El camino de la Intercapitular continúa

El Superior General, Padre Tesfaye Tadesse Gebresilasie, presidió la misa de Apertura de la Asamblea el 9 de setiembre.

Durante estas dos primeras semanas de encuentro un ejercicio importante para nosotros, el de la escucha, nos ha llevado a tomar visión de nuestro Instituto Misionero. Los diferentes informes: consejo general y oficios de la curia, informes continentales (África anglófona y Mozambique, África francófona, América/Asia y Europa) y, de algunas circunscripciones, nos han permitido visualizar el conjunto de las realidades y compromisos en los que trabajan nuestros misioneros. Un momento de mucha emotividad se dio cuando el superior de la delegación de la República centroafricana –P. Médard Longba– compartió con todos la experiencia vivida durante estos últimos años a causa de la guerra, que lejos de ser una guerra entre cristianos y musulmanes (como se ha pretendido) es más bien una guerra geopolítica que tiene como escenario la tierra del África central. El coraje, ánimo y decisión de nuestros misioneros –jóvenes y mayores– de permanecer, no obstante el cansancio, las muchas necesidades y el riesgo de la propia vida, ahí donde han sido llamados a ser testigos del Evangelio, ha sido aplaudido no sin preocupación. Testimonios desgarradores vividos por la población te hacen pensar en ¿cómo puede ser posible un camino de reconciliación y perdón dónde ha prevalecido tanta violencia y odio? Por tanto, no puede haber reconciliación autentica y duradera sin que se abra el camino de la verdad. Testimonios similares nos llegan del Sudan del Sur, de Siria aunque no tenemos presencia misionera ahí.

Grandes cambios se están produciendo en el mundo y eso no debe hacer de nosotros misioneros indiferentes. El flujo migratorio del África hacia Europa, de Venezuela hacia Colombia, Ecuador, Perú, Brasil. De Nicaragua hacia Costa Rica. De toda América central hacia los Estados Unidos con todos los riesgos y la vulnerabilidad en particular el riesgo de la vida, el maltrato humano, la desintegración de la familia entre otros.

Refugiados, migrantes, justicia y paz, derechos humanos, cambio climático, cuidado de la tierra han sido temas que con frecuencia vienen en nuestras reflexiones. Es en definitiva el hábitat del ser humano que está en alto riesgo. Para nosotros, como para la Iglesia, no se trata de anunciar el Amor del creador desencarnado de la realidad de tantos y tantos, hay que trabajar para restablecer o crear las condiciones necesarias ahí donde han sido olvidadas o no existen del todo. Y en esto muchos de nuestros misioneros están trabajando mucho y de manera discreta.

En todos los informes de nuestras circunscripciones notamos pasión y entusiasmo, alegría y esperanza, amor y dedicación. Casi así como diciéndonos que la misión es nuestra razón de ser, es lo que nos identifica, lo que hace de nosotros lo que somos y queremos ser: un Instituto fiel al carisma recibido y a la misión confiada. Notamos fidelidad al camino que el Capítulo general (2015) nos ha trazado. Somos igualmente conscientes que los compromisos son muchos y los misioneros pocos. Admiramos el celo y la pasión misionera de nuestros misioneros ancianos. De ellos tenemos mucho que aprender, sobre todo a no envejecer antes de la ancianidad.

Durante la Asamblea se aprobó un nuevo logotipo para el Instituto.

El proceso de revisitación y revisión de la Regla de Vida de nuestro Instituto hasta ahora ha sido muy positivo. Son poquísimas las comunidades que no se han adentrado en la lectura de la misma para reapropiárnosla. Es un documento que sin lugar a dudas estamos redescubriendo en muchos aspectos. Nos hace bien a todos porque nos devuelve nuestra identidad carismática y nos pone en sintonía con la misión Ad Gentes confiada por Jesús a los apóstoles y llevada adelante hoy por la Iglesia. El proceso continúa. Hemos agradecido a la comisión central que anima este proceso.

Iniciamos la última semana de encuentros que serán más bien de orden programático. Sobre varios aspectos el superior general nos pedirá la opinión para un discernimiento ulterior que él con su consejo deberán llevar adelante. Uno de los temas sobre el cual serán consultados los participantes a la asamblea intercapitular es, sin duda, el tema del próximo capítulo general en 2021.

Estamos agradecidos con Dios, con san Daniel Comboni y con tantos misioneros combonianos que nos han heredado el Instituto que hoy llevamos adelante. Queremos seguir construyendo un Instituto, una misión que sea dinámica, que haga ver la belleza de su carisma para que entusiasme a muchos otros y se decidan a emprender el camino del anuncio del Evangelio en el mundo.

Padre Víctor-Hugo Castillo Matarrita

Superior Provincial

Centroamérica

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