{"id":2965,"date":"2020-04-26T12:29:22","date_gmt":"2020-04-26T18:29:22","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=2965"},"modified":"2020-05-01T12:40:10","modified_gmt":"2020-05-01T18:40:10","slug":"jesus-no-nos-abandona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=2965","title":{"rendered":"Jes\u00fas no nos abandona"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>III Domingo de Pascua<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Lucas 24, 13-35<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 26 de abril, 2020<\/strong><\/p>\n<p>Nosotros tambi\u00e9n, como los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas, estamos a menudo marcados por la tristeza que aparece en sus rostros. Y con raz\u00f3n. La vida cotidiana es tantas veces una derrota del Evangelio. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la victoria de Cristo y su presencia en mi vida y en la vida del mundo? Derrota del Evangelio en los perseguidos, en los pobres, en las guerras, en la violencia, en la soledad, en el abandono. Hay tantas razones objetivas para ser tristes.<\/p>\n<div id=\"attachment_2966\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/III-Pascua.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2966\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2966 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/III-Pascua-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/III-Pascua-300x200.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/III-Pascua-150x100.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/III-Pascua-272x182.jpg 272w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/III-Pascua.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2966\" class=\"wp-caption-text\">Como Jes\u00fas, hag\u00e1monos compa\u00f1eros de camino de nuestros hermanos.<\/p><\/div>\n<p>El Evangelio de los dos de Ema\u00fas cuenta nuestro peregrinaje, nuestro oscilar entre dos polos: turbamiento, incredulidad y desconfianza de un lado, y el encendimiento del coraz\u00f3n. En efecto hay un disc\u00edpulo sin nombre que camina con Cleof\u00e1s. Podemos darle cada uno de nosotros nuestro nombre: soy yo cuando decepcionado, herido, tentado de reponer los remos en la barca y dejarme llevar por las corrientes y el viento, me siento apagado.<\/p>\n<p>Es la superficialidad de evaluaci\u00f3n de los acontecimientos de la vida. Para los dos disc\u00edpulos la muerte atroz de Cristo no es entendida como la realizaci\u00f3n del proyecto de Dios, sino como su incomprensible e injustificado abandono. No han pensado que a la muerte del Mes\u00edas anunciada por las Escrituras y los Profetas, y por Jes\u00fas mismo, habr\u00eda seguido la Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no abandona a los hombres que escogen caminos que llevan a la tristeza, y se hace su compa\u00f1ero de viaje. Una vez m\u00e1s, aunque sin ser reconocido, se hace gu\u00eda y maestro, record\u00e1ndoles el exacto contenido de las Escrituras, y la importancia de saber leer la realidad, sobretodo aquella inesperada que llega a trastornar nuestros planes, enlaz\u00e1ndola a la Palabra de Dios, a saber leer los signos de una Presencia y de una historia que superan el aparente fracaso.<\/p>\n<p>Los dos disc\u00edpulos tienen la suerte de ser dos, de caminar juntos, de tener el mismo dolor: as\u00ed est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 que la soledad. Capaces de acogerse uno a otro, ya est\u00e1n dispuestos a acoger a otros. Un desconocido se les acerca y camina con ellos: la comunidad se engrandece. Cuantas veces pensamos que el Se\u00f1or lo hemos dejado dentro de nuestras iglesias, que en los caminos del mundo estamos solos. Al contrario Jes\u00fas camina con nosotros, camina al lado de cada uno de nosotros, pues su cielo son los hombres. No tenemos que buscarlo: es \u00e9l que nos busca.<\/p>\n<p>Los dos disc\u00edpulos cuentan de Jes\u00fas, hablan de \u00e9l con nostalgia, dicen amor y decepci\u00f3n. Dicen una historia mal entendida, un amor desembocado en el fracaso, en la ilusi\u00f3n, porque han visto s\u00f3lo la corteza de los eventos.<\/p>\n<p>Y empieza el segundo momento: aquel de la Palabra. Jes\u00fas empieza a leer el dolor de Dios y la vida de los hombres, rompe la c\u00e1scara de los hechos, penetra dentro al esc\u00e1ndalo. Sin la Palabra de Dios no se hace que cr\u00f3nica, sin coger el sentido profundo de las cosas. Y Jes\u00fas revela el sentido de su historia. Y el alma de los dos peregrinos empieza a serenarse, su coraz\u00f3n empieza a arder.<\/p>\n<p>Al haber Jes\u00fas explicado el sentido de las Escrituras, los disc\u00edpulos advierten una atracci\u00f3n hacia el Maestro todav\u00eda no reconocido, y lo invitan con c\u00e1lida premura a quedarse en su casa. All\u00ed se abrieron sus ojos y lo reconocieron al partir el pan. Ese gesto, les recordaba el donarse de Jes\u00fas en la \u00faltima cena, coraz\u00f3n del Evangelio. Partir el pan, o el tiempo, o un\u00a0\u00a0 vaso de perfume como en Betania, y compartir en seguida el camino, la esperanza y la soledad.<\/p>\n<p>\u201cA Jes\u00fas no lo podemos conocer una vez para siempre. En nuestra experiencia de fe, hay que re-descubrirlo una y otra vez, y siempre hay que relativizar las seguridades anteriores, para poder penetrar en el esp\u00edritu de su nueva Presencia&#8230; \u00a1Cu\u00e1ntas veces, como los dos de Ema\u00fas, sentimos arder nuestro coraz\u00f3n, en la oraci\u00f3n, ante una pr\u00e9dica, en un retiro! Pero con eso no hemos llegado al encuentro&#8230; Hace falta seguir caminando, anhelar que ese misterio que enciende el coraz\u00f3n siga ardiendo, hasta que podamos descubrir la identidad de Jes\u00fas, el Crucificado que vive junto al Padre y nos da su Esp\u00edritu\u201d (padre Batalla op 4.05.2014).<\/p>\n<p>\u201cEl encuentro con Cristo, profundizado continuamente en la intimidad eucar\u00edstica, suscita en la Iglesia y en cada cristiano la exigencia de evangelizar y dar testimonio\u2026 La despedida al finalizar la Misa es como una consigna que impulsa al cristiano a comprometerse en la propagaci\u00f3n del Evangelio y en la animaci\u00f3n cristiana de la sociedad\u201d (San Juan Pablo II en la carta Mane nobiscum Domine, \u201cQu\u00e9date con nosotros Se\u00f1or\u201d).<\/p>\n<p>Y esto tenemos que hacerlo con alegr\u00eda porque \u201csin esta alegr\u00eda no se puede fundar una iglesia, no se puede fundar una comunidad cristiana. Es una alegr\u00eda apost\u00f3lica, que se irradia, se expande\u201d (Papa Francisco homil\u00eda del 24.04.2014).<\/p>\n<p>Que el Se\u00f1or nos conceda un coraz\u00f3n encendido y el don de encontrar en el Evangelio una palabra capaz de robarnos el coraz\u00f3n. Y el don de encontrar a alguien a lo largo de nuestro andar que nos hable de Dios y de la vida de manera que escuch\u00e1ndolo se mantenga el coraz\u00f3n encendido. Entonces, como los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas, aunque entorno sea noche, partiremos de nuevo con el sol adentro, volveremos a los hermanos para testimoniarles con alegr\u00eda que el Se\u00f1or ha verdaderamente resucitado y yo con \u00e9l, que el Se\u00f1or est\u00e1 aqu\u00ed, es mi camino, y camina al ritmo de mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Como Jes\u00fas, hag\u00e1monos compa\u00f1eros de camino de nuestros hermanos. \u201cUn buen caminante se preocupa de los compa\u00f1eros desalentados y cansados. Intuye el momento en que empiezan a desesperarse. Los toma all\u00e1 donde los encuentra. Los escucha. Con inteligencia y delicadeza, y sobre todo con amor, restituye el coraje y el gusto de caminar\u201d (dom Helder Camara, obispo de Recife, Brasil).<\/p>\n<p>Digamos a Jes\u00fas: \u201cQu\u00e9date con nosotros, Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>P. Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio III Domingo de Pascua Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Lucas 24, 13-35 Domingo 26 de abril, 2020 Nosotros tambi\u00e9n, como los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas, estamos a menudo marcados por la tristeza que aparece en sus rostros. Y con raz\u00f3n. La vida cotidiana es tantas veces una\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=2965\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[1],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2965"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2965"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2965\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2970,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2965\/revisions\/2970"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2965"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2965"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2965"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}