores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Domingo 27 de octubre, 30a Semana del Tiempo Ordinario Lecturas del d\u00eda: Si 35,15b-17.20-22a \/ Sal 34,2-3.17-19.23 \/ 2Tim 4,6-8.16-18 \/ Lc 18,9-14 La ense\u00f1anza del sabio Ben Sira, heredero de la milenaria doctrina prof\u00e9tica de la justicia y del amor preferencial de Dios por los pobres y oprimidos, nos\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=2585\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2585"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2585"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2585\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2588,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2585\/revisions\/2588"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2585"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2585"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2585"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}