Entrega de la parroquia Santa Cruz de Casares al clero arquidiocesano.

NICARAGUA

Después de 18 años de trabajo pastoral y social en Casares, en el Departamento de Carazo, Nicaragua, el domingo 28 de enero 2018, hemos entregado la parroquia al clero arquidiocesano. Casares está situado al mar Pacífico y tiene once comunidades, de las cuales tres son pueblos de pescadores a la orilla del mar y las demás son pueblos de campesinos.

Ceremonia de entrega de la Parroquia de Santa Cruz de Casares al clero nicaragüense

Los primeros misioneros Combonianos llegaron en septiembre de 1999 y el cardenal Miguel Obando y Bravo les entregó la parroquia de Casares en noviembre de este mismo año. P. Carlos Arrieta Romero (costarricense) ha sido el último párroco, junto con el vicario P. Victor Paruñgao (Filipinas). El P. Juan de Dios García, el Vicario de la zona de Carazo, a la cual pertenece la parroquia de Santa Cruz de Casares, presidió la ceremonia y entregó la parroquia al nuevo párroco P. Santiago López.

                Juan de Dios García, Vicario de Carazo                                               P. Santiago López, nuevo párroco

Mucha gente se despidió emotivamente de los padres combonianos, después de haber compartido con ellos tantos años de experiencia pastoral y de amistad, de una manera especial del P. Carlos, quién estuvo 12 años en Nicaragua, 4 años en Managua y ocho años en Casares. La bondad de P. Carlos era conocida por todos, pero todo lo hacía sin llamar la atención.

Carlos Arrieta y P. Victor Paruñgao se despiden de sus comunidades

Un detalle: el día antes de irse, regaló medicinas y su celular a la Sra. Isabel, quizás la mujer más pobre de la parroquia, con un hijo de 22 años, casi paralizado. Así, según le dijo el P. Carlos, en situaciones de emergencia, con el teléfono, ella pudiese llamar y pedir ayuda. Como dijo Comboni, el misionero es como una piedra en el muro, nadie la ve, pero ella sostiene el muro.


Razón por la cual, las palabras del Superior Provincial, P. Víctor Hugo Castillo, resonaron con toda su fuerza: “en silencio hemos venido y en silencio nos vamos”. También hizo recordar a todos al Hno. Pepe quién vino a Nicaragua y después de apenas un mes de estar aquí, murió trágicamente en Casares. Allí queda él, como testigo de nuestra presencia misionera. El Superior Provincial agradeció también al cardenal Obando y Bravo, quién nos recibió hace 18 años y al actual cardenal José Leopoldo Brenes Solórzano, del cual hemos siempre recibido ayuda y comprensión.

Víctor Hugo Castillo Matarrita, Superior Provincial los Misioneros Combonianos en Centroamérica

El P. Carlos en sus palabras de despedida agradeció primeramente a Dios por la experiencia de pastoral vivida entre gente sencilla y pobre y agradeció también a todos que colaboraron con él en estos años. P. Victor Paruñgao ha sido destinado a una misión en El Salvador; mientras que el P. Carlos saldrá hoy mismo para Manaus, en el Amazonas de Brasil. Se fue sencillo como vino, solo con un maletín en mano.

Pablo Pezzei, mccj

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