{"id":3518,"date":"2021-03-15T12:07:58","date_gmt":"2021-03-15T18:07:58","guid":{"rendered":"http:\/\/combonipca.org\/?p=3518"},"modified":"2021-03-15T12:08:47","modified_gmt":"2021-03-15T18:08:47","slug":"carta-de-los-consejos-generales-de-los-institutos-de-la-familia-comboniana-en-ocasion-del-190-aniversario-del-nacimiento-de-san-daniel-comboni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/combonipca.org\/?p=3518","title":{"rendered":"Carta de los Consejos Generales de los Institutos de la Familia Comboniana en ocasi\u00f3n del 190 aniversario del nacimiento de san Daniel Comboni"},"content":{"rendered":"<p><strong>15 marzo 2021 <\/strong><\/p>\n<p><strong>190\u00b0 Aniversario del nacimiento de San Daniel Comboni <\/strong><\/p>\n<h4>\u201cHe venido a arrojar fuego sobre la tierra, \u00a1y cu\u00e1nto quisiera que ya estuviera encendido!\u201d (Lucas 12:49)<\/h4>\n<p><strong> <a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3513\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o-300x225.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o-768x576.jpg 768w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o-150x113.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o-600x450.jpg 600w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160302897_5466267800057476_9023285964762218838_o.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Tener el Fuego Vivo\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n. <\/strong>Con la celebraci\u00f3n del 190\u00ba aniversario del nacimiento de Daniel Comboni (Limone Sul Garda, 15 de marzo de 1831) y el 140\u00ba aniversario de su muerte (Jartum, 10 de octubre de 1881), se nos invita a celebrar nuestra memoria carism\u00e1tica y a invocar la fuerza de la presencia del Esp\u00edritu que ilumin\u00f3 su vida, desde el nacimiento hasta la muerte. Su beatificaci\u00f3n (17 de marzo de 1996), de la que este a\u00f1o se cumple el 25 aniversario, fue un regalo carism\u00e1tico para toda la familia comboniana. En aquel momento<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>, los consejos generales publicaron un mensaje y una carta conjunta para animar a los miembros de nuestra familia misionera a alegrarse y mirar espiritualmente hacia nuestro padre, en busca de inspiraci\u00f3n y fecundidad para el servicio misionero. Finalmente, con su canonizaci\u00f3n, la Iglesia lo ha inscrito en el libro de los Santos, reconociendo la validez y actualidad del carisma misionero comboniano y proponiendo a San Daniel Comboni como modelo de vida y misi\u00f3n cristiana, ejemplo y paradigma de un compromiso misionero universal, que une a los distintos continentes y pueblos en la pasi\u00f3n por Dios y la Humanidad. Ya entonces, nuestros Consejos Generales nos dieron un mensaje<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> y una carta<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> invit\u00e1ndonos a mirar a San Daniel como testigo y maestro de la santidad a la que estamos llamados y de la misi\u00f3n que vivimos. Esta carta se inscribe en este movimiento de recuerdo y actualizaci\u00f3n del don carism\u00e1tico confiado a San Daniel y, en \u00e9l, a todos nosotros: un don de Dios reavivado en cada generaci\u00f3n comboniana.<\/p>\n<p><strong> <a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3519\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o-300x225.jpg 300w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o-768x576.jpg 768w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o-150x113.jpg 150w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o-600x450.jpg 600w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/160929896_5466268113390778_5522719001661305968_o.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Considerar las propias ra\u00edces. <\/strong>Recordar el nacimiento de San Daniel Comboni nos invita, en primer lugar, a considerar sus ra\u00edces familiares, eclesiales y sociales, que tanto influyeron en \u00e9l y a las que volv\u00eda con frecuencia<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Su nacimiento tuvo lugar en medio de dificultades y limitaciones. Sus padres eran emigrantes que llegaron a Limone en busca de trabajo. Su padre, Luigi Comboni, hab\u00eda llegado a Limone desde Bogliaco en diciembre de 1818 a la edad de 15 a\u00f1os. Su madre, Domenica Pace, naci\u00f3 en Limone (31 de marzo de 1801), pero la familia proced\u00eda de Magasa, en las monta\u00f1as. Luigi y Domenica se casaron el 21 de julio de 1826 en la iglesia de San Benedetto y tuvieron, seg\u00fan el registro de bautismo, seis hijos; a ellos hay que a\u00f1adir dos gemelos muertos, que no pudieron ser bautizados<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>.<strong>\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong> <a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/161543844_5466268426724080_3823540856171417436_o.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3520\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/161543844_5466268426724080_3823540856171417436_o-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"667\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/161543844_5466268426724080_3823540856171417436_o-768x1024.jpg 768w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/161543844_5466268426724080_3823540856171417436_o-225x300.jpg 225w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/161543844_5466268426724080_3823540856171417436_o-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/161543844_5466268426724080_3823540856171417436_o-113x150.jpg 113w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/161543844_5466268426724080_3823540856171417436_o.jpg 1536w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>\u201cDaniel Comboni creci\u00f3 en la modesta casa de Tesol con sus padres, viviendo las alegr\u00edas y las penas de la familia. De sus hermanos s\u00f3lo sobrevivieron Vigilio (1827-1848) y Marianna (1832-1836)\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>.. Sent\u00eda un gran afecto y estima por su madre y su padre. Su madre muri\u00f3 el 14 de julio de 1858, durante su primer viaje a<\/p>\n<p>\u00c1frica, y fue con su padre Luigi con quien Daniel mantuvo una intensa correspondencia, en la que reconoc\u00eda la religiosidad de sus padres y la influencia que tuvieron en su vida y en su vocaci\u00f3n misionera. En estas cartas se encuentran los elementos humanos y cristianos que constituyeron el humus que hizo crecer la vocaci\u00f3n y la misi\u00f3n de San Daniel (la llamada de la belleza del lago y de las monta\u00f1as, el orgullo de la fe y de la vida cristiana, la devoci\u00f3n a la Cruz del Salvador, la contemplaci\u00f3n de su amor y del Coraz\u00f3n traspasado, la pasi\u00f3n por Dios y por los m\u00e1s necesitados): \u201c\u00c1nimo, pues, mi amado padre, siempre tengo mi coraz\u00f3n vuelto hacia ti, hablo contigo todos los d\u00edas, soy part\u00edcipe de tus aflicciones y preveo las delicias que Dios te tiene reservadas en el cielo. An\u00edmate, pues: deja que Dios sea el centro de la comunicaci\u00f3n entre t\u00fa y yo. Que \u00c9l gu\u00ede nuestras empresas, nuestros asuntos, nuestras fortunas, y que podamos disfrutar de que estamos tratando con un buen maestro, un amigo fiel, un padre amoroso\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. La celebraci\u00f3n del 190\u00b0 aniversario de su nacimiento nos ofrece una nueva oportunidad para acercarnos a \u00e9l y a sus ra\u00edces familiares y eclesiales, reforzando la conciencia de nuestras propias ra\u00edces, como fondo espiritual que asegura la estabilidad de nuestras personalidades y la fecundidad espiritual de nuestra vida misionera. Y esta celebraci\u00f3n nos da la oportunidad de profundizar, como familia comboniana, en el papel de Limone y de continuar la colaboraci\u00f3n iniciada en la cuna de San Daniel Comboni.<\/p>\n<p><strong>Fidelidad en medio de la adversidad. <\/strong>La conmemoraci\u00f3n del 140\u00ba aniversario de la muerte de Daniel Comboni nos invita a mirar su vida desde el momento supremo del don de s\u00ed mismo para la regeneraci\u00f3n de \u00c1frica. En las cartas escritas en los \u00faltimos meses de su vida, aparece como un misionero rodeado de dificultades, pero arraigado en la fe: el hambre, la peste y la carest\u00eda, la falta de agua, la escasez de medios materiales para sostener las iniciativas misioneras, la enfermedad y la muerte de sus misioneros&#8230; En sus palabras, son \u201ctiempos de desolaci\u00f3n\u201d en los que \u201cdesgraciadamente hay demasiados sufrimientos que aliviar\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Comboni-12-1.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3360\" src=\"http:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Comboni-12-1.jpg\" alt=\"\" width=\"384\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Comboni-12-1.jpg 384w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Comboni-12-1-225x300.jpg 225w, https:\/\/combonipca.org\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Comboni-12-1-113x150.jpg 113w\" sizes=\"(max-width: 384px) 100vw, 384px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Frente a estas dificultades, Comboni permaneci\u00f3 anclado en su fe en Dios y en la visi\u00f3n misionera que inspir\u00f3 y sostuvo su vida. \u201cSoy feliz en la cruz, que llevada voluntariamente por amor a Dios genera el triunfo y la vida eterna\u201d: estas palabras<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> encierran, en un momento crucial, el estado de \u00e1nimo de toda su vida. Esta vuelta al pie de la Cruz, a la contemplaci\u00f3n del Coraz\u00f3n traspasado, donde todo comenz\u00f3, llena de luz y de coraje el tiempo de la vuelta al Padre, y est\u00e1 en el origen de la confianza y de la \u201cvalent\u00eda para el presente y, sobre todo, para el futuro\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> que Comboni inculca a sus misioneros, en el momento del a-Dios: \u201c\u00a1Yo muero, pero mi obra no morir\u00e1!\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Las dos fechas de la conmemoraci\u00f3n que hacemos este a\u00f1o trazan un camino de vida, en el que la fuerza del Esp\u00edritu toma forma en la vida de San Daniel y hace perceptible y vivo un trocito del \u201camor ilimitado\u201d de Dios<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a>; se deja \u201cformar\u201d por el Amor que contempla, manteniendo la mirada fija en Jes\u00fas crucificado. San Daniel nos deja un testimonio que es generador de vida para nuestro hoy.<\/p>\n<p><strong>Entre nacer y morir. <\/strong>Celebramos estos aniversarios de la vida de San Daniel Comboni despu\u00e9s de un a\u00f1o, 2020, marcado por la pandemia del coronavirus. Y el nuevo, 2021, ha comenzado en todo el mundo todav\u00eda bajo el signo de la incertidumbre y de la crisis sanitaria y econ\u00f3mica. En la familia comboniana sufrimos las consecuencias de esta situaci\u00f3n: hemos perdido a misioneros y misioneras que, tras a\u00f1os de trabajo misionero, nos enriquec\u00edan con su testimonio y que esperaban una vejez tranquila<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>; el ritmo de nuestras actividades se ha detenido y nuestros planes y proyectos han quedado suspendidos; las limitaciones en los viajes nos han puesto a prueba, desafiando nuestra creatividad para permanecer cerca de los pobres y de los \u00faltimos, de los que m\u00e1s sufren las consecuencias de la pandemia; nos sentimos incapaces de discernir un camino y un momento de salida y compartimos el sentimiento de p\u00e9rdida y desconcierto que embarga a tantos de nuestros hermanos y hermanas.<\/p>\n<p>Mirando a Daniel Comboni, en el arco de su vida y de su vocaci\u00f3n misionera, entre su nacimiento y su muerte, vemos c\u00f3mo, en el momento de la crisis y de la incertidumbre, supo reconocer y esperar las mociones del Esp\u00edritu, para revisar sus planes y renovar su compromiso misionero, para abrazar la Cruz y las dificultades, para ver en ellas el signo de una presencia amorosa y de una acci\u00f3n misteriosa de Dios, de una hora divina con su promesa de vida renovada. En todas estas situaciones, se deja atraer por el Amor de Dios por \u00c1frica y no se asusta si forma parte de un grupo muy reducido; persevera, sue\u00f1a, se arriesga y es capaz de ofrecer su vida, sin medir sus esfuerzos. De \u00e9l aprendemos las actitudes que necesitamos para vivir este tiempo nuestro, tan incierto, como una hora de Dios: la paciencia y la fidelidad a la vocaci\u00f3n misionera; la capacidad de ponernos en juego con creatividad, poniendo siempre a las personas y a Dios en el centro; el sentido de comuni\u00f3n (ser cen\u00e1culo) que nos mantiene unidos y fortalece nuestra identidad carism\u00e1tica y nuestra vocaci\u00f3n misionera en la Iglesia de hoy.<\/p>\n<p>Daniel Comboni nos exhorta a no dejar que el peso del covid y los efectos negativos del distanciamiento f\u00edsico nos encierren en nosotros mismos; a superar la competencia y el conflicto, recuperando el esp\u00edritu de colaboraci\u00f3n entre laicos, hermanas, hermanos, sacerdotes; a hacer crecer el sentido de comuni\u00f3n y la jovialidad de la convivencia que Comboni recomendaba a los suyos; a mantener viva la esperanza incluso en la oscuridad, redescubriendo la fuerza del cuidado y la recuperaci\u00f3n; aceptar los cambios que se est\u00e1n produciendo y ver oportunidades donde otros ven el fracaso; tomar el nacimiento y la muerte como puertas de entrada, desaf\u00edos a la creatividad y oportunidades para apoyarnos mutuamente; ver las p\u00e9rdidas (de vidas, empleos, salud y seguridad econ\u00f3mica&#8230;) como oportunidades de conversi\u00f3n y apoyo entre nosotros, individuos, familias y comunidades. En la pandemia nos hemos mantenido en comuni\u00f3n, hemos intercambiado informaci\u00f3n y hemos iniciado procesos como el Forum de la Ministerialid Social, cuyas reuniones se hacen v\u00eda zoom; la situaci\u00f3n actual nos desaf\u00eda a buscar nuevas formas para mantenernos unidos como familia comboniana y enfrentar juntos los momentos dif\u00edciles y los cambios y continuar los procesos de colaboraci\u00f3n<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>La luz del testimonio de San Daniel Comboni ilumina el discernimiento que lo que estamos viviendo nos llama a hacer para el futuro inmediato, que no ser\u00e1 una simple vuelta al pasado que conocemos. Nos ofrece los criterios para asumir los valores que nos son queridos, la amistad y el afecto de la familia y los amigos; para comprender el destino com\u00fan de la humanidad, amenazada por la pandemia y la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica; para comprometernos en la transformaci\u00f3n social (desde el cambio clim\u00e1tico hasta el cuidado de la casa com\u00fan y la salud para cada persona&#8230;) aportando nuestra contribuci\u00f3n con creatividad, renunciando a lo superfluo y favoreciendo la solidaridad.<\/p>\n<p>Estas actitudes est\u00e1n arraigadas en la fe, en el \u201cfuerte sentimiento de Dios\u201d y en el \u201cvivo inter\u00e9s por su Gloria y por el bien de las personas\u201d, especialmente de los empobrecidos y marginados, que son el ant\u00eddoto que San Daniel sugiere para contrarrestar el estr\u00e9s de la pandemia y la incertidumbre de los tiempos que vivimos. Nos inspira a mirar el mundo y los acontecimientos que vivimos con el \u201cpuro rayo de la fe\u201d<sup>15<\/sup> y nos advierte que el misionero que no tenga esta visi\u00f3n \u201cacabar\u00eda encontr\u00e1ndose en una especie de vac\u00edo y de aislamiento intolerable\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Y nos indica el camino para permanecer en la fidelidad: \u201c&#8230; mantener siempre la mirada fija en Jesucristo, am\u00e1ndolo tiernamente y esforz\u00e1ndonos por comprender mejor cada hora lo que significa un Dios muerto en la cruz&#8230;\u201d<sup>17<\/sup>. Comboni habla de \u201cuna llama de fuego divino\u201d que sale del Coraz\u00f3n traspasado y que el misionero recoge al pie de la cruz para llevarla a todas partes, como un fuego que alimenta su propio compromiso con la regeneraci\u00f3n de las personas y la transformaci\u00f3n de las sociedades en las que vive<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>Mantener este fuego vivo<\/strong>. El recuerdo del nacimiento y de la muerte de San Daniel Comboni nos recuerda que el mayor desaf\u00edo que tenemos en este momento es precisamente \u00e9ste, mantener vivo el fuego, mantener encendida esta llama divina en nuestros corazones y \u201csentir la belleza de la paternidad espiritual de San Daniel, que ten\u00eda un coraz\u00f3n ardiente y (&#8230;) fue capaz de encender prof\u00e9ticamente el fuego del Evangelio, superando fronteras (&#8230;), incomprensiones, visiones limitantes, concretando una visi\u00f3n misionera innovadora\u201d. La fidelidad a Daniel Comboni se juega en \u201cpermanecer en el camino inaugurado por \u00e9l\u201d y en \u201ccreer en la fuerza del fuego, del Esp\u00edritu (&#8230;) que desciende sobre nosotros para hacernos valientes frecuentadores del futuro\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p><strong>Consejos Generales de las SMC, MSC, de los MCCJ y el Comit\u00e9 Internacional de los LMC<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Carta del 23 de febrero de 1996, para el D\u00eda de la Reconciliaci\u00f3n. El mensaje <em>Mirando la roca de la que fuimos tallados<\/em> es del 6 de abril de 1995.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Don para acoger y profundizar<\/em> del 15 de marzo de 2003.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Daniel Comboni, testigo de santidad y maestro de misi\u00f3n<\/em> del 1 de septiembre de 2003.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Tanto con sus visitas a la casa donde naci\u00f3 en Limone como, sobre todo, con sus cartas a sus padres, a su padre tras la muerte de su madre, a sus primos, a los p\u00e1rrocos y a los ciudadanos de Limone. La correspondencia de Daniele Comboni con su padre contiene 31 cartas. La primera fue escrita desde El Cairo el 19 de octubre de 1857, la \u00faltima el 6 de septiembre de 1881, un mes antes de su muerte.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Positio<\/em>, Roma 1988, Vol. I, p. 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Mario Trebeschi y Domenico Fava, <em>San Daniele Comboni e Limone<\/em>, Limone sul Garda 2011, p. 39.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Daniel Comboni, <em>Escritos <\/em>188.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Daniel Comboni, <em>Escritos<\/em> 6631.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Carta a Sembianti, <em>Escritos<\/em> 7246.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> En los <em>Anales del Buen Pastor<\/em> del 27 de enero de 1882.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> John Dichtl, carta al cardenal Simeoni del 29.9.1889.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Daniel Comboni, Homil\u00eda de Jartum, <em>Escritos<\/em> 3158.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> En la primera oleada de la pandemia murieron 13 combonianas en B\u00e9rgamo. En la segunda oleada, entre el 8 de noviembre de 2020 y el 10 de enero de 2021, murieron 20 combonianos en Castel d\u2019Azzano; y luego otros en Mil\u00e1n, Ellwangen (Alemania), Guadalajara (M\u00e9xico) y Uganda; para un total de 35. En total, a finales de enero de 2021, hab\u00eda 48 combonianos v\u00edctimas de Covid-19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Los miembros de la Comisi\u00f3n de la Familia Comboniana, durante la preparaci\u00f3n del Foro de Ministerialidad Social, reflexionaron juntos sobre este tiempo como una gran oportunidad para nuevas formas de encuentro, a la espera de tiempos mejores para encontrarse en persona. Para mantener vivo el proceso, se programaron dos seminarios web. El primero, en diciembre, se inscribieron 279 personas, en representaci\u00f3n de toda la familia comboniana del mundo. <sup>15<\/sup> Daniel Comboni, Homil\u00eda en Jartum, <em>Escritos<\/em> 2745.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Daniel Comboni, <em>Reglas de 1871<\/em>, Cap\u00edtulo X. <sup>17<\/sup> Daniel Comboni, <em>Reglas de 1871<\/em>, Cap\u00edtulo X.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Daniel Comboni, <em>Plan de regeneraci\u00f3n de \u00c1frica<\/em>, cuarta edici\u00f3n, Verona 1871, <em>Escritos<\/em> 2742. \u201c&#8230; Llevado por el \u00edmpetu de aquella caridad encendida con llama divina en la ladera del G\u00f3lgota, y saliendo del lado del Crucifijo para abrazar a toda la familia humana&#8230;\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Cardenal Jos\u00e9 Tolentino de Mendon\u00e7a, Homil\u00eda sobre la memoria de San Daniel Comboni, Roma 10 de octubre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>15 marzo 2021 190\u00b0 Aniversario del nacimiento de San Daniel Comboni \u201cHe venido a arrojar fuego sobre la tierra, \u00a1y cu\u00e1nto quisiera que ya estuviera encendido!\u201d (Lucas 12:49) Tener el Fuego Vivo\u00a0 \u00a0 Introducci\u00f3n. Con la celebraci\u00f3n del 190\u00ba aniversario del nacimiento de Daniel Comboni (Limone Sul Garda, 15 de\u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/combonipca.org\/?p=3518\"><span>Leer m\u00e1s<\/span><i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a> <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[10],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3518"}],"collection":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3518"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3518\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3522,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3518\/revisions\/3522"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3518"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3518"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/combonipca.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3518"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}