Llamados a darnos en el hermano como Comboni

Este miércoles 10 de octubre, a las 6:30 p.m. inició la celebración eucarística en la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en Barrio Cuba, Costa Rica, donde los Misioneros Combonianos llevan adelante su labor pastoral.

La celebración fue en la Parroquia en Barrio Cuba, Costa Rica.

La celebración estuvo presidida por Monseñor Daniel Francisco Blanco Méndez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San José. Muchos fieles, así como diferentes formas de consagración a la obra comboniana, se unieron en oración, antes con el Rosario, y luego en la Eucaristía.

Este es un extracto de la homilía de Monseñor Daniel Blanco:

Es una alegría y un compromiso grande predicar de San Daniel Comboni delante de los sacerdotes combonianos.

Como cada celebración de un santo en la Iglesia, contemplar su vida, meditar en sus palabras, en sus acciones, nos hace descubrir que la santidad es posible y nos compromete a buscar esa vocación.

Muchos fieles y consagrados a alguna vocación especial, celebraron a San Daniel Comboni.

Quienes llamados a seguir a Cristo en este carisma, su vida de entrega, de oración, de creatividad en la evangelización de África, debe ser aliento en su camino vocacional y de un servicio a Dios y en su Iglesia, en este mundo de hoy, y esta Iglesia que necesita, signos muy concretos de santidad.

San Daniel Comboni, ungido por el Espíritu Santo, va a ser consuelo de un pueblo pobre, sufriente, afligido, va a África, a entregar su vida, y se convierte en ese Buen Pastor del que hablaba el Evangelio según San Juan.

Todos los que conocen su vida, lo saben mejor que yo, se entrega en África por su rebaño, por sus compañeros misioneros, por aquella África desolada. Comboni da la vida en la enfermedad, en el sufrimiento suyo y de aquellos misioneros que mueren en aquellas tierras, en el sufrimiento de la calumnia, en el sufrimiento de lo que significaba todo lo que hacía, pero lo resiste como Buen Pastor, por ese amor a su rebaño.

La vida de San Daniel Comboni, nos llama a imitarlo en la entrega en el hermano, dijo el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San José.

San Daniel Comboni va a vivir esa cruz, en las calumnias y el sufrimiento, como decía San Pablo es de lo único de lo que el cristiano puede gloriarse. Comboni supo vivir con esa cruz, esposa y amiga, con la que supo amar a su pueblo y se supo entregar. Una cruz que es como la cruz de Cristo, que es una cruz que da vida, no es una cruz estéril, es árbol de vida, y esto queridos hermanos, como decía al inicio, nos hace celebrar, ciertamente, venerar la memoria del Santo, pero nos llama a todos a vivir el compromiso de vivir la santidad, es un compromiso para todos nosotros como bautizados y es un compromiso para quienes estamos llamados a vivir una vocación de misioneros en diferentes vocaciones.

El llamado es para quienes tenemos una consagración especial, pero es para todos, quienes viven su vocación matrimonial, su vocación en una profesión, es un llamado para todos, es un compromiso a imitar las virtudes del Santo que celebramos para llevar la santidad a todos en el mundo de hoy, especialmente los más necesitados.

Comboni cargó con la cruz y con ella amó a su pueblo, dijo en su homilía, Monseñor Daniel Blanco.

Estamos llamados a darnos en el hermano, a dar la vida, y desde luego que habrá cruz, no hay cristianismo sin cruz. Vivir la cruz como Comboni en la entrega.

Que el Señor nos dé la gracia de imitar a San Daniel Comboni en sus virtudes, que nos ayude a imitarlo.

Que no sea de palabra, que lo vivamos continuamente para dar testimonio y transformar el mundo de hoy como lo hizo San Daniel Comboni en África.

¡San Daniel Comboni, ruega por nosotros!

 

Por: Gerardo Mora Pana/Periodista/info@combonipca.org

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