{"id":3015,"date":"2020-05-17T12:01:33","date_gmt":"2020-05-17T18:01:33","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3015"},"modified":"2020-07-09T11:34:21","modified_gmt":"2020-07-09T17:34:21","slug":"el-amor-cambia-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=3015","title":{"rendered":"El amor cambia la vida"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>VI Domingo de Pascua<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Juan 14, 15-21<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 17 de mayo, 2020<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_3016\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VI-pascua.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-3016\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3016 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VI-pascua-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VI-pascua-300x200.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VI-pascua-150x100.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VI-pascua-272x182.jpg 272w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/VI-pascua.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3016\" class=\"wp-caption-text\">Jes\u00fas dice: si me amas, t\u00fa vivir\u00e1s como yo.<\/p><\/div>\n<p>\u201cSi me am\u00e1is&#8230;\u201d. Con ese verbo, el m\u00e1s importante de nuestro vocabulario, que circundamos de tanto pudor y de las esperas m\u00e1s altas, Jes\u00fas entra en nuestros sentimientos m\u00e1s \u00edntimos, y quiere habitar en ellos.<\/p>\n<p>Por primera vez Jes\u00fas pide a los disc\u00edpulos de ser amado. Antes siempre hab\u00eda pedido de amar al Padre, a los pobres, a los peque\u00f1os, a los enemigos y que se amaran entre ellos. Ahora, poco antes de morir, pide que le amen a \u00e9l. Lo que pide no es un gesto o unas palabras, sino de estar all\u00e1 donde todo se decide, en el coraz\u00f3n de los suyos. Pues la fe no es un simple hecho racional, sino espacio tambi\u00e9n de coraz\u00f3n, espacio de relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cSi me am\u00e1is\u201d. Jes\u00fas quiere entrar en nuestro \u00edntimo, pero lo hace con extrema delicadeza, porque todo se tiene a la primera palabra, \u201csi\u201d. Una pregunta fr\u00e1gil, libre, paciente, llena de confianza. Si me amas, entonces observar\u00e1s mis mandamientos. Jes\u00fas no manda, no obliga. Simplemente dice que si lo amamos, tendremos como fruto natural la observancia de sus mandamientos, los que cambian la historia, porque el amor cambia la historia. El amor por los enemigos vuelca la historia. El amor a los pobres critica la historia.<\/p>\n<p>Jes\u00fas dice: si me amas, t\u00fa vivir\u00e1s como yo. El amor cambia la vida. Lo que Jes\u00fas pide no es un vago sentimiento, hecho de fascinaci\u00f3n y de intimismo, sino un hacer: si me amas, no podr\u00e1s herir, traicionar, robar, violar, escarnecer, humillar, quedarte indiferente. Si amas, no podr\u00e1s que socorrer, acoger, bendecir, hacer nacer vida, como hacia Jes\u00fas. \u201cPorque yo vivo y vosotros vivir\u00e9is\u201d. Peque\u00f1a frase, que da raz\u00f3n de mi esperanza.<\/p>\n<p>Es lo que nos dec\u00eda san Pedro en la II lectura. Dar raz\u00f3n de nuestra esperanza, no de leyes o de prohibiciones. Es decir, dar raz\u00f3n de lo que esperas por ese mundo, por cada hombre, de tu compromiso para construir un mundo diferente, un hombre diferente. La esperanza no es algo vinculado al incierto \u00e9xito de las cosas; no es una incierta alegr\u00eda que dice: \u00a1espero que me vaya bien! La carne de la esperanza es la fe.<\/p>\n<p>Nunca encontramos en los cuatro Evangelios la palabra esperanza. Porque los Ap\u00f3stoles no esperan, viven de la presencia ardiente de Cristo. La esperanza inicia con la Ascensi\u00f3n de Cristo, con su cuerpo ausente. Esperanza es la espera que la ausencia se vuelva en presencia. Dar raz\u00f3n de nuestra esperanza significa entonces dar raz\u00f3n de Cristo, de su carne y de sus sue\u00f1os. Cristo no se demuestra, se muestra con la vida: una vida que sea como la suya, una vida buena, bella y feliz.<\/p>\n<p>Y eso, contin\u00faa Pedro, sea hecho \u201ccon mansedumbre y respeto\u201d. Dos actitudes que deber\u00edan dar forma a todas nuestras relaciones, a todas, siempre. Encierran la novedad del nuevo estar juntos, donde no interesa vencer sino dar testimonio, en el inter\u00e9s atento por la persona, por toda persona. \u201cCon mansedumbre y respeto\u201d, son las palabras del amor que inicia, del amor puro.<\/p>\n<p>Jes\u00fas est\u00e1 consciente que a pesar del deseo universal de amar y de ser amado, saber amar a su ejemplo es tan dif\u00edcil. Cuantas personas han sido marginadas, hasta alejarse de la comunidad porque no se han sentido acogidas, comprendidas y amadas por quien se defin\u00eda cristiano. Por eso Jes\u00fas promete de enviar su Esp\u00edritu, para ayudarnos a que nuestro amor se vuelva maduro y purificado de todos esos l\u00edmites que lo hacen parcial, egoc\u00e9ntrico, est\u00e9ril e infiel. Esp\u00edritu que contin\u00faa la presencia de Jes\u00fas y toma casa, mora en el coraz\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>\u201cNo os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos\u201d. Jes\u00fas tiene delante de s\u00ed pocas y fr\u00e1giles personas. \u00c9l est\u00e1 por \u201cpartir\u201d. Teme que se dispersen, que renuncien a continuar su misi\u00f3n en toda parte de la tierra y en todo tiempo. Se preocupa en el entregar la herencia del Evangelio a aquellas pobres manos. Por eso les dice: \u201cNo os dejar\u00e9 hu\u00e9rfanos\u201d. Quedar hu\u00e9rfano es experimentar la ausencia de una atenci\u00f3n, de un abrazo, de una mirada, de un amor sobre el cual pod\u00edamos contar. Ahora que \u00e9l se va, el Esp\u00edritu sera para siempre su ayuda permanente, fuente de alegr\u00eda que brota de adentro, que nos libera del miedo y de la pereza, y transforma el coraz\u00f3n y la vida de los disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>\u201cHemos de estar muy atentos para no confundir la alegr\u00eda que viene de afuera con la que nace de adentro, incluso en la propia Iglesia: la que viene de afuera se alimenta de emociones pasajeras y \u00e9xitos superficiales, haci\u00e9ndonos sentir protagonistas, con el deseo de ser vistos, reconocidos, aplaudidos, llegando a creernos m\u00e1s que otros; pero la que nace de adentro nos hace vivir el don de la Presencia de Dios y el conocimiento de nosotros mismos como seres d\u00e9biles y limitados en los que act\u00faa la fuerza del Esp\u00edritu\u201d (p. Batalla op).<\/p>\n<p>\u201cHu\u00e9rfano\u201d es tambi\u00e9n palabra en relaci\u00f3n a la experiencia de la muerte. Pero Jes\u00fas es vida, es pasi\u00f3n de unirse al hombre, a cada uno de nosotros, deseo ardiente de \u201cestar en\u201d nosotros, no s\u00f3lo cerca de nosotros. Pasi\u00f3n de intimidad, de comuni\u00f3n para hacernos vivir. Porque quien ama siente la necesidad gozosa de dar vida, de hacer vivir: \u201cYo vivo y vosotros vivir\u00e9is\u201d. Esa es la raz\u00f3n de nuestra esperanza, que explica tambi\u00e9n toda la aventura de Cristo: \u201cHe venido para que tengan vida y vida en abundancia\u201d (Jn 10,10).<\/p>\n<p>Yo s\u00e9 que pertenezco a un Dios vivo, y esas palabras me tienen una dulce y fuerte compa\u00f1\u00eda. Para siempre. El Esp\u00edritu de Jes\u00fas, energ\u00eda que renueva el mundo, sea la fuerza interior que nos sostenga en el camino de la vida y nos haga crecer a imagen del Se\u00f1or Jes\u00fas. \u201cLa oraci\u00f3n es el respiro de la fe\u2026 como un grito que sale del coraz\u00f3n del que tiene fe y que se abandona a Dios&#8230; El hombre es mendigo de Dios\u201d (Papa Francisco, 6.05.2020 Audiencia).<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu quiere una Iglesia madura que sepa asumir el riesgo del Evangelio. Iglesia donde vivir seg\u00fan el Esp\u00edritu no signifique renegar lo que hay de m\u00e1s humano, de m\u00e1s aut\u00e9ntico en el coraz\u00f3n del hombre. Esp\u00edritu que nos libera de la dependencia psicol\u00f3gica, afectiva, social, cultural. El Esp\u00edritu nos haga responsables de nuestra vida y de la vida de los dem\u00e1s, con una conciencia libre que sepa asumir la responsabilidad de sus elecciones, decisiones y objeciones.<\/p>\n<p>Que pueda pues habitar en cada uno ese Esp\u00edritu de gracia y de ternura, de inteligencia y de compasi\u00f3n.&nbsp; Esp\u00edritu que mora en nosotros como viento ligero y a veces nos embiste con fuerza y sopla sobre de nosotros toda la belleza de Dios.<\/p>\n<p>Que el Esp\u00edritu Santo haga tambi\u00e9n salir a cada cristiano de sus recintos, para difundir, por palabras y signos, el Evangelio, para llevar con gozo a todos el buen anuncio de Cristo Resucitado, esperanza del mundo.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;Am\u00e9n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Padre Franco Noventa, mccj<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio VI Domingo de Pascua Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Juan 14, 15-21 Domingo 17 de mayo, 2020 \u201cSi me am\u00e1is&#8230;\u201d. 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