{"id":2789,"date":"2020-02-07T21:30:14","date_gmt":"2020-02-08T03:30:14","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2789"},"modified":"2020-07-09T11:35:25","modified_gmt":"2020-07-09T17:35:25","slug":"llamados-a-brillar-con-la-luz-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=2789","title":{"rendered":"Llamados a brillar con la luz de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>V Domingo Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Mateo 5<\/strong><strong>, 13-16<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 9 de febrero, 2020<\/strong><\/p>\n<p>Muchos dicen: \u201cHoy ya no hay fe. \u00a1En el pasado s\u00ed que hab\u00eda tanta fe!\u201d. \u00bfC\u00f3mo se mide la fe? Nos lo dice el profeta Isa\u00edas: con el compromiso a quitar de entorno de nosotros toda forma de opresi\u00f3n, toda arrogancia, toda ambiciosa superioridad que causan humillaciones, injusticias, discriminaciones. Y por dos veces, en ese corto pasaje, el profeta nos dice: el compartir el pan. Quiere que el pueblo asimile el inter\u00e9s, la premura, la solicitud de Dios por quien tiene hambre.<\/p>\n<div id=\"attachment_2790\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/evangelio_151.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2790\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2790 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/evangelio_151-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"188\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/evangelio_151-300x188.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/evangelio_151-768x480.jpg 768w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/evangelio_151-150x94.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/evangelio_151.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2790\" class=\"wp-caption-text\">Debemos ser para los dem\u00e1s una v\u00eda que ellos tambi\u00e9n pueden recorrer, un sabor que no se echa a perder, un punto de referencia.<\/p><\/div>\n<p>Eso es lo que vale: m\u00e1s que la pr\u00e1ctica religiosa por simple costumbre, la fidelidad a las tradiciones, la escrupulosa observancia de los ritos, es la adhesi\u00f3n concreta al proyecto de amor de Dios por el hombre. Brillan en el mundo como rayos de la luz de Dios aquellos que comparten el pan con quien tiene hambre, que visten a los desnudos y dan hospitalidad a quien no tiene casa, asisten al enfermo y defienden a quien padece injusticia.<\/p>\n<p>Jes\u00fas acababa de proclamar las bienaventuranzas. En seguida, en el pasaje del Evangelio dominical, nos revela la identidad m\u00e1s profunda del disc\u00edpulo: ser sal y ser luz, es decir ser para los dem\u00e1s una v\u00eda que ellos tambi\u00e9n pueden recorrer, un sabor que no se echa a perder, un punto de referencia.<\/p>\n<p>\u201cVosotros sois la sal\u201d. Las gentes sencillas de Galilea captan espont\u00e1neamente el lenguaje de Jes\u00fas. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupci\u00f3n, como hace todav\u00eda la gente en el Tchad, por ejemplo, para guardar &#8211; pues no tienen refrigeradora &#8211; carne y pescado. Del mismo modo, los disc\u00edpulos de Jes\u00fas han de contribuir a que las gentes saboreen la vida sin caer en la corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>La sal es adem\u00e1s s\u00edmbolo de sabidur\u00eda (por eso, antiguamente, en los bautizos se pon\u00eda un poco de sal sobre la lengua del bautizando). La comunidad es sal cuando tiene el sabor de las bienaventuranzas. Las bienaventuranzas nos dan el sabor, nos preservan de la corrupci\u00f3n, nos dan sabidur\u00eda y capacidad de amistad: son nuestra identidad de hijos del Padre.<\/p>\n<p>Pero, para que la sal d\u00e9 sabor y gusto a los alimentos debe deshacerse en ellos; por eso el cristiano tiene que sumergirse en el mundo de todos sin ser del mundo, donando sentido y calidad a la vida.\u00a0 Como dec\u00eda San Juan Cris\u00f3stomo: \u201cNo te pido que abandones la ciudad y que rompas tus relaciones sociales. No, qu\u00e9date en la ciudad: aqu\u00ed es donde tienes que ejercitar la virtud\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl hombre contempor\u00e1neo escucha m\u00e1s a gusto a los que dan testimonio que a los que ense\u00f1an, o,\u00a0 si escuchan a los que ense\u00f1an, es porque dan testimonio\u201d (Pablo VI EN 41). \u201cTodos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligaci\u00f3n, sino como quien comparte una alegr\u00eda, se\u00f1ala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracci\u00f3n\u201d (Papa Francisco E.G. 14). Una Iglesia aislada del mundo no puede ser ni sal ni luz.<\/p>\n<p>\u201cPero si la sal se desvirt\u00faa&#8230;\u201d<strong>.<\/strong>\u00a0 El disc\u00edpulo que no tiene el sabor de Cristo no vale nada y no le sirve a nadie. Eso ocurre cuando ponemos demasiados \u201csi&#8230; pero&#8230; no se debe exagerar&#8230;\u201d. Es as\u00ed que el Evangelio pierde la fuerza de sus exigencias, pierde su sabor.<\/p>\n<p>\u201cVosotros sois la luz\u201d. Es Jes\u00fas la verdadera luz del mundo. Por gracia, en el misterio de su imagen que llevamos adentro, en el m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n, iluminados por Jes\u00fas, somos nosotros tambi\u00e9n luz. Tomar consciencia de eso es una conquista grande: no una jactancia, sino una responsabilidad. Aquel que es iluminado, a su vez ilumina a los otros.<\/p>\n<p>\u201cParte tu pan&#8230; entonces romper\u00e1 tu luz como la aurora\u201d nos dec\u00eda Isa\u00edas<em>. <\/em>Sana a otros y sanar\u00e1 tu herida, ilumina a otros y te iluminar\u00e1s. Porque quien mira s\u00f3lo a s\u00ed mismo, nunca se ilumina. Y quien retrae sus ojos de la gente, nunca devendr\u00e1 un hombre radioso. No te ocupes de tus sombras ni de tus enfermedades, sino de tu barrio, de la gente, donde hay hambre y sufrimiento, entonces te sanar\u00e1s y te iluminar\u00e1s. Nadie puede exentarse del empe\u00f1o gozoso de dar luz y sabor a la vida de otros. Puede ocurrirnos de andar a tientas en la duda y en la noche del esp\u00edritu y sin embargo ser luz por alguien, con una palabra o un gesto. Dios act\u00faa as\u00ed.<\/p>\n<p>Tenemos el sabor de Cristo cuando \u00e9l deviene mi palabra, mi gesto, mi coraz\u00f3n. Un hombre no puede mirar al sol sin que ese ilumine su rostro. Hay rostros habitados por Dios, pues uno no puede exponerse d\u00eda tras d\u00eda a la mirada de la infinita ternura sin recibir de ella algo de su belleza. Son rostros que irradian la luz sin saberlo; nos basta verlos. Es la elocuencia de los gestos, de la acogida, de las sonrisas y de las l\u00e1grimas, y entiendo que Dios est\u00e1 all\u00ed, que Dios es su luz.<\/p>\n<p>\u201cVosotros sois la luz\u201d<em>. <\/em>Jes\u00fas no dice yo o t\u00fa, sino vosotros. Cuando un yo y un t\u00fa se encuentran engendrando un nosotros, entonces devenimos luz. Nuestra luz vive de comuni\u00f3n, de encuentros, de compartir. Si la luz permanece encerrada y oculta, no puede alumbrar a nadie. Solo cuando est\u00e1 en medio de las tinieblas puede iluminar y orientar. El Evangelio no es a ocultar sino a anunciar en su integridad, sin miedo, sin temor de venir escarnecidos o perseguidos.<\/p>\n<p>\u201cEl Papa Francisco ha visto que la Iglesia vive encerrada en s\u00ed misma, paralizada por los miedos y demasiado alejada de los problemas y sufrimientos de tanta gente; para dar sabor a la vida moderna y para ofrecer la luz genuina del Evangelio, el Papa dice: &#8216;Hemos de salir hacia las periferias existenciales&#8217;.<\/p>\n<p>El Papa insiste una y otra vez: &#8216;Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a sus propias seguridades&#8230;No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos. El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro\u2019. El Papa quiere introducir en la Iglesia lo que \u00e9l llama la cultura del encuentro, convencido de que lo que necesita hoy la Iglesia es capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones\u201d (J.A. Pagola).<\/p>\n<p>Alabemos al Se\u00f1or que nos ha llamado en la Iglesia a ser sal y luz del mundo; expong\u00e1monos a la luz de Cristo para tener un coraz\u00f3n de luz y vivir encendidos, y as\u00ed ser luz para el mundo. Si te comprometes a hacer la tierra m\u00e1s bella, m\u00e1s humano el mundo, entonces brillar\u00e1 tu luz en medio de las tinieblas. \u201cAlumbre vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria al Padre\u201d. No se trata de exhibicionismo religioso o moral, m\u00e1s bien de la revelaci\u00f3n del rostro de Dios Padre.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Pbro. Franco Noventa mccj<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio V Domingo Tiempo Ordinario Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Mateo 5, 13-16 Domingo 9 de febrero, 2020 Muchos dicen: \u201cHoy ya no hay fe. \u00a1En el pasado s\u00ed que hab\u00eda tanta fe!\u201d. \u00bfC\u00f3mo se mide la fe? Nos lo dice el profeta Isa\u00edas: con el compromiso a\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=2789\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[17,10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2789"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2789"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2789\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2791,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2789\/revisions\/2791"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2789"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2789"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2789"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}