{"id":2779,"date":"2020-01-24T12:50:12","date_gmt":"2020-01-24T18:50:12","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2779"},"modified":"2020-07-09T11:35:52","modified_gmt":"2020-07-09T17:35:52","slug":"conviertanse-porque-ya-esta-cerca-el-reino-de-los-cielos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=2779","title":{"rendered":"\u00abConvi\u00e9rtanse, porque ya est\u00e1 cerca el Reino de los cielos\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bautismo del Se\u00f1or<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Mateo<\/strong><strong> 4, 12-23<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 26 de enero, 2020<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su retiro en el desierto y el arresto del Bautista, Jes\u00fas vuelve a Galilea y se fija en Cafarna\u00fam. Jes\u00fas no escoge la ciudad del templo, sino la periferia. Cafarna\u00fam, encrucijada de pueblos, fuera de la ortodoxia de Judea y del control del Templo, zona de conf\u00edn, llena de paganos (gentiles).<\/p>\n<div id=\"attachment_2780\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Evangelio-26.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2780\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2780 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Evangelio-26-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Evangelio-26-300x200.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Evangelio-26-150x100.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Evangelio-26-272x182.jpg 272w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Evangelio-26.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2780\" class=\"wp-caption-text\">M\u00e1s que otros, los habitantes de Galilea necesitaban una luz, por eso Jes\u00fas vino en medio de ellos, como luz del mundo (Jn 8, 12).<\/p><\/div>\n<p>Galilea, regi\u00f3n donde el pueblo \u201cviv\u00eda en tinieblas y en sombras de muerte\u201d. Eso era verdadero en el tiempo del profeta Isa\u00edas, cuando con la devastadora dominaci\u00f3n asiria los jud\u00edos se volvieron a la idolatr\u00eda, y en el tiempo de Jes\u00fas cuando la dominaci\u00f3n romana y la presencia de muchos paganos debilitaban la fe de los jud\u00edos, y eran mirados con sospecha y desprecio por el hebra\u00edsmo oficial. El pueblo \u201cviv\u00eda en tinieblas y en sombras de muerte\u201d: era la obscuridad del mal, de la violencia, de la corrupci\u00f3n, del ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>M\u00e1s que otros, los habitantes de Galilea necesitaban una luz, por eso Jes\u00fas vino en medio de ellos, como luz del mundo (Jn 8, 12), ofrecida a todos los que la desean. Luz, s\u00edmbolo del bien y de la vida, en contraposici\u00f3n a las tinieblas, s\u00edmbolo del mal y de la muerte<\/p>\n<p>En ese contexto Jes\u00fas empieza a predicar, diciendo a todos que el d\u00eda de Dios ha llegado y que la \u00fanica condici\u00f3n para entrar en ese d\u00eda es de convertirse, de abrir los ojos, de volverse hacia la luz. Conversi\u00f3n, \u201cmetanoia\u201d en griego, es un cambio del modo de pensar, de la mente y del coraz\u00f3n, de los ojos y de la vida. Digamos al Se\u00f1or: \u201cconvi\u00e9rteme y quedar\u00e9 convertido\u201d (Jr. 31,18).<\/p>\n<p>El Reino, que antes era s\u00f3lo esperado, ahora est\u00e1 presente en Jes\u00fas; es el Reino del Padre, en el cual vivimos como hijos y como hermanos. La palabra \u201creino\u201d abarca todo deseo del hombre.<\/p>\n<p>Por lo general nosotros vivimos en los recuerdos del pasado o en la esperanza del futuro. Jes\u00fas nos llama a vivir \u201cahora\u201d el tiempo entre el ya y el todav\u00eda no; el \u201cahora\u201d es el \u00fanico momento que est\u00e1 presente, el \u00fanico en el cual encontramos al Se\u00f1or. En efecto lo que deseamos est\u00e1 aqu\u00ed, no en otra parte. Basta que nos convirtamos, cambiando direcci\u00f3n a nuestros ojos y a nuestros pies.<\/p>\n<p>Mateo est\u00e1 prepar\u00e1ndonos al cap\u00edtulo siguiente, el \u201cdiscurso de la monta\u00f1a\u201d, que ser\u00e1 la verdadera novedad del mensaje evang\u00e9lico. Jes\u00fas no escoge el templo, sino la calle, busca a los impuros, entra en el cotidiano del hombre, encuentra a los pescadores en su lugar de trabajo, fija su mirada en su rostro, y los llama por su nombre, dos a dos. Los llama a construir relaciones; no quiere islas sino comunidad.<\/p>\n<p>Mientras los rabinos eran escogidos por sus disc\u00edpulos, aqu\u00ed es Jes\u00fas que escoge, y de pescadores de peces se volver\u00e1n en pescadores de hombres. Es como decirnos que no se trata de vivir una vida diferente, sino de vivir de una manera diferente en este mundo la novedad del Reino. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas ser\u00e1n siempre disc\u00edpulos. Cuando Pedro querr\u00e1 impedirle de ir a morir a Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas le dir\u00e1: atr\u00e1s de m\u00ed Pedro, qu\u00e9date disc\u00edpulo; yo quedo delante, los otros que me sigan.<\/p>\n<p>Desde el gent\u00edo indistinto del puerto de Cafarna\u00fam, la mirada atenta de Jes\u00fas se fija sobre dos hermanos, Sim\u00f3n y Andr\u00e9s, y pues sobre otros dos, Santiago y Juan. Es como decir que es necesario construir una nueva fraternidad, que evoca la de la sangre y que la supera; una fraternidad que se construye entorno a un proyecto, a un don, a un camino, a un estilo de vida. Es la fraternidad que nace del Evangelio.<\/p>\n<p>El ojo va adonde lleva el coraz\u00f3n y trae al coraz\u00f3n aquel hacia el cual su mirada va. Yo soy visto y amado por Dios. Jes\u00fas dice de cada uno de nosotros al Padre: \u201cLos has amados a ellos como me has amado a m\u00ed\u201d (Jn 17,23). Ver como El me ve, conocer como yo soy conocido por El, es una felicidad sin fin (1Cor 13,12; 1Jn 3,2). Soy valioso para El, porque me ama (Is 43) con un amor eterno (Jr. 31,3). \u00c9l llega hasta decirme: \u201cMe robaste el coraz\u00f3n con una mirada tuya\u201d (Ct 6,5; 4,9).<\/p>\n<p>Jes\u00fas les dijo: \u201cVenid conmigo\u201d. La llamada acontece en lo cotidiano, aunque parezca profana (pescar) o extra\u00f1a (contar dinero cf. 9,9) o incluso adversa a Jes\u00fas (Hech 9,1 ss. la llamada de Pablo). La voz de Dios revela nuestra verdad m\u00e1s profunda y libera nuestra libertad de toda inautenticidad. \u201cY os har\u00e9 pescadores de hombre\u201d: pescar un pez es matarlo; pescar a un hombre es quitarlo del abismo, hacerlo vivir.<\/p>\n<p>\u201cEllos, al instante, dejaron la barca y a su padre y lo siguieron\u201d. Se subraya lo inmediato de la respuesta. Ese instante de la decisi\u00f3n conocer\u00e1 demoras, infidelidades y contradicciones. Sin embargo la historia personal de cada uno confirmar\u00e1 que ese instante ha sido decisivo. Y lo hacen con la alegr\u00eda de quien ha encontrado un tesoro (13,44).\u00a0 Las dos parejas de hermanos \u201csiguieron\u201d a Jes\u00fas. Uno sigue a la persona a la que ama y se transforma en ella. \u201cNo vivo yo, sino que es Cristo que vive en mi&#8230; El que se entreg\u00f3 a si mismo por m\u00ed\u201d (Gal 2,20).<\/p>\n<p>Y Jes\u00fas \u201crecorr\u00eda toda la Galilea ense\u00f1ando&#8230; proclamando el evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo\u201d. Comienza el aprendizaje de la nueva pesca, en Galilea para despu\u00e9s expandirse por todos los caminos del mundo (28,19 ss.). Jes\u00fas es el hombre que no se pertenece, que quiere sanar la vida; y con El, cada uno de nosotros es Sim\u00f3n y Andr\u00e9s, Santiago y Juan, cada uno est\u00e1 llamado a sanar vidas. Quiz\u00e1s ning\u00fan dolor f\u00edsico ser\u00e1 sanado por obra nuestra pero todo dolor puede ser aliviado por las manos delicadas del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuanto sufrimiento del alma y del cuerpo hay tambi\u00e9n en las calles de nuestras ciudades, de nuestro barrio. Cada calle del mundo es Galilea y entonces hoy, con Cristo, cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a cuidar de la vida de los hombres y cuidar tambi\u00e9n de los sue\u00f1os de Dios. \u201cNunca en ninguna parte se construir\u00e1 la vida como la quiere Dios, si no es liberando a los \u00faltimos de su humillaci\u00f3n y sufrimiento. Nunca ser\u00e1 bendecida por Dios ninguna religi\u00f3n, si no busca justicia para ellos\u201d (Pagola 2020).<\/p>\n<p>Pidamos al Se\u00f1or para que los j\u00f3venes particularmente sepan escuchar su llamado a dejarlo todo para estar con \u00c9l, y con El recorrer los caminos del mundo anunciando la alegr\u00eda y el gozo del Reino de Dios, sanando y fortificando la confianza en la vida. El disc\u00edpulo es alguien que lo deviene cada d\u00eda aceptando la voluntad del Se\u00f1or que lo ha llamado.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio Bautismo del Se\u00f1or Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Mateo 4, 12-23 Domingo 26 de enero, 2020 Despu\u00e9s de su retiro en el desierto y el arresto del Bautista, Jes\u00fas vuelve a Galilea y se fija en Cafarna\u00fam. Jes\u00fas no escoge la ciudad del templo, sino la periferia.\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=2779\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2779"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2779"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2779\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2781,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2779\/revisions\/2781"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}