{"id":2854,"date":"2020-03-14T10:28:24","date_gmt":"2020-03-14T16:28:24","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2854"},"modified":"2020-07-09T11:35:05","modified_gmt":"2020-07-09T17:35:05","slug":"encuentro-de-corazon-con-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=2854","title":{"rendered":"Encuentro de coraz\u00f3n con Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>III Domingo Tiempo Cuaresma<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Juan 4<\/strong><strong>, 5-42<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 15 de marzo, 2020<\/strong><\/p>\n<p>Todos estamos sedientos: de felicidad, de libertad, de justicia, de fraternidad. Sed de vida, de sentido de la vida, sed de Dios. Pero nos quema el coraz\u00f3n tambi\u00e9n tanta falsa sed: sed de consumismo, de aparecer, de protagonismo, de placer.<\/p>\n<div id=\"attachment_2855\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-III-Cuaresma.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2855\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2855 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-III-Cuaresma-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-III-Cuaresma-300x200.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-III-Cuaresma-150x100.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-III-Cuaresma-272x182.jpg 272w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Evangelio-III-Cuaresma.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2855\" class=\"wp-caption-text\">Jes\u00fas no juzga la mujer, no la condena, no la humilla. La hace nacer.<\/p><\/div>\n<p>Aquel d\u00eda, en Sicar, una aldea de Samaria, cerca del pozo de Jacob, lleg\u00f3 Jes\u00fas. Ese pozo se encuentra en la carretera que va desde Judea a Galilea, pozo que tiene m\u00e1s de tres mil a\u00f1os, profundo 32 metros y que da hoy todav\u00eda agua buena y fresca, como al tiempo de Jes\u00fas. Era el lugar donde todos los viandantes paraban y restauraban sus fuerzas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas lleg\u00f3 a ese pozo hacia mediod\u00eda. Estaba acalorado y agotado. Esperaba &#8211; como por una cita ardientemente deseada \u2013 a aquella mujer samaritana, amargada por la vida, decepcionada en su deseo de amor, quiz\u00e1s despreciada por los dem\u00e1s y por las mujeres, pues est\u00e1 con su sexto \u201cmarido\u201d o compa\u00f1ero. Va a buscar agua en una hora en que est\u00e1 segura de no encontrar a otra mujer y as\u00ed no sufrir su desprecio.<\/p>\n<p>Al pozo, est\u00e1n ellos dos, solos. Es una sorpresa por esa mujer. Sus ojos ten\u00edan que brillar de curiosidad y de aturdimiento: \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 ese jud\u00edo que habla con una mujer y le pide agua de beber? Porque los jud\u00edos no se tratan con los samaritanos. Y un rab\u00ed no hablaba con una mujer en el camino; tambi\u00e9n a su esposa no hablaba que en la intimidad de la casa.<\/p>\n<p>Dios amaba en Jes\u00fas a esa mujer (Jr 2,2; Is 54, 6-7; Os 2, 16-17), cuando estaba todav\u00eda lejos, pero ella no se hab\u00eda dado cuenta de eso. Su vida era todo un fracaso, marcada por desilusiones y traiciones, sin esperanza. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda confiar en ese extranjero? \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda intuir que era Dios que le hablaba en aquel jud\u00edo cansado y sediento y sin tampoco un recipiente para tomar el agua? \u00bfNo ser\u00e1 un tentativo de seducci\u00f3n como a ese pozo hizo el padre Jacob que hab\u00eda cortejado a Raquel (Gen 29,ss) y Mois\u00e9s a las siete hijas de Jetro (Ex 2,10-22)? Sin embargo Jes\u00fas, a diferencia de ellos, no exhibe fuerza y coraje. Cansado y abandonado sobre el pozo, manifiesta su debilidad. Tiene sed, \u00e9l tambi\u00e9n, como la mujer que viene a sacar agua.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, pidiendo agua de beber a esa mujer, derrumba las barreras, hace brotar la libertad, la abre al dialogo. Hay una barrera entre hombre y mujer, un sospecho, un miedo: los disc\u00edpulos, regresando del pueblo, \u201cse extra\u00f1aban que estuviera hablando con una mujer\u201d. Lo m\u00e1s bello es que Jes\u00fas hace nacer el misterio de Dios dentro de la samaritana, pasando por su misterio de mujer, por su coraz\u00f3n, revelando aquella mujer a s\u00ed misma, a su necesidad de amor, y paulatinamente haci\u00e9ndola como renacer, nueva, diferente. Est\u00e1n, uno frente a otro, dos deseos, cada uno de los cuales es sed del otro y agua para el otro.<\/p>\n<p>Y nace una mujer nueva: \u201cMe ha dicho todo lo que he hecho, me ha le\u00eddo en el coraz\u00f3n, me ha dicho lo que soy de verdad\u201d. Jes\u00fas ha recompuesto en unidad aquella vida disgregada en fragmentos, la revela a s\u00ed misma, no como condena, sino como descubrimiento; no como juicio, sino como verdad de su vida.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no juzga la mujer, no la condena, no la humilla. La hace nacer, y ella abandona su jarro, como una vieja vida dejada en el borde del pozo, corre en la ciudad y grita a todos los que encuentra en su camino: \u201cHay alguien que hace renacer, que dice todo lo que es tu coraz\u00f3n\u201d. Esa mujer se hace \u201cap\u00f3stol\u201d del Mes\u00edas, del Cristo, que ha finalmente reconocido.<\/p>\n<p>Pero antes Jes\u00fas le hab\u00eda dicho: \u201cQuien beba del agua que yo le dar\u00e9, esa agua se convertir\u00e1 en \u00e9l en una fuente que brota hasta la vida eterna\u201d. Y la mujer le dijo: \u201cSe\u00f1or, dame esa agua\u201d. Jes\u00fas ha hecho nacer sed de cielo, hambre de eternidad. Es como si le dijera: \u201cMujer de Samaria, no vivas s\u00f3lo por tus necesidades: hambre, sed, amores, un poco de religiosidad; porque cuando hayas satisfecho todas esas necesidades fundamentales, ser\u00e1 como tener un poco de agua en un jarro, pronto acabada, siempre insuficiente. Todos los pozos humanos son insuficientes a apagar la sed de tu coraz\u00f3n\u201d. \u201cEn ti, Se\u00f1or, se halla la fuente de la vida&#8230; (Sal 36,10)&#8230;Como anhela la cierva estar junto al arroyo, as\u00ed mi alma desea, Se\u00f1or, estar contigo (Sal 42,2)\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas va hacia el pozo secreto que es el coraz\u00f3n de aquella mujer y all\u00e1 hace nacer el canto de una fuente que brota sin cesar agua viva. Es una imagen bell\u00edsima: el manantial es agua que sale, que brota, que va, que es m\u00e1s de lo que basta a mi sed; es tambi\u00e9n agua para los dem\u00e1s. La mujer, que sacaba del pozo cuanto bastaba a su sed, ahora se vuelve en aquella que dona, que apaga su sed apagando la sed de otros, que se ilumina iluminando a otros, que recibe gozo donando gozo. En efecto, deja su jarro tan precioso por ella hasta este momento, corre feliz a anunciar a todos su descubrimiento. Una vez m\u00e1s, del encuentro con Jes\u00fas nace la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es el coraz\u00f3n nuevo el verdadero culto al Padre. Dios habita en el rostro del otro, en el cuerpo, en la vida y en la historia de las personas. Dios habita en la consciencia de la persona. Se acaba el tiempo de la religi\u00f3n e inicia el tiempo de la fe, de la b\u00fasqueda, de la humanidad.<\/p>\n<p>Si no tenemos amor, pasi\u00f3n, compromiso, la vida se cansa pronto, se deshidrata, se marchita adentro. Solo el amor alimenta las profundidades de nuestro ser. \u201cDios tiene sed de que tengamos sed de \u00e9l\u201d (San Gregorio Nacianceno).<\/p>\n<p>Como la Samaritana, nosotros tambi\u00e9n, si hemos verdaderamente encontrado al Se\u00f1or, si \u00e9l ha abierto en nosotros fuentes de agua viva, si nos sabemos pensados y amados y esperados por \u00e9l, as\u00ed como somos, con nuestros pecados y nuestras debilidades, correremos a anunciarlo a los hermanos. Seamos portadores de agua (Mc 14,13), pues hay tanta gente que tiene sed de agua viva.<\/p>\n<p>Y pidamos al Se\u00f1or por la Iglesia: en la Iglesia-roca, tantas veces cerrada en su poder, sirven profetas que golpeen la pe\u00f1a, para que brote (I lectura) agua buena que hace bien al coraz\u00f3n. El santo Papa Juan XXIII hablaba de la Iglesia como de la fontana del pueblo que a todos distribuye el agua que canta y da vida. Esa es la Iglesia que el Evangelio de hoy nos pide de ser: agua pura de manantial que apaga nuestra sed y que podemos ofrecer a cuantos tienen sed de libertad, de verdad, de amor, en cualquier lugar, \u201cpozo de Sicar\u201d, donde Cristo, divino mendigo, pide de beber y promete de apagar nuestra sed. \u201cEl que tenga sed que venga a mi\u2026 de sus entra\u00f1as saldr\u00e1n r\u00edos de agua viva\u201d (Jn 7,37-38), y que sepamos \u201csentarnos\u201d a escuchar el sufrimiento, la desesperanza o la soledad de las personas.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio III Domingo Tiempo Cuaresma Ciclo A, Evangelio seg\u00fan san Juan 4, 5-42 Domingo 15 de marzo, 2020 Todos estamos sedientos: de felicidad, de libertad, de justicia, de fraternidad. Sed de vida, de sentido de la vida, sed de Dios. 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