Mi nombre es Lucrecia, originaria de San Cristóbal Totonicapán. El pasado 9 de febrero Dios me permitió hacer mis votos perpetuos como Misionera Comboniana en Quetzaltenango, Guatemala, la ciudad que me vio crecer, junto a mi familia y amigos.

La Hermana Lucrecia profesó votos perpetuos el pasado 9 de febrero.
Con alegría y paz en mi corazón confirmé mi decisión de seguir el llamado que Jesús me sigue haciendo de seguirle en la vida consagrada.
La Vida Misionera era desconocida para mí, pero la inquietud comenzó al escuchar al padre Gabriel Perfetti, Comboniano, quien hablaba de la misión con tanta pasión y alegría.
Fue el trifoliar (un documento con información) que él me dio y que guardé por más de 8 años el que me inquietó y me orientó en la búsqueda de mi vocación.

La familia que Dios le dio a la nueva misionera comboniana es muy grande, como ella misma afirmó.
No fue sencillo tomar la decisión de dejar a mi familia, amigos, profesión, etc, por la misión, pero ahora ¡mi familia y amigos son muchos más!
Mi formación la hice en México y en Ecuador, donde hice además mis primeros votos, y desde ahí fui enviada a mi primera misión en África donde ahora tengo la oportunidad de regresar a Kenya.

La celebración de la Eucaristía fue presidida por el Arzobispo de Quezaltenango, Mons. Mario Alberto Molina, en la Parroquia de la Sagrada Familia de Quezaltenango.
Agradezco y confío a Dios el don de mi país y de mi pueblo, pues son mi inspiración y fuerza en esta nueva etapa de mi vida y comparto que vale la pena buscar y descubrir lo que Dios tiene para cada uno. Estoy convencida de que ningún tipo de vida es más sencillo que otro, pero si es nuestro camino, la fuerza para enfrentar las dificultades no dejará apagar la alegría del corazón y nos hará más fuertes y agradecidos.
Hna. Lucrecia Iracema Tigüila Martínez
Misionera Comboniana

En la celebración estuvieron tres sacerdotes combonianos, el P. Carlos Humberto Rodríguez, el P. Fabrice Agbetiafa y el P. Aubert Gamende.