Testigos y predicadores. DOMUND 2020

 Testigos y predicadores

El mes de octubre es consagrado a las misiones. Así lo ha declarado la Iglesia por boca y pluma del papa Pío XI poco antes que yo naciera. Efectivamente en 1926, a petición de los diferentes grupos y congregaciones misioneras de los países cristianos, el papa estableció que el penúltimo domingo de octubre fuera dedicado totalmente en sus oraciones, sacrificios y donativos para sostener e incrementar la labor de los misioneros.

            Gracias a esta  iniciativa es pacífico que la misión es obra de la Iglesia, de todos los cristianos. Así lo quiere Dios, como lo ha escrito Pablo en la carta a los gálatas.  “Hasta que me llamó por su mucho amor el que me había elegido desde el seno de mi madre y le gustó revelara en mí a su Hijo para que lo anunciara entre los pueblos paganos (Ga 1, 15- 16).

Cuando el gran apóstol Pablo predicó esta voluntad de Dios en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, los judíos se entristecieron, porque se sintieron desplazados; los paganos, en cambio, se alegraron y salieron contentos y danzando como becerrito del establo como dice uno de los profetas menores. El sábado siguiente la sinagoga no pudo dar cabida a los paganos que acudieron en masa para escuchar la buena nueva de que también los paganos son amados por Dios y en Cristo son salvados e integrados a su pueblo.

Los dos testigos

Cuando la gente me pregunta quién es un misionero y que es lo que me atrajo a la misión, les digo: Lo  que acaban  de escuchar Me atrajo la predicación de Pablo y de Bernabé ante los judíos y paganos de Antioquía. Me sedujo la alegría de anunciar a Cristo, de predicar su Palabra, pasando por alto las dificultades y trabas, que el enemigo, Satanás, intentaría cerrar mi camino. Dice el discípulo amado: el amor disipa el temor Todo esto lo vine comprobando con gozo a lo largo de los años. El misionero tiene poder de vencer al maligno y a deshacer sus embestidas maléficas, de cerrar el cielo para que no caiga el agua que fecunda la tierra pero también de abrir las puertas del cielo para que entren triunfalmente los elegidos del Señor.

El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, nos presenta el futuro esplendido de la humanidad zarandeada por el mal y la impiedad. Jesús ha sido enviado por Dios para decirnos que nos ama y que nos tiene preparado un lugar en el cielo, en la casa de su padre, junto a Él.

El escribir esta nota para la página Web de la provincia, me ha hecho recordar algo de mis primeros años del seminario en mi tierra Cerdeña, durante la segunda guerra mundial: tiempos de calamidad, de sobresaltos por los bombardeos y de hambre, sí de hambre. Al asistente de mi grupo se le ocurrió hacer un concurso sobre el perfil de un misionero. No recuerdo lo que escribí, pero sí recuerdo que saqué el segundo lugar. EL resto es historia que uno mismo conoce y otros conocen en parte. Gracias sean dadas a Dios que todo lo puede.

Padre Juan María Piu

Misionero Comboniano

4 comentarios

  1. Saludos padre piu y nuestro SEÑOR JESÚS siga dandole sabiduría y salud

  2. Saludos padre piu y nuestro SEÑOR JESÚS siga dandole sabiduría y salud Bendiciónes

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