El Salvador: la alegría de la misión

Expresión de gratitud y aprecio: este es el ambiente que suscitaban los diversos encuentros de los Padres Tesfaye y Alcides con los cohermanos combonianos y la gente de Santo Tomás y San Bartolo, aquí en El Salvador.

Un encuentro de fraternidad se vivió en El Salvador, de conocimiento y animación misionera.

Se puede decir que la vida misionera está llena de sorpresas para quien tiene el corazón dispuesto para vivir y celebrar con la gente. La visita del Padre Tesafeye Tadesse (Superior General) y Alcides Costa (Asistente General), junto con el Padre Víctor Hugo Castillo, nuestro superior provincial y el Padre Alfredo Del Toro, uno de los consejeros provinciales, confirmó la presencia significativa de los Misioneros Combonianos aquí en el Salvador. Se dieron varios encuentros: encuentro personal con los hermanos, postulantes y laicos.

La Eucaristía fue momento importante de la celebración de la fe, para confirmarse todos en un mismo Espíritu.

El encuentro con los hermanos combonianos fue un momento de gracia para compartir y escucharse unos a otros, como hermanos que viajan juntos en el espíritu de un mismo carisma. Nuestros dos postulantes salvadoreños también tuvieron la oportunidad de conocer y compartir sus opiniones con nuestros superiores.

Los Laicos Misioneros Combonianos de El Salvador, conocieron también a nuestros superiores.

En Santo Tomas se organizó una cena sencilla con los amigos, los laicos misioneros combonianos y los seminaristas en la tarde del 16 de enero. Los amigos y colaboradores en la misión expresaron su gratitud a todos los Misioneros Combonianos y, por primera vez, los Laicos Misioneros Combonianos en El Salvador tuvieron la oportunidad de conocer a nuestro Superior General.

La visita pastoral a la parroquia San Daniel Comboni en San Bartolo se llevó a cabo en la mañana del 17 de enero, donde se presentaron al Padre General las realidades y desafíos de la parroquia. La celebración de la Eucaristía estuvo llena de vibrantes expresiones de vida, alegría y espíritu misionero, presente en nuestra gente, que aprecia nuestra fe y nuestro carisma comboniano. Durante la homilía del Padre Alcides, la animación y promoción vocacional misionera se propusieron a los fieles como manifestación concreta del ser misioneros y discípulos de Cristo.

La misión es lo más grande que tenemos.

Los feligreses, de manera creativa, ofrecieron su compromiso con la misión a través de símbolos y bailes durante el ofertorio y al final de la misa, los niños, que simbolizan el futuro, hicieron una manifestación de su cooperación y deseo de ser parte de la Misión de la Iglesia, inspirado en el testimonio de San Oscar Arnulfo Romero.

Los combonianos tuvieron la oportunidad de probar la comida tradicional de El Salvador, asimismo fueron testigos de la hospitalidad, la generosidad y la profunda fe de la gente. Y como dice nuestro pueblo, la Misión es lo más grande que tenemos y  que necesitamos compartir a los demás.

 

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