{"id":3107,"date":"2020-08-22T10:36:05","date_gmt":"2020-08-22T16:36:05","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3107"},"modified":"2020-08-22T10:36:05","modified_gmt":"2020-08-22T16:36:05","slug":"ustedes-quien-dicen-que-soy-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=3107","title":{"rendered":"Ustedes, \u00bfqui\u00e9n dicen que soy yo?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reflexi\u00f3n del Evangelio<\/strong><\/p>\n<p><strong>XXI Tiempo Ordinario<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Mateo 16, 13-20<\/strong><\/p>\n<p><strong>Domingo 23 de agosto, 2020<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su predicaci\u00f3n en Galilea, Jes\u00fas se encuentra pr\u00e1cticamente solo (cfr. Mc 8, 27-30). Hab\u00eda intentado de convertir en el \u201cnuevo pueblo\u201d de Dios a la muchedumbre que lo segu\u00eda, pero tuvo que anotar un fracaso: todos lo hab\u00edan abandonado. Se queda s\u00f3lo con un peque\u00f1o grupo de disc\u00edpulos. Parecen fieles, pero \u00bfresistir\u00e1n hasta el fin? \u00bfAceptar\u00e1n a un Mes\u00edas crucificado?<\/p>\n<div id=\"attachment_3108\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Jes\u00fas-Evangelio.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-3108\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3108 size-medium\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Jes\u00fas-Evangelio-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Jes\u00fas-Evangelio-300x200.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Jes\u00fas-Evangelio-150x100.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Jes\u00fas-Evangelio-272x182.jpg 272w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Jes\u00fas-Evangelio.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-3108\" class=\"wp-caption-text\">Debemos abrir nuestro coraz\u00f3n para reconocer a Jes\u00fas como nuestro salvador.<\/p><\/div>\n<p>Por eso los re\u00fane en un lugar apartado, en la regi\u00f3n pagana de Cesarea de Filipo y les pregunta qu\u00e9 piensa la gente de \u00e9l. Hab\u00eda una espera grande sobre la venida del Mes\u00edas, pero con una grande incertidumbre sobre su figura y su tarea. Ya se hab\u00edan presentados algunos como Mes\u00edas y hab\u00edan reunido a grupos armados, r\u00e1pidamente suprimidos por la fuerza militar romana.<\/p>\n<p>Por eso Jes\u00fas, despu\u00e9s de preguntar sobre lo que dice la gente de \u00e9l, pregunta a sus disc\u00edpulos \u201c\u00bfqui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u201d. No es una crisis de su identidad: est\u00e1 en juego la identidad de ellos. Jes\u00fas les dirige la pregunta con una intensa expectativa: ser reconocido es el deseo fundamental del amor. La respuesta personal a esa pregunta suya constituye al disc\u00edpulo. El cristianismo no es una ideolog\u00eda, una doctrina o una moral, sino mi relaci\u00f3n con Jes\u00fas, \u201cmi\u201d Se\u00f1or, a quien amo como \u00e9l me ama (Gal 2,20). Pregunt\u00e9monos: \u00bfEst\u00e1 Jes\u00fas al centro de nuestras vidas o vivimos estancados en la rutina y en la mediocridad? \u00bfAmamos a Jes\u00fas con pasi\u00f3n, sintiendo la fuerza y el atractivo que tiene para nosotros, o en nuestro coraz\u00f3n va creciendo la indiferencia y el olvido?<\/p>\n<p>Dios exig\u00eda el amor exclusivo que implica todo el coraz\u00f3n, toda el alma, todas las fuerzas (Dt 6,6). Ese amor sin reservas lo pretende tambi\u00e9n Cristo: \u201cSi alguien me sigue y no pospone a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi disc\u00edpulo\u201d (Lc 14,26). Disc\u00edpulo es quien ha entendido que \u00e9l es \u00fanico, como \u00fanica es la persona de la cual uno se enamora, de la cual uno se f\u00eda ciegamente y por la cual est\u00e1 dispuesto a todo.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u201d. Pedro, en nombre de todos sus compa\u00f1eros reconoce en Jes\u00fas al Hijo del Dios vivo por el cual est\u00e1n dispuestos a jugarse la vida: ese es el centro de la fe. Respuesta perfecta, pero Jes\u00fas les impone el silencio, como ya lo hab\u00eda hecho con los demonios, porque sabe que ellos piensan a un Mes\u00edas glorioso, lleno de fuerza, de prodigios y de signos que lo impondr\u00e1n a la atenci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p>En seguida Jes\u00fas concede a Pedro el primado en su Iglesia, bajo dos s\u00edmbolos que ilustran la misi\u00f3n de Pedro y de la Iglesia como Jes\u00fas la hab\u00eda pensada.<\/p>\n<p>El primero es la roca. S\u00f3lo sobre una roca se puede construir una casa que resista al asalto de las aguas, del viento y de las tempestades (Mt 7,25). Por eso Jes\u00fas da a Pedro un nuevo nombre, en arameo, Kefa, que significa piedra, roca. S\u00f3lo Jes\u00fas es la verdadera roca y fundamento (1Cor 3,11; 1Pe 2, 4.6). Pedro, y sus sucesores los Papas, con su fe profesada, tendr\u00e1n que mantener unida a Cristo-roca el resto de la Iglesia. S\u00f3lo as\u00ed nada podr\u00e1 derrumbarla.<\/p>\n<p>El segundo s\u00edmbolo es lo de las llaves: significa el poder de introducir en casa o de negar el acceso (Is 22, 19-23). Jes\u00fas detiene esas llaves (Ap. 3,7). Confiando esas llaves a Pedro, Jes\u00fas le conf\u00eda la tarea y autoridad de abrir de par en par a todos, la entrada al conocimiento de Cristo por la fe. Pedro ser\u00e1 el canal a trav\u00e9s del cual la palabra de Cristo ser\u00e1 comunicada e interpretada. El Evangelio de hoy se vuelve entonces en un retrato de la Iglesia de Cristo reunida entorno a Pedro.<\/p>\n<p>Sucesor de Pedro, el Santo Padre el Papa, contin\u00faa a ser la piedra de Cristo, contin\u00faa a abrirnos la puerta de la casa de Dios, contin\u00faa a ofrecer el gozo del perd\u00f3n e a indicar la v\u00eda de la salvaci\u00f3n.\u00a0 Las divisiones en la Iglesia nacieron porque, a lo largo de los siglos, el ministerio de Pedro ha degenerado de signo de amor y de unidad a expresi\u00f3n de poder. Pueda el Obispo de Roma ser siempre, como dec\u00eda en el II siglo San Ireneo de Lyon, \u201caquel que preside a la caridad\u201d. Como dice el Papa Francisco: \u201cTambi\u00e9n el papado y las estructuras centrales de la Iglesia universal necesitan escuchar el llamado a una conversi\u00f3n pastoral\u201d (E.G. 37).<\/p>\n<p>\u201c\u00bfQui\u00e9n dec\u00eds que soy yo?\u201d. Pregunta a la cual cada uno de nosotros tiene que dar su respuesta personal. \u201cQui\u00e9n\u201d, no \u201cqu\u00e9 cosa\u201d. Jes\u00fas no nos pregunta qu\u00e9 hemos aprendido de \u00e9l, o cu\u00e1l es la palabra suya que m\u00e1s nos ha empatado, ni de hacer un resumen de su ense\u00f1anza, sino: \u201cYo, \u00bfqui\u00e9n soy para ti?\u201d, \u00bfC\u00f3mo es mi relaci\u00f3n personal con \u00e9l? \u00bfDoy tiempo y coraz\u00f3n a mi relaci\u00f3n con el Se\u00f1or? Porque si la frecuentaci\u00f3n de los amigos se diluye, pronto la relaci\u00f3n desaparecer\u00e1.<\/p>\n<p>Digamos a Jes\u00fas: t\u00fa eres mi \u201cinseparable amor\u201d, pues nada, nunca, podr\u00e1 separarme del amor de Cristo (Rom 8,39). Y ese nombre es mi paz y mi fuerza. No me basta la escucha de su Palabra, no me basta decir palabras sobre la Palabra: quiero estar en Cristo, conectado a \u00e9l como v\u00e1stago a la vid, pues \u00e9l es la vida.<\/p>\n<p>\u201cEl que me ve a mi ve al Padre\u201d (Jn 14,9) dice Jes\u00fas. Y Jes\u00fas nos manifiesta que el Padre es atento a las necesidades y sufrimientos de las personas, y por medio de Jes\u00fas nos dice que a una religi\u00f3n que impone leyes y constricciones inhumanas, \u00e9l nos propone un \u201cyugo dulce y ligero (Mt 11,28) y que \u00e9l nos aliviar\u00e1, porque Dios quiere la felicidad de todos ya en esta vida, una vida abierta al infinito, a la belleza.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo Pedro y sus sucesores son roca y llave. Cada disc\u00edpulo es roca y llave que abre a los dem\u00e1s las puertas bellas de Dios, la casa grande del Padre (Mt 18,18). Ojal\u00e1 se pudiera ver en los ojos de los disc\u00edpulos que algo de Cristo ha sido visto, tocado, sentido, por lo menos rozado.<\/p>\n<p>Porque decir quien es Cristo por m\u00ed, no basta. Porque la vida no es lo que se dice de la vida, sino lo que se vive de la vida. Y Cristo no es lo que yo digo de \u00e9l, sino lo que yo vivo de \u00e9l. El cristianismo no es ante de todo una doctrina ni una moral. El cristianismo es una persona, una relaci\u00f3n \u00fanica, personal, con mi Se\u00f1or, con \u00e9l, desarmado amor, crucificado amor, inseparable amor. Seamos testigos del misterio de esperanza que llevamos dentro de nosotros.<\/p>\n<p>Tratar\u00e9 de amarlo como \u00e9l me ama. S\u00e9 que no lo lograr\u00e9 nunca: sin embargo, toda mi vida ser\u00e1 intentarlo una y otra vez. Por su gracia. Solo hay un camino para ahondar en su amor: seguirlo, ser hombres y mujeres de comuni\u00f3n, y como dec\u00eda Ra\u00fal Follereau: \u201corganizad la epidemia del bien y que contagie el mundo entero\u201d.<\/p>\n<p>Am\u00e9n<\/p>\n<p>Padre Franco Noventa, mccj<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexi\u00f3n del Evangelio XXI Tiempo Ordinario Ciclo A, evangelio seg\u00fan san Mateo 16, 13-20 Domingo 23 de agosto, 2020 Despu\u00e9s de su predicaci\u00f3n en Galilea, Jes\u00fas se encuentra pr\u00e1cticamente solo (cfr. Mc 8, 27-30). Hab\u00eda intentado de convertir en el \u201cnuevo pueblo\u201d de Dios a la muchedumbre que lo segu\u00eda,\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=3107\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3107"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3107"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3107\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3109,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3107\/revisions\/3109"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}